
Hola, espero que hayan disfrutado el primer capi, ahora les traigo el segundo. Quería decirles que este Fic está inspirado en una parte de mi vida. Pasó que un día una nueva alumna se presentó y de la nada comencé a pensar en que podría hacer una historia con eso y, aquí está. Nada de lo que me pasó en la vida real pasa en este Fic, simplemente me inspiré en eso.
«A pesar de todo» Fic Twc/Toll de Aura Johannessen
Capítulo 2: En el Recreo
Esa hora fue increíblemente estresante. Las chicas populares comenzaron a preguntarle al chico nuevo cosas bastante vergonzosas y personales, y el profesor no decía nada, se quedaba ahí como si estuviera dormido o algo así. Además, lo peor era que, a Bill, por alguna razón, le hubiera gustado que Tom, se siente con él. Bueno, quería conocerlo mejor, hablarle, tener un amigo, sería una gran oportunidad. Porque tenían los mismos gustos, la combinación perfecta.
En cada mesa había dos sillas en donde se podían sentar dos alumnos, y Bill se sentaba solo, era la única mesa con solo un alumno, así que lo obvio sería sentar al nuevo ahí, pero no. Gracias a Chantelle, que empujó a su amiga y obligó a Tom a estar con ella y a su amiga a sentarse con Bill, no hubo de otra. Ahora tenía a una chica junto a él la cual no le agradaba, y en matemáticas le preguntaba muchas cosas y no lo dejaba concentrarse en lo que decía el profesor, era horrible. Esas chicas en verdad no saben pensar. Hasta que su salvación por fin llego, el recreo.
Había dos espacios especiales donde los alumnos iban al recreo. Uno era en el comedor, el cual olía horrible, estaba lleno de gente y había mucho ruido. El otro era al aire libre. Lo bueno de ese colegio era que tenía espacios de vegetación, lo cual era agradable y hermoso. Había un espacio especial en el que habían unas cuantas mesas, lo demás era árboles, plantas, flores, y demás, era bastante lindo. Como a Bill le encantaba eso, siempre iba ahí y se sentaba en una de las mesas más apartadas de donde se sentaban los populares, y se ponía a estudiar y hacer tareas. Era un paraíso, para él. Nadie que lo moleste, nadie que le pregunte cosas, nadie que quiera agarrarle el trasero. Paz y tranquilidad.
Ese día, como siempre, Bill se sentó en la misma mesa que siempre, era como si estuviera reservada para él. Sacó sus cuadernos y comenzó. Pero de repente, los populares llegaron, fueron a las mesas en las que acostumbraban a sentarse, las cuales estaban lejos de Bill. Esta vez ellos tenían a alguien más con él, el nuevo. Las chicas se sentaron en la mesa, nunca en las sillas, ahí se sentaban los chicos. Y comenzaron a parlotear y preguntarle y preguntarle cosas al nuevo. Daba pena verlo ahí lleno de preguntas asquerosas que responder.
Ese recreo, el pelinegro no prestó mucha atención a sus tareas, estaba concentrado observando detenidamente a Tom, cada movimiento, sonrisa, mueca, cada parpadear, todo. No despegaba su vista de él. En verdad estaba enamorado.
—¿Por qué tiene que ser tan lindo? — se preguntó mirando su rostro tan atractivo.
De repente, Tom miró hacia donde estaba el pelinegro y se dio cuenta que lo estaba observando, fue en eso en donde Bill se pudo rojo y volvió a sus estudios como si no hubiera pasado nada.
—Oh por dios, me vio— susurró mientras escribía rápidamente en su cuaderno. —¿Qué voy a hacer?
Tom se quedó mirando al pelinegro un buen rato, preguntándose por qué alguien tan interesante como él estaba tan solo. En eso, recordó que tenían mucha tarea de matemáticas, y no estaría mal avanzar un poco para no tener mucha para hacer en su casa, además había algo que no entendía muy bien. Sacó uno de sus cuadernos de matemáticas y observó los ejercicios.
—Tom, ¿qué haces con eso? — preguntó Chantelle asqueada.
—Bueno, hay algo que no entiendo muy bien de esto, ¿podrían explicarme?— pidió amablemente el nuevo.
—¿Crees qué somos cerebritos? — dijo la chica. –Deja eso a nadie le importa
—Sí, Tom, no deberías interesante, además ninguno le entiende, ¿qué creías, que somos el nerd de Bill? — dijo Natalie apuntando a Bill, era otra de las populares.
—Bueno, yo nunca dije que eran él, pero son mis amigos y los amigos se ayudan, además no entiendo por qué molestan tanto a Bill, es solo una persona como ustedes— dijo Tom.
—Oh, Tom, estás mal — dijo Chantelle poniendo una de sus manos en el hombro de Tom con tristeza. –No sabes lo que dices, creo que te falta un tornillo
—“¿A mí, o a ti?”— se pensó el de rastas. Cerró su cuaderno y miró a todos. –Ahora vuelvo — dijo Tom separándose de ellos.
—Tom, no te vayas — dijo Chantelle.
El nuevo la ignoró y siguió su camino. Estaba de camino hacia Bill. Le daba pena verlo tan solito, además a él nunca le había gustado que le pongan apodos a las personas por como sean, eso era muy cruel. Él había sufrido mucho en su anterior colegio en Berlín, le decían Demonio, Hijo del Diablo, solo porque le gustaba el Death-metal. Pero, aquí era diferente, era popular, nunca lo había sido, se sentía bien. Pero comenzaba a pensar que esas chicas solo era unas tontas, aunque, parecían buenas, y si era popular, no dejaría que eso acabara.
Mientras, Bill estaba nervioso, sabía que Tom se acercaba a él, no sabía qué hacer, trataba de actuar natural pero era obvio que estaba temblando y chillando como niña en su interior.
—“Oh dios mío, está viniendo, está viniendo” — se dijo mirándolo por el rabillo del ojo.
En eso, ya estaba al lado de su mesa. Había llegado. –Hola, Bill, ¿verdad? Tengo una pésima memoria — dijo entre sonrisas.
—Hola, Tom, sí soy Bill— dijo mientras levantaba muy poco su cabeza, tratando de que sus mejillas rosadas no se noten. –“Sabe mi nombre, sabe mi nombre”— se dijo.
—¿Te importa si me siento contigo? — preguntó.
—No, está bien, puedes sentarte — dijo rápidamente. Tom le dio una sonrisa y se sentó a su lado. Estaba muy cerca.
—Escucha, tenía una pequeña duda sobre la tarea de matemáticas — dijo el rastudo mientras le mostraba su cuaderno.
Bill estaba impresionado, nunca había visto un cuaderno tan limpio, ordenado, y además, ¡sus números eran hermosos! Eso según Bill. Abrió los ojos como platos, los cuales se veían más grandes gracias a los anteojos.
—Que lindos números — susurró, pero Tom lo escuchó.
—Jaja, gracias, eres el primero que me dice eso — dijo entre risas. Bill se sonrojó aún más.
—Y bueno, ¿qué es lo que no entiendes? — preguntó el pelinegro.
—Esto — apuntó el rastudo.
—¿¡Solo eso!? — preguntó el pelinegro asombrado de que solo sea una cosa.
—Sí, ¿por qué?
—Es que, la mayoría no entiende nada así que me sorprendí, eres el primero que entiende casi todo, sin ofender pero tus amigos de allá no son muy inteligentes
—Sí ya lo sé, sobre todo esa, ah, ¿cómo se llama esa chica que se maquilla como payaso?
—¿Chantelle?
—Sí esa misma— dijo entre risas. –Es increíble, no entiendo por qué usa tanto maquillaje — dijo mientras reía junto a Bill.
—Sí, nunca me gustó el maquillaje en exceso
—Sí, pero, a ti te queda muy bien esa sombra negra que tienes en los ojos, se ven muy, hermosos — dijo el rastudo mirando detenidamente los ojos del pelinegro.
—Gracias — dijo mientras se sonrojaban.
—Y tus mejillas tienen un hermoso color rojo, ¿sabías? Te queda bien — dijo Tom. Bill se quedó sin habla.
—Gracias— volvió a repetir. Sonreía en su interior.
—¿Me lo puedes explicar? — dijo Tom volviendo al tema de esa tarea.
—Ah, claro, es muy fácil, mira, lo que hay que hacer es….— Bill comenzó a explicarle mientras le hacía ejemplos en sus cuaderno para que entienda mejor el tema. En una de esas, Tom acercó la silla más hacia Bill para poder ver mejor lo que hacía, o, quizás, también para algo más. El pelinegro no tardó en darse cuenta y lo miró a los ojos, un poco tímido. Tom hizo lo mismo, pero lo miraba con una cara encantadora y pícara. Estaban bastante cerca, era como si estuvieran por besarse.
—“Como me gustaría sentir esos labios con ese piercing en mi boca”— se pensó el pelinegro.
Decidió dejar eso a otro lado y siguió explicándole ignorando que Tom siguiera mirándolo con esa cara que le erizaba la piel. –Y después de eso, tienes que sumarle la diferencia al sumando y…— siguió explicando.
—No entiendo por qué te dicen nerd, eres muy inteligente y… eres hermoso— dijo Tom, haciendo que Bill se quede como un tonto enamorado. Pero lo ignoró y siguió explicando.
—Me gustaría ayudarte en algo para que dejen de decirte así — siguió diciendo Tom. Bill lo miró por el rabillo del ojo.
—Y eso es todo lo que tienes que hacer, ¿fácil, no? — lo ignoró el pelinegro.
—Sí, es muy fácil, gracias, ¿te importa si me quedo a hacer la tarea contigo?— preguntó Tom. Quería estar más tiempo con Bill, le parecía que era una persona interesante y le gustaría ser su amigo, siempre le había gustado conocer nueva gente, y sobre todo, quería conocer a ese pelinegro. Además le parecía genial que ambos tengan el mismo gusto en música.
—Claro, puedes quedarte — dijo el pelinegro. –“Yey, se va a quedar”— se pensó el pelinegro.
Ambos se quedaron todo el recreo haciendo tareas juntos, mientras hablaban un poco sobre ellos, tratando de conocerse mejor y también diciendo algunas cosas graciosas que los hacía reír a lo grande, aunque no eran cosas muy nada que ver, igual les daba mucha risa.
—Tom, eres muy gracioso — dijo entre risas.
—Na, tú eres más gracioso, que ocurrente — dijo mientras reía.
—Ya, basta de eso, sigamos — dijo Bill conteniendo la risa.
—¿Conoces esta canción? — dijo Tom mientras sacaba su celular y le ponía un audífono al oído de Bill.
—Oh, claro que la conozco, es de The Agonist, se llama Thank You Pain, ¿verdad? — dijo el pelinegro.
—Sí, la misma, me encanta como canta esta chica, es increíble, su voz es tremenda— dijo el rastudo.
—Sí, es una de las mejores cantantes femeninas de gutural, me encanta — dijo el pelinegro.
—Me agradas, nunca creí que conocería a alguien con mis mismos gustos — dijo Tom.
—Yo tampoco — En ese momento, el timbre sonó, el recreo había terminado.
—Oh, bueno, creo que hay que volver a clase, fue agradable pasar este tiempo contigo Bill, deberíamos juntarnos más seguido — dijo el rastudo.
—Sí, yo también lo creo
El pelinegro había pasado una de sus mejores recreos en su vida, fue divertido estar con él. Era inteligente, gracioso, agradable, era perfecto. No era como los otros chicos populares. Era diferente.
Estaba cada vez más enamorado de él.
& Continuará &