Alienígena 11

Alienígena 11

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 11: Visita inesperada (parte 1)

Las piernas del alienígena envolvían la cintura del cuerpo de Tom, tenía sus brazos alrededor del cuello de éste mientras lo besaba apasionadamente y con fuerza. El humano, por otro lado, apoyaba al alienígena contra la pared de madera del cobertizo y lo sostenía por los muslos. Su agarre era fuerte, lo suficiente para no dejarlo caer y tenerlo lo más cerca posible a su cuerpo. Ambos perdidos en el otro, perdidos en el calor de placer que los envolvía como una burbuja. A ninguno le importó en ese momento que fueran tan distintos, solo importaba ese momento. Nada más.

Fue cuando entonces el alienígena giró el rostro bruscamente y abrió los ojos con seriedad. Había oído un sonido cerca de la casa y podía oler y sentir la presencia de más humanos.

— ¿Tom? —El alienígena preguntó aún con seriedad en el rostro e intentando prestar atención al ruido que se aproximaba.

— ¿mmh? —Tom canturreó sin dejar de succionar y besar el cuello de Bill. Era tan suave y solo le provocaban ganas de morderlo.

—Ssh, Tom ¿escuchas? —El alienígena soltó el agarre de sus piernas e hizo que el humano lo soltara.

— ¿Qué sucede? —Preguntó Tom un poco fastidiado, se sentía acalorado con toda la situación y la pronta interrupción lo ponía de mal humor.

—Más humanos —Bill susurró por lo bajo y empezó a respirar con dificultad. — ¡Más humanos! —Dijo casi entrando en pánico y Tom intentó calmarlo.

—Bill, tranquilo, solo son policías. —Tom dijo hasta que su mente comenzó a trabajar — ¡Policías! —Dijo Tom casi en un grito mirando a Bill y luego la nave escondida justo dónde estaban ellos. —De acuerdo, tranquilo, es muy probable que solo estén pasando por aquí, se irán pronto. —Tom intentó calmarlo. Sin embargo las sirenas policiales se hicieron más y más fuertes. Se estaban aproximando —…O quizá no. —Respondió Tom al ver que dos autos policiales que estaban estacionando frente a la casa.

—Quédate aquí iré a ver —Tom sugirió y Bill asintió pálido. La sola idea de tener más humanos cerca de él todavía le espantaba un poco. Sabía que Tom no dejaría que le hicieran daño, pero aun así, el temor aún era constante.

Tom salió del cobertizo, aclaró su garganta y se acomodó sus pantalones anchos que empezaban a caerse. Podría sonar fastidioso, pero él estaba acostumbrado a su estilo, así que no era del todo una molestia. Caminó hasta estar frente a la casa y entrecerró los ojos al sentir la luz de las sirenas alumbrarlo directamente al rostro.

Dos policías salieron de los diferentes autos en frente de él y apagaron sus sirenas.

—Buenas tardes —Saludó Tom no muy seguro de qué hora era, el cielo estaba ligeramente oscuro, casi púrpura. Observó a dos oficiales saliendo de sus vehículos.

—Buenas tardes —Ambos policías saludaron. Uno de ellos llevaba una libreta en mano y el otro una linterna. Ambos mirando su alrededor como si estuvieran buscando algo en específico. —Soy el oficial Dalson y mi compañero Grinn, hemos recibido llamadas de personas haber visto un objeto extraño caer en esta zona hace más de una semana y según los datos recolectados, el objeto debería localizarse exactamente en este lugar.

—Oh, eso —Tom respondió fingiendo sorpresa, su mente maquinando una excusa rápida para que los oficiales no sospecharan de él ni de la presencia de Bill y su nave. —Debe ser un error, quiero decir, he estado aquí hace más de una semana y no he visto ningún objeto extraño caer en ningún lugar cercano. —Mintió. Esperó que su respuesta haya sido convincente y agradeció que el maizal del abuelo sea de hierba alta, de esa manera, los policías no podrían ver el mediano agujero que la nave de Bill había ocasionado al estrellarse.

Ambos policías se miraron con sospecha y Tom miró a ambos con nerviosismo deseando que se tragaran la mentira y regresaran a sus vehículos.

— ¿Le molesta que echemos un vistazo a los alrededores? —El oficial Dalson dijo y Tom hizo una mueca. Esto no era bueno.

—Por supuesto —Tom asintió fingiendo naturalidad. Ahora era cuando se arrepentía de haberse negado entrar a un taller de teatro. Recordaba que Natalie se lo había recomendado una vez, pero Tom no quiso aceptar la sugerencia y en su lugar se inscribió a un taller de natación. En fin, acompañó a los policías a caminar al borde del maizal. El policía que sujetaba la linterna alumbraba su camino hacia adelante y hacia las plantas del campo. Tom decidió inventar una excusa más. —Este es el maizal de mi abuelo, él ahora se encuentra en el hospital. Yo me estoy haciendo cargo de este lugar. Hoy encontré una densa infestación de hormigas.

Los oficiales asintieron sin importar lo que Tom decía. Y uno de ellos añadió.

—Quizá deberíamos adentrarnos y revisar.

Tom abrió la boca nuevamente para continuar con la mentira antes de que los policías se adentraran al maizal.

—Entre aquellas hormigas, encontré un pequeño grupo de hormigas bala, las más peligrosas en las especies de las hormigas. Señores, no les recomendaría adentrarse al maizal.

Ambos hombres detuvieron sus pasos y se giraron para ver a Tom con una ceja alzada.

— ¿Qué nos podría hacer unas hormigas? —Ambos hombres rieron antes de continuar. Tom insistió.

—La picadura de una hormiga bala puede ocasionarle una parálisis respiratoria e inmovilidad en la zona afectada. Oh ¿no dije que esa fue la razón por la que mi abuelo se encontraba en el hospital? No quiero ser persistente, pero yo les recomendaría que revisaran este lugar una vez que termine con la desinsectación de plagas.

Ambos hombres policías no parecían haber estado tan convincentes, sin embargo asintieron y prometieron regresar en cuatro días. Tom les dijo que sería suficiente para cuando haya terminado con la fumigación del maizal. Se despidió de ambos oficiales y estos regresar a sus autos no sin antes tomar algunos datos de Tom.

—Si ve algo extraño por estos lares, no dude en llamarnos.

— ¡Así será! —Tom dijo — ¡Hasta luego! —Se despidió de los policías y estos se alejaron tan pronto como llegaron. Dio un respiro de alivio y agradeció el poco conocimiento de los oficiales sobre las hormigas bala, pues estás eran más populares en países centro y sur americanos, en fin, ya se habían ido y no había nada de qué preocuparse.

Por ahora.

— ¿Quiénes eran?

Tom se sobresaltó al oír la voz de Bill detrás de él, se giró de inmediato para ver a Bill asomar su cabeza por la puerta de la casa, a su costado estaba Lulu observando con curiosidad. Tom caminó hacia la puerta y Bill se hizo a un lado para que este ingresara y la cerrara.

—Eran policías —respondió y al ver el rostro confundido de Bill decidió explicarle. —Son personas encargadas de proteger a los ciudadanos. Nuestra seguridad es su responsabilidad.

Bill asintió — ¿Eso quiere decir que son buenos humanos?

Tom asintió —Eso se espera que sean.

— ¿Por qué vinieron? —Bill preguntó una vez más, el tono de preocupación aun permanente en su voz. Al notarlo, Tom decidió sonreírle gentil y llevar una mano en el rostro del alienígena, quería tranquilizarlo, decirle que nada iba a pasarle mientras estuviera ahí con él. Con el pulgar acarició su mejilla.

—Quería saber sobre un objeto extraño que cayó en el maizal.

—Mi nave. —Bill añadió menos preocupado esta vez, distraído por la caricia en su mejilla.

—Sí, pero no se los dije. Vendrán a revisar el lugar en cuatro días.

El alienígena asintió y Tom no dejó de acariciar su mejilla, ahora había descubierto que la piel de Bill era suave, tan suave que la sensación en la yema de sus dedos era demasiado agradable. Podría estar acariciando su rostro por horas y no cansarse de la agradable sensación.

—Me gustas —Dijo Tom después de un momento de silencio, sin quitar su mirada de los ojos del alienígena—Y no me importa que no seas de este planeta —añadió con una sonrisa sin soltar el rostro de Bill en sus manos.

Por otro lado el corazón del alienígena empezó a dar brincos en su pecho, incluso temió de que en cualquier momento salga disparado y se estrellara contra el suelo. Podía ver a través de los ojos del humano, podía sentir la sinceridad en su voz, no le estaba mintiendo, era real. ¿Pero qué tantas probabilidades tenían de que pudieran estar juntos? Bill pronto regresaría a su hogar y Tom tendría que seguir con su vida normal. Esto podría lastimar a ambos. Lo que sea que sentía en ese momento podría lastimarlos.

—Eres un humano muy extraño —El alienígena dijo con una sonrisa triste. También le gustaba Tom, por supuesto que le atraía demasiado. Una de las razones por la que se salió de control y atacó a Tom en medio de su “crisis”. ¿Por qué tenía que ser humano? ¿Por qué tenía esas sensaciones por un humano? No debía y sabía que si sus padres se enteraban no solo se encargarían de que dejara de ser el futuro gobernante de Karnak, sino que lo desterrarían y lo enviarían al planeta Frae, un planeta enano en donde son enviados todos los ‘desterrados’. Bill tiene conocimiento de ese planeta, de hecho todos en Karnak y en la galaxia lo conocen, saben que una vez enviado a Frae no hay vuelta atrás. Algunos dicen que convertirse en una estrella es mejor que ser enviado a Frae.

Sin embargo, Bill no podía dejar de sentir esas sensaciones extrañas con el humano sonriéndole en frente de él. Era imposible, era como decirle a alguien que no ha comido por días que no diera bocado de un festín en frente de él ¿quién podría resistirse? El alienígena se encontraba en esa situación y aunque sabía que esto sería difícil, se arriesgaría. Sabía que había quebrantado más de una norma y no podía importarle menos a quebrantar algunas más.

Dejó que el humano se acercara y besara sus labios nuevamente. La sensación de querer tener al humano pegado a él era tan fuerte que no podía controlar sus instintos. El beso en el cobertizo hizo que su cuerpo alcanzara un grado de temperatura que no acostumbraba a sentir y estaba seguro que el humano también al haber sentido el calor emanar de su cuerpo. Ahora no era diferente, podía sentir el cuerpo de Tom muy apegado al suyo, podía oír sus latidos. Parecía andar en una carrera y el sonido casi zumbaba en sus oídos.

Pronto el alienígena cayó de espaldas en el sofá más cercano y a pesar de que fue un poco brusco, no le importó en lo absoluto, no mientras el humano atacaba su boca con fervor y ansias.

Talvez el humano tenía razón, no todos los humanos eran malos. Pensó Bill. Tom era la mejor excepción.

Continuará…

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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