Alienígena 16

Alienígena 16

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 16: La Huida (parte 2)

Tom aún seguía en estado de shock. Su respiración era dificultosa y sus manos temblaban de sobremanera. Ahora mismo, estaba sentado al lado de Bill, quien al parecer no le importaba en lo más mínimo los rasguños en su rostro, solo presionaba los botones de su nave y se guiaba de los extraños símbolos de la pantalla en frente de él.

Tom intentó calmar sus nervios respirando hondo y soltando el aire de vez en cuando. La nave había empezado a elevarse y él comenzaba a sudar frío. No estaba seguro si estaba listo para esto en lo absoluto. No le temía a las alturas, pero esto iba más allá de un miedo.

Su temor pudo ser sentido por el alienígena quien lo miró de reojo con preocupación.

¿Estás bien? —El alienígena preguntó sin apartar su mirada de la pantalla y sin dejar de manipular los diversos botones en el panel.

Tom asintió —No lo sé. Eso creo.

¿Te hicieron daño?

Tom negó —Gracias por cierto.

Nos están siguiendo —Bill habló —Voy a acelerar esto, es probable que te marees, por favor resiste.

Tom no estaba listo aún, pero asintió de todos modos.

Fue así que sintió una fuerte presión en su cuerpo, al mismo tiempo que sentía estar de cabeza, podía sentir toda la sangre subirse al cerebro y su estómago comenzó a dar vueltas. Cerró los ojos con fuerza y se agarró de los lados del asiento, aferrándose a este como si fuera a caerse a un vacío. Tom sentía que la sensación era infinita, como si nunca fuera acabar aunque quería que acabase.

Ya casi —Pudo oír Bill. A pesar de que el alienígena estaba a su lado, oyó su voz como si estuviera lejos. Sus oídos comenzaron a doler también y pronto sintió un cosquilleo en su nariz. Estaba sangrando. —Resiste, Tom.

Tom no estuvo seguro de haber podido oírlo, su cabeza seguía dando vueltas y sabía que vomitaría en cualquier momento. En cuestión de segundos, todo se detuvo de golpe. Su cuerpo se abalanzó hacia adelante por la inercia, siendo retenido por el cinturón y tosió sintiendo arcadas. Afortunadamente, no vomitó.

Tom abrió los ojos lentamente y lo que vio fue más que maravilloso.

Ya estamos fuera —Bill sonrió, se inclinó un poco hacia el humano y con la yema de su pulgar limpió el rastro de sangre de la nariz de este—Gracias por resistir. —Articuló casi en un susurro.

Tom seguía maravillado, estupefacto. Todo era oscuro, solo veía pequeños puntos por doquier y a un lado pudo divisar el planeta tierra, su hogar. Se veía tan pequeña y vulnerable en medio de, lo que parecía ser, la nada.

E-Estamos…E-Estamos en…—Tom balbuceó incoherencias sin pestañar. Simplemente no podía creer la maravilla que tenía frente a sus ojos, el universo era hermoso. Silencioso y, aparentemente, tranquilo. — ¿Qué…Qué pasó con los…los lagartos? —Tom dijo aún no consciente de lo que estaba sucediendo.

Los perdimos, pero no me sorprendería que los encontremos de nuevo en cualquier momento.

Tom asintió y decidió no preguntar más sobre ellos. En su lugar, decidió admirar la belleza de su alrededor. Se preguntó si alguna vez alguien le creería si lo contara, por un momento se imaginó como su abuelo Dan, contándole a sus nietos verdaderas aventuras de alienígenas. Sonrió ante el pensamiento, definitivamente lo haría algún día.

Llegaremos pronto al planeta K0620.

¿Tan pronto? —Tom preguntó incrédulo, si hace menos de unos minutos habían salido fuera de la tierra.

Así es. Aunque no lo parezca, en estos momentos mi nave está yendo a una velocidad bastante rápida. De hecho, me asombra que haya resistido, pudo haber estallado en el proceso.

¡Bill! —Tom dijo casi espantado y el alienígena rio.

Oh cierto —Bill dijo abriendo una de las mochilas —Necesito que uses este traje y coloques estas dos pastillas en tus fosas nasales.

¿Qué rayos se supone que son estas pastillas? —Tom dijo arrugando el rostro — ¿Y cómo demonios entraré en este traje? —Dijo estirando el material extraño.

Las pastillas te brindarán el oxígeno necesario y el traje te hará más ligero.

Tom asintió, aunque quería, decidió no hacer más preguntas. Estaba casi resignado a no poder comprender la tecnología extraterrestre. Dejó su curiosidad de lado para solo seguir las órdenes del alienígena.

La nave, por dentro, era bastante estrecha, por un momento agradeció no ser claustrofóbico porque hubiera sido un problema. Decidió colocarse el traje en su asiento. Empezó quitándose las zapatillas, sus pantalones y luego la sudadera junto a su camiseta. Estaba bastante distraído viendo como colocarse el traje extraño para notar que el alienígena lo observaba de reojo.

Oye, Bill…—Tom de pronto dijo alzando su mirada mientras colocaba ambas piernas en el traje. El alienígena giró su mirada de inmediato, maldiciéndose por ser tan obvio; sin embargo, Tom no lo había notado…no hasta que vio el ligero sonrojo en las mejillas del alienígena, entonces se dio cuenta. —Lo siento.

¿Cómo? —El alienígena pestañó un par de veces y giró a verlo confundido — ¿Qué sucede?

No quiero ser un estorbo para ti. Quiero decir, debí haberte ayudado cuando esos lagartos comenzaron a atacar y lo único que hice fue salir corriendo yo…lo siento.

Eres un humano tonto, Tom.

Sí, bueno, lo sien-

Deja de disculparte, no eres un estorbo en lo absoluto. —Bill suavizó una sonrisa y Tom le devolvió el gesto —Termina de vestirte estamos cerca.

Tom asintió, prometiéndose a sí mismo ser más útil la próxima vez, los entrenamientos con Bill no tenían que ser en vano. Había terminado de colocarse el traje y, efectivamente, se sentía más ligero, como si no vistiera nada; pensó que sería incómodo al ser tan estrecha al cuerpo, pero, sorprendentemente, no lo era. Cómodo en su asiento una vez más, Tom se tomó el tiempo de admirar el espacio en la gran ventana frontal. Según el alienígena, estaban yendo a mucha velocidad, sin embargo Tom sentía todo lo contrario. Prefirió no cuestionarse más por que sentía que le daría una jaqueca pronto, en su lugar, miró de reojo al alienígena a su costado. Bill seguía manejando los botones en el panel y al mismo tiempo arrugaba el rostro con una expresión de dolor, tal parece que la pelea con esos lagartos sí le habían hecho algo de daño.

Tom tomó una de las mochilas y sacó el objeto sanador que Bill usó para curarse aquella vez que sufrió una crisis. Una vez encontró el objeto, se giró hacia Bill.

¿Bill?

¿Uhm? —El alienígena se giró dejando de presionar los botones de su nave. — ¿Tom…? —El alienígena abrió los ojos de sorpresa al ver al humano acercarse lentamente para coger su barbilla y presionar el objeto sanador con gentileza, haciendo que una luz apareciera en la punta e ilumine los rasguños en su mejilla. Tom miraba con concentración como la herida iba sanando, mientras el alienígena miraba con adoración al humano.

Malditos sean esos lagartos y toda su raza, juro que patearé sus traseros la próxima vez que los vea y no dejaré que vuelvan a dejarte ni un solo rasguño —Tom dijo una vez localizando otro rasguño en el hermoso rostro del alienígena para usar el objeto sobre este.

Palka —El alienígena susurró con una sonrisa boba que el humano no pudo notar.

Listo —Tom dijo satisfecho al ver el rostro impecable del alienígena una vez más, al mismo tiempo que acariciaba con su pulgar la piel recién curada. Se fue acercando lentamente, mirando tentativo los labios de Bill. Sí, quería besar sus labios, quería volver a sentirlos una vez más contra los suyos. El alienígena parecía estar pensando lo mismo, porque acercó su rostro y empezó a cerrar sus ojos con anticipación, esperando por el beso. A solo unos centímetros de poder tocar sus labios, Tom se sobresaltó al repentino ruido que la nave produjo y Bill bufó malhumorado por la interrupción. — ¿Qué rayos fue eso? —Tom se separó de inmediato mirando alrededor.

Maldita nave, nuestro aterrizaje no será nada agradable —Bill dijo enfocado en el panel de botones una vez más.

¿Estamos cerca? —Tom preguntó preocupado. La nave no estaba en las mejores condiciones y no había planeta a la vista dónde aterrizar.

Sí, solo un poco más —Bill se mordió el labio, tampoco estaba muy seguro de poder lograrlo. —Prende el intercomunicador, por favor.

De acuerdo —Tom asintió haciendo lo dicho. Pronto Bill empezó hacer un llamado en su idioma, quizá debió haberle pedido al alienígena que le enseñe algunas palabras de su idioma para que pudiera comunicarse, hizo una nota mental de pedírselo en algún momento.

¿Derbus? —El alienígena llamó.

¿¡ Darloc!? —Una voz provino del intercomunicador en un idioma que Tom no pudo entender, así que solo se encogió de hombres y dejó de prestar atención. Por otro lado, Bill soltó un suspiro de alivio al oír la otra voz al otro lado.

¡Derbus! ¡Derbus necesito tu ayuda!

¿¡Estás vivo!? ¿Cómo…?

Te lo explicaré luego, necesito que preparares la base de aterrizaje en tu planeta, estoy en camino.

¿¡Qué!?

Hazlo, por favor. —Bill oyó un suspiro de rendición al otro lado del intercomunicador y con eso fue suficiente para saber que recibiría la ayuda.

Al apagar el intercomunicador, le echo un vistazo al humano quien lo miraba con confusión.

Aterrizaremos pronto, muy bien aquí vamos —Bill advirtió y se abrochó un segundo cinturón. Tom ni siquiera había notado que el asiento tenía un segundo cinturón de seguridad, pero si el alienígena lo usaba, lo más seguro es que él también lo hiciera. Tom giró la cabeza hacia Bill justo a tiempo para ver como este le sonreía tranquilamente. Como esas sonrisas que dicen “todo va a estar bien”.

El aterrizaje fue muy rápido. Tom sintió el fuerte impacto y un intenso calor, como si estuviera dentro de un horno. No pasó mucho tiempo para quedar inconsciente.

&

Cuando Tom despertó, lo primero que sintió fue un fuerte pinchazo en su muñeca. Arrugó el rostro y pestañó un par de veces para poder ver en su totalidad. Estaba mareado y su vista era desenfocada. Notó que ya no estaba en la nave de Bill y que ahora se encontraba acostado en una camilla metálica. La habitación era ligeramente ovalada o eso es lo que percibió, las paredes no eran rectangulares. La luz que alumbraba la habitación era de color azul suave.

Levantó su brazo izquierdo en donde sentía el pinchazo y notó una aguja delgada, que penetraba su piel, y esta a su vez estaba conectada a un cable delgado dónde podía ver un líquido naranja recorrer en ella. La vista hizo que el dolor fuera más intenso.

Nag gala ja ya du me —Dijo una voz y Tom frunció el ceño confundido. ¿Dónde estaba y quién le estaba hablando? ¿Dónde estaba Bill?

¿Hola? —Tom se movió nuevamente.

¡Fu nag gala ja ya du me! —La voz repitió con más énfasis y Tom arrugó el rostro nuevamente, la voz era bastante chillona. Giró su rostro cuando una de las paredes se deslizó (al parecer era una puerta, Tom asumió) y Bill ingresó junto a alguien más que Tom no pudo reconocer.

¿Bill…? —Tom dijo queriendo levantarse de la camilla, pero una vez más, la voz chillona pronunció las palabras molestosas que Tom no podía entender.

¡Fu nag gala ja ya du me!

¡Oh por Dios, ya cállate! —Tom dijo a quién sea que le estuviera hablando. Solo oyó un bufido de molestia como respuesta.

Dala ya mi ka poda —Bill dijo con una sonrisa mirando hacia el suelo y Tom, confundido, siguió la mirada del alienígena. Fue entonces que Tom divisó el origen de la voz chillona, era una pequeña criatura robusta, sin cabello y solo tenía un ojo. Parecía malhumorado y salió de la habitación tirando sus manos en el aire y murmurando algunas palabras en su idioma. Tom seguía confundido. —Al fin despertaste —El alienígena se dirigió a Tom y este alzó ambas cejas sorprendido y confundido mirando a la persona al lado de Bill. —Oh, cierto, él es Derbus, gracias a él pudimos escapar de mi nave antes de que estallara.

¿¡Qué!? —Tom abrió los ojos con sorpresa y miró al susodicho. Derbus también parecía tener apariencia humana con la única pequeña diferencia de que solo tenía un ojo, uno muy grande. Similar a un cíclope, aunque Tom pensó que era bastante atractivo para ser un cíclope. Los cíclopes eran monstruos horribles. Derbus no lo era.

El pinchazo que te hicieron en la muñeca era para verificar de que no eras un Kamlos, si fueras uno, hubieras muerto. —Tom asintió a las palabras de Bill —Derbus es de los pocos Kleines que saben el idioma humano, así que puedes hablarle.

Oh, uhm…de acuerdo —Tom se levantó de la camilla, no sin antes quitarse la aguja de la muñeca, y se acercó al nuevo alienígena en frente de él —Mi nombres es Tom. —Saludó.

Lo sé —Derbus respondió —Darloc ya me habló ti —La criatura señaló y Bill sonrió. —Ahora mismo estás en esta habitación porque estamos evaluando que no seas un peligro para nuestro planeta. Eres el primer humano aquí.

Tom asintió.

Sabemos que si el Darloc te ha traído es porque eres de los buenos, pero tenemos que asegurarnos.

Ugh, Derbus, dime Bill —Bill rodó los ojos y Derbus se sonrojó ligeramente.

Lo siento.

Tom miró a ambos con el ceño fruncido, aún estaba ligeramente confundido y ahora se daba cuenta que se encontraba en otro planeta.

¿Cuánto tiempo estaremos aquí? —Tom se dirigió a Bill esta vez.

Siete sofiris o menos. Nos instalaremos en el núcleo de Derbus y luego partiremos a Karnak.

Darl…Bill, no creo que sea buena idea que regreses a Karnak tan pronto —Derbus interrumpió — Al menos no sin las armas necesarias, si planeas ser parte de la guerra.

Bill asintió —Te escucho.

Muy bien, puedo hablar con mi padre. Él puede conseguirte armas que tú y aquí el humano presente…

Tom —Tom dijo cruzándose de brazos.

—…podrían usar para la guerra —continuó —Además, una nave nueva te sería muy útil.

¿Harías todo eso, Derbus?

Derbus asintió —Es lo mínimo que puedo hacer después de que salvaras mi vida, Bill. Te debo eso y más. —Tom no entendía de qué hablaba este alienígena, pero recordó preguntárselo a Bill una vez estuvieran solos. —Necesito que ambos me acompañen.

Ambos, Bill y Tom asintieron siguiendo a Derbus fuera de la habitación.

Continuará…

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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