Que seas feliz 1

Que seas feliz 1

Administración: Este fic fue publicado originalmente en AY en 2009, pero la autora ha decidido guardarlo aquí, porque la otra plataforma tiene problemas y no se leen bien las historias. Así que disfruten la lectura.

Fic Slash de lyra

Capítulo 1

No podía dejar de sonreír, llevaban solo dos horas de vuelo, pero el saber que su sueño se estaba cumpliendo le hacía lucir una tonta sonrisa en los labios, de la que no apartaba la vista su hermano.

Pero le ignoró y dándose la vuelta se puso a contemplar el paisaje que le llegaba desde la ventanilla. Aún no sabia como su madre les había permitido viajar tan lejos de casa y más siendo aún menor de edad. Habían cumplido los 17 hacía meses escasos y su padrastro les ayudó a convencerla.

Quedándose en casa no podrían luchar por ese sueño al que habían llamado «Tokio Hotel». Su hermano, dos amigos suyos y él grabaron una maqueta que mandaron a una discográfica muy ilusionados. Semanas después tenían su respuesta: les habían gustado y querían escucharlos en persona.

Les pagaban el viaje, encima en primera clase prometiendo a sus padres que un adulto responsable se haría cargo de ellos en cuanto sus pies pisasen el aeropuerto.

Mientras, les dejaban la libertad necesaria. Sentado al lado de su hermano, que desde que el avión despegó se puso su iPad y como siempre le ignoró, Bill Kaulitz se cansó de mirar por la ventanilla y se dedicó a estudiar a sus compañeros.

Gustav dormía, Georg llamaba a la azafata y le pedía algo de comer, otra vez. Sonrió al ver como la azafata sin perder la paciencia le llevaba su pedido a un Georg que se relamía ilusionado.

Pero él se aburría. No podía parar quieto, y eso molestaba a su hermano.

—Bill, duérmete—gruñó Tom ya desesperado—Nos quedan dos horas más de viaje, y te estás portando como un niño pequeño que no para quieto en su asiento.

—Tom, lo siento pero es que me aburro mucho—resopló Bill cruzándose de brazos— ¿Me cambias el asiento?

—Pero si querías al lado de la ventanilla—protestó Tom de nuevo.

—He cambiado de opinión—dijo Bill suplicándole con la mirada.

Maldiciendo por lo bajo, Tom se levantó y pasó por encima de su hermano la mismo tiempo que él se levantaba y ocupaba el asiento que le había dejado. Se acomodó de nuevo y subió el volumen de su iPad, a ver si así no escuchaba más lamentos de su hermano pequeño.

Pero Bill parecía haberse conformado con el cambio de asientos. Desde donde estaba tenía una mejor vista de los pasajeros y podía distraerse espiándoles sin que se dieran cuenta.

Pero no era el único que pensaba de esa manera. Dos asientos a su derecha, un chico no le quitaba los ojos de encima sonriendo. Se puso tenso y trató de ignorarlo, pero algo de él le llamaba mucho la atención y no pudo más que volverle a mirar y devolverle la sonrisa sin pensárselo.

Se giró de nuevo en su asiento riendo por lo bajo, dando un codazo a su hermano sin querer y haciéndole maldecir bien alto.

—Joder Bill, eres un pesado—gruñó Tom.

—Lo siento, es que hay….—empezó a decir.

Se mordió los labios antes de seguir, lo que llamó más la atención a su hermano, que se le quedó mirando animándole a que siguiera.

— ¿Qué es lo que hay?—preguntó Tom intrigado.

—Nada—murmuró Bill carraspeando.

¿Cómo iba a decirle que había un chico muy guapo que le miraba y sonreía? No podía contárselo a su hermano, ni a nadie. Había aceptado una verdad irremediable. Era gay, le atraían los chicos y tenía mucho miedo de contarlo.

¿Cómo sería la reacción de sus padres? ¿Y la de su hermano? Esa era la que más le importaba, estaban muy unidos y se lo contaban todo. Pero no encontraba las palabras necesarias para decirle que sus gustos eran otros, que ya lo había probado y gustado.

&

Ocurrió hacía ya varias semanas. En una alocada fiesta a la que acudió con sus amigos y hermanos, se perdió en la casa en la que se daba. Habían apagado las luces para dar un ambiente más romántico, pero él solo consiguió perderse. Estuvo andando a ciegas durante un buen rato hasta que sus pies tropezaron. Unas manos le sujetaron cuando estaba a punto de caer y se dejó coger avergonzado.

Había quedado sentado en el regazo de un chico. Lo sabía porque podía sentir su dura entrepierna bajo sus nalgas. Trató de levantarse avergonzado, pero solo consiguió que el chico se pusiera más cachondo y le metiera mano.

Quiso negarse, pero…en el fondo, le estaba gustando. Se levantó con su ayuda y buscaron un rincón solitario en el que hicieron el amor sin prisa alguna. Todos los invitados estaban en su misma situación o parecida. No se vieron las caras en ningún momento, y cuando obtuvieron un orgasmo prolongado lo dejaron y cada uno se fue por su lado.

Esa noche durmió con una amplia sonrisa en los labios, rezando para que estuviera muy cercana una segunda vez en la que volvería a hacer el amor hasta llegar a sentir un gran placer.

&

—Bill, despierta—dijo Tom chasqueando los dedos ante sus ojos.

Llevaba como medio minuto esperando a que le respondiera, pero su hermano parecía estar en otro planeta.

—Déjame—gruñó esa vez Bill revolviéndose en el asiento.

Le dio la espalda y sus ojos se dirigieron al chico de nuevo. Le vio ponerse en pie sin apartar sus ojos de los suyos. Se quedó mirando con atención, para ver donde iba.

—Voy al baño—dijo en voz alta a su hermano.

Tom bufó como respuesta y se enfrascó en la música con los ojos cerrados, sin ver como su hermano se levantaba con rapidez y echaba a correr por el largo pasillo del avión.

&

Se detuvo a escasos pasos de la zona en donde se encontraban los baños. Cogió aire y lo soltó en un profundo suspiro. Cuando pudo respirar con normalidad, empezó a caminar como si nada y se paró al lado del chico.

Había tres baños, y estaban todos ocupados en ese momento. Se cruzó de brazos y disimuló paseando la mirada por la zona en la que se encontraban. Todos los pasajeros le estaban dando la espalda, las azafatas pasaban de tanto en tanto…nadie se fijaba en ellos, allí de pie esperando.

—Hace buen tiempo, ¿verdad?

Se giró con brusquedad, el chico le estaba hablando y él en las nubes, nunca mejor dicho. Asintió con la cabeza sin saber que decir.

—Odio volar cuando hace malo, pero es necesario por mi trabajo—le explicó el chico— ¿Estás de vacaciones con tus amigos?

—Algo parecido—contestó con un hilo de voz—Viajo con mi hermano.

Se quedó callado. ¿Para qué le decía esa bobada? A él le daba igual quien estuviera sentado a su lado.

—Eso está bien, la familia es muy importante—dijo el chico sonriendo.

Le devolvió la sonrisa en el momento exacto en el que una de las puertas se abría. Se apartaron y dejaron salir a una chica a la que ninguno de los dos hizo el menor caso.

— ¿Vas a entrar?—preguntó el chico.

—Si, quiero decir después de ti—contestó en voz baja Bill.

Vio como el chico se reía y entraba en el baño cerrando la puerta a su paso. Se dio la media vuelta maldiciendo por lo bajo, era la conversación más estúpida que jamás había mantenido. El chico debería de pensar que era retrasado o algo parecido.

Nunca se llegó a imaginar que fuera lo bastante atrevido como para abrir de nuevo la puerta, cogerle de un brazo y tirar de él metiéndole a su lado en el baño, acallando cualquier protesta que fuera a salir de sus labios con un beso en ellos bien dado.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin dejar un comentario 😉

por lyra

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!