
Notas: Aquí les dejo el cuarto cap. gracias por leer! 😀
Fic TWC de VaneK
Capítulo 4: Triste despertar
Hacía ya tres horas de que Tom había salido de casa, tenía un presentimiento y no era bueno, trató de calmar su mente, ya que ésta solo cavilaba cosas malas, y su corazón le decía que Tom no estaba bien.
Pero ¿qué podía hacer él?, una por que estaba solo, y otra porque tal vez se estaba preocupando más de la cuenta.
El timbre del teléfono rompe el silencio de la habitación, esto hace que a Bill se le acelere el corazón, caminó hasta el bullicioso aparato y con mano temblorosa contestó
— ¡Halo!
— Con el Señor Bill Kaulitz — le pide una voz desconocida a través del auricular.
— ¡Sí!… Yo so…y, — le responde con un tartamudeo.
— Soy el agente policial de transito Lloyd, el Señor Tom Kaulitz tuvo un accidente, y entre sus papeles encontramos este número de teléfono y su nombre.
Bill había quedado en Shock, sus presentimientos se habían hecho realidad, con mucho más miedo que antes le pregunto;
— Mi… mi hermano ¿está bien?
— está en el Hospital, necesitamos que algún pariente venga para poder hacer los trámites respondientes.
— Pero… ¿está bien?
— No sabría decirle nosotros solo nos encargamos de traerlos al hospital, y de avisarle a los familiares, lo demás se lo dejamos a los médicos. Está en el hospital del este, esperamos que sea rápido.
El tono del teléfono sonaba por toda la casa, ya que todo estaba en silencio, Bill no podía creer lo que le acaban de decir.
Subió a su habitación, tomó las llaves de su auto que estaban encima de la mesita de noche, se puso su cazadora y salió con mucha prisa.
Mientras iba camino al hospital pensaba en que eso era mucho para él, que tenía que hablarle a sus amigos, Andreas era al que más necesitaba, lo llamó y le contó lo que había pasado, le dijo que llamara a Georg, Gustav y a David, después de todo eran amigos.
Pensó en su Madre, pero no tuvo el valor de hablarle, no ahorita, primero tenía que asegurarse que Tom estuviera bien, o por lo menos con vida.
— Si tan solo lo hubiera abrazado más fuerte, si lo hubiera atrapado con mis brazos, esto no estuviera pasando, estaríamos en casa disfrutando de nosotros, y más ahora que sé que me ama como yo a él.
Baja de su carro, y camina más de lo que sus piernas le permiten, es un camino agobiante, como que nunca va a llegar hasta donde esta Tom.
Ve a una enfermera y le pregunta por su hermano, ésta le dice que siga en camino a la derecha y ahí hay otra enfermera que le va decir en donde encontrar a su hermano.
Tal parece que el destino los separa. No ve a nadie en el camino, hasta que sale un Señor alto y fornido, de una habitación.
— Dime muchacho ¿qué andas haciendo por aquí?.
— Ando buscando la habitación de Tom Kaulitz.
— ¡sí! Ahora salgo de ella, lo acabo de revisar, todo está bien por los momentos, los golpes de su cuerpo no fueron muy fuertes, lo que más me preocupa es su golpe en él lado occipital de su cabeza, no ha reaccionado desde que lo trajeron aquí.
— pero ¿se pondrá mejor?
— No te preocupes muchacho, tu hermano está bien, no se va a morir.
Esto tranquilizo un poco a Bill, pero sentía que todavía faltaban más malas noticias.
— ¿Puedo entrar a verlo?
— Ve hijo, recuerda que todavía está con calmantes, si le hablas tal vez no te escuche.
Agarró la perilla de la puerta y con mucho cuidado la abrió, y la cerro de igual manera.
La habitación tenía dos ventanas con vista al parqueo del hospital, había un televisor, y dos mueble recostados en la pared.
En la cama estaba Tom, muy pálido, y con uno que otro cardenal en su rostro, el piercing en su labio inferior ya no estaba, en lugar de ello había un hematoma muy grande, su cabeza estaba cubierta por lo que parecía una gasa muy grande, o por lo menos eso le parecía a Bill.
Una lagrima rodó por su mejilla, estaba tan triste por ver a su hermano así, pensaba en que la vida era muy dura con ellos, por que los había separado justo cuando se empezaban a amar.
Tanto que habían sufrido por ese amor prohibido, y como había esperado a que su hermano reaccionara así, y que le besara en los labios con esa pasión con que lo hizo.
— Tomi, te amo, no me dejes solo, te lo pido por favor, no sé vivir sin ti, — le decía, mientras se sentaba en la cama y se agachaba un poco para poder poner su cara cerca de su oído.
Pensaba que entre más cerca a su oído le susurraba, él le escucharía, y podría despertar de aquel sueño que los separaba.
Le besó la mejilla con mucho cariño, sollozó contra su cuello, y se separo de él.
Miraba sus manos, estaban llenas de puntos morados, se sentía imposibilitado, inútil, no podía hacer nada por Tom, solo tenía que esperar a que la vida se lo devolviera.
Quería gritar, y sacar toda su furia, pero sabía que por mucho que gritara, aun cuando sus pulmones quisieran salir, su hermano no se levantaría de aquella cama.
Maldecía por lo bajo, ¿tan mala suerte tenia?, ¡claro que esperaría!, esperaría para darle otro beso, otro más intenso aun, le daría más, y todo lo que él le pidiera, pero ¡si tan solo despertara!
El ruido de una puerta abrirse lo saca de sus pensamientos, eran Andreas, Georg, Gustav y David.
El primero en abrazar a Bill para darle ánimos es Andreas, después Gustav, Georg y al fin David.
Este último le pregunta ¿cómo pasó todo?, y ¿cómo esta Tom?
Con los ojos llorosos Bill les cuenta que Tom solo salió unos momentos, porque quería salir a dar un paseo, y que a las horas le llamo un agente de policía, no le había explicado mucho, solo le había dicho que llegara al hospital.
El Doctor solo dijo que estaba fuera de peligro, con uno que otro golpe en la cabeza.
— ¿Y tu Madre?, ¿Ya lo sabe? – le dice David muy preocupado.
— ¡No!, no he tenido el valor de hablarle, no antes de ver que Tom estaba con vida, nos ha dejado unas pocas horas solos y uno de sus hijos esta en el hospital, creo que eso la haría sentir culpable, al dejarnos solos.
— Bill ustedes no son unos niños, y a veces las cosas pasan por algo, son algo injustas pero debemos de aceptarlas así como vienen.
Al escuchar esto, Bill llora aún más, no sabía si era justa o injusta pero se sentía muy mal.
— Le hablaré a tu Madre Bill, no te preocupes seré precavido.
Y diciendo esto David salió de la habitación, para poder hablar con Simone en privado, y no verle la cara de preocupación a Bill, ya que esto lo ponía más nervioso.
Una enfermera entro a la habitación, le coloco un termómetro en la boca Tom, después reviso el cuentagotas del suero, este ya se estaba acabando, así que lo cambio por uno lleno.
Saco el termómetro, todo está normal – se dijo así misma, miró a los chicos
— Solo pueden estar dos personas en la habitación, háganme el favor de ponerse de acuerdo y decidir quién se va quedar con el enfermo.
Era obvio que Bill no querría salir de allí, y como el que más se llevaba con los gemelos era Andreas, Gustav y Georg decidieron irse.
— estaremos afuera por si nos necesitas Bill.
Bill hizo un gesto de agradecimiento, y los dos muchachos salieron. Cerrando con mucho cuidado la puerta tras de sí.
— Tom me ama – le dice entre sollozos a Andreas
— ¿Cómo? – Andreas ve a su amigo con un gesto de incredulidad.
— Tom Me ama, como yo lo amo a él
— ¿Qué me quieres decir?
— Antes de que él saliera de la casa… nos besamos, no fue cualquier beso, fue uno con mucha pasión, jamás había sentido esa pasión en mis labios.
— ¿Tom se enojó contigo porque lo besaste y por eso salió? – Andreas arrugaba su entrecejo
— ¡No!, no entiendes, fue un beso recíproco, — Bill se tocaba sus labios recordando el beso. Míranos ahora separados por el destino.
— No llores mas Bill, esto solo es un susto, ya pasará y todo será como antes.
— ¡eso espero! —le dice cerrando sus ojos—.
Andreas abrazó muy Fuerte a Bill, y le dio un beso en la frente en señal de apoyo.
Esa noche sería muy larga, se decía Bill a sí mismo, se preparaba para los gritos que le daría su Madre al llegar al hospital.
Simone entra en la habitación encontrándose a Bill y Andreas dormidos, dirige la mirada hacia la cama, se acerca a ella y acaricia la cara de su hijo mayor,
—¿Qué te ah pasado mi niño? — Le dice a su hijo, sabiendo que este no le va contestar—. Siento haberte dejado solo amorcito.
Las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
Unos sollozos lo hacen despertar, su madre está en la habitación, acariciando a su hijo mayor, Bill se levanta del sofá medio dormido, camina hasta donde está su madre y la abraza por la espalda.
Ésta se da la vuelta y ve a su niño pequeño, a punto de llorar, le devuelve el abrazo y los dos comienzan a llorar.
— Se pondrá bien mi niño, no te preocupes, todo va ser como antes, nunca los volveré a dejar solos.
—Perdóname Mamá tu me dejas cuidando la casa y mira lo que pasa.
— No te pongas triste mi niño, — le limpia una lagrima que va cayendo por su mejilla. Hay cosas que uno no puede evitar, solo pidámosle a Dios que Tom se recupere pronto.
No puede evitar llorar más, le duele ver a Tom así.
&
Han pasado tres días en total agonía, el Doctor les decía que no era nada grave, pero el cuerpo de Tom decía otra cosa, no quería reaccionar con nada, esto preocupaba a todos los amigos y familiares de éste.
— ¿Quieres Tomar o comer algo? – Le pregunta su madre. Voy a ir a la cafetería, donde están todos, quieres venir.
— No, me quedare por si Tom despierta.
— está bien mi niño, solo traeré un té que te caerá bien en tu estomago, ya que no has probado alimento.
— Gracias, — le dice mientras se encamina a la habitación de su hermano.
Tres días y al fin estaban solos, Bill se acostó en la cama al lado de su hermano, le dio un beso en la boca, creyendo que sintiendo sus labios en los de él, éste despertaría.
Pero no fue así, Tom seguía dormido. No podía cree, lo que pasaba, pedía y pedía en su corazón, para que Tom se despertara pero no era así.
Quiere abrir los ojos pero no puede, siente una pesadez que no le deja hacerlo, poco a poco ve la luz, logra abrirlos del todo, ve la habitación donde se encuentra no la reconoce, no sabe donde esta, se inclina un poco para levantarse, pero un cuerpo al lado suyo se lo impide.
Lo ve pero no sabe quién es, se toca su cara y su cabello, no sabe como ah llegado allí, no se acuerda que es lo que paso, y porque está allí, siente que el pánico invade su cuerpo, quiere correr todo es desconocido.
Un grito lo arranca de los sueños, se levanta asustado, pero enseguida una sonrisa se asoma en sus labios, ve que su hermano ya despertó, y correo abrazarlo, pero siente un rechazo hacia él.
Le ve confundido, y lo empuja para que no lo abrace no sabe quién es, se pregunta por qué lo abraza, y le observa de pies a cabeza, arruga la frente al ver su aspecto.
Ve como arruga su entrecejo mientras le observa, cree que está jugando con él y ríe.
— ¿Te asustas por verme?, espera a que traiga un espejo y mires como quedaste –se echa una carcajada.
Esta feliz porque al fin su hermano ha despertado.
— ¿Quién eres? – le pregunta con cara de horror.
— ¡Por favor Tomi!. Si te quieres deshacer de mi, hazlo de otra manera, —ríe. Creyendo que su hermano juega cruelmente con él.
Una enfermera los interrumpe.
— Que bien Ya despertó, — le dice con una sonrisa. Iré a llamar al Doctor.
Esta confundido y nerviosos, nada de lo que ve parece conocido, pero nota su corazón acongojado cuando mira al muchacho que está enfrente suyo.
El Doctor entra, seguido de Simone, la cual se alegra al ver a su hijo mayor despierto.
Le revisa, sus ojos, boca, oídos, y el golpe en la cabeza que ya está completamente cicatrizado.
— Todo está bien, — dice el Doctor
— ¿Cómo que todo está bien? – le dice el enfermo. ¿Qué hago aquí?, ¿Quiénes son todos ustedes?, ¿Por qué estoy en esta cama?
— Lo que temía,
— ¿Qué es lo que temía? – pregunta Simone con cara de horror.
— No pensé que fuera a pasar, son pocos los casos y su hijo es uno de ellos, él ha perdido la conciencia.
— ¿O sea que no se acuerda de nada?.
— al parecer, si. No se acuerda de nada.
— y ¿Cuánto tiempo va estar así? – Pregunta su Madre preocupada.
— Es indefinido, puede ser un día, dos, un mes, hasta un año o más, depende de las circunstancias que esté.
— Quiero que salgan un momento mientras hablo con él. – le dice mientras se sienta en una silla cerca de Tom.
El mayor de los gemelos, solo ve las personas delante de él, es incapaz de hablar, cualquiera en su situación, se quedaría callado.
Simone no quiere salir pero tiene que hacerlo, agarra a su hijo pequeño y sale de la habitación.
Primero la vida le arrebataba a Tom en su mejor momento, – pensaba el pelinegro mientras caminaba hasta donde estaban sus amigos— Cuando le demostró que lo amaba, que sentía lo mismo por él, y ahora se le había olvidado todo, si, todo, la vida juntos, los conciertos, los días alegres y tristes y lo más doloroso de la situación, el amor que le tenía.
¿Como la vida era tan cruel con ellos dos?
Pero no sería débil, iba a ser fuerte, iba a luchar por lo que más ama en la vida, si la vida le arrebató los recuerdos a su hermano, él se los devolverá, aunque sea lo último que haga.
Continúa…
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