8: Reina de Espadas

8: Reina de Espadas

«In Sex To» de Xim_Alien. Temporada II

Capítulo 8: Reina de Espadas

Cuando abrí los ojos era porque el doctor quería revisarme, según lo que dijo era que todo estaba normal, mi presión, la herida que tuvieron que suturar, así como mis niveles de oxígeno.

—Quiero revisaste por la mañana, si todo sigue normal, entonces podrás irte. ¿De acuerdo?

—Está bien —dije complicado, porque hasta ese momento me parecía el lugar más seguro que había pisado desde que me salí de casa porque Lea iba a casarse con Tom.

—¿Cómo te sientes? —me preguntó ella sentándose a mi lado nuevamente.

—Mejor, ya no veo como si mis ojos estuvieran sucios, y creo que ya puedo caminar sin caerme, me siento con fuerzas.

—Perfecto, porque tenemos que hablar —dijo con tanta seguridad, autoridad y a la vez con afecto, que me dije a mí mismo que confiaría plenamente en lo que iba a decirme, sin saber exactamente qué sería.

—¿Ya sabe que estoy aquí? —pregunté, a diferencia de ella, con miedo, inseguro, y peor aún, débil.

—No, aún. Sigue buscándote y sin pensarlo, me metí en problemas, así que… hablé con mi abogada.

—¿De qué hablas? ¿Fue mi culpa?

—Espera, tranquilo. Vamos por partes. Saqué a mi hija con mi madre del alcance de Tom, cuando vi la puerta y la sangre supe que ese habías sido tú, y las saqué del estado, mi mamá tiene una cabaña en Amsterdam, pero es delito que no le haya informado a Tom, él puede acusarme por secuestro, así que mi abogada me pidió meter una orden de restricción, y ya está hecha, por consiguiente, también te protegí a ti.

—¿Qué? —Escuché cada una de sus palabras y la intención que tenían sus actos, sin embargo, me costaba procesar toda la información junta y adelantarme a las conclusiones, cosas que siempre se me dieron excelentemente bien.

—Saqué una fotografía de tu codo, y se la mandé, hay una orden de restricción que me protege a mí, a mi hija, y a mi madre. Y otra que te protege solamente a ti.

—En su celular hay…

—¿Qué hay?

—Un video que grabó conmigo estando inconsciente.

—¿Te violó?

—No, yo accedí.

—Acabas de decir que estabas inconsciente.

—No, bueno sí al inicio, pero luego me di cuenta que estaba… No lo detuve. En el video se ve todo.

—Bill, cariño, empezó a grabarte cuando estabas inconsciente, eso es una agresión, y si tuvo relaciones contigo en ese estado y te grabó, es violación, querido.

—Pero —comencé tratando de defenderlo—, él lo hizo porque… me ama, y le pareció sexi.

—Por supuesto que es sexi grabarte teniendo sexo con tu pareja, pero siempre y cuando estén bien, los dos sanos y de preferencia que estés despierto para que ambos disfruten al mismo tiempo, eso sí es bueno.

—Es que Tom…

—Basta, no trates de defender lo indefendible. Tom la regó, y ahora tenemos una orden de restricción. De cualquier manera le mandaré su celular a mi abogada para que revise ese video y…

—¡No! ¿Acaso no entiendes que aparezco desnudo y siendo penetrado por otro hombre, por mi…?

—Mi abogada es la más profesional en su área, nadie se va a burlar de ti, nadie va a soltar un insulto o una carcajada, nadie será capaz de burlarse de ti ni de sacar conclusiones por sí mismas.

—Puedes conocer a tu abogada, y podrá ser la mejor en su trabajo, pero no conoces a la gente. No le des ese video.

—Bill, es más fácil que después de ese video, consiga la custodia total de mi hija.

—¿Custodia? ¿Le vas a quitar a su hija?

—¿Crees que le tengo confianza después de verte a ti?

—Él ama a Lottie.

—Y se supone que te ama a ti. Bill, no quiero poner en juego la salud de mi hija, entiéndeme.

—Te entiendo, pero Lottie es todo para él.

—¿Creés que él cambie? ¿Acaso no creés que él continúe con Lottie ese patrón de comportamiento que tiene ahora contigo?

—No lo sé, él no era así.

—Voy a decirte algo y espero que lo razones lentamente, mencionaste el video porque sabes que eso estuvo mal, si no lo creyeras no lo hubieras comentado. Vamos, cariño, tu vida con él está en riesgo.

No quería a Tom lejos de mi vida, tan solo quería que nos amaramos y que fuéramos felices. Que el sexo fuera el mismo que estábamos teniendo esta semana, que me protegiera pero no de esta manera.

—Tal vez si habláramos con él, cambie.

—¿Sinceramente crees que pueda cambiar?

Solté las lágrimas atascadas en mis ojos, ella me miró llorar y me quedé, otra vez, sin argumentos para defender a Tom.

—Si algo llega a pasar, Bill, si Tom llegase a herir de cualquier forma que se te ocurra a mi hija, incluso a mi madre o a mí, tú te vas a sentir culpable por no haberme permitido mandar ese video. Si él pelea la custodia, y resulta compartida y comienza a ser igual con ella, que contigo, tú te vas a sentir responsable.

—No… —dije en medio de llanto—. No las lastimaría, él no sería capaz.

—Sí, no sería capaz. Apuesto a que creías también que no sería capaz de lastimarte a ti, y mira, hoy le tienes miedo.

Me quedé en silencio, pensando en lo que había dicho, lo que había hecho, la amenaza de aquella noche, dijo que me iba a arrepentir por haberme quedado con Ben. Me amenazó y había sido tan real.

¿Por qué no podía vivir en paz con el amor de mi vida? ¿Por qué le había permitido tanto a Travis también? ¿Por qué él era así conmigo? ¿Por qué Tom ahora?

—Está bien —dije con dolor en mi pecho, no sabía a dónde iba a ir después—, con una condición.

—¿Me vas a poner condiciones?

—No tengo a dónde ir, Lea. Esa casa era la casa de mi madre, no tengo otro lugar a dónde ir.

—Bueno, por supuesto que estarás conmigo. Enviaré el video y todo estará bien, no te preocupes. Ahora vuelvo.

—No te vayas.

—No voy a dejarte aquí, tengo que mandar su celular a mi abogada. No tardo, cariño.

Ella salió de la habitación y entonces me esforcé por ver solo lo malo de Tom, de justificar lo que estaba mal, y me esforcé en no recordar todo lo bueno que me gustaba de él. Entonces las palabras de Lea resonaron en mi cabeza, “es violación”. Me había violado, y eso no parecía algo que hiciera Tom, él no, digo, podría haberlo hecho Travis, y ni siquiera me habría importado, tal vez lo hizo muchas veces y yo jamás me di cuenta, pero Tom, se supone que él me ama, se supone que nos amamos porque somos hermanos y porque nos enamoramos. Aún así, no podía creer lo que estaba pasando, no podía pensar así de él, no por mí mismo, si no fuera por Lea, aún tendría la idea de que quizás hablando con él, cambie.

Desperté por un par de gritos, no podía distinguir las palabras, o los insultos, el doctor estaba ahí con dos policías junto a él, y poco a poco vi a Tom detrás de Lea, quien valientemente estaba dándome la espalda y frente a él, quién seguía en la puerta, tratando de pasar. Yo empecé a hiperventilar.

—¿Ahora te importa?

—Siempre me ha importado.

—Te recuerdo que lo insultabas.

—Sí, porque me quitó a mi marido, me arrebató a mi familia, y ahora le agradezco porque mírate, ¿no te parece que has cambiado mucho?

—Él sabe que lo hago porque lo amo.

—Pues ya no más, tengo una orden de restricción contra ti y él también tiene una.

—¿Y qué vas a hacer? ¿Me vas a lanzar tu hojita y saldré volando por arte de magia?

—¿Podría sacarlo, por favor? —suplicó Lea con la voz apretada de enojo y tristeza.

—¡Vendré por ti, Bill! ¡Escúchame! ¡Me perteneces!

Lea corrió a mi camilla y de pronto me sentí un niño otra vez.

Continúa…

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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