I am here 6

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Fic de Xim_Alien. Temporada II

Capítulo VI

Ambos salimos del café, recorremos las calles a paso lento, en silencio, sintiendo el aire fresco de la tarde pasar y rozar nuestros rastros. Lorain toma mi mano y me lleva hasta una banca de parque que se encuentra en la acera. Ambos, sentados, vemos a personas pasar, los autos, niños corriendo, todo pasa lentamente.

—Ve a casa y habla con él, te hará pensar mejor.

Sé que quiere lo mejor para mí, conoce todo de mí como yo de ella, nos conocemos desde que empezó la preparatoria y, es la mejor persona que pude haber encontrado en el camino. Me despido de ella dejando un beso en su mejilla y agradeciendo su amistad, ahora camino un poco más aprisa, quiero ver sus ojos, oír su voz y saber que estará conmigo.

Llego al departamento, ya no está el auto de Jim afuera, así que puedo hablar con Tom de lo que está pasando. Y lo de su padre.

Subo los pocos escalones y abro la puerta del departamento rápidamente, pero tal vez, no imaginaba como se sentiría Tom por la noticia, aunque su relación no fue buena, me sorprendo al verlo. Tom está en el sofá, a su lado el paquete que le había llegado a su oficina y algunas lágrimas corrían por su hermoso rostro.

—Ya —estoy aquí pero mi voz no salió para decir eso—… ¿Estás bien?

—Te… llamé y no respondías —se levanta del sofá a la vez que limpia sus lágrimas con su manga, reviso mi celular pero está apagado, trato de encenderlo pero este se niega.

—No tiene batería. Antes de irme, escuché a Alex, siento lo de tu papá, sé como te sientes.

—No lo creo, tus papás hicieron todo lo que debían hacer contigo mientras estuvieron con vida, los míos no, no hicieron nada de lo que debían. Todo esto me tiene confundido, ni siquiera sé lo que debo sentir, no sé como quiero sentirme y que pensar de él ahora que ya no está —vuelve a sentarse en el sofá y con su mano, hace que vaya a su lado.

—Tal vez sea bueno que dejes eso en el pasado para su propio descanso… y el tuyo.

—Sí, tal vez sea lo mejor… ¿Dónde estuviste?

—Te dije que iría a la escuela, además… Hablé con Lorain.

Su mirada se enfoca en mí con atención porque sabe que esa chica, es la única con el poder de hacerme cambiar de opinión en alguna cosa.

—Me hizo pensar en que tal vez esto no es… tan malo —bajo la mirada cuando recuerdo que hace un momento, lo único que quería era que me sacaran todo lo que estaba mal en mi cuerpo. Pero, aunque mantengo mi mirada baja, siento su mirada clavada en mí. Al mirarlo finamente, veo en sus ojos un brillo que jamás había visto y, una sonrisa especial—. ¿Qué? —pregunto yo ahora con una sonrisa.

—¿Vas a… No vas a ir mañana para…?

—¿Qué es lo que tú quieres?

—¿Yo?… Bill, sé que es difícil para ti, trato de ponerme en tu lugar y sé que es complicado asimilar lo que está pasando en tu cuerpo, también sé que el proceso no será igual al de una mujer y no será fácil, pero quiero que sepas algo y quiero que nunca dudes que estaré aquí, contigo, pase lo que pase. Quisiera tener una familia contigo, sabes que lo deseo, lo hemos hablado, quisiera que tú y yo tengamos las mejores experiencias, quiero estar contigo hasta el fin del mundo. Pero… sé que puedes tener miedo.

Hasta que sus pulgares pasan por mis mejillas, me doy cuenta que estoy llorando. No me di cuenta a partir de qué momento empecé a hacerlo. Sus manos toman mi rostro con firmeza, sus labios se posan sobre los míos y su lengua, entra en mi boca reclamando espacio.

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Despierto de la primera noche en esta casa, solo. Ayer que volví de dejar a Markus, el lugar se sintió tan vacío y frío, que decidí pasar el resto del día afuera. Hice muchas cosas que antes ya no podía por cuestión de tiempo o porque a él o a mí se nos ocurrían cosas qué hacer. Como sea, ahora no sé qué hacer el día de hoy, es como si él, además de irse, se hubiera llevado todo, todo lo que había de él en este departamento, desde su ropa, hasta su aroma y, lo peor, mi ánimo para levantarme de la cama cada mañana, él era mi motivación, pero, ya no tengo motivaciones.

Nunca pasó por mi cabeza una separación, recuerdo cuando nos casamos, nuestros votos, nuestros planes y el para siempre, pero es lo divertido de la vida, aunque quieras que algo dure para siempre, nadie puede asegurarte que así será, ni siquiera uno mismo por amor.

A veces, tampoco sé si creer en el destino o en la casualidad, dicen que nada es de casualidad, dicen que el destino de cada quien ya está escrito. Pero también, dicen que cada quien forja el camino, como sea, creo que la decisión de Markus ya está tomada.

Hace algunos años, por mi mente pasaba una familia, sí, pero nunca pensé que pasaría tan pronto, además, no es como que al casarte, meses después naciera un bebé, nunca pasa eso, siempre hay romance antes de una responsabilidad tan enorme. Todo esto estaba pasando tan de repente que resulta ser sofocante.

Un bebé, pañales, leche, juguetes, ropa… pañales, popo, pipi, llantos, llantos durante el día, durante la noche, popo durante todo el día. Y ni qué decir de cuando crezca, se le tendrá que informar acerca de la regla. Joder. Y luego pagar 20 años de estudio.

No puedo con esto. No tan pronto.

&

Al día siguiente, Tom llama a su secretaria para que se haga cargo de todo mientras vamos al hospital. Ayer, después de hablar con Tom, me sentí mucho mejor, fue como haber cargado 1000 kilos por casi un día completo y de repente, en un segundo, soltar 999 kilos.

El recorrido sólo duró unos minutos, llegamos al hospital y el doctor Hamilton nos recibe en su consultorio.

—Chicos, adelante, tomen asiento. Me da gusto verte mejor, Bill.

—Sí, doctor, gracias. Ayer estaba en un incómodo estado de shok —sonrío a Tom agradeciendo todo su apoyo.

—Bien, entonces dime, ¿en qué puedo ayudarte?

—Decidimos que queremos seguir con esto así que… Venimos para saber qué cuidados debo tomar y qué prosigue.

—Bill —supongo que siendo ese el comienzo, es aviso de que no sigue nada bueno—… En verdad me alegra saber que estés tomando esto muy bien, pero debo ser honesto y, lo único que puedo decirte, es que será difícil, muy complicado. No tienes las mismas condiciones femeninas así que no podrás retener nueve meses al feto. Hay riesgos y por lo mucho que puedes llegar a resistir, son 5 meses, hay que tomar en cuenta que los bebés que nacen con 6 meses, no todos lo hacen 100% sanos y logran sobrevivir, comúnmente nacen con problemas cardiorrespiratorios. Bill… si en verdad quieres esto, debo advertir que por lo mismo de no tener una matriz bien formada como una mujer, cualquier movimiento en falso, cualquier golpe o caída, puedes llegar a perderlo.

—¿Entonces… es poco probable que… Nazca?

—Que nazca y si nace… que sobreviva.

Era lo peor que pude haber escuchado en mi vida, después de saber que podía engendrar un hijo. Soy hombre, puedo dar vida y a la vez, es mejor que desheche lo que hay en mí por riesgo a perderlo en el proceso. Empezaba a hiperventilar.

—Escucha Bill, creo que será mejor que lo pienses bien, hablen ambos, no es algo que deba tomarse a la ligera. Como ayer te lo dije, eres el primer paciente, en mis 20 años de carrera que veo con un caso como el tuyo. Si gustan, puedo canalizarte con un doctor especializado.

Volteo para ver a Tom pero ahora parece más triste que ayer, es como si hubiera recibido la noticia de su padre junto con esta al mismo tiempo.

—Doctor, creo que… será mejor hablarlo nuevamente —responde Tom seriamente.

—Bien, pueden venir otro día o puedo dejarlos solos.

—Un minuto estaría bien —el doctor sale del consultorio y Tom voltea a verme muy, muy serio—. Amor… no quiero ser egoísta y pedirte que avances, es tu cuerpo, es tu salud, supongo que lo único que puedo decirte es que estaré aquí para apoyarte en lo que decidas.

Sabía que Tom estaba diciéndome todo aquello porque en realidad así lo sentía. Mi mente estaba luchando por elegir la mejor decisión. Podía elegir seguir con esto, pero si salía mal, ¿cuánto me dolería si no pudiera lograr vivir?

Recuerdo de inmediato las palabras de mamá: «Un hijo siempre es una bendición, nunca olvidas la sensación de llevar una vida en tu vientre. Por eso, Bill, si algún día tu pareja y tú quedan embarazados, no te niegues o te arrepentirás después».

Me preguntó ¿qué me diría si estuviera aquí y supiera lo que está pasándome?

—Hay que seguir, Tom, tendré cuidado y… tal vez no sobreviva, pero ahora que sé qué piensas y lo que quieres, creo que tengo fuerzas para intentarlo.

—¿Estás seguro?

—Sí.

Cuando el doctor entra, sólo se ve serio por unos minutos, después suspirar con dificultad y en su mirada pude notarse un poco de preocupación.

—Bien, te atenderé junto con otro doctor especialista y estaremos revisando y controlando tu estado, sin embargo, quiero que sin dudarlo, te internes en el hospital al cumplir tu cuarto mes de gestación. Es importante tenerte monitoreado.

Volteo a ver a Tom quien asiente sin dudar.

Todo esto está mareándome. Supongo que no tiene que ser fácil. Mamá, ojalá estuvieras aquí.

Continúa…

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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