
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 13: Entrenemos juntos (parte 2)
Tom agradeció a sus amigos por la visita, aunque les pidió que la próxima vez le avisaran para poder recibirlos mejor. Gustav volvió a prometer que no diría palabra alguna de la presencia del alienígena y Natalie prometió lo mismo….pero a su modo. Le había pedido a Tom que a cambio de su promesa le mostrara la nave alienígena que tenía escondida en el cobertizo. Tom se había negado en un inicio pero tras el permiso de Bill no tuvo otra opción que darle el gusto a su rubia amiga.
Tom, sus amigos y el alienígena se encaminaron hacia el cobertizo, no paso mucho tiempo para que Natalie soltara un grito de sorpresa y se llevara ambas manos a la boca al ver la nave. Algunas piezas estaban regadas en el suelo y parte de la nave aun permanecía dañada, sin embargo, a simple vista, se podía notar la forma ovalada del extraño objeto.
Tom preguntó si había sido suficiente para que Natalie prometiera no decir ninguna palabra de la situación, la mujer asintió de inmediato y le ofreció a su amigo cualquier ayuda que necesitara, eran amigos después de todo, ella siempre lo apoyaría.
Gustav llamó a Natalie desde el auto y esta hizo una mueca de fastidio gritando un perezoso “¡ya voy!”. Se despidió de Tom y también del alienígena, dijo algunas palabras más y regresó al auto con Gustav, quién se despidió de ambos con un movimiento de manos a través de la ventana. El auto arrancó y se perdió en la carretera.
Tom suspiró aliviado, como si se hubiera quitado un peso de encima, no porque pensara que sus amigos fueran un estorbo para él, sino porque ya no era el único con cargar la responsabilidad de saber que hay un alienígena en la tierra. Sus amigos lo sabían, ahora los tres compartían el secreto, ya no se sentía tan estresado como en algún momento se había sentido.
—Fueron agradables —El alienígena mencionó sentado en uno de los pequeños escalones que tenía la entrada de la casa. —Aunque aún no me acostumbro de la presencia humana del todo.
—Descuida, me sentiría igual si estuviera en tu lugar.
El alienígena asintió, se levantó y se estiró, dejando al descubierto su piel tatuada muy cerca de su pelvis. Tom no pudo evitar que su mirada se dirigiera a esa parte del cuerpo de Bill. Ya había visto ese tatuaje antes, cuando Bill salía de darse un baño y tenía solo una toalla rodeada a su cuerpo. Tom no sabía que los alienígenas se tatuaban, así que tan curioso cómo es él, decidió preguntar.
— ¿Está permitido tatuarse en Karnak? —Preguntó alzando su mirada al rostro sorprendido de Bill.
— ¿uhm?
—Tatuarse, ya sabes, como lo que tienes ahí —Tom señaló la estrella concéntrica en la pelvis de Bill. Este bajó la mirada a su pelvis y su boca se formó en una “o”, luego esbozó una sonrisa.
— ¿Tatuaje? ¿Así lo llaman los humanos? —Bill preguntó con curiosidad y Tom asintió. —En Karnak lo llamamos “Ika”, cualquiera en Karnak que tenga un “Ika” es alguien perteneciente a un rango importante, además, cada Ika tiene un significado…especial.
Tom asintió, nada diferente a cómo era en la tierra, la única diferencia era lo del “rango importante”, no tenías que pertenecer a un rango para poder tatuarte. Aunque Tom sabía de aquellas mafias que solían tatuarse para identificarse en su grupo.
— ¿Y qué significa esa estrella? —Tom preguntó con más curiosidad. Simplemente no podía evitarlo. Bill sonrió y meneó la cabeza con diversión.
—Significa que es hora de mi entrenamiento.
— ¿Qué?
—Solo bromeo, dejemos las preguntas por un momento, debo entrenar ahora.
— ¡Oh vamos! —Tom se quejó — No te tomará mucho tiempo respon…¡Bill! —Tom llamó mientras el alienígena ingresaba a la casa y se detuvo antes de entrar por la puerta.
— ¿Vas a quedarte ahí o te unes a mi entrenamiento?
Tom no lo pensó dos veces y siguió al alienígena.
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— ¡Eres un humano muy lento! —Bill gritó desde el otro lado del maizal mientras Tom llegaba hacia él totalmente sudoroso y jadeante. Habían empezado con un poco de calentamiento, por supuesto al estilo karniano, un tanto peculiar para Tom, y luego empezaron a hacer carreras. Bill retó a Tom sobre cuántas vueltas sería capaz de dar al maizal y ganarle. Tom no lo había intentado antes y sabía que competir contra el alienígena tenía todas las de perder, sin embargo, aceptó y dijo un número al azar. Tres. Dijo que podía dar tres vueltas al maizal y ganarle. Bill aceptó.
Sucedió lo que Tom sabía en un inició. Perdió. El maizal era enorme y en la primera vuelta y media sentía que iba a vomitar. Sin embargo Bill siguió corriendo alrededor como si en cada vuelta que daba era la primera vez que corría. Parecía no cansarse. Tom intentó no sorprenderse, era un alienígena, no era del planeta tierra y era “razonable” que el físico del alienígena tuviera una resistencia distinta a la de cualquier humano.
Bill había dado más de cinco vueltas y Tom finalmente había terminado la tercera. Estaba exhausto, rendido y sentía que si daba un paso más se desmayaría.
Hizo caso omiso a las burlas del alienígena. Aunque no podía negar que era divertido.
—Me sorprendes. Pensé que no darías más al terminar la primera vuelta, felicitaciones —El alienígena aplaudió y estrechó su mano para que Tom pudiera levantarse. Pues estaba tendido en el suelo como un cadáver. Tom lo miró con sospecha al ver la mano extendida y luego el alienígena bajó la mano de inmediato dándose cuenta del casual acto que acababa de hacer. Había sido sin intenciones karnianas.
—Oh no, déjame descansar un rato…no creo que mis piernas puedan resistirlo —Tom se quejó desde el suelo y Bill rodó los ojos. Caminó hacia las piernas de Tom, las agarró y las alzó para estirarlas. Tom gimió de dolor. —Oh…mierda.
— ¿Así está mejor? —Bill preguntó estirando una de las piernas y empujando la otra hacia el cuerpo de Tom.
—Oh joder, sí, definitivamente —Tom jadeó. Se estaba sintiendo más relajado ahora y luego oyó una risita por parte del alienígena. —Ya deja de burlarte, Bill.
Tres minutos después, Tom sentía sus piernas más relajadas y Bill sacó, de una de las mochilas que tenían cerca, unas botellas de agua helada. Le lanzó una botella a Tom.
—Gracias.
— ¿Estás listo para la segunda parte del entrenamiento?
Los ojos de Tom se abrieron de golpe y dejó de beber el líquido de la botella. ¿Hablaba en serio?
— ¿Segunda parte, dices? —Preguntó incrédulo — ¿Quieres matarme? Te recuerdo que soy un simple mortal.
— ¿Y?
Tom frunció el ceño —No tengo la misma resistencia que tú, necesito un descanso.
—Solo estás demostrando lo débil que tu raza puede ser, lamentable —Bill se levantó y guardó la botella vacía en la mochila.
— ¿Disculpa? —Tom se puso de pie y alzó una ceja fastidiado. Sí, podía aguantar las burlas de Bill, pero todo tenía un límite y si Bill quería fastidiarlo realmente, lo estaba logrando.
—Dije que solo estás demostrando lo débil que puede ser tu raza.
—No soy débil, los humanos no somos débiles.
—Oh ¿en serio? Entonces deja de quejarte y demuéstrame lo contrario.
Aunque Tom no quería admitirlo este lado de Bill le gustaba y no tenía una razón concreta del por qué.
—Bien ¿Qué quieres que haga?
—Pelea conmigo. —Bill dijo con una sonrisa retadora en el rostro, sus pupilas dilatándose de la emoción — ¿Aceptas?
Tom suspiró y asintió —De acuerdo, pero conste que no estoy en mis mejores condiciones.
— ¡Ay, por favor! ¡Excusas! —Bill meneó su mano en el aire —Bien, tienes que estar en posición primero. No olvides que esto sigue siendo un entrenamiento.
Tom asintió.
—Considerando que no eres una persona violenta, sé que no serás el primero en atacar, así que debes tener una posición de defensa. Recuerda que tu guardia siempre debe estar alta y tus reflejos preparados para cualquier golpe que venga de cualquier dirección.
Tom volvió asentir.
—Ya conoces algunas técnicas, así que úsalas en el momento que creas conveniente. No temas en lastimarme, porque yo no temeré hacer lo mismo si es necesario. —Sonrió de lado haciendo que Tom se estremeciera un poco —Pero descuida, tampoco voy a matarte.
Tom asintió con nerviosismos esta vez.
Bill se colocó en posición y Tom miró fijamente a Bill. En su mente veía todas las posibles direcciones de dónde podría provenir el primer golpe de este. El alienígena corrió hacia él a una velocidad prudente y Tom cruzó sus brazos en el aire cuando notó que Bill dio un salto y estiró una pierna para propinarle una patada, que fácilmente podría haberle volteado la cabeza a 360 grados.
—Oh wow…—Tom trastabilló y bajó sus brazos al mismo tiempo que volvía a su posición de defensa.
—Solo estamos comenzando. —Bill dijo con una sonrisa satisfecha en el rostro. —Recuerda que también puedes atacarme, Tom.
Bill corrió hacia Tom una vez más, saltó en el aire nuevamente y llevó un puño directamente al rostro de Tom. El de trenzas cruzó sus brazos frente a su rostro y pronto sintió un golpe en el abdomen que casi le quita el aire.
—Vamos, Tom —Bill animó.
Tom tosió y dio una barrida pero Bill fue lo suficiente rápido para esquivarlo con un salto vertical hacia adelante y golpear a Tom con la parte lateral de la mano, como si se tratara de una espada.
—Ugh…—Tom cayó hacia adelante y se levantó nuevamente. Estaba comenzando a molestarse. No podía quedarse sin hacer nada. Tronó su cuello hacia un lado y escupió a un costado.
— ¿Ya podemos empezar? —Bill se burló.
Tom corrió hacia Bill nuevamente y propinó una patada que Bill esquivó fácilmente, sin embargo, esa fue solo una distracción para que Tom se agachara y lanzara un gancho el cual Bill no pudo escapar.
—uh, bien hecho —Bill dijo pero sin un tono divertido esta vez y Tom sonrió.
La lucha, o mejor dicho, el entrenamiento continuaron por varios minutos. Bill esquivaba golpes de Tom y este se defendía de los golpes (casi mortales) de Bill. El alienígena había recibido serios golpes también y Tom no podía sentirse más que satisfecho.
Pronto, Bill empujó a Tom al suelo y se sentó de ahorcadillas sobre él, las uñas de su mano derecha presionando la yugular del de trenzas, mientras su mano izquierda presionaba en el pecho de este, el cual subía y bajaba por el cansancio.
—Gané —Bill sonrió con el aliento entrecortado, presionando con un poco más de fuerza en la vena palpitante en la garganta de Tom, quién tenía una sonrisa en el rostro sudoroso. Las rastas de Bill tapaban el rostro de ambos como una cortina. Se miraron fijamente, como si dialogaran a través de sus ojos.
Sin esperárselo, Tom atrapó el labio inferior de Bill en una mordida, haciendo que este soltara un gemido de dolor y que en un pestañeó Tom estuviera sobre él.
—Jaque mate —Tom sonrió y Bill frunció el ceño.
— ¡Trampa! ¡Eres un humano tramposo! —Bill se quejó intentando soltarse del agarre de Tom, pero este lo tenía bien sujeto en el piso, no había forma de que pudiera escapar.
— ¿Qué se siente ser derrotado por un simple y débil humano, Bill? —Tom molestó y soltó una carcajada al oír el bufido por parte de la criatura.
—Te hubiera matado si hubiera querido, pero no lo hice, agradece, humano. —Bill dijo con molestia y Tom rio más fuerte.
—Solo admite que te gané.
—Lo que hiciste fue trampa ¿Piensas morderle el labio a tu oponente?
—Si estoy en peligro, como ahora, tal vez.
—Entonces, ¿supongo que estarás de acuerdo si tu oponente te muerde de regreso? —Bill preguntó con una mueca divertida en sus labios y con su rostro muy próximo al del humano quién no desvió su mirada en ningún momento del rostro del alienígena.
—Si el oponente eres tú, no tendría problema —Tom contestó moviendo divertido el aro en su labio inferior y esa fue la acción suficiente para que el alienígena atacara los labios del humano con ansias. Ya habían estado haciendo esto ya hace unos días y ninguno sentía tener suficiente. Tomando ventaja de sus posiciones, Tom presionó fuerte contra la bella criatura debajo de él y Bill alzó su cuerpo levemente para sentir más contacto. Ambos hicieron un sonido de placer que fue pronto amortiguado en el beso húmedo que estaban compartiendo.
El alienígena, quien tenía sus manos sobre los hombros de Tom, pronto viajaron por su cuello y rostro, hasta luego jalar ligeramente algunas trenzas para acercarlo más, si fuera posible, a su boca. Tom sonrió en el beso e introdujo su lengua sin descaro en la boca de la criatura, quien aceptó sin pensarlo.
Las prendas que ambos llevaban puestas comenzaba a ser un fastidio, las fricciones no eran suficientes con las ropa en medio. Sin embargo, ninguno de los dos estaba seguro si debían dar ese siguiente paso ahora. Soltaron la boca del otro una vez que sintieron la falta de oxígeno. Labios hinchados y respiraciones aceleradas. Tom observó el rostro del alienígena debajo de él. Hermoso. Su rostro levemente ruborizado y sus labios notoriamente rojos. Tom no lucía menos diferente.
Se miraron por un momento, queriendo descifrar lo que el otro pensaba a través de la mirada. El alienígena le acariciaba la mejilla a Tom con el pulgar y este solo se limitó a darle un pequeño beso en la punta de la nariz.
Entonces Tom se levantó y Bill hizo un sonido de reluctancia, aún quería sentir el peso del humano sobre el suyo.
—Ugh —Bill acomodó la mochila en su espalda una vez se levantó del suelo.
— ¿Soy bueno en el entrenamiento? —Tom preguntó con una sonrisa socarrona y Bill solo rodó los ojos sin responder.
De vuelta a casa, se encontraron con Lulu quién moviendo su cola comenzó a ladrar con entusiasmo. Tom acarició a la mascota mientras Bill hacía su camino hacia el cobertizo.
— ¿Bill? ¿Qué haces?
—Debo revisar mi nave. —Respondió de pronto.
— ¿Ahora? —Tom preguntó sorprendido — ¿No prefieres darte un baño y relajarte primero?
Bill negó —Ve tú.
Tom asintió con cierta confusión, pero obedeció y se adentró a la casa junto con Lulú. Se detuvo cuando oyó la voz del alienígena una vez.
—Oye Tom.
— ¿Sí?
—Lo hiciste muy bien.
Tom sonrió y no dijo nada más, se adentró a la casa para darse un baño y comer algo. El entrenamiento con el alienígena había sido cansado, pero intenso al mismo tiempo, le había gustado y no podía esperar para volver hacerlo otra vez.
Continuará…