
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 22: Acos (parte 2)
Después de la pequeña guía por todo el escondite donde Andreas y un grupo de gente karniana se encontraba, finalmente el rubio alienígena los llevó a donde sería sus habitaciones, o lo que eso parecía.
—Espero que no hayan esperado algo mejor, es todo lo pudimos conseguir gracias a una tejedora Karniana —Dijo Andreas con anticipación al mostrarles lo que sería el lugar donde dormirían, eran unas telas…o pieles, en fin, parecían alfombras tendidas en el suelo.
Tom se adentró y dejó caer algunos de los objetos que llevaba, sentándose en lo que sería su cama —Nada mal, creo que podré resistir —sonrió.
—Me alegro, es todo lo que hay de todos modos —Respondió el rubio.
—El espacio es muy pequeño —Bill soltó de pronto haciendo que ambos lo observaran — ¿Qué? ¿No estaremos en la misma habitación? —Preguntó ruborizándose un poco, se aclaró la garganta e intentó añadir algo más —Quiero decir…uhm…
—Pensé que querrías tu…propio espacio —El rubio le mencionó con el ceño ligeramente arrugado y luego desvió su mirada hacia el humano, mirándolo con sospecha. Tom evadió la mirada y alzó su vista al techo, o al suelo, lo que sea menos los ojos oscuros del rubio alienígena.
Por supuesto, Andreas no era para nada estúpido para no saber que alienígena y humano se traían algo entre ellos.
—Preferiría estar en el mismo espacio que Tom —Bill dijo una vez más sonriéndole al humano quién le sonrió de vuelta.
—Muy bien, supongo que puedo solucionar eso —El rubio contestó aún con sus sospechas. — ¿Me acompañas, Bill?
—Claro.
Tom aprovechó ese momento para acomodar algunas cosas de su ahora nueva habitación al mismo tiempo de inspeccionar los extraños objetos que había ahí.
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— ¿Qué rayos fue eso? —Andreas le preguntó a Bill una vez estuvieron lejos del cuarto donde el humano se encontraba, no es que le importara que los oiga ya que no los entendería de igual modo, pero no quería que supiera que esta conversación se tratara de él. Ni que fuera muy importante, solo era un simple humano. Nada más.
Bill alzó una ceja y se cruzó de brazos al repentino cambio en el tono de voz de su amigo — ¿A qué te refieres?
— ¿Estar en el mismo espacio del humano? ¿Qué han hecho mientras estabas en la tierra? ¿Acaso ustedes…?
— ¡Andreas, basta! —Bill dijo de pronto sentándose en una de las pequeñas bancas que estaba abandonada ahí —Tom me ha ayudado mucho, sin él, probablemente no estaría aquí.
—Lo sé —Andreas asintió —Pero noto algo más, Bill. Está todo en….ti —Andreas movió sus manos en el aire sin saber explicar lo que realmente quería decir —Sabes que puedo notarlo.
— ¡Lo sé! ¡Demonios, lo sé! Pero…no lo entiendes —El alienígena intentó explicar —Cuando estaba en la tierra, sucedieron muchas cosas, experimenté sensaciones que nunca antes había sentido. Tom me hizo ver todo de manera distinta, como que la barrera entre nosotros por ser de razas diferentes no es tan difícil de sobrepasar. De hecho, creo que es el elegido.
—Bill.
—Lo sé, crees que estoy loco y lo que estoy haciendo es un pase directo a Frae, pero créeme Andreas, no puedo estar equivocado esta vez.
El rubio alienígena pensó por unos instantes y luego suspiró rendido, confiaba en su amigo y respetaba sus decisiones. Quizá el humano si era de importancia después de todo. Podía sentir el aura de Bill, incluso su aroma era distinto. Sentía la esencia del humano en todo él.
— ¿Ya lo hicieron? —Preguntó luego.
— ¿ah? ¿Qué? —Bill abrió los ojos sorprendido por la pregunta, estaba con la guardia baja — ¿A-a qué te refieres?
—El ritual de compatibilidad ¿ya lo hicieron? —Andreas insistió y pudo notar el rostro enrojecido de su amigo y compañero.
—No…todavía. O eso creo. Quiero decir…cuando estaba en la tierra tuve una de esas crisis pero no fui más allá que la estrechez de mano, nada más —Bill dijo avergonzado al recordar lo que había sucedido en ese entonces.
— ¿Crisis? …entonces sí podría ser él, Bill. Pero, si no han hecho el ritual porque siento que…
Bill cerró fuertemente los ojos, hablar de lo que había hecho con Tom era bastante íntimo como para estar contándolo, pero su perceptivo amigo tenía un punto y no podía tomarle el pelo tan fácilmente. —De acuerdo. No fue enteramente el ritual de compatibilidad. Pero sí hubo copulación —Bill finalmente soltó.
—Bill, sabes lo que eso significa.
— ¡Sí! Pero nadie tiene porque saberlo ¿verdad?
Andreas asintió y se sentó al lado de su amigo. Sabía que lo que había hecho no conllevaría a nada bueno, de hecho, empeoraría la situación.
—Bill, si ustedes dos pisan Karnak, todos se enteraran de su falta. Sentirán tu aura, olerán tu aroma, notaran que te apareaste con un humano y que no tuviste el consentimiento de tus padres para hacerlo. Un humano, Bill. ¿Sabes lo que es eso?
—Estuve muy confundido en un inicio, pero ahora estoy más que seguro.
— ¿Qué sucederá si estás equivocado? ¿Qué si es igual que Karian y quiere hacerse con el poder de Karnak? ¿Qué si fue su plan desde un inicio cuando le dijiste de dónde provenías era para que lo trajeras aquí?
Bill negó con la cabeza efusivamente — ¡No! No es así, puedo confiar en él.
Andreas asintió finalmente —De acuerdo, supongo que debo acostumbrarme a la idea. Te gusta mucho ese humano ¿no es así?
Bill asintió con una sonrisa boba.
—Entonces no sé qué estás esperando para realizar debidamente el ritual de compatibilidad ¿te imaginas que tan fuertes serían ambos?
Bill soltó una pequeña risa, su amigo no lo entendía del todo —No es el poder, Andreas. Es algo más ¿alguna vez has sentido…un sentimiento muy fuerte por alguien? ¿Un sentimiento distinto al amar a tus padres, tu gente, tu planeta? ¿Alguien con quien quieras estar siempre en todos los momentos de tu vida? ¿Alguna vez?
El rubio ladeó su cabeza y se encogió de hombros —No lo he pensado aún.
—Cuando suceda, me entenderás —Bill se levantó de su asiento y se estiró un poco —En fin, compartiré habitación con Tom, espero que eso haya quedado claro.
—Totalmente.
—Gracias, Andi.
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Tom ya había revisado cada rincón de la habitación dónde se encontraba. De alguna manera, también había logrado enviarle un mensaje a Derbus a través de uno de los aparatos que este le había dado antes de que se fuera a la nave. Le había dicho que ya estaban en el escondite y que se encontraban a salvo con Andreas y quizá algunos refugiados más…por ahora. Derbus contestó unos minutos después con un “De acuerdo, avísame cuando sea momento de dirigirnos a Karnak”, Tom respondió con “Así será”. Ya había pasado un prolongado tiempo desde que Bill se había ido con Andreas a hablar sobre Dios sabe qué, quizá sobre la difícil situación en Karnak, a pesar de que Tom no sabía enteramente los detalles, podía deducir que la situación empeoraba.
Podía oír voces fuera de la habitación, no entendía lo que estas decían pero podía adivinar que serían de los Karnianos refugiados. A decir verdad, tenía bastante curiosidad y tenía muchas ganas de salir y conocer a cada uno de ellos, pero al mismo tiempo se sentía un tanto cohibido por ser el único humano ahí. Ahora entendía, en cierto modo, lo que Bill sentía cuando estaba rodeado de más humanos que no era él.
Cuando Tom se levantó de donde estaba sentado para salir de la habitación y buscar a Bill, este apareció en la puerta y con una sonrisa entró a la habitación, asegurándose de cerrar la puerta tras él con cuidado.
—Mi gente quiere conocerte, Tom —Bill dijo una vez dentro de la habitación y pegándose a la puerta —Creí que sería mejor preguntarte si quieres verlos ¿o…?
Tom pestañó un par de veces y pudo ver cierta vacilación en el tono de voz del alienígena.
—No me harán daño ¿cierto? Quiero decir…—Tom dudó en sus palabras, la verdad es que se sentía muy nervioso al respecto. El alienígena le dirigió una sonrisa tranquilizadora.
—Al mínimo movimiento amenazante no duraré en quitarles las entrañas. —Bill sonrió dulcemente y Tom abrió los ojos de sobremanera —De acuerdo…—Rodó los ojos —Quizá no las entrañas, pero lo que quiero decir es que no dejaré que te hagan daño. Sienten tanta curiosidad como tú.
Tom asintió. No podía actuar como un gallina justo ahora.
—Está bien.
—De acuerdo. Vamos.
Tom siguió al alienígena fuera de la habitación. Ahora, caminaban por un estrecho pasillo de paredes rocosas que, al parecer, conducía a una sala más amplia. Antes de llegar, Bill le dirigió una sonrisa de seguridad por sobre su hombro y Tom se sintió más relajado por el gesto.
Antes de entrar a la sala, el humano pudo oír voces que hablaban en idioma karniano, de hecho, oyó un sonido que podría ser descrito como una risa. Al parecer, estaban teniendo una amena charla ahí dentro.
Bill ingresó a la sala y todos empezaron a vitorear, Tom aún desde el pasillo, pudo ver como los seres Karnianos alzaban su puño mientras daban gritos de alegría al ver a Bill en la sala, quién imitó el gesto con efusividad al estar frente a su gente.
— ¡Gente! …¡Gente! —Bill llamó dos veces en su idioma para obtener la atención de todos los refugiados en la sala —Estoy muy contento de estar con ustedes en estos momentos. Quizá estos no sean los mejores tiempos para nuestro planeta, para nuestra raza, pero estoy seguro que acabará pronto y que recuperaremos lo que es nuestro. Regresaremos con nuestras familias, vivirán plenamente con sus hijos y tendremos una vida pacífica como siempre ha debido ser —Bill habló con firmeza, con seguridad, como un verdadero futuro gobernante lo haría. —Nunca debí huir de Karnak y debería estar luchando en esa guerra ahora mismo, quiero que sepan que esa decisión fue en contra de mi voluntad. Sin embargo, estoy de regreso y que dejaré mi vida en esa guerra con tal de que todo vuelva a ser como antes. ¡Karnak es uno! ¡Karnak somos todos!
— ¡Karnak somos todos! —Gritaron los refugiados alzando sus puños una vez más. Tom no entendía lo que estaba sucediendo, pero ver a Bill hablar a su gente con ese tono tan seguro en su voz hizo que se sintiera orgulloso de él. Definitivamente, sería un buen gobernante.
—Karnianos, asimismo, quiero contarles algo importante. Cuando me obligaron a huir de Karnak, mi nave tuvo un averío y cayó en el planeta prohibido de la galaxia. La tierra.
Se pudo oír distintos sonidos de asombro y temor. De hecho, desde su posición, Tom pudo ver algunas karnianas llevándose ambas manos a la boca por lo que sea que haya dicho Bill.
—Lo entiendo. No debía estar ahí. Sin embargo, a veces las casualidades suelen ser lo mejor que a uno le puede pasar —Dijo Bill con más suavidad en su voz —En la tierra conocí a un humano. Su nombre es Tom.
Cuando Tom oyó su nombre en el discurso que Bill estaba dando, de pronto sintió un silencio sepulcral. Bill se giró hacia la entrada de la sala e hizo un ademán para que el humano ingresara, este ahora se sentía más cohibido, como si fuera un mono de circo. Tragó pesado y con pasos vacilantes ingresó al lugar en donde varios ojos se posaron sobre él.
De pronto, Tom sintió un fuerte agarre en su mano y supo que Bill lo estaba sosteniendo. Se sentía más tranquilo ahora.
—Él es Tom. —Bill continuó en su idioma y en esa pausa Tom aprovechó la oportunidad para hacer el típico saludo karniano que en varias oportunidades había visto a Bill hacerlo los primeros días que llegó a la tierra.
Nuevamente se oyeron sonidos de asombro y suaves murmuros. Tom esperaba de aprobación.
—Muchos creerán que es peligroso, que intentó hacerme daño cuando llegué a su planeta, que quizá quiso experimentar conmigo como en muchas ocasiones nos han hecho creer. Pero no. Este humano es distinto. —Bill continuó —Él me ayudó, me acogió en su hogar en la tierra, cuidó de mí, me demostró que no todos los humanos son crueles como en algún momento nos lo hicieron pensar. —Bill sentía su voz querer quebrarse, realmente se sentía agradecido con Tom, más de lo que este podría imaginar —No solo eso. Tom. Este humano que ven ahora mismo dejó su planeta, dejó su familia por venir conmigo y ayudarme a recuperar Karnak.
Nuevamente silencio.
—Sé lo que están pensando ahora. De hecho, deben saber que ha pasado entre Tom y yo —Dijo ligeramente avergonzado y con las mejillas sonrojadas, apretó la mano de Tom ligeramente y este le acarició el dorso con su pulgar. —Pido su aceptación. Que su raza no sea un impedimento, que los prejuicios que tenemos por los humanos no sea una barrera para no aceptarlo.
Hubo un silencio más prolongado cuando Bill dejó de hablar y las miradas de todos los refugiados estaban sobre ellos, como si evaluaran lo que el joven futuro gobernante acababa de decir. De pronto, el más anciano de todos, se levantó. Tenía los ojos completamente oscuros, era bajo y tenía la columna encorvada en una joroba, su piel arrugada y escaso cabello.
Se acercó a Tom y lo primero que hizo fue hacerle un ademán para que se agachara a su altura. Tom lo hizo. El anciano alienígena tomó entre sus manos la cabeza del humano e hizo que sus frentes se juntaran.
Tom conocía ese gesto y cerró fuertemente sus ojos casi listo esperando la avalancha de dolor y mareo que sentiría al juntar su frente con el viejo alienígena. Pero no sucedió.
Una vez que el viejo lo soltó, miró a Tom directamente a los ojos.
—Karnak somos todos, humano. Bienvenido.
Los ojos de Tom se agrandaron enormemente y alzó la mirada hacia Bill quien tenía los ojos acuosos y una sonrisa que describía genuina felicidad. Había sido aceptado.
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Incluso cuando se sentía que no era el momento adecuado para una celebración, lo hicieron. Los Karnianos refugiados celebraron la presencia de Tom como un gesto de agradecimiento por cuidar del futuro gobernante de su planeta. Una refugiada karniana había hecho un pequeño preparativo con algunas provisiones que tenían guardadas. En un inicio, Tom dudaba en darle un bocado a tal alimento de forma extraña, casi podía jurar que tenía vida propia. Pero al ver la mirada expectante de los Karnianos sobre él, no tuvo otra elección que darle un bocado. No era tan bueno como la comida de la tierra, pero tampoco era malo o vomitivo. Además, había olvidado la última vez que había dado un bocado y su estómago ya le pedía a gritos algo que ingerir.
Bill estuvo al lado del humano en todo momento y este le agradeció por eso, a pesar de que ahora los refugiados Karnianos lo habían aceptado, no se sentía del todo cómodo alrededor de ellos. No aún.
— ¡Celebración sin Brauen no es celebración! —Llegó Andreas sosteniendo un pequeño frasco de pastillas. Tom no entendió lo que este había dicho pero al ver a todos vitorear debía ser algo bueno, supuso.
El rubio alienígena comenzó a repartir las pastillas a cada uno de los refugiados, quiénes inmediatamente lo colocaban sobre sus lenguas bífidas. Sí, todos ellos tenían lenguas bífidas. Continuron con sus conversaciones.
— ¿Qué les está dando? —Tom se dirigió a Bill.
— ¡Aquí tienen, disfruten! —Andreas les dio a cada uno una pastilla y continuó con los demás.
—Estás pequeñas pastillas son para embriagarte. Generalmente, lo colocas dentro de un líquido y lo bebes. —Bill explicó haciendo una demostración — ¿Lo ves?
Entonces el humano notó como el líquido se tornaba de un color violeta y con espumas. Extraño pero fascinante, era como un efervescente.
—Bébelo.
Tom recibió el vaso y lo bebió todo de golpe. Arrugó el rostro al sentir el sabor amargo y el escozor en su garganta, bastante parecido al alcohol pero con un sabor completamente extraño.
—Es…raro.
—Lo es. —Bill sonrió divertido.
—Pero entonces… ¿Por qué los demás metieron las pastillas directamente a sus bocas?
—El efecto es más fuerte, te embriagas más rápido. —El alienígena explicó y Tom asintió con la cabeza.
La celebración continuó, Bill presentó a Tom a algunos refugiados fue entonces que el humano conoció a Aria, una alienígena bastante agradable y según Bill, una de las más fuertes en el área de combate. También conoció a Huros, el anciano con el que junto su frente y ahora también conocía su idioma. De acuerdo con lo que le había dicho Bill, nadie sabía la edad exacta de ese karniano, solo que era lo suficiente viejo para conocer mucho del universo. Asimismo, Bill lo presentó ante a un grupo de Karnianos tan jóvenes cómo él y que también fueron bastante agradables. Tom no se sentía tan incómodo ahora y pensó que no fue tan difícil después de todo.
Andreas empezó a repartir más de esas pastillas, esta vez en puñados y todos en la sala empezaron a sentirse más alegres. El humano ya se había acostumbrado del sabor de la pastilla en su bebida y Bill había dejado de mezclar la pastilla en el líquido para llevársela directamente a la boca como todos los demás.
— ¡Recuperaremos Karnak! —Bill gritó en su idioma alzando un puño y con la mirada ligeramente desenfocada. Estaba más que embriagado de pastillas. Los refugiados alzaron sus puños y vitorearon con él en gritos de guerra.
Tom no estaba tan ebrio como todos, pero lo suficiente para sentirse un poco mareado y cansado.
—Creo que debemos irnos a descansar, Bill —Tom habló. Su voz sonaba graciosa y no pudo evitar soltar una risita.
— ¿Qué dices? ¿A descansar? —Bill preguntó pestañando un par de veces y con una sonrisa boba — ¡No quiero descansar! —Dijo en voz alta y divertido.
—No es gracioso, vamos a descansar —Tom seguía riéndose y no sabía por qué. ¿Estaría drogado? Probablemente. Se puso de pie y jaló las manos de Bill ayudándolo a ponerse de pie de igual modo. Ambos casi caen al suelo y con torpeza caminaron hacia la salida.
— ¿Ya se van? —Preguntó Andreas desde su posición en el suelo. Estaba igual o más ebrio que ambos. — ¡Y si hacen algo no sean ruidosos! —Dijo entre risas.
—Sssshhhhh Andreas, shhhhh —Dijo Bill arrastrando las palabras y con una sonrisa traviesa en su rostro.
Sin más, ambos humano y alienígena decidieron retirarse a su respectiva habitación.
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No estaban seguros de cómo, pero afortunadamente llegaron a su pieza entre risas y empujones. En todo el trayecto, Bill había tenido sus brazos alrededor del cuello de Tom, abrazándolo por detrás y susurrándole cosas al oído haciendo que el vientre de Tom se sienta cálido y con una sensación graciosa. Tom le daba pequeños empujones a Bill, pero no lo suficiente fuertes y convincentes para que se alejara. Así que Bill continuaba con su coqueteo y susurros al oído, a veces aprovechaba en darle una lamida en el cuello o un mordisco en el lóbulo.
Una vez dentro de su habitación, Tom jaló a Bill con fuerza dentro y cerró la puerta de una patada para luego abalanzarse al coqueto alienígena que no dejaba de soltar risitas y moverse escurridizo para soltarse del agarre.
— ¡Deja de moverte! —Tom rio mientras intentaba estabilizar a Bill en el suelo.
— ¡No! ¡Suéltame humano! —Bill se mordió el labio e intentó, o mejor dicho, fingió querer soltarse. Aun así, no cesaron sus movimientos, solo para molestar a Tom. — ¿Qué quieres hacerme? ¿Hmm? —El alienígena preguntó con un tono sugestivo y los párpados ligeramente cerrados, disfrutando la sensación del tacto del humano con su cuerpo.
— ¿Quieres que lo diga….? —Tom se agachó lo suficiente para rozar los labios entreabiertos de la criatura. Agarró una de sus piernas, jalándolo con un solo movimiento, haciendo que sus entrepiernas chocaran de manera brusca pero placentera — ¿…o te lo muestre?
No esperó por una respuesta porque el alienígena atacó su boca con saciedad, amortiguando un gemido grave que quiso escapar de la boca del humano por la brusquedad del beso. Tom agarró con fuerza la pierna de Bill y restregó su entrepierna con necesidad, el alienígena respondió con un movimiento pélvico que hizo al humano gemir gravemente en el beso.
Las manos de ambos se movieron lo suficiente rápido para que deshicieran la prenda del otro. Ya que vestían solo un enterizo, no fue para nada complicado desvestirse y quitarse las ropas que en el momento solo era un estorbo entre sus cuerpos. Una vez desnudos, finalmente sintiendo la piel cálida de cada uno, se friccionaron sin vergüenza y se besaron con tal intensidad que apenas se podía notar la lengua desaparecer en la boca del otro.
De un giro violento, incluso haciendo que Tom soltara un suspiro de sorpresa al caer de espaldas, Bill se posicionó sobre él. Sentándose de horcajadas y ya sintiendo el miembro duro del humano entre sus nalgas.
—Hmm, quiero estar aquí arriba —El alienígena dijo con una voz totalmente distinta. Se podía percibir la lujuria y la inocencia fingida. Tom estaba demasiado mareado para saber lo que estaba pasado, solo sentía un peso delicioso sobre él y sabía que era del hermoso alienígena que había estado besando segundos antes. — ¿Te gusta que esté aquí arriba? ¿Eh, humano? —Bill movió circularmente su trasero haciendo que Tom se estremeciera de placer. Era mejor de lo que se había imaginado, no podía esperar en follárselo hasta las entrañas.
Tom movió su pelvis hacia adelante, haciendo que Bill diera un pequeño salto sobre él y se mordiera el labio con una mueca traviesa. Su mirada seguía desenfocada y era debido a la cantidad de Brauen que había ingerido. Como sea, quizá al día siguiente ambos no recordarían la mayor parte de esto o tal vez sí.
Sin esperar mucho, el humano se llevó dos dedos a la boca los cuales humedeció con toda la saliva posible y rápidamente atrajo a Bill hacia él con una mano mientras la otra, con los dedos húmedos, lo llevó directamente a su entrada.
—AAah…T-Tom…—el alienígena respiró difícilmente por la brusquedad del acto, pero no se quejó más al sentir sus labios sellados con los de Tom una vez más —Hmff…—Amortiguó sus gemidos al sentir los dedos invadir su trasero con descaro, pero de la manera más deliciosa posible.
—M-Me gusta que estés aquí arriba —Tom sonrió de lado sin dejar de trabajar la entrada de Bill, dilatando el estrecho agujero lo suficiente para él. Podía sentir el aliento caliente de Bill golpear en su rostro por cada suspiro que hacía cuando Tom empujaba sus dedos lo más profundo dentro de él. Oh, la sensación era increíble, tan solo pensar que pronto sería él dentro y no sus dedos.
Cuando Tom creyó que Bill estaba lo suficiente listo, posicionó sus manos en su pequeña cadera y se acomodó debajo, de modo que su miembro erecto apunte directamente al blanco.
El alienígena ya estaba jadeando y tenía pequeños mechones de cabello pegados en su frente por el sudor. Sin mencionar el ligero sonrojo en sus mejillas y sus ojos brillosos de lujuria. Si hubiera sabido que aparearse con un humano iba a ser así de bueno, lo hubiera hecho en el primer momento que vio a Tom en la tierra.
Las rastas negras del alienígena caían como cascada en el pecho de Tom, haciéndole cosquillas por el roce, las manos de la criatura agarraban fuertemente sus hombros esperando el momento en que el humano finalmente lo penetrara con ganas. Tom le dio un pequeño beso en la nariz y luego en los labios antes de darle una sonrisa gentil. De esas sonrisas que el alienígena ya estaba tan acostumbrado a recibir de su parte.
—Humano…extraño —El alienígena apenas pudo decir con una breve sonrisa y meneando la cabeza con incredibilidad. Si alguna vez le hubieran dicho que estaría en esta situación con un humano, se hubiera escandalizado y dicho mil y un cosas del porqué eso sería imposible. Pero aquí estaba él. Y no se arrepentía en lo absoluto.
Intentando ir en contra de los efectos de las pastillas que había ingerido, Tom se quedó observando el rostro de Bill, olvidando por un momento qué es lo que iba hacer. Podía sentir su corazón bombear la sangre con tal fuerza que temía que saliera disparado de su pecho. Podía sentirlo. Amaba a esta criatura. Mucho.
Bill resopló y sin esperar más al humano, cayó sentado sobre la erección de este. Su movimiento y el golpe brusco hizo que abriera los ojos de sobremanera y viera puntos de colores por todos lados. De acuerdo, quizá no fue una buena idea sentarse completamente pero demonios, lo necesitaba.
Como si estuvieran sincronizados, la boca de ambos se abrió en un grito silencioso.
—Maldición…—Bill apretó la mandíbula y se quedó quieto por un momento, intentando estabilizar su respiración.
—S-Siempre tan desesperado —Tom murmuró con los dientes apretados, sintiendo la estrechez en su polla. Dolía placenteramente.
—Tú culpa —Bill murmuró intentando moverse un poco —Ahh…muévete.
Tom empujó su pelvis hacia arriba y sintió el apretón de las manos de Bill en su hombro. Lo último que quería era hacerle daño así que se detuvo. — ¿E-Estás bien?
El alienígena asintió efusivamente —Yo lo haré.
—Pero-
—Shhh
El humano no pudo replicar más porque pronto sintió a Bill elevarse un poco y sentarse completamente sobre él una vez más. Esta vez fue él quien vio punto de colores por todos lados. El movimiento fue repetido una vez más con lentitud. Y otra vez con más seguridad. Y otra vez. Y otra.
Y pronto el alienígena ya estaba moviéndose sobre el humano con más fluidez. De vez en cuando, lamía el cuello de Tom y mordía su piel mientras subía y bajaba con una velocidad regular.
—Aah, B-Bill…demonios, ve más lento—Tom intentó decirle entre jadeos y sosteniendo las caderas del alienígena para pausar sus movimientos. Pero terco como era, la criatura no se detuvo y en su lugar incrementó la velocidad al mismo tiempo que atacó la boca del humano para callarlo.
Una de las manos que sostenían las caderas de Bill, lo soltó para darle una firme agarrada a su miembro pulsante y esperando por atención.
Efectivamente, Bill disminuyó un poco su velocidad para disfrutar de la doble estimulación que estaba recibiendo y Tom sonrió triunfante, comenzando a masturbar al alienígena al mismo tiempo que le hablaba al oído. Esta vez, Tom decidió moverse. Movió su pelvis con fuerza intentando ir tan profundo como podía, a pesar de que la posición no se lo facilitaba del todo.
El alienígena apretó sus músculos internos haciendo que Tom casi soltara un lloriqueo de placer casi imposible de retener y sin previo aviso, eyaculó con fuerza sin dejar de dar profundas embestidas hasta liberar la última gota.
Bill se estremeció al sentir el chorro en su interior y soltó la boca del humano justo a tiempo para eyacular también. Tom no dejó de acariciar el miembro, ahora suave de la criatura y respiró en su oído. Esperando recuperar su aliento para poder decir algo.
—Hmm…—El alienígena se acomodó sobre el cuerpo sudoroso del humano, como si fuera un gato acurrucándose en su almohada favorita —No salgas, quédate ahí —Bill dijo al sentir que Tom se movía para estar fuera de él.
—Bill-
—Por favor. Quedémonos así por unos momentos más.
—No iba a impedirlo, iba a decir que estás aplastando mi mano —El humano mencionó con una pequeña risa al tener su mano atrapada entre el abdomen de Bill y el suyo.
—Oh…lo siento —Sonrió la criatura avergonzadamente.
Tom abrazó a Bill de inmediato, importándole poco o nada la sustancia pegajosa en su abdomen y el olor a sexo en toda la habitación. Si fuera por él, se quedaría así por siempre.
— ¿Extrañas tu hogar? —Bill preguntó con los ojos cerrados y sintiendo la calidez del pecho del humano. De su humano. Aún podía sentirlo dentro, se sentía extraño y mojado, pero al mismo tiempo, la conexión que sentía ahora era diferente.
— ¿A qué te refieres? —Preguntó Tom acariciando las rastas despeinadas de Bill, que ahora estaban acomodadas hacia un lado para que no taparan el rostro de la criatura. Bill empezó hacer figuras circulares con su dedo en la piel del pecho de Tom.
—Bueno…—Dijo en voz baja —Tu madre, tu abuelo, tus amigos, tu planeta ¿los extrañas?
—Sí —No mentía, los extrañaba como nunca antes pero tampoco podía negar que lo que más quería ahora estar con Bill.
El alienígena asintió y no preguntó más. Tom frunció el ceño por el repentino silencio.
— ¿Acaso hogar no es el lugar dónde tu corazón está?
Bill alzó la cabeza y miró al humano con extrañeza, no comprendiendo lo que le decía realmente.
—Mi abuelo una vez me dijo que uno llama hogar dónde está tu corazón. Quizá mi madre o mis amigos no se encuentren aquí, quizá no me encuentre en mi planeta, pero te tengo a ti. Tú eres mi corazón, Bill. Dónde sea que esté contigo será llamado mi hogar.
El alienígena ladeó la cabeza intentando descifrar qué pensaba el humano o porqué era tan extraño. Sin embargo, tras escuchar esas palabras, sintió un ligero pinchazo en el pecho y una sensación en su vientre que no podía descifrar.
Como si Tom pudiera leer su mente, respondió —Es amor, Bill. ¿Lo sientes? —Tom agarró la mano del alienígena y lo posicionó en su pecho, justo dónde se podía sentir su corazón latir como un loco. —Esto le pasa a mi corazón cuando estoy contigo.
Bill asintió y sonrió.
—Bien. Qué bueno que lo sepas ahora. —Respondió el de trenzas con la voz adormilada.
Continuará…