
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 28: Karnak (parte 2)
—Esto es muy malo, Georg…muy malo. —Andreas dijo con absoluto terror.
Los droides, quienes miraban con curiosidad el cielo oscurecido, de pronto comenzaron a elevarse. Incluso los que querían llevarse a Andreas.
El rubio alienígena se sobresaltó y retrocedió aun estando en el suelo hasta los pies de Georg.
— ¿Qué…está pasando? —Anis preguntó con el ceño fruncido y viendo la escena desarrollarse con total confusión.
—Es el poder…el poder del marcado —Andreas murmuró a la vez que intentaba controlar su respiración.
Sobre sus cabezas, yacían los droides, quienes se movían inquietantes para poder bajar al suelo. Bill alzó su mirada y también un brazo con la mano extendida. La expresión en su rostro era ira, sus ojos tan negros como la oscuridad misma y sus rastas se movían al ritmo del viento que golpeaba con fuerza alrededor de él. Era una escena bastante tétrica y Andreas tragó pesado.
Bill cerró su mano alzada en un puño y todos los droides que estaban elevados por alguna fuerza extraña se quedaron inmóviles, entonces Bill bajó su brazo con fuerza y soltó un grito que fácilmente pudo haber dañado su garganta, entonces los droides cayeron al suelo y se hicieron cenizas, dejando el campo completamente vacío de enemigos.
— ¿Qué le sucede a Bill? ¿Esto es normal? —Preguntó Georg intentando quitarle las cuerdas a Andreas, pero fue en vano.
—No tiene controlado su poder y no está Tom para darle el equilibrio que necesita. Esto puede ser el fin —Andreas dijo con temor, casi estremeciéndose de sus palabras.
— ¿Tom? —Georg alzó su mirada hacia el regazo de Bill y ahí pudo ver el cuerpo tendido de Tom. — ¿¡Murió!?
—N-No lo sé…un droide le disparó y…—Andreas calló de pronto al sentir la mirada fija de Bill. Nunca había sentido un aura tan fuerte y tembló. Fue entonces que notó una lágrima rodando en la mejilla de su amigo alienígena. Bill estaba luchando internamente, quería controlar el poder, pero no podía.
Entonces el color del cielo volvió a su color natural y el aura poderosa de Bill desapareció. Ahora solo se podía sentir vulnerabilidad, soledad, tristeza…temor.
Mucho temor.
—Oh no…—Andreas negó con la cabeza.
— ¿Qué sucede ahora? —Georg preguntó confundido con toda la situación.
— ¿No lo sientes? Bill está dejando que sus emociones lo controlen, no va a poder combatir con Karian, lo matará. Debemos sacarlo de aquí.
Anis y Georg caminaron hacia Bill lentamente, temiendo ellos mismos que su joven futuro gobernante pudiera hacerles daño.
Cuando se acercaron lo suficiente, solo pudieron oír los sollozos de Bill llamando el nombre de Tom una y otra vez.
Anis le dirigió una mirada lastimera a Georg y este se puso de cuclillas al lado de Bill.
— ¿Bill?
—T-Tom…no…T-Tom….
—Bill, escucha, es mejor que regresemos y…—Georg tomó su brazo delicadamente para llamar su atención.
— ¡Largo! ¡No te acerques! ¡Aléjate! —Bill se giró y gritó, haciendo que una energía invisible lanzara a Georg unos metros lejos. Anis se sobresaltó y retrocedió, Andreas se encogió en su lugar.
— ¿G-Georg estás bien? —Andreas preguntó temeroso.
—S-sí, eso creo. Rayos, ¿qué fue eso? —Preguntó poniéndose de pie una vez más y sacudiendo el polvo de sus prendas.
Antes de que Andreas pudiera responder, una imagen se proyectó en el cielo, como si se tratara de una pantalla. Anis, Georg y Andreas alzaron la mirada. Bill seguía en su misma posición sin prestar atención lo que sucedía a su alrededor.
—Miren nada más —Se oyó de repente y pronto, la imagen de Karian se hizo presente.
— ¡Karian! —Andreas, Georg y Anis dijeron al unísono.
—Bastante inteligentes para no aterrizar en el campo despejado del F1000 pero demasiado estúpidos para hacerlo justo en frente de mi torre. Felicitaciones. —Karian habló en un tono sarcástico. — ¿A quiénes tenemos aquí? Oh, si es Bill, mi querido Bill…y sus perros guardianes. Al parecer uno de ellos murió —Karian habló con indiferencia —Espero que su sola presencia signifique que Bill viene a entregar su cabeza. Si es así, son bienvenidos a mi torre.
— ¡Jamás serás nuestro gobernante, bastardo! —Anis gritó con furia.
Karian rio burlón — ¿en serio? ¿Quién será entonces? ¿Bill? —Rio más fuerte — ¡Bill es un inepto! ¡Nunca sabe lo que quiere y no toma las decisiones correctas! ¿Es a él a quién quieren como gobernante? ¡Solo mírenlo! ¡Llorando como una nena solo porque uno de sus perros guardianes murió!
—Si supieras —Andreas sonrió de lado y Karian frunció el entrecejo.
—No me provoques Andreas. Si no quieres ser al primero que destierra cuando me convierta en el gobernante total de este planeta, cuando finalmente haya hecho el ritual.
—No eres el elegido, Karian. Nunca lo fuiste —Sonrió Andreas.
—Todos sabemos que no es cierto y que lo soy. Soy el elegido y Bill es demasiado obstinado para no aceptarlo. Pero eso acabará pronto, una vez que hagamos el ritual y yo obtenga el poder que me merezco, entonces lo entenderán. Por mientras, disfruten de la compañía de mis buenos amigos los Parkos. —Y sin más la imagen de Karnak desapareció.
Viniendo de varias direcciones, Parkos comenzaron a dirigirse hacia ellos. Bill seguía sin moverse de su posición en el suelo, aferrándose a Tom como a su vida.
— ¡Hey! ¡Traemos refuerzos! —Khal gritó a la distancia tras él un batallón de guerreros Kleines y también el padre de Bill.
— ¡Khal! ¡Y el gobernante! —Anis exclamó aliviado.
— ¡Zed y Yin están con ellos también! ¡Aquí! —Georg alzó los brazos.
—Bill, ha venido la ayuda —Andreas caminó hacia Bill pero justo en ese instante una celda cae sobre el alienígena pelinegro, atrapándolo dentro y soltando a Tom justo a tiempo. — ¡Bill! —Andreas gritó espantado al verlo encerrado en la celda.
— ¡DÉJENME SALIR! ¡TOM! ¡NO! ¡NO ME ALEJEN DE ÉL! ¡TOM! —empezó a gritar el alienígena quien hizo amago de acercarse a las barras de la celda pero un choque eléctrico hizo que se alejara de inmediato. —Por favor…—Empezó a sollozar con más fuerza.
— ¡Demonios, Bill! —Georg y Anis gritaron hacia su dirección, corriendo hacia él para liberarlo de la celda, pero al igual que Bill, recibieron un choque eléctrico que los alejó igualmente.
Los Parkos se acercaron a ellos y atacaron para que se alejaran de la celda, mientras esta de pronto era llevada hacia la torre por unos droides.
— ¡Vayan por Bill! ¡De prisa! —Gritó Khal a un grupo de kleines pero todos ellos fueron interrumpidos por Parkos en su camino.
Se habían llevado a Bill.
&
—Lo tenemos capturado, señor gobernante —Habló un droide, frente a Karian, quien estaba sentado sobre un sillón que podría ser fácilmente considerado como un trono. — ¿Dónde lo dejamos?
Karian alzó una ceja y miró seriamente a la celda frente a él, ahí dentro estaba Bill. No se movía, estaba sentado en sus rodillas y tenía la cabeza gacha, sus rastas le cubrían el rostro.
—Déjanos solos y que nadie entre a esta sala.
—Sí, señor —Se alejó el droide, cerrando el gran portón detrás de él.
— ¿Bill? —Karian llamó pero no obtuvo otra respuesta más que un ligero sollozo, los hombros de Bill temblaban. — ¿De verdad, Bill? ¿Llorar porque uno de tus guerreros murió? Supéralo, ellos están entrenados para morir.
Bill negó con la cabeza y sorbió con la nariz. —N-No sabes nada, Karian.
— ¿Qué no sé, Bill? ¿Eh? ¿¡Qué no sé!? —Karian se levantó furioso de su asiento y caminó hacia la celda — ¡Me rechazaste! ¡Una y otra vez tuve que besar tu indiferencia! Estuve ahí para ti, todo el tiempo, hacíamos todo juntos…yo… ¡Yo era quien debía gobernar contigo, maldición! —Karian golpeó la celda, sin importarle el choque eléctrico que recibió. —Tu padre me lo prometió, tu padre me dijo que yo era el elegido para ti… ¿Por qué me rechazaste, Bill?
Bill negó con la cabeza —No lo entiendes.
—Déjame entender. Dime ¿qué no entiendo? ¿Qué hice mal?
—No eres el elegido, Karian. Nunca lo fuiste.
—Tu también…—Karian apretó la mandíbula, odiando las palabras que salían del alienígena pelinegro, justo las mismas palabras que Andreas le había dicho con burla. Esto no podía ser una coincidencia.
—T-Tom…—Bill comenzó a sollozar nuevamente y Karian empezó a perder la paciencia.
— ¿Tom? —Karian alzó una ceja.
—L-Lo mataste…—Bill apretó los puños tan fuertes que sus propias uñas penetraron la piel de su palma, sus nudillos se volvieron blancos. — ¡Lo mataste, maldito! ¡Lo mataste! ¡Y yo voy a matarte a ti! —Bill alzó la mirada hacia Karian, deseando que su mirada pudiera asesinarlo lenta y tortuosamente.
—Oh —Karian se giró y se echó a reír — ¿Te refieres a tu perro guardián? —Rio más fuerte —Bueno, no me culpes. —Alzó las manos como gesto de inocencia — No es mi culpa que no haya podido esquivar un ataque.
Bill sollozó con más fuerza y Karian lo miró con sospecha —Un segundo…no me digas que…Oh ya lo entiendo —Karian rio con amargura — ¿Con él te apareabas? ¿eh? ¿era tu compañero? ¿Tu pareja?
Bill no respondió y Karian rio con más fuerza, burlándose de la situación.
—Oh, Bill, dulzura, lo siento tanto —Karian se llevó una mano en el pecho fingiendo pesar —Pero su muerte es una demostración de que él no era para ti. ¿No lo ves? Deja de ser tan ciego. No vas a encontrar a mejor individuo que yo para gobernar, todo el que lo intente morirá y quedarás solo. Completamente solo. Llegará un momento en el que tu gente empezará a darte la espalda si no lo han hecho ya. ¡Reacciona, Bill! ¡Ambos estamos destinados a estar juntos! ¿Recuerdas la leyenda? Nosotros somos esos protagonistas, ya hemos estado separados por mucho tiempo, ahora nos volvemos a juntar.
— ¡Karian! ¡Karian! —Un pequeño Bill de cabello corto y negro corría hacia la pequeña habitación donde su más nuevo amigo se encontraba. Su padre lo había traído y había dicho que se quedaría a vivir con ellos por un tiempo. Para Bill, esa era la mejor noticia que pudo haber escuchado. Era hijo único y no tenía nunca con quien jugar, bueno, tenía a Andreas, pero él siempre estaba ocupado tomando clases para mejorar su poder mental o algo así, Bill no lo entendía realmente.
Como sea, Karian era un niño muy lindo, Bill pensaba. Era divertido, curioso, bastante gracioso aunque fácilmente podía decir que no era karniano, su acento al hablar era extraño, pero eso era lo que menos importaba ahora, Bill tenía un nuevo amigo…y le gustaba.
Ahora mismo, Bill había estado en la biblioteca y había encontrado un libro viejo que contaba una leyenda, había oído a su madre hablar al respecto y eso le dio aún más curiosidad. No esperaba por contárselo a su nuevo amigo.
Cuando entró a la habitación, encontró a Karian apoyado en la venta, observando las afueras del núcleo.
— ¿Karian? —Bill preguntó con menos ánimo ahora, no le gustaba ver a alguien triste, lo hacía asentir triste también. A veces se odiaba por ser así de sensible, pero no podía evitarlo —¿Estás bien?
Karian se giró e intentó dirigirle una sonrisa a su amigo.
—Estoy bien, ven aquí —Karian lo llamó y Bill caminó hacia él abrazando el libro en su pecho — ¿Qué tienes ahí?
— ¡oh! —Bill agachó s mirada hacia el libro que tenía en sus manos —Lo encontré en la biblioteca de papá, es un libro bastante viejo ¿no es así? Casi tanto como el abuelo —Rio Bill y Karian hizo lo mismo —Estuve leyendo algunas páginas pero…quería leerlo contigo —Sonrió Bill sintiendo un ligero ardor en sus mejillas.
—Oh, está bien, ¿quieres que lo lea en voz alta para ti? —Karian preguntó y Bill asintió de inmediato.
—Cuenta la leyenda karniana —Karian comenzó — que hace millones de sofiris en el universo existían dos individuos que tenían prohibido estar juntos. Ambos sentían una atracción especial y la sola idea de permanecer separados los mataba en su interior —Karian se detuvo de pronto y Bill pestañó un par de veces.
—Continúa…
—Hm, está bien, no podían estar juntos por dos razones: Uno por ser de razas distintas. Dos, ambos tenían un poder infinito, podían adueñarse de todo si así lo deseaban o simplemente destruirlo. Esto, significó una amenaza no solo para el planeta sino para el universo entero. Un día, uno de estos individuos fue capturado dentro de una cápsula; el otro, al ir a su rescate fue apresado de igual modo.
—Oh no —Bill se llevó una mano a la boca y sus ojos comenzaron a aguarse.
—Descuida, seguro tiene un final feliz —Karian intentó tranquilizarlo y continuó —La persona que los aprisionó, dijo que tenían dos opciones: que uno de ellos sea eliminado o que fueran separados por siempre. De pronto uno de los individuos dijo que elegiría la segunda opción y el otro lo miró incrédulo pero rápidamente sabiendo el plan que tenía en mente. El sujeto que los capturó, asintió pero antes les preguntó si tenían algo que decirle al otro ya que serían separados. Uno de los individuos pidió poder tocar la mano del otro. Poder sentirlo por última vez. Su petición fue aceptada y juntaron las cápsulas lo suficiente para que ambos pudieran estrecharse las manos. Entonces sucedió, uno de ellos le estrechó la mano al otro el cual le correspondió. La mirada de ambos se oscureció y soltaron una oración que decía que ambos se volverían a juntar más allá de las estrellas. Y desaparecieron.
Los rostros de ambos Karnianos menores estaban enrojecidos tras haber leído la acción de estrechar las manos, ya que ambos sabían a qué conllevaba.
Karian carraspeó y cerró el libro —Aquí tienes. —Le entregó el libro.
—Hm, bueno, no fue un final feliz después de todo ¿crees que se volvieron a encontrar? —Bill preguntó con un tono triste y Karian alzó una mano para acariciar la mejilla de Bill.
—Sí, seguro se encontrarán algún día…o ya se encontraron.
— ¿Qué quieres decir?
—Bueno…—Karian agachó la mirada rápidamente y sus mejillas se tornaron de un color rojizo —Bueno… ¿Qué si ellos se reencarnaron en nosotros? Ya sabes… nosotros somos ellos pero no lo sabemos aún.
Bill abrió los ojos y parpadeó un par de veces asimilando lo que su amigo le decía — ¿Nosotros? Pero dice que ellos sentían algo especial por el otro ¿sientes algo especial por mí, Karian?
El rostro de Karian no podía estar más rojo de lo que estaba ahora y empezó a jugar con sus pulgares por su nerviosismo.
—Eh pues… ¿tú? ¿Sientes algo?
—No —Bill respondió alzándose de hombros —siento lo mismo que siento cuando estoy con Andreas, Nalea, Georg, Anis…—Bill comenzó a nombrar a sus amigos.
—Oh…—Karian bajó la mirada muy decepcionado ahora, Bill lo notó e intentó remediarlo de algún modo, no sabía que eso haría sentir mal a su amigo, no lo entendía ¿qué debía decir entonces?
—Ehm, aunque debo admitir que me siento más cómodo contigo, eres agradable —Bill sonrió —Bueno, debo llevar el libro a la biblioteca de papá o se molestará mucho conmigo, ¡nos vemos luego, Karian!
—Nos vemos luego, Bill —Karian respondió con una mínima de esperanza en su corazón.
—Nunca me lo dijiste —Bill habló después de un prolongado silencio, haciendo que Karian alce su mirada hacia él —Nunca me dijiste que sentías por mí.
—A veces las palabras no bastan, Bill. Todo lo que hice fue demostrártelo con acciones que tú siempre ignoraste.
&
Cuando Tom despertó, lo hizo de una manera brusca. Su cuerpo se levantó de pronto y empezó a jadear con fuerza, casi ahogándose con su propia respiración. Lo primero que notó fue que su rostro y cuerpo estaban húmedos de sudor, como si todo este tiempo hubiera tenido una mala pesadilla. También notó que estaba sobre una cama, su cama. Miró alrededor de la habitación en la que se encontraba y pudo reconocerla como la suya.
O al menos la que usaba en casa del abuelo Dan.
—No…puede…ser —Dijo entre jadeos y tosió para poder aclarar su garganta seca. Estaba ronco y sediento. Despacio, se levantó de la cama y tuvo que apoyarse en la pared para no caer por el repentino mareo.
No entendía qué sucedía y qué le estaba pasando pero le dolía la cabeza a horrores.
— ¿Mamá? —Llamó, pero su voz fue baja, casi inaudible. — ¿Abuelo? —Llamó nuevamente, pero no obtuvo respuesta alguna.
Con dificultad, caminó hacia la puerta de la habitación y se sorprendió al ver a Lulu meneando la cola, alzando sus patas alegre de verlo de regreso en casa.
— ¿Lu…Lu? —Tom preguntó confundido y se llevó una mano a la cabeza, cayendo sentado en el suelo y cerrando los ojos arrugando el rostro con dolor.
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué está en la casa del abuelo? ¿Qué es lo último que recuerda? No podía recordar nada de lo que había hecho antes de despertar. ¿Qué hizo la noche anterior? ¿Qué hizo el día anterior?
Su cabeza comenzó a doler más y decidió no hacerse más preguntas.
Las luces de la casona estaban en completa oscuridad, excepto la sala principal que solo era iluminada por la pantalla de la vieja televisión. Tom echó un vistazo por la ventana, todo estaba silencioso y era de noche. Lulu estaba tranquilamente a su costado.
— ¿Qué sucedió Lulu? ¿Acaso todo fue un sueño? Yo…yo estaba…—Tom cerró los ojos intentando recordar algo, lo que sea. —Karnak… ¡Karnak! —Tom se giró de golpe y miró fijamente a la mascota quien lo miraba con confusión — ¡Eso es! ¡Yo…yo estaba en Karnak! …Bill ¿dónde está Bill? ¡Bill! —Llamó Tom. Por supuesto, nadie respondió. — ¿Qué estoy haciendo aquí en la tierra? —Preguntó de pronto.
— ¿Tom? —Su madre salió en piyama de una de las habitaciones y con los ojos somnolientos — ¿Qué haces despierto, hijo? —Preguntó la mujer dando luego un gran bostezo —Ve a dormir.
— ¡Mamá! —Tom gritó y corrió hacia su madre para abrazarla — ¡Oh mamá! ¡Eres real! ¡Eres tú! —La abrazó con fuerza, no podía evitarlo. La extrañaba.
— ¿Hijo? ¿Qué sucede, mi vida? ¿Tuviste una pesadilla? —Simone preguntó con ternura en su voz, frunciendo el ceño por lo extraño que estaba comportándose su hijo.
— ¡No! …bueno, no lo sé…yo… ¡Bill! ¿Recuerdas a Bill? Yo viajé con él y…
— ¿Bill? Claro que sé quién es—Simone preguntó preocupada esta vez.
Tom abrió los ojos enormemente y miró a su madre con confusión.
— ¿¡De verdad!? Pues bien, de hecho, te mentí, mamá. Bill no era un compañero de la universidad ¡es un alienígena! Y…y ambos viajamos por el universo, yo le estaba ayudando con la guerra en su planeta. Karnak, verás, es un planeta de otra galaxia y…
—Cariño…—Su madre habló con dulzura.
— ¡no, escúchame! Yo estaba ahí, yo era el elegido y…y ambos teníamos una especie de poder especial. El punto es que estábamos en Karnak y él estuvo a punto de ser atacado y…—De pronto Tom abrió los ojos y detuvo su historia. —Oh no, Bill…—Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Quizá no había llegado a tiempo, quizá no lo había rescatado a tiempo.
—Tom… ¡Tom! —Simone lo llamó —Fue un sueño, cariño. Alguna pesadilla ¿has estado leyendo esos libros sobre extraterrestres otra vez?
—Nononono, no fue un sueño ¡fue real! —Tom gritó casi desesperado. — ¡Mi teléfono! ¡Tengo fotos de Bill en mi teléfono! ¡Ven! —Tom agarró la mano de su madre y la llevó hasta su habitación.
Simone suspiró cansada y meneó la cabeza en desacuerdo.
Por suerte, su teléfono móvil estaba donde siempre Tom lo dejaba antes de dormir: en la mesa de noche.
Su teléfono estaba encendido y empezó a buscar las fotos que él había tomado de Bill cuando habían estado en la tierra. Podía casi estar seguro que lo tenía ahí.
—Tom, ya es muy tarde —Simone bostezó.
— ¡Espera mamá! ¡Aquí está! —Tom encontró la foto de aquella vez cuando él y Bill habían ido a la ciudad comprar ropa nueva para el alienígena. Sin embargo…— ¿¡Qué!? —Tom exclamó espantado — ¿Qué es esto?
Simone se asomó para ver el teléfono de su hijo.
—Bueno, eres tú y tus amigos ¿no?
Tom pestañó un par de veces para notar que en la foto estaban él y sus dos mejores amigos, Gustav y Natalie. No Bill como originalmente había sido.
—No puede ser.
Tom buscó los videos, aquel video en donde Bill saludaba a la cámara pero en su lugar, se encontró a Natalie.
— ¿Natalie? ¿Por qué la estoy grabando a ella? —Tom frunció el entrecejo.
Simone resopló —Bueno, es tu novia ¿qué esperabas?
— ¿¡Disculpa!? —Tom alzó su mirada a su madre.
—Tom, me estás asustando, ya duerme —Su madre se giró hacia la puerta.
— ¡No, mamá espera! —Tom tomó el brazo de su madre — ¿Cómo que es mi novia? Ella solo es mi amiga yo…a mí me gusta otra persona.
—Bueno, eso habla con ella cariño.
— ¿Por qué tanto escándalo, tía Simone? —Se oyó la voz somnolienta de alguien que Tom casi pudo reconocer al instante.
¿Tía Simone?
Imposible…
— ¿¡Fabián!?
Continuará…