Just another face 10

Just another face 10

Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena

Capítulo 10

Tienda de armamentos Victorinox Swiss 08:05

Tom acomodó el cuello de su nuevo traje y sonrió a la vez que se encaminaba a la salida del hotel.

Todas las personas a su alrededor yendo de un lado a otro, realmente patético, pensar que con un rápido ataque podría exterminar a todos ellos. El gordo de negocios que se encontraba en la esquina podía tener una correa apretándole alrededor de su cuello y enseñarle como perder algo de peso. Tom imaginó cómo su rostro se tornaría morado mientras le rogaba a Tom que lo soltara. O a la madre quién revisaba su correo mientras su niño se quejaba de hambre. Tom sonrió mirando fijamente como las venas en el cuello de la mujer se hinchaban de frustración para evadir a su hijo. Tom se preguntaba cómo sería si le abriera la garganta. Seguramente sus ojos se sobresaldrían y chorrearía sangre por doquier mientras pedía por ayuda. Tom sabía que eso pasaría por experiencia. Tom recordó cuando era un niño y se encontraba en una granja de su localidad, había decapitado a algunos pollitos y veía como los cuerpos aún se movían alrededor. Tom se rio a tal recuerdo, Dios, extrañaba ser un niño.

— ¿Señor Lange? ¿Necesitará un taxi esta mañana? —El conserje preguntó después de ver a Tom acercarse a la puerta giratoria, este ni siquiera se molestó en contestar.

Tom conocía la ciudad de Magdeburgo lo suficiente como la palma de su mano. Siempre le asombró a Tom que tan fácil era acostumbrarse cuando ponías algo de esfuerzo en ello. No podía entender por qué en todos esas películas baratas de adolescentes, los niños nuevos siempre luchaban por querer ser populares. Tom los culpó a ellos mismos, era su culpa por ser muy ociosos y conformistas. Tom gruñó y miró alrededor del mar de gente quiénes se dirigían a su trabajo. Todos hablando por teléfonos o enviando mensajes en sus Blckberries. Tom siempre sentía cierta enferma emoción cuando se mezclaba con toda la gente, un cierto pensamiento le hacía sentir que era invisible a la mirada de las personas, quienes no se tomaban ni un segundo en mirarlo. Culpó todo a su niñez. Siempre había querido una vida normal cuando era niño. Día a día Tom siempre veía como otros niños salían apresurados de la escuela y corrían a los brazos de sus padres listos para ir a casa después de un largo día, mientras Tom, cada día, esperaba a que la maestra tuviera tiempo suficiente para que pueda acompañarlo a casa, a diez millas de la escuela. Sabía que nadie de su familia lo recogería. Jörg había sido muy específico.

¿Dónde demonios estabas? —Jörg gritó bofeteando a Tom en todo el rostro. Tom lloriqueó e intentó alejarse pero Jörg era lo suficientemente rápido para jalarlo de regreso a la silla — ¡Dime!

— ¡N-Nadie vino a recogerme! —Tom sollozó mientras Jörg lo miraba con ojos fríos —A-Así que la maestra me trajo a casa.

¿¡ QUÉ!? —Jörg bofeteó con más fuerza a Tom en la mejilla que ya estaba roja. La fuerza hizo que el pequeño de siete años cayera de la silla y mirara alrededor en busca de su madre, Jaydn no estaba en ningún lugar. Jörg agarró a Tom por el cuello de la camiseta y escupió en su rostro.

¡TU NUNCA…—escupió —…NUNCA VUELVAS ACEPTAR QUE TE TRAIGAN A CASA! ¿Quieres que la policía te lleve lejos de nosotros? ¿De papi y mami? ¿Después de que te alimentamos, te damos hogar y te amamos? ¿Quieres eso?

¡No! ¡No! ¡No quiero eso, papi! ¡Por favor! —Tom lloró mientras Jörg lo samaqueaba por los hombros

Entonces nunca le digas a nadie dónde vides ¿Entendido?

Sí, papá —Tom lloró

Bien.

¿papá?

¿Qué?

E-Entonces ¿Cómo regreso a casa?

¡Cómo si me importara una mierda!

Una figura rozó el hombre de Tom hacienda que interrumpiera sus pensamientos y salga de su trance. Tom miró a su alrededor, la gente aún estaba yendo de un lado a otro a sus centros de trabajo, chocando los unos a los otros. Tom estaba paralizado en medio de la calle por el mal recuerdo que había tenido. Sacudió su cabeza y pasó una mano por su nuevo corte de cabello. Realmente extrañaba sus trenzas negras, especialmente desde que Bill parecía gustarle su cabello de esa forma, sin embargo, Tom no podía ser reconocido, tenía un trabajo que hacer. Una fuerza mayor, que Tom no pudo evitar, le quitó a Bill así como le había quitado a su gemelo enfermo Georg.

Tom siguió caminando hasta que sus pies lo llevaron lejos de la zona importante del distrito hasta la zona baja de Magdeburgo. La señal roja con una cruz blanca que señalaba “Tienda de armamentos Victorinox Swiss” la única tienda que valía la pena en ese sucio lugar. Tom ingresó a la tienda como si fuera el dueño y caminó hasta el estante para tocar la pequeña campana.

— ¿Sí? ¿Puedo ayudarlo? —Apareció un hombre de mediana edad, cabello castaño.

—En efecto —Tom sonrió lamiendo la esquina de su boca y jugando con su piercing — ¿Es verdad que en 1996 engañaste a tu esposa con una puta?

— ¿Q-Qué? —El hombre palideció y retrocedió —Oye tío ¿Qué tienes planeado? ¿Quién rayos eres?

—Brauni —Tom sonrió al hombre —No digas que te olvidaste de mí.

— ¿T-Tom? —Brauni abrió la boca de sorpresa mirando más de cerca al hombre al otro lado del estante — ¡Dios! ¿En realidad eres tú? ¿Qué sucedió? La última vez que te vi eras como un hippie.

Tom echó su cabeza para atrás y rio. Se apoyó en el estante para contestar —Sí, suena divertido. Necesito un cuchillo.

— ¿Qué tipo? —Brauni preguntó de repente dejando de lado las bromas. Tom observó al hombre pasar saliva pesadamente.

—Un buen cuchillo, que sea ligero y peligroso. —Tom se encogió de hombros, saltando sobre el estante y pasando al otro lado. Pasó su mirada por las diferentes armas alrededor — Algo delgado pero fuerte, que pueda causar daño. Ya sabes, como normalmente me gustan.

—Antes que continuemos con esto, necesito saber, Tom —Brauni suspiró, frotándose el rostro preocupado — ¿Para qué es? ¿La policía me encontrará?

— ¡Por supuesto que no, hombre! —Tom sonrió mirando el estante de cuchillos —No dejaré huellas, estará todo limpio. No necesitas preocuparte. Será un trabajo especial.

— ¿un asesinato?

—No esta vez —Tom suspiró —Voy por alguien que se llevó a alguien especial para mí.

— ¡Oh mierda, Tom! —Brauni se quejó — ¡No debes estar en serio! No es este otro de tus secuestros a niños ¿verdad?

—No, no es ninguno de esos malditos niños —Tom gruñó encarando a Brauni —Es Bill.

— ¿B-Bill? ¡Bill Kaulitz! ¿Tú secuestraste a ese niño que está en toda las noticias? ¡Está en custodia de la policía!

—Lo sé y ellos pagarán —Tom gruñó —Nadie se lleva a mi Billy como si nada. Ahora ¿Vas ayudarme o no? En ambos casos dejaré este lugar con un cuchillo.

— ¡Está bien, Esta bien! —Brauni rio débilmente —Ven aquí, creo que tengo algo para ti —Brauni rápidamente se apresuró a la puerta de la tienda y cambió el cartel de “Abierto” a “cerrado” antes de regresar a dónde estaba Tom.

—He estado guardando esto para algo especial —Brauni respiró cuidadosamente mientras abría un estuche de madera. Quitó el polvo con su mano y sacó de esta un cuchillo tan largo como el antebrazo de Tom. Brillaba en la habitación de escasa luz y Tom sonrió —Es un rebanador German forged V40650 10’. Es fuerte y ligera, trabajará perfectamente para ti.

Tom tomó el cuchillo cuidadosamente de las manos de Brauni, intentando contener su emoción. Era una larga y esbelta cuchilla con un mango fuerte y negro, Tom no había visto nada más hermoso. Lo pesó en una mano para luego maniobrar y pasarla a la otra mano, ignorando los sonidos de sorpresa de Brauni. No había nada más hermoso que la vista de una nueva arma cuando lo sostienes por primera vez.

— ¿Me servirá bien? —Tom susurró sin quitar la mirada del arma — ¿No se irá el brillo o se rayará fácilmente? ¿Será capaz de cortar a través de cosas como papeles?

—Bueno, uhm…—Brauni tragó pesado soltándose los botones del cuello de su camisa —Sí, p-podría hacer eso.

—Perfecto —Tom sonrió colocando el arma cuidadosamente sobre el estante, minutos antes la había sostenido como si fuera un bebé recién nacido y Brauni sonrió débilmente —¿Cuánto cuesta?

— ¿Qué? ¡Oh no! no, no, no, es gratis. ¡Para uno de mis clientes favoritos!

Tom ladeó la cabeza y miró directamente al hombre fruncir el ceño. Tomó el arma con una mano y con la otra cogió el cuello de la camisa de Brauni. Este soltó un pequeño grito pero se detuvo cuando Tom rio en su rostro.

—Mi padre solía mentirme mucho —Tom respiró, amando como el hombre encogía su rostro de miedo —Tenía siete cuando lo descubrí. Qué decepción. Tú no quieres ser como mi padre, Brauni.

—Y-Yo…—Brauni tartamudeó cuando Tom presionó el arma en su garganta. Presionó fuerte con un lado del arma que no era filuda pero aun así causando algo de daño.

—Mi padre fue un hombre hijo de puta —Tom lanzó al vendedor de la tienda y se alejó con una sonrisa. Sin ninguna otra palabra Tom agarró el arma y se encaminó a la puerta. —Nos vemos, Brauni. La próxima vez deja la mierda o te partiré en dos. – Tom dijo después de cerrar la puerta de la tienda con fuerza detrás de él.

Tom dio un paseo por la calle y suspiró frotando su rostro. Aún era temprano en la mañana y aun así los rayos del sol no llegaba al lugar dónde él estaba. Todo a su alrededor era basura amontonada dónde los gatos callejeros merodeaban. Había viento y las calles estaban en absoluto silencio, algo que normalmente asustaría a las personas. Como sea, Tom encontraba el escalofriante silencio reconfortante y escondió sus manos en los bolsillos y se encaminó a la salida de la calle silbando.

Era el lugar olvidado de Magdeburgo. El lado malo de la ciudad que los padres advertían a sus hijos a que no se acercaran cuando salgan de la escuela y dónde los asesinos concurrían a diario. El peligro asechaba en cada esquina y Tom amaba cada momento de ello. Encontraba curioso cómo la gente siempre parecía juzgar las apariencias, todas esas personas tan obsesionadas por sus zapatos lujosos y sus pantalones de diseñador, nunca veían el mundo de la manera en la que Tom lo hacía. Si tan solo ellos se tomaran un momento y caminaban por un segundo por aquellas calles, cerca al almacén, encontrarían un grupo de amigables vagabundos que cantaban alrededor mientras quemaban algo de basura cada noche para mantenerse en calor. O que la mayoría de esos matones, en aquella parte de la ciudad, eran adolescentes que no tenían un lugar para aprender ya que no existía una escuela cerca y la nueva que habían abierto parecían estar concentradas en el centro de la ciudad. Ahora ellos asaltaban, al parecer era la única forma de que pudieran conseguir dinero para sus familias.

Tom saltó una reja y tomó la escalera de escape más cerca, con cuidado de no tropezar y caer. Escaló el familiar edificio hasta la azotea. Si tan solo la gente se detuviera alguna vez y le diera una oportunidad a toda esa gente, entonces quizá el mundo sería un mejor lugar. El rico podría ayudar al pobre económicamente y el pobre podría enseñarle al rico a alejar sus narices de sus teléfonos y darle más importancia a sus familias. El mullido de un gato hizo que Tom alejara sus pensamientos y suspire mirando hacia el cielo ya en la azotea.

—Si tan solo —Tom suspiró mirando los diferentes rayos, naranjas, rojos y amarillos del sol desaparecer sobre el horizonte —Si tan solo.

&

—Bill, tienes que comer los guisantes verdes —La enfermera suplicó a la vez que el pelinegro giró su cabeza a un lado. Por casi más de una hora, la enfermera había intentado desesperadamente alimentar al muchacho con la comida de hospital.

— ¡No! —Bill gritó como un niño — ¡Es asqueroso! ¡No quiero!

—Crece —Reid murmuró llevando otra cucharada de papilla verde a su boca. Bill observó con disgusto como una pequeñas secciones de la papilla caían de la cuchara de Reid hacia el suelo —A Roger no le gusta los bebés.

— ¡cállate! —Bill gritó alejando de un manotazo la mano de la enfermera — ¡Su nombre es Tom! ¡No Roger!

— ¡No, no lo es! ¡Es Roger! ¡Tú qué sabes! —Reid gruñó mirando fijamente a Bill desde el otro lado de la mesa —¡Él te dejó aquí! ¡No te ama!

— ¡Dí eso de vuelta! —Bill gritó lanzando el plato de papilla (o lo que parecía ser papilla) hacia el pelirrojo — ¡Tom me ama! ¡Él me lo decía todas las noches!

— ¿Acaso no lo sabes? —Reid preguntó imitando la voz aniñada de Bill —Él solo dijo eso para librarse de ti, porque él me ama.

— ¡No te ama! —Bill agarró más comida para lanzársela al pelirrojo.

— ¡Bill, cálmate en este instante! —La enferma regañó limpiando el desastre que Bill había dejado. Bill soltó un bufido y miró con el ceño fruncido a Reid.

—Vamos Reid, tenemos que limpiarte —La enfermera suspiró llevando al sonriente pelirrojo —Bill, la enfermera Lila estará aquí en un momento para ayudarte con tu baño.

Bill observó tristemente como ambos dejaban la cafetería del hospital dejando a Bill solo. Suspiró deseando que estuviera muerto, pero los estúpidos doctores no lo dejarían morir. Miró al plástico dónde antes había estado la papilla.

—Él me ama más a mí —Bill dijo pateando ligeramente la mesa —Me ama más a mí —Repitió pateando más fuerte esta vez. —Me ama más.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

Un comentario en «Just another face 10»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!