
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 23: Acos (parte 3)
Habían pasado dos sofiris desde aquella celebración de los refugiados al recibir al humano como parte de su gente. Dos sofiris desde que el humano y alienígena habían tenido un momento de pasión después de la cantidad de pastillas Brauen.
Después de que Tom le había dicho a Bill como latía su corazón cuando este estaba cerca de él, ambos se habían envuelto de besos una vez más. Y sin duda habían terminado estando juntos por segunda vez ese día. Solo que más sobrios y de manera más pausada, explorando el cuerpo del otro, besos suaves y caricias amorosas hasta quedarse dormidos. Si seguramente para Bill ese era otra sesión de apareamiento, para Tom fue más como hacer el amor. Y no había dejado de mencionar cuánto lo quería una y otra vez. Es entonces que descubrió que el alienígena no sabía exactamente lo que era amor o quizá sí, pero no de la manera en la que Tom lo interpretaba.
Tom no se consideraba un experto en eso del amor, de hecho, nunca había estado tan enamorado como lo estaba ahora.
Ahora mismo, el humano estaba en una habitación sentado en el suelo esperando a Andreas. Sucede que el problema del idioma era un impedimento para el de trenzas y se lo hizo saber a Bill. Quería conocer a los refugiados, quería poder comunicarse con ellos, quería conocer más sobre la cultura de Karnak y no podía porque la barrera del idioma se lo impedía. Tom había sugerido que todos los refugiados hicieran ese “intercambio inverso de lenguas” que Bill usó con él cuando llegó a la tierra y el anciano karniano cuando lo aceptó en el grupo. Pero Bill se negó rotundamente, le había dicho que si eso pasaba, Tom no resistiría y probablemente moriría por el desgaste de energía.
Es entonces que fueron a pedirle ayuda a Andreas. Él, como una de los mejores conocedores de la mente del planeta Cerabi, tendría una solución para el problema y así fue.
—Hay una manera, nunca lo he hecho antes y menos con un humano así que no sé si funcionará. —Había dicho el rubio alienígena —Pero si has llegado hasta aquí y aún sigues con vida, debes ser alguien, Tom. Lo intentaremos.
El humano estaba emocionado y nervioso al respecto y Bill asustado con el temor de que algo pudiera pasarle a su humano. Sobre todo porque casi lo pierde en el túnel. Una experiencia por la que no le gustaría que volvieran a pasar.
Después de que Bill amenazara a su mejor amigo con que se detuviera en caso de que Tom estuviera en peligro durante el proceso o lo enviaría a un agujero negro. Andreas llevó al humano a una habitación para comenzar con el experimento.
—Muy bien, aquí estamos —Entró Andreas. Como siempre, no movió los músculos de su boca en ningún momento, Tom solo oyó su voz en su mente. Era extraño, pero poco a poco ya comenzaba a acostumbrarse a ello.
—De acuerdo ¿qué debo hacer?
—Necesito que te relajes y pienses en un fondo blanco. Paredes blancas, papel blanco. Cualquier cosa que sea blanco —Andreas dijo mediante su mente al mismo tiempo que se sentaba en frente de Tom. —Necesito que cierres tus ojos y…no vayas a intentar dormirte.
—Muy bien.
Tom hizo lo dicho, cerró sus ojos y pensó en todos los objetos blancos que pudiera conocer. Apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados y el cejo entrecerrado de preocupación, estaba el alienígena deseando que todo vaya bien.
—Colocaré mis manos en tu cabeza y probablemente empieces a marearte un poco. Tranquilo.
Tom asintió.
Las manos de Andreas se posicionaron en la cabeza de Tom y rápidamente los ojos completamente negros del rubio alienígena se volvieron de color blanco y los puntos púrpuras de su frente comenzaron a tornarse de color azul.
Por otro lado, el humano empezó a sentir un leve dolor en la cabeza, pero lo suficiente soportable. Poco a poco, a su mente comenzó a llegar una voz que le hablaba en otro idioma.
— ¿Q-Qué es esa voz? —Tom murmuró sin abrir los ojos y aún intentando pensar en objetos blancos.
—Sshhh, lo estás haciendo bien, no te desconcentres.
No solo podía oír una voz en un idioma distinto al suyo sino que también podía visualizar símbolos extraños por todos lados. No podía entender ninguno de ellos. Otra vez esa voz que le hablaba. Tom comenzaba a irritarse por no saber que le decía. Hasta que sintió una sacudida en toda su cuerpo. Y dejó de sentir.
— ¡Tom! ¡Tom despierta!
— ¿Ah? —El humano pestañó un par de veces y vio el rostro preocupado de Bill frente al suyo y luego un suspiro de alivio.
— ¡Qué ganas de espantarme de esa forma! —Oyó a Bill decir — ¿Te encuentras bien? puedes oírme ¿verdad?
Tom asintió un poco atontado. A un lado estaba Andreas con una sonrisa satisfactoria.
— ¿Qué me pasó?
— ¡Sufriste un desmayo! Pero descuida, ya estás bien. O eso espero, de lo contrario Bill me enviará directo a un agujero negro.
—Sí, sí, estoy bien solo un poco cansado. ¿Y funcionó? ¿Ya puedo hablar el idioma karniano? —Tom preguntó distraído. Sin darse cuenta la expresión de asombro de Bill y la sonrisa petulante de Andreas. — ¿Qué?
— ¡Estás hablando mi idioma! —Bill respondió en su idioma y Tom abrió los ojos de sobremanera al darse cuenta que podía entender a Bill perfectamente. Un segundo. De hecho, todo lo que pensaba y hablaba era en karniano y no en su idioma natal.
Miró con una expresión de terror y asombro a Andreas.
— ¿Qué…? ¿Cómo…?
—Sí, sí, bueno, no lo entenderías así te lo explicara. Ahí lo tienes, ya puedes comunicarte con los Karnianos. No me lo agradezcas —sonrió Andreas.
—Pero… ¿Qué pasó con mi idioma natal?
—Oh eso —Andreas se llevó una mano a su barbilla pensativo, de hecho, solo quería fingir no saberlo —Verás, he tenido que borrar eso de tu cerebro por un tiempo limitado. Es una de las consecuencias de este proceso.
— ¿¡Cómo!? ¿Quieres decir que no volveré a hablar mi idioma? ¿Pero…? —Tom parpadeó un par de veces, sintiéndose un poco extraño al hablar en un idioma que no era el suyo de manera tan natural. De hecho, no podía recordar nada en su idioma anterior.
—Tranquilo, dije que por un tiempo limitado. Podrás comunicarte con los Karnianos por un tiempo y luego recuperarás tu idioma natal. A menos que…
— ¿¡A menos que qué!? —Tom se alteró a todo lo que le estaban diciendo. Solo quería aprender el idioma karniano, no que le arrebataran su idioma natal a cambio de ello. Se sentía estafado por el rubio extraterrestre.
—A menos que seas el elegido.
— ¿El…qué? ¿Elegido? —Tom frunció el ceño desesperado y se giró a Bill por una explicación — ¿A qué se refiere, Bill?
—Oh eso…
—Muy bien, creo que ambos necesitan tener una charla. Nos vemos luego, necesitamos hacer los planes de nuestro viaje a Karnak. Las cosas no van para nada bien. —Andreas caminó hacia la puerta de salida y la cerró con cuidado.
El humano estaba ciertamente confundido y aún tenía su mirada sobre Bill esperando una explicación.
—Si sigues arrugando tu frente estarás tan arrugado como Huros —Bill dijo con una mueca divertida e intentando disipar la tensión que se había formado de pronto.
— ¿El elegido? ¿A qué se refería Andreas cuándo dijo eso? —Tom preguntó no tan alterado esta vez, su voz más tranquila pero no menos curioso que antes.
El alienígena dio un suspiro tembloroso y se sentó frente al humano listo para darle una explicación, pero antes debía organizar su mente. Saber qué decir sin que sonara mal.
— ¿Recuerdas cuándo me preguntaste sobre las abducciones? —Comenzó el alienígena, voz pausada y calmada.
—Lo recuerdo —Tom asintió.
—Bien. En ese entonces, te mencioné sobre el elegido. Te dije que el elegido era una persona que había sufrido una abducción y que tenía la mente suficientemente poderosa para recordar imágenes de lo sucedido. Además, que este elegido tiene la capacidad de poder resistir a viajes a otros planetas tan alejados como Karnak.
Tom asintió lentamente.
—Cuando me preguntaste qué más sabía sobre abducciones te dije que habían dejado de hacerlo y que no sabía mucho sobre el tema.
—Lo dijiste.
—Mentí.
La respiración de Tom se detuvo por unos instantes y asintió, no quería decir nada hasta que el alienígena terminara de explicar todo.
—Aún hay abducciones y sí sé sobre ellas. La razón por la que no te lo dije fue porque…no quería espantarte. Más aún cuando te dije que si esta persona era el elegido, quiere decir que si esta persona recordaba las imágenes de lo sucedido, lo eliminaban.
Tom apretó los ojos y alzó la mirada al techo para aguantar todo lo que tenía que decir. Se sentía molesto por muchas razones ahora, pero debía calmarse para no decir algo de lo que pudiera arrepentirse después. Continuó escuchando.
—La razón por la que nuestro planeta hacía estas abducciones va más allá del estudio. Pero no todos lo saben, todos creen que el objetivo absoluto de las abducciones es para estudiarlos, conocerlos y saber el porqué de muchas cosas, no lo comprendemos todo pero eso queremos. Sin embargo, son pocos los que saben las verdaderas razones detrás de la abducción que se realiza en Karnak. —El alienígena se pausó unos momentos y dejó de mirar a Tom para fijar su atención en sus dedos —Confío en ti, Tom. Si estoy contando esto es porque confío en ti realmente.
No hubo respuesta.
—Una vez me preguntaste por el Ika que tengo en la parte baja de mi vientre…
Tom lo recordó.
— ¿Está permitido tatuarse en Karnak? —Preguntó alzando su mirada al rostro sorprendido de Bill.
— ¿uhm?
—Tatuarse, ya sabes, como lo que tienes ahí —Tom señaló la estrella concéntrica en la pelvis de Bill. Este bajó la mirada a su pelvis y su boca se formó en una “o”, luego esbozó una sonrisa.
— ¿Tatuaje? ¿Así lo llaman los humanos? —Bill preguntó con curiosidad y Tom asintió. —En Karnak lo llamamos “Ika”, cualquiera en Karnak que tenga un “Ika” es alguien perteneciente a un rango importante, además, cada Ika tiene un significado…especial.
Tom asintió, nada diferente a cómo era en la tierra, la única diferencia era lo del “rango importante”, no tenías que pertenecer a un rango para poder tatuarte. Aunque Tom sabía de aquellas mafias que solían tatuarse para identificarse en su grupo.
— ¿Y qué significa esa estrella? —Tom preguntó con más curiosidad. Simplemente no podía evitarlo. Bill sonrió y meneó la cabeza con diversión.
—Significa que es hora de mi entrenamiento.
— ¿Qué?
—Solo bromeo, dejemos las preguntas por un momento, debo entrenar ahora.
—Evadiste mi pregunta de qué significa la estrella que tenías ahí.
—Exactamente.
— ¿Por qué?
El alienígena suspiró —El Ika que llevo ahí significa poder. El cuál se accionará si me uno al elegido mediante el ritual de compatibilidad. Entonces, a ambos se les formaría un Ika similar, además que ambos estarían destinados a estar siempre…juntos. Crearían una fuerza invencible, el poder de ambos sería insuperable, serían dueños del universo. La razón de las abducciones es que durante muchas generaciones, han intentado buscar a los posibles elegidos y eliminarlos porque no solo es una amenaza para nuestro planeta sino para el universo entero ¿te imaginas que alguien con tales poderes quiera dominar todo el universo? Todo se volvería un caos. Pero eso solo sucedería si el poder es corrompido por seres ruines, ¿qué sucedería si el poder es utilizado solo para alcanzar la paz y justicia en el universo?
Tom comenzó a procesar toda la información en su cerebro y verdaderamente intentó comprender todo lo que estaba escuchando. ¿Habría forma que existiese tal poder? Si es así, sería muy peligroso y más aún si lo poseen las manos equivocadas.
—Pero entonces, no puedo ser yo el elegido.
— ¿Cómo dices?
—Dices “si te unes con el elegido mediante el ritual de compatibilidad” entonces tu ika se accionaría ¿cuántas veces ya hemos estado juntos? Nada se accionado, no debo ser yo.
El alienígena meneó la cabeza con una sonrisa tierna —Es porque no hemos realizado el ritual de compatibilidad aún, Tom. Solo hemos unido nuestros cuerpos y eso no es suficiente.
—Entiendo.
—Sin embargo, quiero que sepas que la razón por la que estoy contigo va más allá de ese poder. No quiero que pienses que la razón por la que estoy contigo es…por conveniencia. ¿Recuerdas cuándo colocaste mis manos en tu pecho y me hiciste sentir tus latidos? Mi corazón hace lo mismo cuando estoy contigo y es confuso. Nunca lo había sentido antes, pero me gusta, el calor que siento en mi pecho, me gusta. Y eso solo sucede a tu lado.
Tom sonrió levemente, no pudiendo esconder su alegría por las palabras que acababa de oír. Podía sentir al alienígena completamente sincero a pesar de haberle mentido sobre las abducciones y su desconocimiento al respecto, aunque, lo hizo para no asustarlo o quizá no alejarlo de él.
—Y si soy el elegido… ¿me eliminarán?
La mirada del alienígena se suavizó, pero Tom pudo ver cierto temor en ellos —No dejaría que suceda. Tendrían que eliminarme primero a mí.
—Sabes que no permitiría que eso suceda tampoco. —Tom sonrió y dio un suspiro de rendición — ¿Cuánto tiempo tendré que esperar para recuperar mi idioma natal?
El alienígena rodó los ojos —Te cuento todo esto y te preocupas por tu idioma, humano extraño.
— ¡Hey! ¡Aún quiero mi idioma de regreso!
El alienígena sonrió —Lo recuperarás, pero como dijo Andreas, si fueras el elegido…
— ¿Entonces qué?
—Es probable que conserves ambos idiomas.
—Oh vaya…eso es genial.
—Lo es.
El alienígena y el humano se levantaron del suelo, sacudiendo un poco sus ropas ligeramente empolvadas.
—Creo que ya es momento de que conozcas finalmente a los demás refugiados. —El alienígena habló más tranquilo ahora que le había contado al humano lo más importante —Oh por cierto, tienes que conocer a Nalea y a Georg, es un poco arrogante pero bastante divertido y a…
—Sí, sí, conoceré a todos ellos —El humano rodeó sus brazos por detrás alrededor de la cintura del alienígena, apoyando su barbilla sobre su hombro —Y también planearemos el viaje a Karnak —Besó su mejilla —Lo sé.
—Está bien —Bill respondió con una sonrisa. — ¿Alguna vez has probado…? No, olvídalo, por supuesto que no, pero tienes que probar esos pequeños postres que prepara Laya.
—Lo haré —Tom sonrió, está vez dándole un beso suave en su cuello, al mismo tiempo que avanzaban a la puerta de salida de la habitación.
— ¡Tienes que oír cantar a Nalea! ¡Tiene una voz hermosa! —El alienígena continuó emocionado hasta que ambos salieron de la habitación. Lástima que ninguno notó la luz parpadeante de emergencia de uno de los aparatos que Derbus les había dado antes de dirigirse a la nave.
Continuará…