
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 12: Visita inesperada (parte 2)
— ¿Cuántas estrellas crees que hay en el universo? —Preguntó Bill de pronto con su cabeza descansando en el pecho de Tom. Podía sentir los latidos de su corazón ir a un ritmo tranquilo.
— ¿Miles de trillones? —Tom respondió con una mueca y Bill asintió con una sonrisa.
—Muy cerca. Lo que vemos ahora no son más que radiaciones estelares de estrellas que ya han desaparecido —Bill mencionó.
—Lo sé —Tom asintió. Por supuesto que lo sabía. —Estudio en un una escuela de astronomía, sin presumir.
Bill rió.
—El universo es hermoso.
—Estoy seguro que lo es.
—Desearía que algún día pudiéramos viajar los dos por el universo.
Tom se imaginó cómo sería. Demonios, su sueño se habría cumplido totalmente. Parte de ella ya se había cumplido, conocer a un alienígena y saber que hay vida en otro planeta, pero viajar en el universo también era otras de las cosas que deseaba.
—Deseo lo mismo —Tom asintió acariciando el cabello de Bill, la noche era tan tranquila, no le importaría pasar el resto de las horas de ese modo, acurrucado en el sofá con Bill afuera en el balcón. —Bill ¿puedo preguntarte algo? —Dijo después de un momento de silencio.
Bill alzó la mirada para encontrarse con los ojos color miel de Tom —Sabes que puedes hacerlo.
— ¿Podría algún día conocer Karnak?
Ambos se quedaron en silencio por unos momentos, escuchando el ruido de la noche.
—No lo creo. —Bill finalmente respondió —No estoy seguro de que eso sea factible.
— ¿Por qué no?
—Ya te he respondido esa pregunta.
Tom asintió.
— ¿Qué hay de las abducciones?
— ¿Cómo dices? —Bill se acomodó en el sofá y miró a Tom directamente — ¿A qué te refieres?
—Las abducciones, me dijiste que antes gente de tu planeta abducía mujeres para su ciclo de reproducción.
—Oh eso…Tom es muy complicado, de hecho es un tema que no está permitido mencionar en Karnak, ha pasado mucho tiempo desde la última abducción, ya no sucede más.
— ¿Qué tanto sabes del tema?
Bill suspiró, sabía que cuando el humano hacia una pregunta, pronto llegaba otra y luego otra y así hasta que finalmente se cansara u obtenga la respuesta que esperaba. A pesar de solo haber estado unas cuantas semanas con el humano, Bill sentía que empezaba a conocerlo más.
—Sé muy poco. —Bill dijo elevando su mirada al cielo y fijándola en el resplandor de una estrella —Antes de que mi padre fuera gobernante, lo fue mi abuelo, quién ordenó que se detuvieran las abducciones, no estoy muy seguro de sus razones, escuché que una de ella fue porque tras una abducción la situación salió fuera de control y la persona que había sido abducida despertó.
— ¿Qué le pasó a esa persona?
—La eliminaron.
— ¿Por qué abdujeron a esa persona?
—No lo sé, el humano es un ser fascinante, Tom. Hay muchas cosas que no entendemos de ustedes, es como si cada ser humano fuera un pedazo del universo, llenos de secretos y misterios que nosotros no podemos comprender. Es una manera de estudiarlos, generalmente la persona que es abducida no lo sabe, a menos que tenga una mente muy poderosa, si es así entonces recordará imágenes de la abducción, si eso sucede es probable que esa persona sea “el elegido”
— ¿El elegido?
—Sí, eso quiere decir que podrías viajar a otro planeta alejado como Karnak. Toda persona que ha sufrido una abducción es por una razón, no se elige a una persona al azar.
Tom asintió nuevamente y decidió detenerse con las preguntas, sentía que tenía mucha información valiosa por el momento y tenía que asimilarla.
— Está haciendo un poco de frío ¿no crees? ¿Entramos? —Tom sugirió y Bill asintió. De pronto había una fuerte ventisca y lo más seguro era estar dentro en el calor de la casa. — ¿Bill?
— ¿uhm?
— ¿Qué pasará contigo?
Bill suspiró y se sentó en el borde de la cama, no estaba seguro porque ni él mismo sabía que iba a pasarle, el mensaje de Andreas a través de su nave no había sido claro y lo que más quería era regresar a su planeta y ayudar a su gente.
Era.
Ahora quería estar al lado del humano quien lo hacía sentir muy bien, sonaba egoísta pero ¿Acaso estaba mal pensar a veces en lo que uno mismo desea? No, si eso no involucra la vida de otras personas. Bill sabía que su gente lo necesitaba, no podía abandonarlos así eso significara tener que sacrificar su propio deseo.
—No lo sé —Bill respondió después de unos segundos —Intentaré comunicarme con Andi y-
— ¿Andi?
—Oh cierto —Bill se mordió la lengua, había olvidado aquel pequeño detalle —Andi es mi mano derecha, su familia proviene del planeta Cerabi, un planeta vecino y aliado de Karnak, se le conoce a los habitantes de ese planeta como las “mentes maestras” o “mentes poderosas”, no llevan ese nombre en vano, se podría decir que de todos los seres de la galaxia los del planeta Cerabi son los de mente más evolucionada, pueden comunicarse por la mente sin la necesidad de usar la boca para hablar o pueden mover objetos también. Andreas pertenece a una familia poderosa de Cerabi, por el momento está habitando en Karnak. —Bill se detuvo y observó a Tom quien tenía la mandíbula ligeramente abierta. Sonrió, el humano lucía gracioso.
&
La noche anterior Tom decidió quedarse en la habitación donde Bill dormía. El alienígena le preguntó a Tom cuál era uno de los tantos cuentos que su abuelo le contaba sobre los seres de otro planeta y Tom no pudo evitar contarle uno hasta que ambos se quedaran dormidos.
Era época de verano y el sol hacia su acto de presencia a tempranas horas del día, a las ocho y quince de la mañana un rayo de luz iluminaba el rostro de Tom, quién arrugo la nariz y giró su rostro al otro lado, sin embargo fue en vano, ya se había despertado y el sueño parecía no querer volver.
Se giró de espaldas y estiró sus brazos y piernas, parecía ser un buen día. No solo porque el sol alumbraba fuertemente aquella mañana, sino porque Tom no estaba solo esta vez, había alguien más a su lado. Bill. Un alienígena que aterrizó causalmente a la tierra, específicamente en el maizal de su abuelo.
Tom giró su rostro y miró el rostro pacífico de Bill. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que lo veía dormir, lucía tan tranquilo. Sus labios entreabiertos y su respiración lenta y suave. Tom sonrió.
¿De verdad se había enamorado de un alienígena? Porque sí, sentía que estaba enamorado. Nunca había sentido ese sentimiento antes por lo que suponía debía ser eso ¿Qué otra cosa podría ser?
Sonrió más al recordar los labios de Bill sobre los suyos. Había sido tan suave, tan delicioso.
Se mordió el labio. Debía dejar esos pensamientos de lado, no era saludable, no ahora a tempranas horas de la mañana y con el alienígena al lado.
Carraspeó y miró el techo en su lugar. Tenía que asimilar todo lo que Bill le había dicho, para ser honesto, se sentía un poco perdido, no era muy inteligente después de todo.
Bill le había mencionado que en Karnak ya no hacían abducciones, no desde que su abuelo fue gobernante ya que una de las últimas abducciones se salió de control y mataron al llamado “elegido”. Tom se estremeció.
También le había mencionado sobre un tal “Andi” del planeta Cerabi, quien al parecer tenía una mente poderosa y se podía comunicar de ese modo.
Tom meneó la cabeza, todo era muy extraño, como sacado de una película de fantasía. Si algún día hacía mención de todo lo que le estaba sucediendo, tendría un pase fijo al hospital mental.
Sintió a Bill moverse a su costado y sonrió olvidándose de todos sus pensamientos. Estaba claro que Bill no era de ese planeta, su belleza no era de la tierra, definitivamente no.
Después de unos minutos Bill dio un gran bostezo, estrechó la mirada ante la luz solar que se escabullía por la ventana y se tapó completamente con la sábana haciendo que Tom riera sonoramente. ¿Podía ser más adorable?
— ¿Qué haces? —Tom dijo entre risas y apoyándose en sus codos.
—Me cubro —Bill dijo debajo de las frazadas —El sol me fastidia.
—Eres adorable.
—pff —Bill bufó y soltó una risita —¿vas a quedarte ahí o vienes aquí conmigo? —Preguntó el alienígena con diversión.
Tom no lo dudó. Se metió debajo de las sábanas encontrándose con un sonriente alienígena.
—Hola.
—Hola.
Ambos se echaron a reír. Si Tom veía a otras personas hacer esto pensaría que es lo más ridículo y cursi que alguien podría hacer, pero no era el caso, era él y Bill, no era ridículo en lo absoluto. Era lindo.
—Intentaré comunicarme con Andi hoy —Bill mencionó una vez que su risa disminuyera.
Tom asintió.
—Necesito saber qué está pasando en Karnak, tengo un mal presentimiento.
—La situación se solucionará —Tom dijo con un tono suave de confort —Y la gente tendrá el mejor gobernante de todos. Tú.
Bill sonrió de lado, inseguro.
—Tengo miedo.
Tom pestañó un par de veces.
—Después de todo nos somos tan diferentes.
Bill le dio un golpecito en el brazo y sonrió —Quiero que las guerras en Karnak y planetas vecinos terminen. Supongo que es imposible.
Tom negó con la cabeza —Podrías hacer que eso se cumpla. Solo ¡mírame! Estoy cara a cara con un alienígena, para mí esto era casi imposible, pero nunca perdí aquella esperanza de poder conocer uno ¿sabes?
Bill asintió —Eres un humano muy extraño, Tom.
—Ahí vamos otra vez con tu rara forma de romanticismo, Bill.
Ambos rieron.
Pronto se oyó un pequeño gruñido y Bill miró hacia su estómago. Sí, había sido él.
—Alguien tiene hambre —Tom sonrió y Bill asintió. Tenía que admitir que la comida de los humanos era muy buena, al menos las que había probado hasta el momento. Notó que mucho de lo que comían los humanos tenía un alto porcentaje de calorías y grasas como por ejemplo esos pequeño triángulos que los humanos llaman “Pizza” o eso redondo llamado “hamburguesa”, eran los favoritos de Bill. Nada comparado a la comida insípida de Karnak, porque si tenía que comparar la comida de los humanos con la comida de su planeta, la comida de los humanos era mil veces mejor. Tenía que aceptarlo.
Pronto ambos salieron de la cama y se estiraron a la vez que estrecharon sus ojos al sentir el sol en sus rostros, era realmente un día soleado, un bonito día para Tom…pero para Bill parecía ser lo contrario, tenía una expresión de fastidio dibujada en su rostro.
—Mi abuelo vendrá en unos días —Tom de pronto dijo y Bill giró su rostro para ver al humano con curiosidad —No estoy seguro de su reacción cuando se entere que hay un alienígena viviendo en su casa —Tom rio nervioso.
—Oh…—Bill dijo con una mueca — ¿Va a echarme de aquí?
— ¡Por supuesto que no! …hablaré con él y con mi madre —Tom respondió rascándose la parte trasera de su cuello, sabía que su abuelo no era ese tipo de personas y nunca haría algo como echar a alguien a la calle y peor aún si se trataba del amigo de Tom.
Ambos salieron de la habitación y después de hacer turnos ingresaron al baño para un aseo matutino. Pronto, Tom ya estaba en la cocina preparando el desayuno y sentado a la mesa estaba Bill jugando con Lulu que paseaba por sus piernas moviendo su cola insistentemente.
Entonces oyó el timbre de la puerta y Tom giró abruptamente la cabeza, no esperaba a nadie a tal hora de la mañana y Bill alzó la mirada hacia la puerta frunciendo el ceño. Siempre alerta, en caso de peligro. Algo que formaba parte de su naturaleza, nunca estar con la guardia baja, aunque últimamente había obviado eso al estar cerca del humano, debía ser cuidadoso.
— ¿Eso fue el timbre? —Tom preguntó y dejó la taza de café que sostenía en mano sobre el repostero.
Su respuesta fue inmediatamente respondida por un segundo sonido del timbre. ¿Quién podría ser? Su madre le dijo que el abuelo llegaba todavía en unos días ¿podría ser posible que haya salido antes?
Tom se encogió de hombros y con la incertidumbre en su rostro se dirigió a la puerta y la abrió con cuidado.
Sus ojos se abrieron enormemente. Ahí frente a él estaban Gustav y Natalie.
— ¡TOOOOOOOOOOOOM! —Gritaron ambos e ingresaron a la casa como si fuera lo más normal del mundo, de hecho, es lo que usualmente hacían cuando visitaban a Tom, eran sus mejores amigos después de todo.
— ¿Q-Qué hacen aquí? —Tom preguntó intentando no sonar entre nervioso y grosero con sus dos mejores amigos. Lo natural era que él los salude del mismo modo y luego les diera unas latas de cerveza e irse al tejado a beber un rato. Pero no esta vez.
— ¡Pues venimos a visitarte! ¿No es muy obvio? —Dijo Natalie cayendo sobre el sofá con los brazos abiertos y divertida — Gustav y yo no nos divertimos lo suficiente si la tercera pieza no está con nosotros, así que ¿Por qué no visitarte?
—Además pensamos que debías estar aburrido aquí solo en casa de tu abuelo en medio de la nada —Respondió Gustav sentándose en el otro sofá y mirando a su alrededor sintiendo miseria por su mejor amigo de trenzas.
—Muchachos —rio Tom nervioso —Estoy bien aquí, no debieron…
— ¿Nos estás echando? ¡No te atrevas Tom! ¡Gustav manejó por horas para llegar aquí! —Respondió Natalie con una sonrisa —Simone nos dio la dirección…
Tom maldijo mentalmente. Tenía que ser idea de su madre.
—…y nos dijo además que en unos días vendría con tu abuelo así que, vinimos hacerte algo de compañía, supongo que regresarás a casa después ¿no? Hay fiesta en casa de Peter la próxima semana.
—Chicos…
— ¡Traje cerveza en mi auto! —Mencionó Gustav con una sonrisa y Natalie asintió entusiasmada.
Y antes de que Tom pudiera responder y con la boca abierta a punto de decir algo, una cabeza se asomó de la cocina, un bello rostro con rastas negras y blancas colgando a los costados como cortina.
— ¿Tom? —Dijo la cabeza asomada y Tom cerró la boca y arrugó el rostro, no listo para la bomba de preguntas y cosas que sus dos mejores amigos estaban a punto de lanzar. Porque si uno veía la escena, podía ver a Natalie con la boca abierta en forma de una sonrisa y Gustav con las cejas alzadas y ojos abiertos.
Tres…dos…uno…
— ¡Y ahí está! ¡Te lo dije Gustav!
—Vale, tú ganas.
— ¡Gracias, Tom! ¡Gané 20 euros!
Tom miró a sus dos mejores amigos con extrañeza y Bill seguía con su cabeza asomada desde la cocina sin atreverse a salir, a pesar de haber visto a varios humanos juntos cuando salió de compras con Tom, ahora mismo no se sentía cómodo ver a los humanos interactuando.
— ¿D-De que rayos hablan? —Tom dijo confundido meneando la cabeza.
—Le aposté a Gustav de que no estarías solo, nos parecía muy raro que no nos llamaras todos estos días sabiendo que lo haces cuando estás aburrido, así que supuse que estarías con alguien más pasando el tiempo —Dijo Natalie con arrogancia y cruzando sus brazos sobre su pecho y sus piernas con elegancia. —Y gané. Tienes a una linda muchacha ahí escondida en la cocina ¡Pillín!
—Gracias, Tom. Nunca más vuelvo apostar por ti —Gustav dijo sacando el billete de su bolsillo y entregándoselo a Natalie quien lo guardo con un “yay” en el proceso.
Tom suspiró y sacudió la cabeza ¿Cómo es que era amigo de estos dos locos?
—Esa “muchacha” a la que llamas es “Bill”, y…de hecho no ganaste, porque no, no estuve pasando el rato con una muchacha. Así que Gustav, puedes tomar tu dinero de vuelta.
— ¡JAAA! —Respondió Gustav quitándole el billete a Natalie.
— ¡No! ¡No es justo! —Se quejó Natalie abriendo la boca con indignación. —Un segundo…— ¿Es un chico? —Dijo ella frunciendo el ceño— ¡PASASTE EL TIEMPO CON UN CHICO A SOLAS!
Y no era una pregunta.
Tom abrió la boca para responder y en ese momento Bill entró a la sala y se posicionó detrás de Tom, como cuando un niño pequeño se esconde detrás de las piernas de sus padres cuando hay visita o gente nueva.
— ¡ES TAN MONO! —Chilló Natalie —Hola, soy Natalie —Natalie estrechó la mano hacia Bill y Tom abrió los ojos espantado al saber, ahora, qué significaba estrechar la mano para los Karnianos.
— ¡no, no, no! —Tom agarró la mano de Natalie y la bajó de su posición, ella lo miró con extrañeza al igual que Gustav.
Perfecto, ahora Tom tenía que explicarles ¿les diría la verdad? ¿Les mentiría? Eran sus mejores amigos, se contaban todo y no había nada, casi, que les ocultara, además moría de ganas de decir que había estado viviendo con un alienígena. Sentía un calorcito de emoción en su estómago.
—Muchachos necesito hablar con ustedes…
Natalie abrió la boca sorprendida y Gustav imitó el gesto.
— ¡OH DIOS MIO! —Chilló ella —Nos dirás que eres gay ¿verdad?
—Vaya…—añadió Gustav —De todos modos sabes que te apoyamos.
—Ajá, no hagas tanto drama nosotros siempre-
— ¿¡PODRÍAN DEJAR DE INTERRUMPIRME!? —Tom gritó desesperado esta vez y cayó rendido en el sofá masajeando su cien con ambas manos, tenía que ordenar sus ideas y la forma en cómo le diría la noticia a sus amigos. Bill miró a Tom tensarse y luego miró a los dos humanos en frente de él ¿le estaban haciendo daño a Tom?
Bill frunció el ceño y estaría listo para atacar si esos dos humanos se atrevían hacerle algo.
Tom alzó la mirada hacia sus amigos para verlos callados y confundidos, luego dirigió su mirada hacia Bill. Conocía esos ojos, sabía que se tornarían completamente negros, como en señal de peligro y listo para atacar. Tom tenía que impedirlo.
Tomó la mano de Bill y acarició con su pulgar el dorso de su mano. Bill lo observó, asintió y se sentó a su costado. A la escena, Natalie y Gustav compartieron miradas de confusión. Ahora no sonreían y la situación parecía ir en serio.
— ¿Pasa algo, Tom?—Natalie preguntó seria esta vez y un poco avergonzada de su comportamiento. Es que no podía evitarlo, era tan efusiva a veces.
Tom asintió.
—Han pasado muchas cosas en estos últimos días —Tom inició y sus dos mejores amigos asintieron prestando atención —En efecto, no he estado solo —Tom dijo dándole una rápida mirada a Bill y luego a sus amigos — ¿han notado el agujero en medio del maizal?
Gustav y Natalie se miraron y negaron.
—Hace una semana, un objeto cayó del cielo, pensé que era alguna piedra espacial o algún pedazo de satélite. —Tom se alzó de hombros —Cuando salí a averiguar lo que era, me topé con una nave.
Gustav se acomodó los anteojos y Natalie abrió sus ojos enormemente para luego ver a Bill y examinarlo con la mirada.
—Dentro de esa nave…—Tom continuó —Estaba Bill.
—Oh Dios mío —Natalie se llevó una mano a la boca, totalmente incrédula. —No…no es posible.
—Déjalo terminar, Nat —Gustav sugirió.
—Tampoco lo creí, pensé que era una nave a prueba con un piloto de las fuerzas áreas o que se yo —Tom negó con la cabeza —lo saqué de la nave, lo traje a casa y…me di con la sorpresa que no era un piloto a prueba o peor aún, que no era de este planeta.
— ¿Quieres decir que…?
—Bill es un alienígena, viene de Karnak, un planeta de una galaxia alejada y… ¡Lo sé! Esto puede sonar increíble, saben lo curioso e inquisitivo que soy, busqué información y conversé con Bill al respecto, la vida en otro planeta existe ¡Es real! —Tom dijo con cierta emoción, con las manos reposando en el aire enfrente de él y mirando expectante a sus amigos de sus reacciones.
Gustav estaba mirando tanto a Tom como a Bill, incrédulo y confundido, Natalie parpadeaba al parecer, aun procesando la información en su cabeza.
— ¿Eres un alienígena? —Preguntó ella mirando fijamente a Bill, su pregunta podía ser algo tonta después de la obvia explicación de Tom, pero tuvo la necesidad de hacerla de todos modos.
Bill miró a Tom y luego a la humana en frente de él y asintió.
—Demuéstralo.
Bill frunció el ceño y miró a Tom nuevamente.
—Creo que Bill no está cómodo con esto Nat —Tom comentó al ver el rostro nervioso de Bill. — ¿Nos dan un segundo? —Tom pidió a sus amigos.
Gustav se levantó del sofá y tomó a Natalie del hombro, quién al principio se negaba a moverse pero finalmente se movió para darle algo de espacio a los dos muchachos.
Tom se giró hacia el alienígena quién estaba mirando el suelo nervioso. Tom acarició la espalda de este con cuidado.
—Hey…
—Hey…—Bill contestó mirándolo esta vez.
—Escucha, no esperaba que ellos vinieran a visitarme, a veces son tan inoportunos. Natalie y Gustav son mis dos mejores amigos, son muy buenas personas y no van hacerte daño Bill.
— ¿Son buenos humanos como tú? —Bill preguntó como si se tratara de un niño pequeño y Tom no pudo evitar sonreír.
—Lo son. También son divertidos y aunque no lo parezcan, también son inteligentes —Tom sonrió y Bill también relajándose un poco —Esta noticia…puede que les afecte un poco, ya sabes, imagina que un día yo me aparezca en karnak en frente de tus amigos ¿cómo crees que reaccionarían?
—Podrían matarte.
Tom rio y luego se detuvo al ver que Bill ni siquiera sonrió en lo más mínimo, así que debió ser en serio y la situación le dio cierto escalofrío.
—Muy bien, quizá ellos me…matarían, pero Gustav y Natalie no harán eso contigo o mucho menos hacer experimentos si es lo que piensas —Tom añadió — ¿Te sientes más relajado ahora?
—Eso creo —El alienígena respondió con una ligera sonrisa. Y sí, la verdad era que después de oír al humano decir que sus amigos no le harían daño, se sentía más relajado. Quizá debería dejar de creer todo lo que decían en su planeta sobre los humanos, no todos son tan malos como dicen. Bill lo estaba comprobando hasta el momento.
Minutos después, Tom llamó a sus amigos a la sala una vez más. Les explicó la situación con más detalle como por ejemplo lo que Bill había hecho para que pudiera hablar su idioma ya que en realidad Bill tenía un idioma distinto, también comentó que la nave de Bill estaba escondida en el cobertizo, lo cual Natalie quiso inmediatamente ver pero Tom se lo negó, no hasta que terminara la historia completa. Les comentó lo poco que sabía sobre Karnak y sobre Bill y su futuro puesto como gobernante de su planeta. Tom decidió obviar la parte de las abducciones, sería irrelevante ya que era algo que se había dejado de hacer en Karnak por unos años así que ¿por qué comentarlo? Les contó que él y Bill habían salido de compras a la ciudad y también les hizo prometer…no, jurar que no mencionaran nada al respecto. A nadie.
Natalie asintió de inmediato, Gustav se detuvo por unos momentos.
— ¿Quién más sabe de esto, Tom?
—Solo nosotros.
Gustav asintió. Sabía que la situación era delicada y emocionante. Tener un ser otro planeta en la tierra…incluso sonaba peligroso. Gustav miró a Bill, quien lo miró de vuelta desafiante. ¿Podría ser peligroso? ¿Estaría bien con encubrirlo?
— ¿Gustav? —Tom preguntó esperando por una respuesta.
—No diré nada, Tom. Lo prometo.
Tom suspiró aliviado, agradecido de tener a esas dos personas y que pudiera confiar en ellos.
— ¿Por qué no me dejaste que estrechara la mano con él? —Natalie preguntó curiosa y Tom no pudo evitar soltar una risita y Bill sonrojarse un poco — ¿Qué es tan gracioso? —Preguntó ella mirando a ambos.
—Ese gesto, para la gente de Karnak, es un gesto que se hace antes del inicio de apareamiento. Es como si estuvieras diciéndole a Bill que…
— ¡MUY BIEN, MUY BIEN, YA ENTENDÍ! —Dijo Natalie alzando sus manos en señal de rendición y todos rieron incluso Bill quien había estado callado todo el rato.
Los humanos son extraños, pensó.
— ¿Vas a regresar a casa, Bill? —Gustav preguntó tras calmar su risa —Quiero decir ¿lo harás ahora o cuándo termine la guerra en tu planeta?
Bill suspiró y meneó la cabeza.
—Tan pronto como sea posible.
Continuará…