Alienígena 10

Alienígena 10

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 10: Entrenemos juntos (parte 1)

Tom había avanzado una parte del ensayo para la universidad y se sentía más relajado ahora, fue un poco difícil tener que escribir un ensayo sobre la casi nula existencia de los alienígenas cuando tenía frente a sus narices a uno, así que solo tuve que ingeniárselas para redactar algo convincente. Bill lo interrumpía de vez en cuando con preguntas como “¿Qué estás haciendo?” “¿Para qué es eso?” “¿Hay algo de comer?” “¿Cómo enciendo esto?” “¿Ya terminaste?” “¿Me acompañas al cobertizo?” “Estoy aburrido”

Tom le sugirió que jugara con Lulu, pronto terminaría y lo acompañaría al cobertizo para echarle un vistazo a su nave. No había recibido más mensajes de su planeta y tanto él como el alienígena se estaban preocupando.

Finalmente Tom había dejado de oír las preguntas de Bill y cerró su laptop junto con sus libros para ir en busca del alienígena. No estaba en la sala, tampoco en las habitaciones.

— ¿Bill? —Tom llamó — ¿Lulu?

Iba a subir las escaleras para buscar en las habitaciones del segundo piso cuando oyó un ladrido fuera de la casa y caminó hacia fuera.

— ¿Lulu? —Tom salió de la casa y caminó hasta el cobertizo — ¿Lulu dónde es…? ¡Oh wow! —Tom se detuvo en seco al ver a Bill parado de manos caminando mientras Lulu le ladraba desde una esquina moviendo su cola entusiasmado. — ¿Qué haces? —Tom preguntó divertido.

—Entreno —Bill dijo y de un salto volvió a sus pies. Bill se había sujetado sus pesadas rastas en una coleta y llevaba un traje ceñido al cuerpo de color azul oscuro. Uno muy parecido al que llevaba puesto cuando se estrelló con su nave.

— ¿Entrenas? —Tom preguntó y Bill asintió.

—No solo seré gobernante de mi planeta en un futuro, cuando estaba en Karnak fui parte de la sección guerrera, tengo conocimientos básicos de combate en caso de guerra —El rostro de Bill cambió rápidamente y Tom se sintió mal por haber preguntado —Ni siquiera entiendo por qué mis padres insistieron en que supiera combatir cuando en el momento de una guerra me quieren lejos.

—Solo quieren protegerte —Tom dijo esperando no haber sonado inoportuno —Ya sabes, en caso de que te encontraras en peligro, pudieras defenderte por ti mismo.

Bill asintió —Talvez —Se posicionó en el suelo y estiró su cuerpo para apoyarse con las manos y la punta de sus pies, listo para hacer algunas planchas. —De todos modos…—Dijo mientras su cuerpo subía y bajaba siguiendo un buen ritmo —me gusta hacer esto.

Tom miró con curiosidad a Bill. Su cuerpo era delgado, no demasiado para que luzca como una persona enferma, solo de contextura delgada. Había visto sus brazos y podía ver algunos músculos por lo que podía decir que Bill entrenaba.

— ¿Quieres algo de beber? —Tom preguntó al ver al alienígena ejercitarse.

—Por ahora no —Bill respondió.

—De acuerdo —Tom se preparó para regresar a casa cuando oyó la voz del alienígena.

—Oye, Tom —Dijo ahora sentado en el suelo — ¿No te gustaría que te enseñe algunas técnicas de combate? —Bill dijo de pronto entusiasmado —Podría servirte algún día.

Tom rio entre dientes, no era una persona violenta, de hecho, siempre evadía la violencia. Por lo que sería ilógico que quisiera aprender algunas de esas técnicas de lucha, sin embargo, vio el rostro entusiasta del alienígena y considerando que no tenía nada más que hacer, decidió aceptar.

—De acuerdo. —Se quitó uno de las camisetas que llevaba encima para quedar en un bividí blanco y ancho. Por un momento le pareció ver una sonrisa divertida por parte del alienígena, así que le sonrió de vuelta. — ¿Qué hacemos primero?

—Estirarte, necesitas estirarte para que tus músculos no sufran un calambre —Bill rio por lo bajo y Tom asintió, por supuesto, primero debía calentar.

Bill le enseñó algunos ejercicios rápido de calentamiento para que se sintiera relajado y listo para su primer entrenamiento.

—Cinco más —Bill dijo mientras Tom continuó algunos movimientos de calentamiento que Bill le había indicado, parecía muy sencillo en un comienzo. Parecía.

—Me duelen las piernas —Tom se quejó y el alienígena rio alto.

—Debilucho.

— ¡No lo soy!

—Bien, porque ni siquiera hemos empezado —El alienígena sonrió y se colocó en frente de él —Primero voy a enseñarte las técnicas de defensa, es más importante que el ataque, nunca sabes cuando el enemigo va a atacar primero, así que tu defensa siempre debe estar alerta —Bill aconsejó y Tom asintió, esto podría servir si alguna vez alguien quisiera asaltarlo y atacarlo o…si Bill tiene otra de esas crisis. —Tus ojos deben estar fijos en el objetivo pero ¿Qué pasa si el objetivo no siempre es visible?

— ¿Cómo…? WoW MIERDA —Tom se sobresaltó al tener a Bill haciéndole una llave.

—…o si es más rápido que tú.

—De acuerdo, entiendo, entiendo —Tom alzó sus manos en rendición y Bill lo soltó — ¿Qué debo hacer? Y ¿cómo hiciste eso?

—Práctica, ahora debes tener tus sentidos muy agudos. Así que te vendaré los ojos.

—No creo que sea buena idea —Tom dijo un poco asustado de pronto.

—Descuida, no voy a asesinarte. —Bill aseguró y tras encontrar una tela tirada cerca al cobertizo, vendó a Tom — ¿Ves algo?

Tom negó.

—Perfecto. Ahora usa tus oídos, tu olfato, tu tacto. Oye el sonido más mínimo, huele a tu enemigo, siéntelo.

Tom asintió nervioso de lo que sea iba a pasar. Nunca había hecho esto en su vida y menos con un alienígena como instructor. Aún no muy seguro de si haber aceptado era una buena idea, asintió.

—Voy a hablarte y darte pequeños empujones, trata de evadirlos y si tienes la oportunidad, agarra mi muñeca. Si logras hacer eso, podríamos pasar al siguiente paso.

— ¿Pequeños empujones? —Tom preguntó y Bill rio bajito, aunque Tom pudo oírlo.

—Solo pequeños.

—Está bien.

Entonces empezó, Bill comenzó a rodear a Tom mientras este estaba con sus manos frente a él al no ver nada. Cuando Bill se encontraba detrás de Tom le dio un pequeño empujón y Tom se giró de inmediato intentando agarrar algo fallidamente.

—Muy cerca, no seas lento. —Bill dijo y empujó una vez más a Tom y este se giró una vez más sin éxito de agarrar la muñeca de Bill.

Los pequeños empujones continuaron, algunos eran continuos y otros eran lentos solo para hacer perder la paciencia de Tom. Bill reía disfrutando jugar con el humano y Tom rechinaba los dientes por ser tan inútil. Entonces recordó las palabras de Bill, oler, sentirlo.

Se detuvo por unos instantes y bajó los brazos mientras Bill le daba pequeños empujones.

— ¿Qué sucede, humano? ¿Te rendiste muy rápido? —Bill molestó sin dejar de empujar. — Es una pena.

Tom se concentró, podía oír la voz de Bill en diferentes direcciones, primero a la derecha luego detrás de él, nuevamente a la derecha y a la izquierda, luego detrás de él. Pronto Tom se dio cuenta que Bill estaba siguiendo un patrón antes de empujarlo. Derecha, detrás, derecha, izquierda, detrás, derecha…

Se enfocó en su olfato. Eso no estaba ayudando mucho ahora, estaba cerca de un maizal, olía a tierra, plantas y…sudor. Podía oler el sudor de Bill ¡Podía olerlo! ¿Cómo? Tal vez porque estaba concentrado ahora y estaba poniendo toda su atención en ese sentido. Quizá Tom tenía habilidades y nunca las había descubierto…hasta ahora.

— ¿Estás vivo? ¡Vamos, humano! —Bill continuó provocando y empujando a Tom.

Derecha, detrás, derecha….Tom se repetía el patrón en la mente y entonces supo que debía hacer ahora.

¡Izquierda!

Levantó su mano cerca de su pecho para rozar la muñeca de Bill y este dio un suspiro de sorpresa, Tom sonrió.

—Bastante cerca, sigue intentando —Bill continuó. Pero esta vez cambió el patrón de movimiento pero Tom pudo reconocerlo fácilmente.

¡Detrás!

Tom se giró y lo agarró.

—Perfecto —Bill susurró y Tom se quitó rápidamente la venda de sus ojos al sentir el aliento del alienígena muy cerca de su rostro. No estaba equivocado, estaba muy cerca de él y aún lo tenía sujetado de la muñeca. Tom estaba jadeando un poco y Bill le estaba sonriendo. —Perfecto —Repitió.

Tom se aclaró la garganta y lo soltó de inmediato. Qué sensación más extraña.

— ¿Ahora qué? —Tom preguntó carraspeando un poco.

—Lo hiciste muy bien, te concentraste y te guiaste en el patrón de mis movimientos, pensé que nunca te darías cuenta.

Tom rodó los ojos.

—Pero lo hiciste, podría decir que en un tiempo bastante admirable para ser un humano.

— ¿Gracias? —Tom respondió sonriendo de lado.

—Pero esto no quiere decir que tienes superada esa habilidad, sin embargo debo admitir que tienes una increíble habilidad de concentración. No me sorprendería que fueras el mejor de tu clase en la escuela —Bill mencionó y Tom asintió sin arrogancia. —Debí suponerlo. Bien continuemos.

Las horas pasaron, Bill continuó enseñándole a Bill técnicas de defensa y concentración. Le enseñó a cubrirse de ataques físicos y a evadir algunos golpes. Bill estaba sorprendido del humano, aprendía muy rápido y era muy bueno en su defensa, no estaba seguro si era porque le estaba enseñando muy bien o el humano tenía en realidad alguna habilidad especial. Sea lo que fuese, estaba orgulloso de estar ayudando al humano, uno nunca sabe cuándo estará en peligro y hacer uso de su fuerza física y defensa.

Pronto Tom se sintió cansado y había terminado tendido en el suelo jadeando y tosiendo. A su lado estaba el alienígena con una sonrisa en el rostro mientras observaba el rostro sudoroso del humano, a un lado estaba Lulu ladrándoles a ambos.

—Creo que tiene hambre —Tom dijo entre risas y jadeos al ver el hocico de Lulu muy cerca de su rostro ladrando — ¿Tienes hambre, pequeño?

—No es el único —Bill respondió al oír un gruñido proveniente del estómago de Tom.

—No es el único definitivamente —Tom rio y se sentó —Uf, esto fue divertido —Tom asintió —Deberíamos hacerlo más a menudo.

—Totalmente. Al menos mientras esté acá. Ahora vamos a comer algo —Bill se levantó del suelo y caminó a casa con Lulu yendo detrás de él.

—Mientras estés acá —Tom murmuró para sí. Se sentía egoísta. Egoísta por querer que Bill se quedara y no regresara a su planeta.

&

Tras haberse dado un baño e ingerido algunos alimentos, ambos, alienígena y humano se encontraban ahora en el cobertizo. La nave aún estaba intacta al haber sido reparada por Bill, quizá aún faltaba algunas piezas por reparar, pero en su mayoría la nave estaba bien. Bill había estado intentando por varios minutos contactarse con alguien de su planeta, pero no había recibido ningún mensaje de regreso.

— ¡Rajna paladá! —Bill gritó golpeando los botones de su nave y Tom se sobresaltó un poco.

— ¿Cómo? —Tom se atrevió a preguntar al oír a Bill gritar en su lengua.

—Lo siento, solo estoy fastidiado. —Bill respondió y cayó rendido en una de las sillas viejas de madera del cobertizo —Necesito noticias, necesito saber si…

¡Bill! Bill ¿me oyes? ¡Bill!

— ¡Andreas! —Bill entró a su nave y empezó a presionar algunos botones mientras hablaba por un objeto que, Tom supuso, sería una radio. — ¡Aquí estoy! ¿Me oyes?

¡Por Rea, Bill! He intentado comunicarme contigo todo este tiempo ¿dónde has estado? Tampoco pude alcanzar tu mente ¿te pasó algo?

—Estoy bien, solo tuve un pequeño percance.

¿Los humanos te atraparon?

—Por supuesto que no, de hecho, uno está cuidando de mí. Pero eso no importa ahora, dime ¿cómo está la situación en Karnak?

Tom oía como Bill hablaba en su lengua y como recibía el mensaje proveniente de la nave en la misma lengua. Para Tom, todo esto aún era increíble. Al mismo tiempo, sentía nostalgia, quizá este mensaje sería la señal para que Bill pudiera regresar en su planeta y de nunca más volver a verlo. Quizá este era el final.

Tom no prestó atención al tiempo, pero supo que pasaron muchos minutos cuando Bill terminó la comunicación y salió de su nave. Tom se levantó de su silla y miró a Bill expectante, tenía que estar listo para cual sea que fuera la noticia.

— ¿Bill? —Tom preguntó con el ceño fruncido, no podía descifrar la expresión en el rostro del alienígena ¿serían buenas o malas noticias?

—Tengo que regresar —Bill dijo de pronto y Tom abrió la boca para decir algo pero luego la cerró, no quería decir algo que Bill pudiera malinterpretar. —Me necesitan, mi gente me necesita.

— ¿Qué sucedió? —Tom preguntó nervioso y con cierto lamento en su voz.

—Están buscándome. Ya han destruido varios núcleos y familias karnianas, no pasara mucho tiempo para que descubran mi paradero. —Bill dijo mirando a Tom directamente a los ojos —Si saben que estoy aquí, podrían destruir tu planeta. Podrían destruirte.

—No van a encontrarte.

— ¡No lo entiendes! Tom, no usan objetos sencillos, podrán localizarme pronto. Andreas me ha dicho que salga de aquí lo más pronto posible y me dirija al planeta más cercano de la galaxia.

Tom intentó calmarse, de pronto sintió una fuerte presión en el pecho y un estrujamiento en su estómago.

— ¿Entonces te vas? —Preguntó con la voz temblorosa. No estaba listo, no todavía.

—No, por ahora, si eso no es una molestia para ti.

Tom negó la cabeza.

—Bien, me quedaré aquí un tiempo más, terminaré con la reparación de mi nave y tan pronto termine yo…tendré que irme.

Tom asintió.

—Realmente agradezco que hayas cuidado de mí.

Tom volvió asentir.

— ¿Tom?

— ¿Puedo ir contigo? —Tom preguntó de pronto y los ojos de Bill se abrieron enormemente, definitivamente no se esperaba aquellas palabras del humano.

—Tom, no pued-

—Déjame intentarlo, podría ayudarte, podríamos detener a esos lagartos y sacarlos fuera de tu planeta, Bill yo-

—Tom, no. —Bill dijo intentando sonar amable —Agradezco lo que estás haciendo, pero tu lugar es aquí. Tu raza está aquí. Perteneces aquí. Podrías morir en mi planeta y…y no podría vivir tranquilo si eso sucediera, además, tu presencia ahí es prohibida.

—Déjame intentarlo.

—No.

— ¿¡Por qué no!?

—Ya te dije por qué. —Bill caminó en dirección hacia la salida del cobertizo pero sintió un agarre en su brazo y suspiro —Tom…

— ¿Quieres saber?

— ¿Saber qué? —Bill se giró confundido. El humano empezaba actuar tan extraño de pronto.

— ¿Quieres saber porque quiero ir contigo?

Bill asintió lentamente.

—Porque…porque siento, siento que…—Tom comenzaba a luchar consigo mismo ¿estaría bien decirle? ¿Estaría bien declarar sus sentimientos hacia el alienígena? ¿Podría soportar el rechazo?

Bill negó con la cabeza ligeramente.

—No lo digas, Tom. Eres un humano, solo estás confundido, yo estoy confundido…no podemos…—Bill dijo casi para sí mismo, mas no pudo terminar su oración al sentir los labios del humano presionar con los suyos. Abrió los ojos enormemente. Esto era algo nuevo para él, nunca nadie había hecho eso en su vida y ahora este humano se atrevía a juntar sus labios. En Karnak, la unión de labios significaba lealtad, pasión y solo era permitida entre dos seres que decidían estar juntos hasta la muerte. Permitida entre dos individuos que formarían una familia y lucharían juntas por Karnak y su núcleo. Una gran responsabilidad.

Por supuesto, Tom no sabía del complejo significado del beso en Karnak y Bill no sabía el, talvez, sencillo significado del beso en la tierra. Sin embargo, más allá de sus diferencias, de la distante brecha entre sus razas, el beso se sentía bien en ese instante. El alienígena sintió que sus preocupaciones se desvanecían y poco a poco, tuvo la necesidad de cerrar sus ojos para disfrutar de la sensación de los labios del humano contra los suyos.

Tom no presionó para pedir más acceso y esperó que Bill se relajara, podía sentir cierta tensión en su cuerpo. Entonces el alienígena entreabrió los labios, experimentando la agradable sensación y Tom aprovechó el momento para saborearlo. Por un momento había olvidado que Bill tenía una lengua bífida, así que suspiró un poco cuando sintió la lengua bífida dentro de su boca. Esta vez no fue de la manera brusca como cuando Bill tuvo su crisis y enterró su lengua hasta la garganta de Tom haciendo que se ahogara, no. Esta vez fue gentil, suave, delicioso, húmedo, exquisito.

Tom caminó sin dejar de besar al alienígena y este retrocedió, tirando lo que sea que estuviera en su camino hasta que su espalda chocara contra la pared de madera del cobertizo. Bill agarraba con fuerza el rostro de Tom, deseando que el beso fuera lo más profundo posible, de pronto tenía la necesidad de sentir y probar tanto como pudiera del humano. Tom presionó su agarre en la cintura del alienígena, era delicioso ¿por qué no se había atrevido hacerlo antes?

Ambos respiraban por la nariz, cada vez más pesado al no tener aliento suficiente. Entonces Bill mordió el labio de Tom lo suficientemente fuerte para hacerlo sangrar un poco y Tom gimió de dolor y placer.

Jadeando, se miraron fijamente, ambos con las bocas rojas e hinchadas, tragando pesadamente y con dificultad la saliva que hace poco estaban compartiendo.

Tom sintió un cosquilleo en su labio y luego vio a Bill lamer esa parte.

—Sangre —Dijo este relamiendo sus labios. —Lo siento.

Tom sonrió de lado y no dudó en atacar nuevamente la boca del alienígena quién gustoso aceptó el beso. En ese instante ambos olvidaron lo que sucedía en su alrededor, incluso el sonido de las serenas policiales cerca del maizal.

Continuará…

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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