
Fic de Xim_Alien. Temporada II
Capítulo XXXIV
A veces pienso que esta vida no debe ser la mía, que tal vez ocurren cosas que no deberían pasar y después, pasa algo verdaderamente bueno, de esas cosas que al recordar, el corazón late por mil y lo agradeces.
Eso es lo que me pasa desde lo de mis papás, cuando ellos murieron fue lo peor de mi vida, nunca he terminado de entender por qué murieron, qué fue lo que hice o lo que ellos hicieron para que se fueran de esa horrible manera. Después conocí a Tom, pensé que nada peor pudiera ocurrir después y no pasó, las dos cosas horribles que pasaron, fueron reemplazadas por algo maravilloso, me enamoré, de alguien quien nunca pude haber esperado, un hombre maduro, un hombre a quien correspondía a pesar de la diferencia de nuestras edades. Tom fue lo mejor que me ha pasado hasta ahora y, he pensado que nadie puede tener mi misma suerte.
Luego, algo se presentó en mi vida, tampoco lo pude haber imaginado, ni siquiera visto en un sueño o pesadilla. El bebé, un bebé. La primera noticia desagradable al inicio y después, una sorprendente noticia, se hacía graciosa conforme pasaba el tiempo y a la vez se volvía también increíble.
Ni siquiera podía pensar en el futuro cuando esa noticia se volvió la peor pasada, dolía porque con el tiempo, me acostumbré a pensar que seríamos tres, que a pesar de lo loco que sonaba, podía darme el lujo de tener descendencia. Sigue sonando loco.
Dejando eso a un lado, lo siguiente que ocurrió fue algo peor, sigo queriendo recordar de donde he visto a ese chico, quiero saber de donde me conoce, por qué está tan enojado y el por qué quiere saber tanto de mí.
Tal vez hablar con Lorain ayude, a veces ella recuerda más cosas de cuando estamos juntos y creo que eso podría funcionar.
Tal vez mañana pueda verla y hablar con ella, pues Tom se ha puesto firme en la decisión de no dejarme salir solo ni con ella en fines de semana, sólo podré salir si es con él, le pediré que venga y juntos, podremos descubrir de quien se trata.
—¿Quieres algo o hacer algo?
Su voz y sus movimientos me regresan de mis pensamientos, aún sigue a mi lado, ambos adentro de las sábanas viendo la TV. Sus manos llegan a mi entrepierna y su voz, chica con la piel de mi cuello para que después, con sus labios roce esa misma zona.
—No me preguntes si piensas terminar con esto.
La ropa dejó de ser un impedimento, al igual que los pensamientos anteriores, dejándome llevar por sus caricias y sus movimientos que arrebatan mi respiración.
Luego de una preparación, entre en mi cuerpo como si tuviera años de no hacerlo, como si extrañara en demasía el estar juntos. Fue triste notar que nuestra meta llegara antes y que después de eso lo siguiente sea un tiempo de arrumacos, caricias y besos cargados de ternura.
No es triste del todo, porque a pesar de que llegó antes el mejor momento, no hubo duda de que fue igual de placentero a cuando dura un poco más. Además, disfruto esos momentos después de que alcanzamos el orgasmo, es tan tierno, amable, que sus caricias en mi pecho y mis brazos, se quedan marcados al igual que sus movimientos al momento de hacer el amor.
—¿Quieres bañarte conmigo? —su pregunta me hace sonreír, a veces me lleva sin preguntar y causa el mismo efecto, de hecho, extraño esos momentos en los que me encontraba haciendo tarea para el día siguiente, él llegaba de trabajar y sin preguntar, me llevaba a la cama para hacerlo o a la ducha para quitarme el supuesto estrés que veía en mí. Extraño esos días, tanto como odiaba que interrumpiera mi concentración.
—Llévame.
El siguiente movimiento, me sorprendió tanto como la primera vez que lo hizo, me tomó en brazos cual damisela en aprietos, así hasta la bañera ya con agua caliente, pues se había levantado antes de comenzar todo para que se llenara. Funcionó a la perfección su plan.
Me dejó adentro de la bañera y después de orinar, entró para quedar detrás de mí, sus piernas a cada lado de las mías, dejando que sus manos pudieran tocar cada parte de mi cuerpo, el agua jugaba un papel bastante importante, pues era tan cálida que te abrazaba para nunca dejarte, al igual que sus brazos alrededor de mi cuerpo.
No sé cuánto tiempo estuvimos adentro, sólo puedo decir que mis dedos están lo suficientemente arrugados. Tal vez el día se ha terminado, o pude pensar en aquello de no ser por los rayos del sol que entran por la ventana de la habitación.
—Iré a abrir.
Me quedo sentado en el borde de la cama, únicamente con una toalla de baño encima, esperando a que entre con esos boxers, los cuales logró ponerse antes de salir.
—Amor, es Lorain. Quiere hablar contigo. Puedo decirle que venga mañana o…
—No, quiero hablar con ella. Espera.
Salgo de la habitación, sin preocuparme por la bata que tengo puesta. Ella está sentada en el sofá, esperándome, moviendo sus piernas con un poco de desesperación.
—Hola —la saludo con un beso en la mejilla, sentándome a su lado y siendo la razón de que deje de mover sus piernas—. Pensaba en llamarte para que vinieras mañana.
—No, necesito hablar contigo urgentemente. Hay que salir.
Lo último, lo susurra cuidadosamente, mirando antes a su alrededor, cuidando de que Tom no esté cerca.
—No me dejará.
—Sólo dile que iremos por un café.
—Espera.
Vuelvo a la habitación, encontrándolo sentado en la cama con el control remoto en la mano.
—Lorain quiere ir a tomar café y hablarme de alguien.
—Quedamos en algo, amor.
—Tom, no puedo quedarme aquí el resto de mi vida. Es mi amiga, no me pasará nada.
—Iré yo.
—Queremos conversar.
—No notarás que estaré ahí, si quieres me alejaré para que hablen en paz, sólo quiero asegurarme de que estarás bien.
—Vamos, sólo será un momento.
—Voy yo, o no sales. Es todo —salgo de la habitación para contarle el plan macabro a Lorain, quien sólo se abstiene de asentir y reírse de mí.
—De acuerdo, iré a vestirme.
Salimos del departamento con dirección a sólo ella sabe donde. En el camino no decimos nada, sólo me lleva de la mano hasta llegar a un parque, un parque solitario, mismo que colinda con un lago hermoso. A la orilla de este, está él, manteniendo la mirada hacia el horizonte.
—¿Recuerdas a Josh? —cuestiona calmadamente al sentarnos en una banca frente a este lago.
—El chico que salía con Sandy.
—Sí, ese mismo. Pues no sólo es novio de ella, tiene una relación secreta con un chico, el mismo chico que se aprovechó de ti.
—¿De qué estás hablando?
—Él, de algún modo se enteró de lo que Tyler te hizo, me pidió hablar contigo, pero no quiere que Tom se entere.
—¿Por qué?
—Me dijo que Tyler aún tiene algunas heridas de cuando lo golpeó, sólo quiere hablar contigo y me pidió que fuera aquí, en dos minutos llega y yo distraeré a Tom, le diré que es amigo de la universidad.
—Jamás le he comentado de ningún amigo, no te creerá.
—Pues ya veré, aquí viene. Se amable.
Por el lado derecho, va llegando un chico de estatura más baja a la mía, cabello rojizo y piel clara. Nunca pensé que fuera como yo, su aspecto no lo da a notar, sin mencionar que siempre se le ve acompañado de una chica hermosa, a la cual he de decir que la besa con desenfreno.
—Hola, Bill.
—Hola, Josh. Lorain me acaba de decir algunas cosas.
—Sí, bueno… No le digas a nadie, pero Tyler y yo llevamos saliendo nueve meses.
—¿Sandy lo sabe?
—Sí, es mi mejor amiga y en verdad le debo mucho.
—Pues no es mi asunto, no diré nada si es lo que te asusta,
—Gracias.
—Y dime qué quieres hablar conmigo.
Veo a Tom que lanza una mirada desafiante a Josh, pero él hace caso omiso de ello y me mira con más atención.
—Tyler lo hizo por órdenes de alguien, me lo dijo antes de hacerlo, me pidió que no me molestara porque iba a recibir dinero. Sabía que de eso no saldría nada bueno, yo mismo le pedí que lo pensara, pero él me dijo que no tenía marcha atrás, que si no lo hacía, iban a divulgar nuestra relación, lo cual no sería bueno para ninguno de los dos.
—¿Sabes quién le dió esa orden?
—Se llama Cameron, va en la misma universidad que nosotros.
—Jamás he oído de él.
—Siempre lo has hecho, sólo que no sabías quien era.
—No te entiendo nada en absoluto.
—¿Recuerdas aquél chico que te habló en la universidad cuando salías de la cafetería con tu amiga? Aquel chico con aire de metalero.
Era shokeante, pero estaba hablando del mismo chico que me tenía sentado frente a él apenas ayer.
—Él es Cameron, él es el que le pidió a Tyler hacerte eso. Y por lo que Tyler me dijo, fue el primer paso de su venganza.
—¿Cuál venganza?
—No lo sé, sólo ten cuidado, porque Tyler seguirá involucrado y no quiere decirme, pero lo de tenerte en su sótano no es el último que hará.
De pronto, me sentía como asmático después de subir hasta el último piso de la torre más alta del mundo y sin elevadores.
Tal vez Josh me estaba mintiendo, pero recordaba ahora las palabras del tal Cameron, ese día que iba junto a Lorain. El mismo de ayer. ¿Con qué fin podría mentirme Josh?
—Cuídate, Bill. Y lamento lo que Tyler pudo haberte hecho.
Quería desaparecer, desaparecer y que Tom se fuera conmigo.
Continúa…
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