
Notas de la autora: Hola, les traigo para ustedes el primer capi de la segunda parte de A Pesar de Todo, que emoción. Espero que les guste. Pero ojo, el título del capi tiene doble significado. ¡A leer!
«A pesar de todo» Temporada II
Capítulo 1: Llamada Perdida
Georg estaba muy feliz, había momentos en los cuales no creía poder lograrlo, pensaba que se darían cuenta de su macabro plan y lo mandarían a la cárcel. Pero no. Lo logró, todo lo que quería era tener el amor de Bill, quería sentirlo, quería saber que estaba con él, quería saber que nunca lo abandonaría, quería todo de él, y ahora lo tenía. Él nunca fue capaz de hacerle daño, no sería capaz de lastimarlo, no sería capaz de obligarlo a hacer algo que no quería, no sería lo bastante capaz como para violarlo. Eso no se lo perdonaría. Aunque le diera mucha pena y dolor, tuvo que borrarle toda la memoria, ahora Bill no sabía nada de lo que pasó. Borrarle la memoria, era la única forma de que el pelinegro pudiera amarlo. Porque, después de todo lo que había hecho para conseguirlo, Bill tendría miedo y no se dejaría llevar por él, por eso, la mejor forma de convencerlo, sería borrar su memoria para hacerlo creer que ellos eran novios. Así todo saldría bien. O no.
—Georg— susurró el pelinegro en el oído del otro.
—¿Qué pasa?— preguntó el otro levantando la cabeza para ver esos dulces ojos color miel.
—Creo, creo que te amo— dijo sonrojándose.
—Siempre lo has hecho— mintió. Se acercó lentamente a sus labios para darle un tierno beso, el cual se convirtió en uno apasionado y lleno de dulzura. Georg deslizó sus manos por la suave y desnuda piel del pelinegro, tomó sus largas piernas y las separó lentamente. Bajó la cabeza y fue dejando besos por todo su torso. Bill puso una de las manos sobre la cabeza del castaño tocando esos sedosos y largos cabellos claros. Georg lo miró fijamente y volvió a darle otro beso en sus labios.
El pelinegro dejó que sus manos vagaran por la espalda desnuda del otro dejándose llevar por cada sensación que sentía. Dejando que Georg se encargara de su cuerpo.
El castaño besó dulcemente el cuello de Bill, disfrutando de su piel suave y de su dulce fragancia. —¿Te gustaría ser mío?— preguntó Georg.
—Pero, ¿no que ya era tuyo?— preguntó sin entender a qué se refería.
—Bueno, sí, pero, me refiero a ser mío de estar conectado a mí, de pertenecerme, de que yo te pertenezca, así jamás nos separaríamos, estaremos conectados— explicó. —¿No te gustaría?— susurró en su oído.
Bill se lo pensó. No podía ignorar el hecho de que ya le pertenecía a alguien más, pero no lograba recordar a quién. No era posible, él siempre estuvo con Georg, no sería posible que hubiera estado con alguien más antes de él. ¿O sí? No lograba recordarlo. Pero decidió ignorarlo.
—Sí, me gustaría— respondió.
—A mí también— dijo antes de volver a besarlo. Volvió a poner sus manos en las piernas del otro y las separó un poco más de lo que ya estaba. Se separó del beso y pasó algunos de sus dedos por los labios del pelinegro, quien los tomó con su lengua y los metió a su boca chupando lentamente como si fuera una paleta. Georg dejo escapar un jadeó al sentir la cálida lengua de Bill rosando sus dedos. En cuanto el pelinegro los sacó de su boca, el castaño comenzó a hacer círculos por la entrada del otro con sus dedos húmedos por la saliva de Bill.
—Ahh, Georg— soltó un gemido. El castaño llevó su frente contra la de Bill.
—No quiero que, si lo hacemos, te llegara a doler lo suficiente para hacerte gritar— susurró.
—No lo haré, lo prometo— respondió en un susurró, para luego besar los labios de Georg.
El castaño aprovechó ese beso para hacer entrar lentamente uno de sus dedos. Bill apretó los ojos y gimió entre el beso. Georg comenzó a aventurarse dentro de ese lugar tan estrecho, intentando hacerlo lo más suave y delicado posible para no lastimarlo. Pero hasta ahora Bill no había dejado de apretar los ojos.
—Tranquilo— le susurró.
—No te detengas, no alejes tus labios de mí— le rogó. El castaño le obedeció y volvió a besarlo.
Bill llevó sus brazos a la espalda del otro acariciando su piel para calmarse un poco y soportar lo que vendría. Pero, después de todo, lo estaba disfrutando. Y mucho. No podía pedir más que un momento con Georg.
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En el otro lado de la ciudad, muy alejados de ellos y sin tener idea de donde estaban. Tom se encontraba en la casa de Chantelle junto a los demás agentes de la policía, con su nuevo amigo Gustav y con la preocupada madre de Bill. Charlaban sobre lo sucedido el día de la fiesta y trataban de encontrar pistas. Pero hasta ahora no encontraban nada. Solo cadáveres y sangre en las paredes.
—Me pregunto qué le estarán haciendo a mi pobre hijo, nunca debí haber confiado en ese chico Georg, parecía bueno— dijo la madre de Bill.
—Pues nunca lo fue, siempre iba por ahí tratando de cortejarlo y sin tener éxito. Yo también estoy preocupado, nunca dejo de pensar que tal vez lo esté violando, o peor, lo esté torturando hasta matarlo— dijo el rastudo seriamente.
Comenzó a pasearse por el lugar tratando de buscar algo que les sirviera de ayuda para encontrar a Bill. Miró hacia arriba, y recordó que esa noche, Andy estaba lanzando cuchillos desde el techo. Seguramente había algo allí que les sirviera de ayuda. Entró a la enorme casa y subió las escaleras hasta llegar al piso más alto. En las escaleras había manchas de sangre. Encontró más escaleras con manchas de sangre para llegar al techo. Las subió un poco cansado, encontró una pequeña puerta ahí, la abrió y entró. En eso, estaba en el techo. En el suelo había más manchas de sangre, era mucha sangre. Miró hacia adelante y vio una caja de madera, se dirigió a ella y notó que adentró habían muchos cuchillos nuevos y afilados. Observó todo a su alrededor, y vio una enorme bolsa con un bulto extraño adentro. Se dirigió hacia ella, sacó lo que había dentro de la bolsa, encontrándose con el cadáver de Andy. Lo analizó, dándose cuenta que no estaba apuñalado ni tenía ni un disparo, el cuerpo estaba intacto, entonces, ¿de qué murió? Analizó el lugar, y vio unos vidrios rotos por ahí, se acercó a ellos, tenían un líquido rojo entre algunos de ellos, parecía sangre, pero no lo era. Tomó un poco con uno de sus dedos y olió. Su aroma era peculiar, no, no era sangre, definitivamente no lo era, entonces, ¿qué?
—Hey chicos— gritó desde arriba a los que estaban abajo. –Encontré algo.
Todos los demás subieron al techo para tomar muestras de ese líquido y analizarlo en el laboratorio. Tom no podía dejar de pensar en que esta pista sería de mucha ayuda para esto, tal vez Bill está más cerca de lo que se imaginaba.
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Al otro lado de la ciudad, ocultos y disfrutando dos los juntos. Bill y Georg pasaban los mejores momentos de vida. Sin darse cuenta que los investigaban a fondo y que no estarían juntos por siempre. Se acercaban a ellos poco a poco.
—Oh, Georg— gimió el pelinegro de puro placer.
—Eres tan estrecho— dijo en un jadeo cuando comenzó a embestirlo.
El pelinegro llevó sus manos a la sábana y las apretó con sus manos lo más fuerte que pudo. Dejó que sus gemidos salieran de su boca excitando al otro con sus dulces sonidos. Enganchó sus piernas en la espalda del otro pidiendo por más. Georg se lo concedió. Bill puso sus manos en la espalda del otro tocando su piel. Mientras el castaño se encargaba de penetrar dentro del pelinegro sin dejar de jadear disfrutando lo que sentía al igual que Bill.
—Ohhh, Georg, sí— gimió en el oído del otro. –Hazlo— pidió por más.
—Al parecer te agrada el sexo duro, ¿no es así travieso?— preguntó el castaño haciendo reír al otro.
—Sí, creo que sí— respondió en una voz aguda.
—Creo que a mí también.
Pasó el tiempo, hasta que ambos sintieron que estaban llegando a la mejor parte, y no se detendrían hasta terminar con lo que empezaron. Lo terminarían por completo.
—Ahh, Georg, sí, un poco más— pidió el pelinegro.
—Ya no puedo.
—No te detengas por favor, ya lo siento— dijo con voz excitada. Georg no pudo evitar escuchar esa voz tan tentadora de Bill e hizo lo que le ordenó. Hasta correrse dentro de él, al mismo tiempo que el pelinegro se corrió en el torso del castaño.
—Ahhh, por Dios— dijo Bill exhausto mientras apretaba con sus uñas la espalda de Georg.
—Me estás lastimando— susurró en su oído.
—Uhy— dijo alejando sus manos de su espalda. –Perdón, no quise…—
—Está bien, no importa, fue sexy— dijo haciendo sonreír al otro. –Esto fue increíble.
—Sí, nunca lo olvidaré— dijo Bill.
Después de limpiarse, se acostaron en la cama uno al lado del otro. Hasta quedarse profundamente dormidos.
Tom se quedó sentado esperando a que los análisis estuvieran listos. Mientras no dejaba de lamentarse por haberle hecho eso a Bill, nunca debió haberlo dejado, esto nunca hubiera pasado si hubieran seguido juntos. Comenzó a sudar de nervios al pensar qué le estuviera haciendo el monstruo de Georg, seguramente sería algo malvado, o tal vez no. Seguramente está tratando de cortejarlo como siempre hacía. Pero sería tonto, cómo lo lograría después de haber matado a tanta gente frente a Bill. A no ser que, perdiera la memoria. Se lo pensó un momento. ¿Cómo podría hacerlo? ¿Era posible? ¿Se puede? Ya estaba por saberlo hasta que sintió que su pantalón vibraba. Lo sacó mi miró. Tenía poca batería.
Se pensó. Lo miró en sus manos, lo tocó un poco. –Claro— dijo al encontrar la solución. —¡Gustav!— gritó, el rubio llegó de inmediato.
—¿Qué pasa?
—¿Cómo no se nos ocurrió antes?— preguntó, Gustav no entendía nada. –Podemos llamar a Bill— dijo con aire de orgullo.
—Cierto, le podemos preguntar dónde está— dijo.
—Lo llamaré— asintió.
Marcó el número y esperó a que alguien contestara. Pero de repente escucharon el sonido de un celular detrás de ellos. Miraron hacia atrás. La madre de Bill estaba ahí con el celular del pelinegro en la mano.
—Quería decirles que eso no se podría— dijo.
Tom sintió que algo en él se rompió, las esperanzas se acabaron. Era la peor llamada perdida que había tenido en su vida. No sería tan fácil encontrarlo.
& Continuará &
Nop, Tom, no será tan fácil, porque el karma te está dando una patada en el trasero y tendrás que sufrir por haber abandonado a Bill por ser uno de los tontos populares. Lo peor es que el pobre Bill no tiene idea de quién es y Georg se está aprovechando de eso para tomar tu cuerpito. En fin, muchas gracias a Aura por el nuevo capítulo