Alienígena 18

Alienígena 18

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 18: Entrenemos juntos (parte 3)

La sala de entrenamiento era, sin duda, una sala inmensa. Había distintos paneles con botones de diversos colores y tamaños. Frente a Tom había una ventana enorme, dónde se podía ver un espacioso cuarto blanco. El humano entró al cuarto y soltó un sonido de sorpresa cuando todas las luces empezaron a encenderse por sí solas. El cuarto se iluminó y uno de los paneles hizo un ruido extraño de encendido.

El cuarto blanco parecía vacío.

¿Cómo es que entrenan estos alienígenas? Se preguntó curioso mientras tocaba con la yema de sus dedos los laterales de la habitación. Era suave y acolchado.

Está hecho de un material resistente —Dijo una voz que Tom pudo reconocer como la de Vanil. —Siento mucho por haber salido corriendo, a veces lo hago cuando estoy muy nerviosa —Dijo ella desde los paneles. Tom la observó a través de la ventana enorme.

Descuida. ¿Cómo es que funciona esto? —Tom preguntó mirando en el techo y los lados de la habitación blanca. Aún sin encontrar nada fuera de lo común.

Es el cuarto de entrenamiento. Tiene tres niveles: principiante, intermedio y avanzado. Se maneja a través de estos paneles ¿necesitas ayuda?

Tom asintió —Me gustaría entrenar un poco, sí.

¿Qué nivel deseas?

Tom pensó unos segundos. No era lo suficiente experimentado para un nivel avanzado, pero tampoco era tan nuevo para ser un principiante. Después de todo, había estado entrenando con Bill cuando estaban en la tierra. El intermedio estaría bien.

Intermedio.

Vanil asintió.

Aparecerá un Parkos frente a ti, no te asustes no es real. Aunque puedes sentirlo.

¿Qué…?

Tom no culminó su pregunta porque de pronto la puerta de la habitación blanca se cerró y, efectivamente, frente a él apareció un Parkos.

¿¡Qué demonios!?

Tranquilo, no es real. Soy yo quién lo manipula a través de los paneles. Me dijiste nivel intermedio ¿cierto?

Tom comenzó a pensar en cambiarlo a nivel principiante por unos segundos, pero meneó su cabeza y se colocó en posición de defensa.

Sí.

Y el entrenamiento comenzó.

&

Muchas gracias, Talnor —Bill agradeció al padre de Derbus —No sé cómo más agradecerle.

No te preocupes, Bill. Tu padre es un buen amigo mío y es lo mínimo que puedo hacer ahora para ayudarte.

Bill asintió.

¿Sabes las últimas noticias de Karnak?

No, no me he comunicado con Andreas desde que llegué aquí. ¿Usted sabe algo?

Talnor y su hijo Derbus compartieron una mirada y luego miraron a Bill fijamente. No debía ser nada bueno.

Alguien ya ha tomado el poder en Karnak.

¿¡Cómo!? —Los ojos de Bill se abrieron enormemente y su respiración comenzó a acelerarse. Estaba tarde. Había llegado tarde.

Nadie sabe el paradero de tus padres, Bill. Y las últimas noticias que tenemos es que Karnak está en manos enemigas.

Imposible.

Nos ha llegado el dato que su próximo paradero es la tierra.

No, no, no puede ser cierto. —Bill cayó sentado en una de las sillas y Derbus inmediatamente se posicionó a su costado para acariciar su espalda en manera de confort — ¿Quién? ¿Quién está al mando?

Talnor negó con la cabeza.

No lo sabemos. Ahora mismo, todos los planetas vecinos en Karnak temen, saben que serán pronto invadidos. No me sorprendería que encontraran nuestro planeta también.

No sucederá, ténganlo por seguro —Bill se levantó de su asiento —Voy a detener todo esto. Lo juro por mi vida.

Bill…

Termine con las armas, Talnor. Al amanecer me iré con Tom.

Talnor y su hijo compartieron una mirada preocupada nuevamente y asintieron. Bill podía ser muy terco e impulsivo a veces, pero cuando se trataba de su planeta, de su gente, era incluso peor.

&

Tom no tenía idea de cuánto tiempo más había pasado. Pero ahora mismo se encontraba sin parte del enterizo puesto, solo sus pantalones. Su cuerpo y rostro brillaban por el sudor y sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas por el calor. Combatir con ese “Parkos” había sido difícil, tenía movimientos muy precisos y técnicas diferentes a las que Bill usaba cuando entrenaba con él.

El Parkos ilusorio, ya se encontraba en el suelo, aparentemente derrotado y Tom se sentía orgulloso consigo mismo. A pesar de que no haya sido real.

Vanil veía todo desde los paneles con una sonrisa y rubor en sus mejillas. Creía que el humano era muy atractivo. Después de todo, era la primera vez que veía a uno en persona.

¿Cómo lo hice? —Tom preguntó entre jadeos dirigiéndose a Vanil quién se sonrojó más y ensanchó su sonrisa.

Excelente. Eres muy hábil.

Gracias. —Tom salió de la habitación blanca y se acercó a Vanil, era gracioso como ponía nerviosa a la alienígena. Tom no era estúpido para no notarlo. — ¿Habrá algo para beber?

E-Eso creo.

El suave sonido de una puerta deslizarse hizo que ambos dirigieran su mirada a esa dirección, el sonido de las típicas botas de Bill hicieron eco en la sala de entrenamiento y estrechó la mirada al ver a ambos. Especialmente a Tom, quién estaba todo sudoroso y sin mitad del enterizo puesto.

Hey Bill…—Tom saludó con una sonrisa y Vanil pareció ponerse más nerviosa.

Hey —Respondió Bill aún con la mirada estrecha y una ceja alzada — ¿Nos dejas solos, Vanil?

Sí. —Vanil asintió presurosa con la cabeza gacha y la puerta de la sala se cerró de inmediato cuando ella salió

¿Qué estabas haciendo? —Bill preguntó sentándose en uno de los asientos redondos cerca de los paneles.

¿Entrenando? —El humano respondió como si fuera lo más obvio, porque claro, lo era. Bill no lo miraba, tenía las piernas cruzadas y se miraba las uñas con desinterés.

¿Con Vanil?

Tom pestañó un par de veces y entonces comprendió, ensanchó una sonrisa. Bill seguía mirando sus uñas para no mostrar su completa molestia ¿estaba celoso de Vanil? …a Tom le pareció adorable. Por supuesto, Tom no tenía ningún interés en Vanil, le parecía una alienígena agradable pero nada más. No sentía lo mismo que cuando estaba cerca de Bill, en lo absoluto.

Solo me ayudó con los paneles. Con la única persona que me gusta entrenar es contigo. —Tom dijo de cuclillas a la altura de Bill en la silla, para que pudiera verlo. — ¿Quieres entrenar?

Pero ya entrenaste. Además, vine para decirte algo importante.

Te siento tenso, Bill. Entrenemos primero y luego me dices lo que sea que tengas que decirme. Te sentirás mejor, lo prometo.

Bill le echó un vistazo al rostro sonriente del humano y rodó los ojos. ¿Qué rayos le estaba pasando? No sabía que era, pero lo que sea que fuera, el humano era un factor importante. Le sonrió y asintió tras dar un suspiro —De acuerdo.

Tom entró a la habitación blanca y antes de que Bill entrara, manipuló algunos botones en el panel. Segundos después entró y la puerta se cerró automáticamente.

Veamos qué has aprendido de tu entrenamiento anterior —Bill dijo amarrando sus rastas en una coleta y colocándose en posición. Tom se colocó en posición nuevamente y tronó algunos huesos en su cuello. Sí, estaba cansado y probablemente Bill tendría ventaja sobre él, pero sabía que esta sería una ayuda para que el alienígena se relajara.

Como era usual, Bill comenzó el ataque. Sus golpes eran más fuertes, Tom notó. Dio un doble salto y una patada que iba directamente a la cabeza de Tom. Por suerte, este fue lo suficiente rápido para cubrirse, darse una vuelta y propinarle un codazo a Bill en la espalda que lo hizo trastabillar.

Bill resopló e hizo una mueca de molestia al ver la sonrisa socarrona de Tom. El humano podía ser tan arrogante a veces. El alienígena atacó nuevamente y Tom lo volvió a esquivar y a contraatacar de manera limpia. De hecho, Tom notó imprecisión en los golpes de Bill, como si tuviera algo más en la cabeza y no estuviera concentrado del todo. Tom aprovechó en uno de sus movimientos para tomar la cintura de Bill y tirarlo al suelo acolchado, al mismo tiempo que lo sujetó de las muñecas por arriba de su cabeza y presionó su rodilla por sus piernas para inmovilizarlo.

¿Estás bien? —Tom le preguntó con un claro tono de preocupación en su voz. Bill no lo miró, su rostro volteado a un lado y su labio temblando ligeramente.

Sí.

No es cierto, Bill.

¡Entonces no preguntes! —El alienígena respondió girando su rostro con brusquedad y mirando finalmente a Tom. Sus ojos brillaban por las lágrimas acumuladas, pero había algo más. Frustración. Impotencia. — ¡No preguntes si ya sabes cómo me siento! —Gritó nuevamente. Su voz era completamente diferente a la normal, parecía que se quebraría en cualquier momento. Tom podía sentir el pecho de Bill subir y bajar por la respiración acelerada. — ¡No lo entiendes!—Bill dijo quebrándose esta vez y dejando salir las lágrimas que había estado aguantado ya por mucho. Tom no dudó ni un segundo en abrazarlo fuerte, mientras Bill continuó sollozando. Verlo, sentirlo tan vulnerable hizo que su corazón se hundiera y sintiera un fuerte dolor en el pecho. Bill había estado guardándose este sentimiento por mucho y este era el momento en el que ya no podía contenerlo más. —Ya es muy tarde —Dijo el alienígena entre sollozos, su rostro hundido en el espacio entre el cuello y hombro del humano —Mi planeta desaparecerá.

Sshh, tranquilo —Tom intentó —No va a suceder, no vas a permitir que suceda, no vamos a permitirlo —Tom le aseguró, pero Bill solo sollozó más fuerte, aferrándose de Tom como si fuera lo única esperanza que tenía para salvar todo el desastre.

Tom acarició las rastas del alienígena con gentileza y dejó que soltara todas las emociones que llevaba dentro. Que se desahogara y lo dejara ir. Pasaron varios minutos hasta que pudo oír la respiración del otro calmarse y las lágrimas dejaron de salir. Tom no se detuvo en sus caricias y continuó frotando en un ritmo gentil y confortante la cabeza del alienígena hasta que la tensión desapareciera de su cuerpo.

¿Cómo puedes estar tan seguro? —Bill sorbió la nariz una vez calmado y tras unos segundos de silencio soltó a Tom para verlo directamente en el rostro.

Tom pudo ver sus grandes ojos aún acuosos, le sonrió y le respondió con voz suave.

Porque te veo y sé que va ser así. Bill, eres el futuro gobernante de Karnak, todo tú lo dice ¿a dónde se fue ese optimismo con el que llegaste a la tierra? ¿Esa fuerza de querer reparar tu nave para venir a salvar a tu gente? ¿Ese orgullo de pronto ser tú quién dirija tu planeta? Además, no dejé a mi familia en vano. Karnak volverá a ser como antes y tú serás el mejor gobernante que pudo haber tenido. Juntos podremos lograrlo.

Eres un humano extraño, Tom. —Sonrió Bill aún con ojos acuosos y una sonrisa vacilante —Quizá nunca llegue a comprenderte.

Tom sonrió.

¿Cómo te sientes?

No sé, dime tú.

Hmm, te siento más relajado y creo que necesitabas esto, no sabía que los alienígenas podían llorar. —Tom sonrió, intentando animar el ambiente.

Hay muchas cosas que no sabes de nosotros.

—…y viceversa.

Bill asintió, sonrió y sin aviso mordió el labio de Tom, haciendo que este soltara un gruñido de dolor. Bill aprovechó el momento para poner a Tom de espaldas y colocarse sobre él. Aún con una sonrisa juguetona en el rostro. Más relajado ahora.

¡Hey! —Tom dijo llevándose una mano al labio y revisando sus dedos para asegurarse que no hubiera algún rastro de sangre. La mordida había sido fuerte y Bill parecía no estar sentido en lo absoluto.

No te quejes, tú me enseñaste esa táctica. Sin contar las múltiples veces que la has usado en mi contra—Bill sonrió —Y me gusta —Dijo acercando su rostro. — ¿Puedo?

Tom no lo pensó dos veces y atrajo con ambas manos el rostro del alienígena, atrapando sus labios con los suyos. Bill hizo pequeños sonidos en la parte trasera de su garganta por el violento beso y Tom sonrió complacido de ser la causa de esos sonidos. En ese momento, Tom confirmó que no se cansaría nunca de besar a Bill, le gustaba la textura de sus labios, el sabor, y su juguetona lengua bífida. Esta era la parte favorita de Tom durante el entrenamiento, sin duda.

Continuará…

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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