
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 14: Decisiones
Los días de entrenamiento continuaron para Tom. Bill le había enseñado más técnicas de defensa y ataque, además de ayudar a agudizar su reflejo. También, le había dicho que con un mejor reflejo, el combate lo tenía ganado. Por supuesto Tom no estaba seguro si todo este entrenamiento era en vano, no era una persona violenta y no sabía si iba a utilizar todas estas técnicas en algún momento. Quizá si alguna vez se encontraba en problemas, pero eso solo ocurriría en raras veces. Estaba más enfocado en sus estudios y todo su vecindario lo conocía, incluso algunos matones, no eran amigos de él, pero tampoco se metían con él.
Más allá de ello, a Tom le gustaba entrenar con Bill, en cada entrenamiento Bill aumentaba el nivel de dificultad y en cada entrenamiento Tom no perdía la oportunidad para morder, si era necesario, el labio del alienígena. Este no se oponía en lo absoluto, de hecho, muchas de las veces terminaban besuqueándose en medio del entrenamiento olvidándose de lo que estaban haciendo antes.
Por las noches, Bill se dedicaba a su nave, al parecer había una mejor señal cuando había presencia de estrellas en el cielo, Tom no lo entendía y tampoco preguntó al respecto. Acompañaba a Bill tanto como podía en el cobertizo mientras este reparaba lo que faltaba de su nave, comían algo, bromeaban, Bill contaba alguna anécdota de su planeta y Tom hacia lo mismo.
El coqueteo entre ambos siempre estaba presente. Las sonrisas, las miradas y el contacto físico no podían faltar. El humano sentía una atracción muy fuerte por el alienígena y sabía que era recíproco. Eso hacía que sintiera un calorcito en su vientre, como un cosquilleo en el estómago que pronto se esparcía por doquier.
¿Bill sentiría lo mismo? No lo sabía. Tal vez sí.
Era otra de las noches en el cual el cielo estaba lleno de estrellas lo que significaba que habría señal suficiente para la nave de Bill. Una vez más, ambos estaban en el cobertizo, Bill estaba sentado cruzado de piernas en el suelo mientras intentaba unir algunas piezas al igual que Tom. Ambos se reían de una situación que Tom había contado sobre su universidad cuando entonces oyeron un tintineo proveniente de la nave, al mismo tiempo que una luz blanca comenzó a parpadear dentro de ella.
Bill se alarmó y tiró la pieza que tenía entre sus manos para dirigirse a su nave, por suerte Tom estuvo ahí para atrapar la pieza que el alienígena había lanzado. Bill siempre tan imprudente.
— ¿Andreas? —Bill llamó desde un intercomunicador (Tom asumía que era eso) que tenía equipada la nave. — ¿Andreas, me oyes? ¿Andreas? —Bill comenzó a llamar en su lengua y Tom prefirió ignorar, después de todo no sabía lo que Bill decía.
— ¡Bill! ¡Oh Rea! ¡Intenté comunicarme contigo pero la señal era muy débil! —Dijo la voz.
— ¡Lo sé! ¿Qué noticias tienes? ¿Es momento de que regrese a Karnak? ¿Cómo está la situación?
Bill pudo oír a su amigo suspirar y se preparó para lo peor.
—Bill, la situación está empeorando y lo que voy a decirte es algo muy importante. Tienes que salir del planeta tierra lo más pronto posible.
— ¿Qué?
—Haz lo que te digo, Bill. Escucha, nuestro sistema de seguridad ha sido burlado, al parecer engañaron a la base más cercana a la tierra y dos enemigos han logrado ubicar tu paradero. Están yendo por ti a la tierra, si es que ya no están ahí. Estos dos enemigos no son Parkos, son Kamlos ¿Sabes lo que eso significa verdad?
—Oh mierda…
—Así es, al parecer los Kamlos se han aliado a los parkos y dos de estos bastardos han logrado burlar nuestra seguridad. Bill, sabes muy bien que los Kamlos pueden tomar la forma de lo que sea, no me sorprendería que hayan tomado forma humana y estén vagando por la tierra en tu búsqueda. Aléjate de cualquier humano, Bill, no son confiables ahora.
Bill tragó pesado y miró a Tom quién estaba intentando descifrar en dónde podía encajar la pequeña pieza que tenía en la mano.
— ¿Bill?
— ¿Sí?
—Me dijiste que estás al cuidado de un humano —Andreas dijo.
—Así es —Bill respondió.
— ¿Has tenido contacto con algún otro humano en estos días?
Bill frunció el ceño —A dos humanos más — Bill respondió recordando a los agradables amigos de Tom.
—Demonios, Bill, ten cuidado y tan pronto como puedas debes irte del planeta tierra, no es un planeta seguro para ti. Nunca lo fue.
—No puedo, no ahora…
— ¿Por qué no? ¿Qué parte de “estás en peligro” no comprendiste?
—Yo…
— ¡Oh mierda! ¡Nos encontraron! …Debo irme, por favor, Bill. Debes irte pron….
— ¿Andreas? ¡Andreas contesta! —Bill gritó desesperado al repentino corte de comunicación. De pronto ya no podía oír nada además de un ruido fastidioso. —Ah, mierda —Se quejó golpeando las teclas en frustración. Las noticias no fueron para nada buenas.
Tom alzó la mirada y miró a Bill con preocupación, dejó las piezas que tenía en mano a un lado y se acercó al alienígena con cautela.
— ¿Qué sucedió? —Preguntó Tom. Por la expresión en el rostro del alienígena, nada bueno pudo haber pasado.
—Debo irme Tom y esta vez tiene que ser pronto.
— ¿Cómo? —Tom preguntó con sorpresa sintiendo un punzón en el pecho, no estaba listo para volver a escuchar algo así.
—Es complicado.
— ¿A qué te refieres?
—Hay más de un alienígena en este planeta, Tom. Los Kamlos, estos réptiles han burlado la seguridad de una de las bases cercanas al planeta tierra y dos de ellos, lo más probable, es que estén aquí, buscándome.
Los ojos de Tom se agrandaron y luego su mente comenzó a imaginar todo como en las películas. Una invasión alienígena, naves por todo el cielo, explosiones, guerras y el fin de la raza humana. Tragó pesado.
—Según Andi, ya conocen mi paradero y…debo irme pronto, así notarán que no me encuentro en este planeta y se largarán de aquí.
— ¿Qué son los Kamlos? —Tom preguntó aun procesando toda la información que Bill estaba lanzando.
Bill salió de su nave y cayó rendido en una de las sillas de madera llevándose una mano sobre su rostro cansado.
—Los Kamlos son réptiles del planeta Kameleo, estos son unas criaturas muy tranquilas o solían serlo, por alguna razón se han aliado con los Parkos y también van en mi búsqueda. Saben que atrapando al futuro rey de Karnak, podrían apoderarse no solo del planeta completo, sino también de muchos otros en el universo. Verás, el planeta Karnak es el planeta mayor de muchos otros planetas menores de nuestra galaxia, además de ser guardianes de la tierra ¿Te imaginas si el poder cae en manos enemigas?
Tom asintió y Bill continuó.
—Los Kamlos tienen el extraño don de poder tomar la apariencia de cualquier criatura de cualquier planeta, por supuesto, a veces ese don está dormido en muchos de ellos, incluso no llegan a despertarlo nunca. Aquellos quiénes tienen el control de ese poder son parte de las fuerzas de combate, ya sabes, como estrategia de pelea en caso de invasiones, de hecho, Karnak tenía una alianza con ellos. No estoy muy al tanto de la relación de mi planeta con Kameleo, de eso se encarga mi padre, pero algo malo debió haber estado pasando para que nos traicionaran de esa manera.
—Si los Kamlos pueden tomar la apariencia de cualquier ser de cualquier planeta y tenemos en cuenta que están en la tierra, ellos… —Tom se interrumpió.
—Exacto. Ellos deben tener apariencia humana ahora. No puedo confiar más en humanos, Tom.
Tom asintió triste. —Sabes que no soy uno de ellos ¿verdad?
—Lo sé. Conozco tu aroma.
— ¿Qué harás ahora? —Tom preguntó obviando lo dicho por el alienígena.
—Terminar con la reparación de mi nave e irme. No me perdonaría nunca si esos dos réptiles le hicieran daño a cualquier humano de este planeta o causaran problemas.
—Déjame ayudarte, Bill. —Tom dijo de pronto haciendo que Bill frunciera el ceño y lo mirara fijamente. —Déjame ir contigo.
—Tom ya hemos hablado de esto. Este es tu planeta, tu hogar, aquí está tu familia, tu raza ¿piensas abandonarlos?
Tom se quedó callado por unos instantes —Tampoco quiero abandonarte. —Respondió llevando una mano a la mejilla del sorprendido alienígena —Míralo de este modo, si ayudarte significa mantener a salvo mi planeta, mi raza, mi familia…y a ti, entonces estoy en todo el derecho de hacerlo. No soy un humano débil, Bill.
—Lo sé, pero, pueden hacerte daño, pueden eliminarte, no quiero que eso suceda —Bill dijo más tranquilo y en un tono de voz que Tom no había oído antes —También quiero mantenerte a salvo.
—Entonces llévame contigo. No aceptaré un no como respuesta.
Bill negó con la cabeza y bajó la mirada confundido. Sabía que llegarían momentos en los que debía tomar decisiones difíciles, como futuro gobernante de un planeta, sabía que debía tomar decisiones importantes que podían afectar a terceros, por ello debía ser muy cuidadoso. Sin embargo, nunca esperó tener que hacer una decisión como esta…ahora.
Mientras la cabeza del alienígena planeaba posibles respuestas y decisiones que debía tomar, Tom agarró el rostro de este entre sus manos y con gentileza juntó sus labios con los de Bill. Siempre suaves y sublimes. Este era un beso diferente, no era un beso lleno de pasión y deseo como había sido en los últimos días, este era un beso distinto. Solo tenían sus labios juntos, sintiendo la sensación tibia que empezaba a recorrer por el cuerpo de ambos.
Tom quería hacerle entender a Bill que estaba ahí para él, que podía ayudarlo, que quería ayudarlo en esta situación. Quizá no sean de la misma raza, quizá Tom podría salir lastimado, pero ¿cómo saberlo si no lo estaba intentando?
Dejó de besar los labios de Bill para luego besar la punta de su nariz y luego su frente. Bill sonrió en el proceso, aun pensando que Tom podría ser el humano más extraño que jamás pudo haber conocido.
— ¿Estás seguro de lo que estás diciendo? —Bill preguntó con los ojos cerrados mientras Tom lo tenía envuelto en un abrazo — ¿Dejarías todo por ir conmigo?
Tom estaba seguro de lo que había dicho, quizá debió haberlo pensado un poco más, pero no, no se arrepentía en lo absoluto.
—Sí —Respondió acariciando las rastas negras del alienígena.
— ¿Serías capaz de abandonar tu familia y tu planeta? —Preguntó Bill aun manteniendo sus ojos cerrados, el calor que irradiaba el cuerpo de Tom lo hacía sentir como en casa y la caricia de su mano contra su cabello era lo más placentero que había sentido.
—Sí —Tom volvió a responder sin pensarlo.
Bill suspiró y no pudo evitar sonreír. No quería admitirlo, pero realmente esperaba que Tom no se retractara en sus palabras, realmente quería tener al humano cerca, sí, podía ser egoísta a veces.
—De acuerdo —Bill dijo en un susurro sin abrir los ojos y disfrutando del cálido abrazo del humano. —Puedes ir conmigo —murmuró.
Tom abrió los ojos de sobremanera y agarró al alienígena por los hombros ¿había oído bien? ¿Bill quería que lo acompañara?
— ¿Lo dices en serio? —Tom preguntó aún incrédulo y Bill asintió sonriente.
—Puedes acompañarme, eres un humano bastante terco y supongo que no puedo hacer nada al respecto —Dijo con una sonrisa.
— ¡Gracias! ¡Prometo no defraudarte! —Tom volvió abrazar al alienígena y este lo abrazó de regreso —Juntos podremos hacer esto, lo prometo. Pronto la guerra en Karnak terminará y serás el mejor gobernante que pudieron haber tenido.
—Palka —Bill agradeció sin soltarse del abrazo del humano, quería disfrutar de la calidez por unos segundos más.
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— ¡Esto es asombroso! —Tom dijo mirando a su alrededor con ambas manos en la cabeza y los ojos tan abiertos como podía. Después de la pequeña charla que habían tenido en el cobertizo, Tom le confirmó a Bill que iría con él y lo ayudaría a escapar de los Kamlos, así tuviera que dejar su planeta. Después de ello, Bill le dijo que era momento de hacer un plan de escape y para eso necesitaban tener un mapa del universo. Tom casi tuvo que repetirse las palabras en su mente para procesar lo que Bill le decía, ¿un mapa del universo? ¿Cómo podían conseguir eso? Por supuesto, Bill estaba preparado. Se dirigieron a la habitación dónde Bill tenía sus pertenencias, al menos las pocas que tenía en ese momento. Entre ellas estaba su pequeña caja metálica con la que llegó a la tierra el día de su repentino, nada planeado, aterrizaje en la tierra. Mientras Bill buscaba entre sus objetos, Tom observaba por sobre el hombro de este con curiosidad, habían muchos objetos extraños y tuvo muchas ganas de preguntar por cada una de ellas, pero supuso que no había tiempo para eso. Minutos después, Bill sacó un pequeño cubo metálico que tenía un agujero en una de las caras. Tom miró con extrañeza el objeto y Bill le pidió que apagara las luces de la habitación, así que Tom cumplió sin decir ninguna palabra.
Pronto, el alienígena colocó el pequeño objeto sobre la cama de Tom y tras presionar un botón toda la habitación del humano se iluminó. Como una imagen holograma del universo, eso era lo que salía del pequeño cubo metálico. Se veían pequeños puntos, Tom adivinó serían las estrellas. También notó varios espirales de colores, las galaxias.
Bill estaba en medio de la habitación, moviendo sus manos en el aire y como si se tratase de una pantalla táctil, comenzó hacer trazos en el holograma del universo. Tom aún seguía estupefacto mirando todo a su alrededor.
—Muy bien, nosotros nos encontramos aquí ahora mismo —Bill señaló la Vía láctea y entonces la imagen se expandió, mostrando así los planetas que pertenecían a esta.
—Esto es increíble, es…hermoso —Tom dijo en un susurro. Parecía sacado de una película de ciencia ficción y no podía ser más emocionante para él.
—Lo es —Bill sonrió al ver la expresión maravillada del humano —Pero necesitamos enfocarnos ahora, Tom.
Tom asintió y pestañó un par de veces para enfocarse en lo que sea que Bill tuviera que decir.
—Sí, estamos acá —Tom señaló, lo que pudo reconocer, la tierra — ¿A dónde se supone que iremos?
—Bien, no quiero arriesgarme a llevarte muy lejos de esta galaxia, no estoy seguro de qué tanta resistencia podrías tener.
Tom rodó los ojos.
—Así que iremos a este planeta, el K0620. —Bill señaló el espacio entre Saturno y Urano. —Estoy muy seguro que los Kamlos saben que pienso escapar pronto pero dudo que sepan que me dirijo a este planeta.
— ¿K0620? ¿Cómo es posible la existencia de ese planeta si solo son ocho planetas en el sistema solar?—Tom dijo con extrañeza.
Bill miró fijamente al humano —Tom, hay muchas cosas que los humanos no han descubierto en esta galaxia, una de ellas es la existencia de este planeta. Lo siento, pero la tecnología humana todavía no tiene el nivel para ello. Sin ofender.
— ¿Me estás diciendo que vamos a ir a un planeta que ni siquiera ha sido descubierto…aún? —Tom dijo casi atorándose en sus propias palabras. Esto iba más allá de lo imaginable.
Bill asintió naturalmente —Así es. Este planeta tiene una capa invisible a su alrededor que lo hace menos sensible, por lo que podría ser una de las razones por la que aún no ha sido descubierto. Además, este planeta está habitado.
— ¿¡Qué!? —Tom dijo casi pálido, sentía que recibía mucha información y que pronto explotaría por no saber qué hacer con ella.
— ¿Por qué te sorprende tanto? A estas alturas nada de esto debería sorprenderte. —Bill sonrió divertido. —Como sea, en este planeta viven pequeños seres que construyen armas y atuendos especiales y creo que sería un buen lugar para escondernos de los Kamlos.
Tom asintió.
—Pero…no es muy sencillo entrar a ese planeta. De hecho, no cualquier ser puede ingresar, una vez lo hice junto a mi padre y tuvieron que inyectarme una sustancia para asegurarse de que no era un lagarto, ya sabes un parkos, kamlos u otros.
— ¿Y por qué no solo analizaron tu sangre?
—Porque la sangre de esos réptiles es muy similar a la nuestra. Pero, hey, eso no me hace un lagarto, si esa sustancia me mataba entonces era uno, obviamente no sucedió.
—Esto aún es muy extraño y nuevo para mí.
—Si has decidido seguirme, te acostumbrarás. —Bill dijo y volvió su mirada al holograma. —Iremos al planeta k0620, saldremos mañana por la noche y llegaremos en un sofiri.
Tom abrió la boca para preguntar y la cerró cuando Bill respondió como si le hubiera leído su mente.
—Lo que equivale a un día en la tierra.
Tom asintió.
—Bien, tenemos que prepararnos. —El alienígena caminó hacia la cama y agarró el pequeño cubo metálico, así la habitación volvía a estar en plena oscuridad. —Es mejor que descanses, Tom.
—Sí, supongo que eso haré —El de trenzas dijo ligeramente mareado. Su cabeza había comenzado a doler repentinamente y su estómago daba vueltas. De pronto la realidad lo arrolló como un tren, iba a dejar su planeta, realmente iba hacerlo. Recordó por unos instantes cuando era niño y le decía a todos que sería un astronauta y que viajaría por el espacio. Rio entre dientes al imaginar a su antiguo pequeño yo. ¿Qué diría su abuelo sobre esto? ¿Qué diría su desaparecido primo? De alguna manera, Tom sentía que uno de sus más grandes sueños se estaba cumpliendo. Además, tenía una promesa por cumplir, le había dado su palabra a Bill y haría lo mejor que podría para no defraudarlo.
Tom agarró el pomo de la puerta de la habitación y se detuvo al sentir un fuerte agarre en su brazo. Se giró de inmediato para ser sorprendido por el ataque del alienígena. De pronto, Bill había atrapado sus labios y segundos después reaccionó al darse cuenta del beso. Tom correspondió y sintió derretirse en medio de este. Si había algo del cual no se arrepentiría nunca era esto, besar los suaves labios del alienígena. Pronto, Bill lo soltó con una sonara y última lamida que hizo que una parte sensible en el cuerpo de Tom despertara.
—Nak Dae, Tom —Bill dijo en un susurro. Tom solo atinó a asentir atontado con los labios ligeramente abiertos como si estuviera en alguna especie de trance y murmurar “buenas noches” de retorno.
Continuará…