
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 27: Karnak (parte 1)
Ahora mismo, Tom estaba en una de las habitaciones de la nave. De hecho, era la misma habitación en la que había estado antes de que aterrizaran a Acos, por suerte, algunas de sus pertenencias aún permanecían ahí, entre ellas su teléfono celular.
Cuando, Tom sacó su móvil lo primero que notó fue que el icono de la batería estaba parpadeando, mostrando solo 5% de lo que quedaba. No lo había usado desde que lo sacó de la tierra y, a decir verdad, le sorprendía que aún quedara algo de batería restante.
Se sentó en el borde de una de las camillas y comenzó a revisar los la música que tenía, fotos, video y los últimos mensajes que había recibido cuando estaba en la tierra. En ese momento, se dio cuenta de algo: podía leer los mensajes en su idioma natal. No se sorprendió del todo ya que Andreas le había dicho que al ser el elegido podría tener la habilidad de saber ambos idiomas tanto el natal como el karniano; en su lugar, sintió alivio, al menos una parte humana de él aún permanecía ahí.
3% de batería.
Soltó un suspiro y decidió apagar el aparato, una vez más guardándolo de donde lo había sacado.
— ¿Tom? —Se oyó la voz de Bill en la entrada de la puerta —Creí que estabas descansando —Dijo en voz baja a la vez que entraba a la habitación y la puerta detrás de él se cerraba automáticamente.
—Y si así fuera ¿me hubieras despertado? —Tom preguntó divertido.
—Sí —Bill soltó una risita y se sentó frente a él en la otra camilla — ¿Qué haces? —Preguntó curioso al ver al humano aún despierto cuando todos ya estaban descansando. O bueno, casi.
—Nada, en realidad. Solo…pienso —Respondió Tom, no muy seguro de qué responder realmente.
—Es hermoso ¿cierto? —Bill giró su mirada hacia el gran ventanal que daba vista al espacio y las estrellas.
—Lo es, parece todo tan pacífico —Tom respondió dirigiendo su mirada al ventanal, todo estaba tan silencioso ahora, incluso era relajante.
—Parece —Bill asintió. — ¿Sabes por qué Nak Dae significa qué las estrellas te protejan y nosotros los Karnianos lo usamos para despedirnos? —Bill preguntó aleatoriamente y Tom negó con la cabeza. —Se dice, que cuando uno deja de existir su energía se vuelve una estrella en el espacio, el cual guiará a sus seres amados y los protegerá por siempre. Derbus es uno de ellos. Él es una estrella ahora. —Bill se levantó de la camilla y caminó hacia el ventanal, pegando su mano sobre el grueso material extraño que lucía como un vidrio común y corriente, pero que, lógicamente, no lo era. — ¿Crees que su destino haya sido ese? ¿Ser una estrella tan joven? —Bill preguntó más para sí. Tom pudo ver en el reflejo, su mirada triste y sus rasgos decaídos — ¿Cuál crees que sea el nuestro?
Tom se levantó de la camilla, posicionándose detrás de Bill y brindándole ese calor tan familiar a través de un abrazo. —No importa cuál sea el nuestro. Vivamos el ahora y preocupémonos por eso. Nuestra misión en estos momentos es recuperar Karnak y no permitir que el sacrificio de Derbus haya sido en vano. Estoy seguro que él estará viendo por nosotros siempre, más aun por ti.
Bill asintió.
—Si yo me volviera una estrella, no dudes que estaré protegiéndote siempre, sabes eso, ¿verdad? —Bill se giró y miró a Tom fijamente. Estaba siendo serio en sus palabras y no vaciló al decirlas.
—Es una pena que así no pueda ser —Tom sonrió y Bill frunció el ceño confundido.
— ¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que si por alguna razón te conviertes en una estrella, yo me convertiré en una también. Destinados a estar siempre juntos ¿lo recuerdas? —Tom le pellizcó la nariz juguetonamente y Bill arrugó el rostro como un pequeño niño, sintiendo esa cálida sensación en su vientre y esos latidos fuertes en su pecho.
—Sé que Andreas dijo que no debíamos sentir miedo si no queremos que el poder nos controle, pero…no puedo evitarlo. —El alienígena abrazó a Tom con fuerza, como si de pronto temiera que fuera alejado de él…otra vez. —No sé cómo reaccionaría si te sucediera algo ¿qué si me descontrolo y destruyo todo? —Bill comenzó a entrar en pánico y a temblar ligeramente — ¿Qué si intentan separarte de mí? ¿Qué si-
—Shhh, no va a suceder, Bill, no va suceder —Tom acarició las rastas del alienígena, susurrándole palabras tranquilizantes en su oído hasta que poco a poco se calmara. Quizá Bill era más propenso a perder el control y dejarse llevar por sus emociones y Tom era el que le daba el equilibrio que necesitaba.
No era la primera vez, había sucedido desde que Bill estaba en la tierra y Tom recién estaba siendo consciente de ello. El alienígena se calmó en sus brazos y alzó la mirada, dirigiéndola rápidamente a los labios de Tom.
Tom se acercó a besar los labios del alienígena porque sabía que ambos lo necesitaban como una manera de confort. Esa cercanía y esa calidez tan acogedora que los abrumaba.
— ¿Descansamos? —El alienígena se separó, estando más relajado ahora y entrelazando sus dedos con los de Tom.
—Lo necesitamos, sí.
A pesar de que había dos camillas en esa habitación, ambos decidieron compartir una. Acurrucados el uno al otro, respirando al unísono y sin soltarse las manos.
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— ¡Es nuestro último día en casa del abuelo Dan, Fabián! ¡Juguemos fuera en el maizal!
—No lo sé…creo que ya es muy tarde, Tom —El pequeño niño respondió dubitativo —Y ya está oscureciendo.
Tom no pudo evitar rodar lo ojos ante la respuesta de su primo. Este era el último día en casa del abuelo Dan y no podían solo quedarse encerrados. Sus madres habían ido a la ciudad hacer las compras y no llegarían hasta más tarde, además el abuelo se había quedado dormido mientras veía la TV.
—No seas aguafiestas —Tom se quejó —Solo unos minutos. Cuando el cielo esté completamente oscurecido regresamos a casa.
Fabián pareció pensarlo por un momento pero finalmente contestó —De acuerdo, vamos.
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Cuando Tom despertó, se dio con la sorpresa de que Bill aún estaba descansando a su lado y la nave seguía su trayecto tranquilo por el espacio de camino a Karnak. No tenía idea de cuánto había dormido pero no debió haber sido mucho.
Su mente seguía recreando aquel momento de la desaparición de su primo, había sucedido hace tanto tiempo que no tenía idea porqué tenía esos recuerdos justo ahora. ¿Qué sucedió con él? ¿Seguirá vivo? ¿Muerto? No podía evitar no sentirse culpable por lo sucedido a pesar de que su madre le dijo una y otra vez que no lo estuviera, incluso su tía Mary le decía que no era su culpa por la desaparición de su hijo. Pero Tom no aceptaba eso. Sí, sentía culpable porque pudo haberlo evitado, pudo haber oído a su primo en el momento y hacerle caso de no salir a jugar en el maizal cuando ya estaba oscureciendo. Quizá, algunos traficantes de niños ya sabían de su paradero en casa del abuelo y pensaban secuestrarlos a ambos solo que Tom tuvo suerte.
Tom suspiró pensativo. Fabián era como su hermano y lo iba a extrañar siempre, era una pena que su primo no supiera todo lo que estaba sucediendo con él en el momento.
El alienígena se movió ligeramente a su lado y Tom sonrió al ver lo cómodo que parecía estar ahí acurrucado. Besó el tope de su cabeza y Bill suspiró placenteramente entre sueños.
—No permitiré que te suceda lo mismo, Bill —Tom susurró para sí y cerró los ojos nuevamente.
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—Estaremos llegando a Karnak dentro de poco —Anunció Andreas una vez que todos se encontraban reunidos en la sala principal de la nave. —Aterrizaremos en la zona F1000. Por el momento, es una zona despejada de enemigos.
— ¿Eso no podría ser una trampa? —Tom preguntó de pronto, llamando la atención de todos en el lugar —Quiero decir, es probable que ya sepan sobre nuestra llegada y nos quieren dar una bienvenida como sorpresa ¿y qué no mejor que en una zona, aparentemente, despejada?
Todos comenzaron a pensar en las posibilidades de que se tratara de una disimulada asechanza.
— ¿Qué propones entonces? —Preguntó Andreas y Tom se rascó la parte trasera de su cuello, por alguna razón esto le recordaba cuando estaba en una de sus clases de universidad y el profesor le había hecho una pregunta mientras los demás alumnos lo miraban expectantes por una respuesta.
—Bueno, ¿por qué no ser nosotros quienes le demos la sorpresa? Tengo entendido que esta nave está construida de un material especial que no permite fácilmente su visibilidad hasta que no empiece a aterrizar. Mientras volemos por el cielo de Karnak, aun permaneciendo invisibles, podemos elegir el punto de aterrizaje. Elijamos el punto más cercano a Karian.
Todos quedaron en silencio analizando la propuesta, fue Andreas quien decidió hablar.
— ¿No nos estaríamos arriesgando? Somos pocos y debemos ser precavidos.
—Seguiremos tu plan, Andreas. Pero tenemos que dejar de escondernos, nos van a encontrar tarde o temprano y la situación empeorará. Es cierto que somos pocos pero somos más hábiles, además contamos con armas de tecnología especial, acabemos con esto de una vez.
Los murmureos comenzaron aparecer y de pronto la sala se convirtió en un debate hasta que Bill alzó la voz.
—Yo estoy de acuerdo con Tom —Dijo dando un paso a su lado y con la voz firme que lo caracterizaba cuando se dirigía a su gente — ¿Queremos recuperar Karnak? ¡Entonces hagámoslo! No aterrizaremos en el área F1000, aterrizaremos en el área central.
—Bill…—Andreas llamó con un tono de advertencia y de súplica.
—Esa es mi última palabra, Andreas. Encárgate que sea así.
Andreas asintió y se encaminó a los comandos de la nave solo para modificar el lugar de aterrizaje.
—Gracias por confiar —Tom le sonrió al alienígena quien ahora estaba en uno de los asientos de la sala.
—Sabes que así es.
—La cuenta regresiva de aterrizaje está establecida. Aterrizaremos en la zona central de Karnak, tomen las armas necesarias, la hora ha llegado.
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—Uno… dos… tres…cuatro…cinco…seis…siete…ocho…nueve… ¡Diez! ¡Iré a buscarte Fabián!
Tom inició su búsqueda en el cobertizo: debajo de la mesa, detrás del monte de maderas, entre los costales de maíces. Nada.
— ¡Una pista Fabián!
— ¡En el maizal! —Se oyó la voz de Fabián seguido de una risita.
Tom corrió hacia el maizal e ingresó sin más. — ¡Te atrapé! —Tom gritó al hacer paso entre la vegetación, pero Fabián no estaba ahí.
Tom continuó buscando y pidió una pista— ¿Dónde estás Fabián? —Pero Fabián no contestó. — ¡No es justo ir tan lejos! —Tom gritó sin detener su búsqueda.
La búsqueda continuó y el cielo ya comenzaba a estar en completa oscuridad.
— ¡Se terminó el juego, Fabián! ¡Ya regresemos a casa, nuestras mamás vendrán pronto!
No hubo respuesta.
— ¡Vale, tú ganas, regresemos a casa! ¡Fabián!
El corazón de Tom comenzó a latir con fuerza, no solo porque no encontraba a su primo sino porque ya estaba muy oscuro y se encontraba entre el maizal de su abuelo. Tenía miedo.
Comenzó a buscar la salida con un poco de desesperación, cuando finalmente lo hizo, corrió a casa para asegurarse que Fabián estuviera ahí. Seguro así lo era y le daría una paliza por haberle dado menudo susto.
Pero Fabián no estaba ahí y no apareció más.
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— ¿Venice y Saphire están en sus naves? —Bill preguntó al mismo tiempo que se acomodaba el cinturón en su asiento, la nave iba a empezar su aterrizaje pronto. Ya estaban en el cielo karniano y ya habían localizado algunas naves suspendidas en el cielo que atacarían a cualquier objeto extraño. Por suerte, la nave en la que estaban no podía ser vista…aún.
— ¡Sí! —ambos alienígenas respondieron en su respectivas pequeñas naves que saldrían disparadas antes del aterrizaje y se encargarían de la batalla aérea.
— ¡Kira no olvides el cañón láser!
—Todo equipado, Bill —Respondió Kira desde su respectiva nave también.
—De acuerdo. —Bill asintió y respiró intentando relajarse. Sabía que este momento llegaría y comenzaba a sentirse ansioso. Nada podía salir mal.
—Estaremos bien —Tom dijo como si hubiera leído su mente, dirigiéndole una sonrisa para despreocuparlo.
Bill asintió y agradeció internamente a Tom por el gesto. Últimamente, Tom había empezado a tener un efecto bastante positivo en él y eso lo hacía sentir más tranquilo, podía sentir volver a estar en equilibrio otra vez.
— ¡Aquí vamos! —Andreas dijo en voz alta y todos se alistaron en sus posiciones.
Entonces empezó.
La puerta trasera de la nave se abrió y tres naves salieron despegadas. Estas, por supuesto, no eran invisibles por lo que al momento de hacer su aparición en el cielo, se pudo oír el sonido de las armas disparando hacia su dirección. Venice, Saphire y Kira eran los mejores en el campo aéreo por lo que no sería tan sencilla su derrota.
La nave comenzó a despegar y poco a poco empezó hacer visible, llamando la atención de los enemigos en el campo.
— ¡Es nuestro turno! —Habló Zed con una sonrisa socarrona —Momento de aniquilar esa escoria de lagartos —Añadió después de hacer tronar su cuello con jactancia.
La nave aterrizó e inmediatamente comenzaron a ser atacados. Golem, Yin, Galf y Zed salieron de la nave rápidamente y esta se elevó una vez más para hacer su camino hacia el núcleo central donde se encontraría Karian.
— ¿Nalea? —Andreas llamó —Te harás cargo de la nave, es nuestro turno.
Nalea asintió tímida, ella no era una karniana guerrera pero una de las más inteligentes en el grupo. El poco tiempo que había estado en la nave, ya había aprendido como manejarla así que ella se encargaría de llevar a los demás refugiados a un lugar seguro hasta que la guerra terminara.
—La cápsulas comenzaran a ser expulsadas —Nalea habló mientras manipulaba los comandos —Les iré informando la situación de nuestra gente. Nak Dae.
Sin más aviso, las cápsulas empezaron a ser expulsadas de la nave. En cada cápsula se encontraban Georg, Anis, Khal, Doodrog, Andreas, Tom y Bill.
En un pasado, esto hubiera mareado a Tom y probablemente lo hubiera desmayado. No esta vez. Ya no era un humano común y corriente, ya no más.
Una vez que las cápsulas cayeron en el campo, estas se abrieron y todos salieron de inmediato en posición de ataque.
Esperaban encontrar Kamlos o Parkos, pero no. Solo había Droides y estos los estaban apuntando con sus armas en mano.
—Esto no será fácil —Dijo Georg mirando con atención la cantidad de Droides en frente de él. Estaban rodeados. —Bill, Tom, es mejor que se dirijan a Karian mientras nosotros nos encargamos de este conjunto de chatarra. No podemos perder más tiempo.
Bill y Tom asintieron sin quitar su mirada del batallón de Droides que resguardaban su camino hacia dónde se encontraba Karian.
— ¡AHORA! —Gritó Anis, sacando de inmediato cuatro explosivos y lanzándolo hacia el batallón de Droides en frente de él.
Todos se dispersaron. El sonido de explosiones y armas siendo disparadas era ensordecedor.
Ambos, Bill y Tom, comenzaron a deshacerse de los Droides que se entrometían en sus caminos a la vez que se encaminaban hacia la torre blanca donde Karian se encontraba. Debían ser rápidos, ya que los Droides se volvían a reconstruir una vez que eran destruidos.
Bill ya se había encargado de cinco droides mientras Tom ya había despedazado a siete. Ambos se ayudaban cuando era necesario e iban al mismo ritmo en sus pasos para dirigirse hacia la torre.
“Venice a caído y Galf está en malas condiciones” Nalea informó. “Oh no, hay más naves. Saphire y Kira están rodeados.”
—Demonios —Bill apretó la mandíbula a la vez que esquivaba un ataque de uno de los droides. Debía darse prisa. — ¡Tom, por aquí! —Bill llamó y Tom dirigió su atención inmediatamente. — ¡Apresúrate!
Tom llegó al lado de Bill rápidamente y ambos comenzaron a correr hacia la torre que solo estaba a unos pasos de ellos mientras que detrás eran perseguidos por un batallón de Droides.
—Son demasiados —Tom jadeó sin dejar de correr, no estaba cansado todavía.
—Lo sé, no perdamos tiempo con ellos. ¿Estás herido? —Bill preguntó y al ver a Tom negar con la cabeza, suspiró aliviado —Bien.
Estaban muy cerca de la torre ahora hasta que oyeron la voz de Andreas.
— ¡Suéltenme!
Bill se giró de inmediato y Tom tuvo que detenerse en seco.
— ¿Qué sucede? —Preguntó Tom — ¡Bill se acercan más droides! ¡Apresúrate!
— ¡No! ¡Andreas! ¡Andi! —Bill se giró y cambió su dirección de regreso al campo.
— ¡Demonios, Bill! —Tom corrió detrás de él intentando detenerlo, la repentina decisión de Bill de ir a rescatar a su amigo era un completo suicidio.
Los droides se lanzaron hacia Bill y comenzaron atacarlo, pero el alienígena fue lo bastante ágil para responder al ataque de cada uno con más fuerza. Entonces, pudo ver a lo lejos, ahí estaba Andreas, en el suelo, completamente atado con esa cuerda extraña que una vez un droide había usado para atar las manos de Bill.
— ¡Andreas! —Bill gritó corriendo hacia su mejor amigo para auxiliarlo. A la vez que unos droides comenzaban a llevarse a Andreas, no querían matarlo…querían llevárselo.
— ¡No, Bill! ¡Ve por Karian, maldición! —Andreas gritó pero Bill lo ignoró. — ¡Bill cuidado! —Gritó Andreas a todo pulmón y todo lo demás sucedió en cámara lenta.
Bill seguía corriendo hacia Andreas sin prestar atención a un droide que le estaba apuntando directamente en la cabeza. El Droide disparó y el pequeño objeto hizo su trayecto hacia la cabeza de Bill.
— ¡BIIIIIILLL! —Gritó Tom al ver como la bala, o lo que parecía ser una, se dirigía hacia la cabeza del alienígena. Bill se giró al llamado de pánico de Tom pero en ese mismo instante sintió un empujón que lo hizo caer al suelo con fuerza.
Tom lo había salvado, pero había arriesgado su vida en su lugar.
Entonces todo se detuvo.
El alienígena vio como el objeto penetró la frente de Tom. Vio como el cuerpo de Tom cayó sobre el suelo con pesadez. Vio como Tom había dejado de moverse.
— ¡Bill! ¡Oh por Rea! ¡Muévete, Bill! —Gritó Andreas casi en un lamento desgarrador a la vez que era llevado por los Droides.
—T-Tom…—El cuerpo entero de Bill comenzó a temblar y lentamente se dirigió al cuerpo inmóvil de Tom en el suelo. Lo tomó en su regazo y vio su rostro, su expresión era de completo shock. Sus labios entreabiertos y sus ojos muy abiertos. En el centro de su frente, un punto y un hilo de sangre que salía de él.
El alienígena apretó su agarre en el cuerpo caído y su respiración comenzó acelerarse al igual que los latidos de su corazón. Sentía ira, mucha ira.
—Tom —Dijo apretando los dientes con fuerza, casi haciéndose daño así mismo.
Bloqueó los llamados de Andreas, quien le decía que se aleje de ahí lo más pronto posible. Pero ya no lo oía más, todo a su alrededor era una imagen borrosa, solo podía ver con claridad el rostro de Tom.
— ¡TOM! —Gritó esta vez con más fuerza, apretando el cuerpo inerte contra el suyo — ¡TOOOOM! —Gritó una vez más.
Los droides que se acercaban hacia él se detuvieron de golpe al mismo tiempo que el cielo en Karnak comenzó a oscurecer.
“¿Bill? ¿Me oyes? ¿Qué está sucediendo?” Se oyó la voz de Nalea por el intercomunicador que llevaba en oído. Lo siguiente que hizo Bill fue tomar el pequeño aparato en su mano y hacerlo añicos.
Georg y Anis, completamente heridos, llegaron hacia Andreas por su ayuda pero se detuvieron en seco al ver la escena frente a ellos.
— ¿¡Qué demonios!? —Georg dijo al ver el cielo totalmente oscuro y sentir el aura poderoso de Bill.
—Esto es muy malo, Georg…muy malo. —Andreas dijo con absoluto terror.
Continuará…