Alienígena 30

Alienígena 30

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 30: El elegido

Para tener las manos atadas…eres bastante ágil, Billi —Karian escupió con desdén y se limpió el rastro de sangre en su nariz.

Al otro lado de la habitación, yacía un jadeante Bill con el traje hecho pedazos y el cabello desordenado, tenía el labio herido y su mejilla izquierda comenzaba a mostrar un tono púrpura.

¡Eres un maldito cobarde! Temes que te mate y por eso me atas las manos ¡cobarde! —Gritó Bill con odio porque eso sentía en ese momento, mucho odio y repulsión por el ser que una vez pensó había sido su amigo.

Karian sonrió de lado con indiferencia —De todos modos, no las sentirás dentro de poco.

¿Cómo dices? —Bill preguntó intrigado y rápidamente dirigió la mirada a sus manos, aún seguían perfectamente atadas pero al elevar un poco más la mirada a sus brazos notó pequeñas agujas — ¡AAhh! —Se estremeció al sentir un hormigueo en ambas extremidades. Empezó a mover sus brazos desesperadamente esperando que las agujas se desprendieran de su piel pero solo sentía como un líquido se mezclaba con la sangre en sus venas. — ¿Q-Qué es esto?

Un paralizador, lo mismo que tienes en tus uñas —Karian contestó tranquilamente. —Solo que esta vez el efecto es más prolongado. Dentro de poco, no sentirás tu cuerpo a excepción de tu rostro. Los músculos de tu rostro son los únicos que podrás mover.

¿Q-Qué? —Bill tartamudeó con temor, poco a poco empezando a doblar sus piernas, estaba perdiendo la sensación en ellas. —No, no…

Karian caminó lentamente hacia él, en su mano llevaba el jarrón con el líquido.

¡Aléjate! ¡No! —Bill intentó moverse desde su posición en el suelo, pero era en vano, no podía mover ni un solo músculo, excepto los de su rostro, tal y como había dicho Karian. — ¡El ritual nunca funcionará si no es mutuo! ¿Acaso no lo entiendes? …¡Además no eres tú el elegi-

Una bofetada.

Otra más.

Y otra.

¡Cállate! ¡Cierra tu maldita boca!

El rostro de Bill ardía, no solo por las marcas visibles de la bofetada en sus mejillas sino por la rabia que sentía por Karian en ese momento.

Voy a demostrarte que soy el elegido y el único que deberá gobernar Karnak.

Karian agarró el rostro de Bill con una mano y apretó sus mejillas para que pudiera abrir la boca, ya que aún seguía resistiéndose. Sin más, Karian vació el líquido en la boca del alienígena, sin importarle que este empezara ahogarse.

Ha llegado el momento.

&

Tom pensó que conducir una nave podría ser sencillo, pero estaba equivocado. La nave estaba yendo a toda velocidad hacia abajo y por la pantalla, Tom podía ver que caería justo sobre un batallón de Kamlos y Kleines luchando.

¿¡cómo mierda freno esta cosa!? —Gritó desesperado intentando presionar todos los botones en frente de él.

Baja la pequeña palanca roja al lado de la pantalla y presiona el botón verde de los comandos en la derecha, se oyó la voz de Nalea y Tom sentía que era la voz de un ángel que le estaba salvando la vida.

¡Gracias, Nalea!

Eso estabilizará tu vuelo, usa el timón para movilizarte, la torre se encuentra en el oeste ¿puedes verla?

Tom hizo lo señalado por Nalea y efectivamente, pudo ganar el control de la nave, a lo lejos, pudo divisar la torre blanca.

La veo.

Para aterrizar, vuelve a subir la palanca roja y presiona el botón azul de los comandos de la izquierda.

Tom hizo lo guiado hasta que finalmente aterrizó frente a la torre. No se sorprendió cuando vio salir a unos droide directo a atacarlo. Ahora mismo Tom podía sentir tanta ira que no tardó mucho tiempo en acabar con los droides con unos cuántos ataques.

Podía sentir la presencia de Bill cada vez más fuerte y también podía sentir su temor, su enojo y frustración.

Espérame, Bill, resiste —Tom murmuró para sí, haciéndose paso dentro la torre.

Ahora solo tenía que seguir el aura de Bill y sacarlo de ahí, no sin antes enfrentarse a Karian. Oh cuánto deseaba tenerlo frente a frente.

&

Karian estaba sentado de horcajadas sobre Bill, quien no dejaba de escupirle y soltarle groserías para que se largara. Pero Karian hacía oídos sordos y de vez en vez mordía con saña los labios del alienígena para que se callara, eso funcionaba, ya que Bill tenía el labio bastante herido.

De un zarpazo, Karian se deshizo de la tela, ya rasgada, del traje de Bill, específicamente la que cubría su pecho y frunció el ceño.

¿Qué es esto? —Preguntó Karian señalando el nuevo ika que Bill había adquirido al tener el ritual de compatibilidad con Tom.

Bill sonrió de lado y alzó una ceja divertido — ¿Quieres saber?

Karian no soportaba la sonrisa burlona de Bill y le propinó una bofetada más.

¡Responde!

La sonrisa de Bill no se desvaneció en ningún momento, más aún porque podía sentir el aroma de Tom en el lugar. Tom estaba ahí y estarían juntos otra vez…este sería el final de Karian.

Es el ika del marcado. —Bill respondió con una sonrisa y giró su rostro a un lado para escupir un poco de sangre. —Señal de haber encontrado al elegido. ¡Sorpresa! —Bill alzó las cejas entretenido y el rostro de Karian palideció.

¿Q-Qué dices? ¿C-Cómo? ¿Q-Quién es? —Karian empezó a soltar preguntas al azar y no esperó lo que vino después.

Casi sin haber sido visto, Tom se abalanzó sobre Karian alejándolo tanto como sea posible del cuerpo de Bill, ambos cuerpos rodaron en el suelo hasta que se detuvieron y Tom comenzó a propinarle puñete tras puñete al enemigo con toda la amargura que sentía en el momento, ni siquiera se había tomado el tiempo de ver realmente quién era. Tom no tenía la más mínima idea de que era Karian, el solo hecho de verlo sobre Bill hizo que su cuerpo actuara automáticamente y eso se mezcló con la ira que sentía en ese instante.

Es él. —Bill respondió sonriente, sintiendo la energía volver a su cuerpo.

Sin embargo, Karian no era un tipo a quien subestimar y con un violento empujón hizo que Tom trastabillara hacia atrás y este pudiera escapar de los ataques.

Tom sacudió la cabeza y finalmente miró el rostro de su enemigo.

Karian hizo lo mismo.

Y el tiempo se detuvo.

Ambos se miraron fijamente intentando ordenar su mente y asegurarse de que esto no se tratara de alguna mala broma. A veces las coincidencias existen y esta era probablemente una de ellas.

¿F-Fabián? —Tom preguntó perplejo, casi olvidándose de dónde estaba y por qué estaba ahí. ¿Otra vez se encontraba en algún universo alterno? No, eso era imposible.

Karian no contestó, en su lugar, sacó un arma que Tom reconoció como el arma japonesa Sai. Karian corrió hacia él y comenzó a atacarlo con bastante habilidad, mientras tanto Tom comenzó a esquivar cada ataque tanto como podía. Tom tenía buenos reflejos más ahora con la visión karniana que había adquirido.

Tom aprovechó un momento de descuido para arrebatar uno de los Sai de Karian y lo uso como arma de defensa contra los ataques de este. Pero Karian era astuto, así que sacó un tercer sai que llevaba escondido detrás de su cinturón y le hizo un corte a Tom en el brazo.

Tom maldijo por lo bajo y tomó ventaja de la mala defensa de Karian para propinarle una patada en el estómago y mandarlo a volar hasta el otro lado de la habitación, dejándolo inconsciente por unos segundos.

¡Bill! —Tom corrió hacia el alienígena quien poco a poco comenzaba a recuperar la sensación en sus extremidades. —Cielos, Bill ¿estás bien? —Tom tomó el rostro del alienígena en sus manos y no pudo evitar juntar sus labios con necesidad.

Bill lo hizo con la misma carencia, pero arrugó el rostro adolorido al sentir el ligero punzón en su labio inferior.

Todo va a estar bien, lo prometo —Tom le susurró y Bill asintió sintiendo nuevamente esa calidez en su pecho que tanto le hacía falta sentir, ese sentimiento de seguridad y valor que solo Tom podía darle.

Tom se separó rápidamente y dirigió la mirada a su enemigo. ¿Es posible que lo haya podido confundir con su primo? Era muy parecido a él… ¡podía jurar que era él!

Karian se puso de pie y después de toser un par de veces y sacudir sus ropas, miró fijamente a Tom una vez más. No había duda que era él, la persona que pensó jamás volvería a ver en su vida.

Quién lo diría —Karian sonrió y alzó su mirada al techo —Quien lo diría. Hola, Tomi —Karian bajó la mirada hacia Tom otra vez —Tiempo sin verte.

Tom apretó la mandíbula y su labio inferior comenzó a temblar. No podía ser él, no podía ser Fabián, ¿Cómo…? ¿Por qué…? Tenía tantas preguntas rondando su mente que no sabía qué palabra articular primero.

Desde una esquina, Bill los observaba con curiosidad.

¿Fabián? ¿Eres tú? —Tom preguntó temeroso de confirmar la respuesta ¿acaso acababa de encontrar a su primo, la persona a quien consideró como su hermano alguna vez?

Lo era. El Fabián que conociste murió tras su desaparición ¿o debería llamarle abducción? Como sea —Karian rodó los ojos —Fabián no existe más, Tom. Pero tú, sí. ¿Qué demonios haces aquí?

Yo…—Tom meneó la cabeza divertido, sin creérselo aún —…soy el elegido.

Karian estrechó la mirada y dirigió su mirada a Bill, luego a Tom, luego a Bill una vez más y finalmente a Tom.

¡Tú! —Karian corrió hacia Tom para atacarlo y Tom fue lo bastante rápido para cubrirse con el brazo — ¡Eres un maldito traidor, Tom! ¡Un maldito traidor! —Comenzó a gritar Karian — ¡Prefieres proteger este planeta de alienígenas en lugar de tu propia raza! ¡Prometiste no enamorarte nunca de un alienígena y lo hiciste!

¿Qué dices? —Tom empujó a Karian con fuerza haciendo que este trastabillara y se apoyara contra la pared de la habitación.

Cometes un error, Tom —Karian dijo una vez más — ¿Por qué confías en los Karnianos? ¿Eh? Ellos me llevaron lejos de mi familia, me trajeron aquí y quisieron eliminarme. Me hicieron creer que era el elegido para que me quedara en su planeta y no regresara al mío, me engañaron y ahora estás tú aquí…defendiéndolos. —Karian escupió a un lado — ¿Qué clase de humano eres? Si es que te queda un poco de ello. Eres tan alienígena como todos ellos. Eres una escoria.

Tom intentó asimilar toda la información que Fabián…Karian estaba soltando ¿sería cierto?

Sin previo aviso, aún sumergido en sus propios pensamientos, Tom recibió un fuerte golpe en el estómago que lo hizo rodar unos centímetros lejos en la habitación.

¡Tom! —Bill gritó colérico —Demonios…—Se quejó al no poder tener la movilidad completa en sus extremidades, aún tenía el efecto del paralizador en su cuerpo.

Karian se dirigió hacia Tom quien se retorcía en el suelo por el fuerte golpe y lo agarró del cuello.

Traidor —Le escupió en el rostro e inmediatamente lo tiró al suelo para asestarle un puñete en el pecho.

Tom soltó un gruñido de dolor y se encogió en el suelo una vez, se sentía muy confundido ahora y no sabía cómo reaccionar realmente. Karian aprovechó el momento para estirar su braza y coger uno de los Sai que se encontraba cerca en el suelo. Tomó el arma por el mango, alzó su brazo y sin pensarlo dos veces, iba apuñalar a Tom.

Sin embargo, con la poca movilidad que tenía, Bill empujó a Karian con su hombro para que no lograra su cometido — ¡Aléjate, bastardo! —Le gritó molesto y se giró a Tom de inmediato en el suelo —Está intentando manipularte, Tom. No lo escuches.

¡Largo! —Karian empujó a Bill lejos y con el sai aún en la mano, lanzó el arma en su dirección, rápidamente penetró el brazo de Bill.

¡AAH…! —Gritó el alienígena adolorido al sentir el arma profunda en su brazo. Se apoyó contra la pared y con una mano temblorosa intentó sacarse el arma enterrada en su piel.

¡Bill! —Tom se levantó del suelo y con más ira que la de antes, corrió hacia Karian. Ambos comenzaron a propinarse ataques, defenderse y esquivar.

Pero Tom no era cualquier guerrero karniano.

Tampoco era un simple humano.

Tom era el elegido.

Tom agarró a Karian por el cuello y lo lanzó hacia la pared. Con la mano aún extendida elevó a Karian hasta el techo, asfixiándolo en el proceso. Los ojos de Tom estaban tan oscuros como los de Bill ahora, una ventisca extraña rodeaba a ambos. El poder del elegido y el marcado había despertado.

No soy un traidor —Tom se defendió y empezó a cerrar, lentamente, su mano en un puño. El rostro de Karian, aún suspendido a varios metros del piso, comenzaba a tornarse de color púrpura, sus pies moviéndose de un lado a otro por la desesperación que no llegara aire a sus pulmones.

Pero Tom no dejaría que la muerte de Karian sea tan sencilla. Lo haría sufrir un poco más. Tanto como él hizo sufrir a los karniano, aún más por haberle puesto un dedo encima a Bill.

Tom bajó su brazo y Karian cayó fuertemente al suelo. No estaba muerto aún.

¿Qué te hace pensar que soy un traidor? No he abandonado mi raza y en el nuevo gobierno las cosas serán distintas. Bill será el gobernante y la paz llegará al universo.

E-Eres un iluso —Karian apenas murmuró —T-Te han engañado como a mí.

¡Cállate! —Tom extendió su mano justo sobre la cabeza de Karian y este se calló de inmediato al sentir una fuerte presión sobre su cráneo, a pesar de que Tom no lo estuviera tocando.

Ha llegado tu hora, Karian —Bill habló estando de pie al lado de Tom ahora. Podía movilizarse completamente y se había desecho de las molestosas cuerdas en sus manos.

Ambos, Bill y Tom, extendieron sus manos y lentamente la alzaron, Karian estaba siendo elevado contra la pared.

Karian tragó pesado, sabían que sería su fin. Su plan no había funcionado y él no era el elegido. Nunca lo había sido, había estaba tan ciego, hambriento de poder y resentimiento que era esto todo lo que se merecía.

El elegido y el marcado se tomaron de las manos y se elevaron hasta estar a la altura de Karian.

Karian no dijo ni una palabra más y solo agachó la cabeza como derrota.

Lo que el humano y el alienígena no esperaron fue la sonrisa burlona de Karian en su rostro.

Pueden eliminarme ahora y si tanto dicen ser el elegido y el marcado, entonces podrán escapar vivos de esta torre. De lo contrario, se unirán a mi muerte.

Bill junto los dedos de su mano izquierda y Tom hizo lo mismo con los de su mano derecha, ambos apuntando hacia ambos lados del pecho de Karian como si de un puñal se tratara.

No lo pensaron más y al mismo tiempo atravesaron sus manos en el pecho del enemigo. Karian soltó un grito ahogado, silencioso y escupió sangre.

La mejilla de Tom podía rozar la de Karian y pudo sentir los músculos de su mejilla moverse ligeramente, Karian sonreía.

F-Fue…un gusto volverte a ver, Tom —Fueron sus últimas palabras y cerró sus ojos. Pronto, todo lo que quedó del cuerpo de Karian fueron cenizas.

Tom y el alienígena descendieron al suelo lentamente, la repentina fuerza extraordinaria que habían sentido segundos antes parecía no estar más. Tom cayó de rodillas al suelo y seguidamente apoyó sus manos también. Se sentía mareado y tenía ese presentimiento de que algo malo estaba por suceder.

Bill, por otro lado, intentaba detener la hemorragia en su brazo después de haberse quitado el arma que Karian le había lanzado momentos antes.

Tenemos que salir de aquí —Tom dijo para sí, sintiendo el mal presentimiento con mucha más fuerza — ¡Tenemos que salir de aquí! —Dijo en voz alta esta vez y se levantó de inmediato para dirigirse a Bill y ayudarlo con su brazo herido.

Ambos, uno avanzando con la ayuda del otro, salieron de la habitación donde se encontraban lo más rápido posible. En ese mismo instante, la puerta detrás de ellos se cerró.

¡Demonios! —Tom maldijo e intentó ir a un ritmo más rápido.

¿Q-Qué está pasando? —Bill preguntó un poco más pálido ahora por la cantidad de sangre que estaba perdiendo.

Las puertas de la torre se cerrarán…y ya no podremos salir. Fab…Karian es un astuto bastardo incluso estando muerto.

T-Tom…—Bill llamó con la voz un poco más débil —Y-Ya no siento mi brazo…

Shh, tranquilo, saldremos de acá pronto…—Tom se detuvo en seco y se puso de cuclillas —Sube a mi espalda.

N-No creo que…

¡Bill, hazlo!

El alienígena se mordió el labio indeciso pero finalmente envolvió su brazo sano alrededor del cuello de Tom, este cogió sus piernas por los costados y con pasos rápidos se apresuró a la salida.

Por cada habitación que pasaban, las puertas se iban cerrando detrás de ellos. Una alarma había empezado a sonar y eso no podía significar nada bueno.

Finalmente, Tom había llegado al gran salón de la torre y frente a él se encontraba la puerta de salida. Corrió hacia ella, sosteniendo con fuerza a un débil alienígena en su espalda, pero entonces lo peor que se pudo imaginar en ese momento sucedió.

La puerta empezó a deslizarse.

Pero Tom no permitiría que Karian se saliera con la suya. No los mataría a ambos, al menos uno se salvaría.

Bill, lo siento.

¿Q-Qué? —Bill alzó la cabeza y todo ocurrió muy rápido después, apenas dándole tiempo de asimilar qué estaba pasando.

Tom tomó al alienígena en sus brazos, corrió hacia la puerta y ya estando cerca empujó a Bill fuera de la torre.

¡Tom!

Y la puerta se cerró.

&

¡Tom!…no, por favor… ¿Por qué lo hiciste? —El alienígena intentó arrastrarse hacia la puerta de la torre. Tenía un brazo herido y estaba seguro que tenía una pierna rota también. Pero eso no importaba ahora, no cuando el ser que significaba todo para él estaba dentro de esa torre sin poder salir.

¿Bill? ¡Bill!… ¡Bill! —Se pudo oír la voz de Andreas hacia su dirección, pero Bill hizo caso omiso. No quería nada más que volver a entrar a esa torre y sacar a Tom de ahí.

Andreas se agachó para auxiliar a su mejor amigo, quien ahora sollozaba son fuerza en sus brazos. El rubio alienígena se percató de la ausencia de Tom y pudo saber al instante la razón del llanto de Bill.

¿Andreas?

¡Nalea! ¿Qué sucede?

Tú y Bill, aléjense de la torre en estos instantes, va a explotar.

¿¡Qué!?

¡Hazlo!

¡Bill, tenemos que salir de aquí!

¡No! ¡Tom está dentro!… ¡Suéltame! ¡Andreas!

Bill estaba débil y sus intentos por zafarse del agarre de su amigo eran en vano. El rubio alienígena comenzó a arrastrar a su amigo lejos del lugar lo más pronto posible, Bill no dejaba de moverse inquieto queriendo regresar en dirección a la torre y ya a una distancia prudente se oyó una explosión.

Andreas cubrió a Bill con su cuerpo y a ambos se les detuvo el corazón.

¿E-Estás bien? —Andreas preguntó con grandes ojos llenos de pavor y preocupación. La explosión no los había alcanzado.

T-Tom…—Fue el pequeño susurro de Bill al mismo tiempo que una lágrima se deslizaba por su mejilla.

Andreas cerró sus ojos con lamento.

Lo siento much-

¡Bill! —Se oyó la voz de Tom entre el humo gris que rodeaba el perímetro de la torre…o los escombros de esta.

¡Tom! —El alienígena se puso de pie de inmediato sin importarle el dolor en la pierna y el rostro de asombro y alegría de su rubio amigo sentado en el suelo, corrió hacia Tom tanto como pudo.

Tom salió entre el humo, tosiendo y moviendo sus brazos de tal manera de que el humo pudiera esparcirse a su alrededor y pudiera ver. Lo primero que vio fue una sombra yendo hacia su dirección y pronto sintió unos brazos alrededor de su cuello.

¡Eres un humano estúpido! —Sollozó Bill — ¡Muy estúpido! —Dijo escondiendo su rostro húmedo, sucio y herido en el cuello de Tom.

El de trenzas le devolvió el abrazo con la misma efusividad, atrayéndolo más cerca de su cuerpo tanto como podía para asegurarse de que fuera real. Ambos habían sobrevivido y Karian estaba muerto.

Estás a salvo, estás bien…eso es todo lo que importa —Tom susurró aliviado, sintiendo sus propios ojos aguarse.

¿Cómo? ¿Cómo sobreviviste a la explosión? —Bill se separó finalmente, llevando una de sus manos al rostro del de trenzas.

Nalea me ayudó. —Tom sonrió —Había una habitación en la torre que no se había cerrado aún; Nalea me dijo que me dirigiera ahí e ingresara a la cápsula que tuviera el sello de Talnor. Había tres cápsulas y solo una de ellas tenía el sello. Entré y entonces la explosión ocurrió pero…estoy aquí.

¡Tenía tanto miedo! —El alienígena lo abrazó una vez más —Humano suicida.

Oye, al menos no te ocurrió nada…además del brazo herido y la pierna.

Bill sonrió incrédulo, todo parecía una locura ahora. Cerró sus ojos y respiró aliviado.

Gracias.

Estamos bien, Bill. Todo estará bien de ahora en adelante. Lo lograste. Lo logramos. —Tom le susurró y acarició sus rastas con ternura.

Lo logramos.

&

Los parkos y Kamlos admitieron su derrota, todos ellos, escoltados por guerreros Kleines, fueron sacados del planeta Karnak con el juramente de nunca más volver porque esta vez no serían benevolentes con ellos y los dejarían ir tan fácilmente.

¡Bill! —El actual gobernante de Karnak llamó a su hijo a la distancia y Bill soltó aTom para correr abrazar a su padre, no lo había hecho en mucho tiempo y volverlo hacer lo hacía sentir como un pequeño niño otra vez. Se había olvidado lo confortante que era abrazar a su padre, tanto como el gobernante había olvidado qué se sentía abrazar a su hijo.

Una vez que soltó a Bill, el karniano se giró para abrazar a Tom con la misma efusividad.

Gracias, hijo. —El hombre le dijo durante el abrazo y Tom sintió ese calor de padre que no había sentido desde su infancia.

Estoy tan viejo ahora…—El hombre dijo —Pero me complace poder haber conocido al hombre que gobernará junto a mi hijo —anunció.

¿C-Cómo dice? —Tom abrió los ojos enormemente y luego miró a Bill quien tenía una sonrisa aún más grande.

Sí, muchacho. Eres el elegido, eres tú quien debe gobernar al lado de Bill. Como dije antes, he cometido muchos errores y sé que te debo bastantes respuestas, pero por favor, acepta mi petición. Sé el gobernante de Karnak junto con mi hijo.

El hombre agachó la cabeza como reverencia y Tom se sonrojó ligeramente por la acción, se sentía halagado pero también confundido. ¿Gobernante? ¡Qué sabía él sobre gobernar!

Sin embargo…

Yo…acepto. —Tom finalmente decidió.

&

Varios núcleos de Karnak habían sido destruidos, los bellos edificios blancos que una vez adornaron el moderno centro del planeta, ahora solo parecía un desierto lleno de escombros.

Pero eso era lo de menos ahora, una vez que los refugiados Karnianos pisaron Karnak todo fue muy emocional. Karnianos lloraban y se abrazaban entre ellos por el triunfo. Habían recuperado su planeta y finalmente vivirían en la paz que se merecían. No más guerras, no más muertes de los suyos y de ningún ser en el universo. Bill y Tom se encargarían de ello, sin duda.

Empezaron a llegar Karnianos en diferentes naves una vez que se enteraron que la guerra había terminado, muchos de ellos se habían refugiado en planetas distintos, cada uno de ellos pedía la oportunidad de poder agradecer a los héroes.

Sentados en unas rocas, Bill y Tom eran atendidos por una karniana médico que empezaba hacerse cargo de sus heridas. Tom tuvo que estar agradecido que aquí Karnak parecía ser todo más sencillo, solo tenían que pasar ese objeto sanador que Bill una vez usó en la tierra y listo, curado y sin ninguna cicatriz. Aunque, la herida profunda en el brazo de Bill tomó un poco más de tiempo de curar, pero finalmente lo hizo y ambos quedaron como nuevos…o casi, aún llevaban puesto el traje desgarrado.

Esto ha terminado… ¡Karnak vuelve a ser un planeta tranquilo otra vez! —Georg pronunció alzando su puño.

Recuerdo que tenemos una pelea amistosa, pendiente —Tom le recordó con una sonrisa.

¿¡Qué!? ¿Estás loco? No, gracias. Ahora sé que eres el elegido, sé que me derrotarías solo moviendo tus dedos, aléjate monstruo —Georg dijo divertido y todos se echaron a reír.

Gallina. —Tom se burló.

¿Qué es eso? —Preguntó Georg.

Un animal de la tierra, Georg. Un ave —Bill rodo los ojos pero al notar que Georg seguía sin entender, decidió explicar —Te quiso decir cobarde.

Ooooh…espera ¿qué?

Todos empezaron a reír otra vez.

¿Y extrañas la tierra? —Preguntó de pronto Anis y todos se quedaron en silencio.

Tom suspiró y alzó la mirada pensando en una respuesta. Después de haber vivido aquel universo alterno en donde estaba en la tierra otra vez y la manera en cómo había reaccionado era una clara respuesta.

No lo sé. —Tom respondió —Pero siento que este es mi lugar ahora. Siento que pertenezco aquí, aunque nunca dejaré de ser un humano extraño ¿cierto, Bill?

Mi humano extraño. Siempre. —Bill le sonrió.

Anis, Georg y Andreas comenzaron a carraspear y Bill rodó los ojos por lo ridículos que sus amigos podrían ser. Tom sonrió, no era tan distinto a la tierra, podría acostumbrarse si no lo hizo ya. Sentía Karnak como su hogar y no tenía pensado dejar ese planeta en mucho, mucho tiempo.

¡Genteeeee! —Khal se acercó y dejó caer sus manos sobre los hombros de Anis y Georg — ¡Debemos celebrar la recuperación de nuestro planeta! ¿Eh? ¿Qué dicen?

Todos asintieron, una celebración no vendría mal.

Después de la tormenta, viene la calma, dicen.

&

Nalea cantaba una hermosa melodía mientras todos los Karnianos estaban reunidos en el centro. A pesar de los desastres de los alrededores, nada podía bajar el ánimo de los Karnianos ahora.

Lejos de la multitud, sentados sobre una roca al borde de un precipicio, se encontraba Tom abrazando a Bill por los hombros, ambos mirando el cielo de Karnak. Tom no había tenido la oportunidad de explorar el planeta y apreciar su belleza ni mucho menos, este era uno de esos momentos.

El atardecer aquí es rojizo, casi rosa —Bill mencionó sin quitar su mirada del horizonte.

Es hermoso —Tom respondió y de verdad lo era. —Pero tú aún más. —Tom no pudo evitar besar la frente de Bill quién cerró los ojos disfrutando la sensación de los labios de Tom sobre su piel. Nunca se cansaría de esa sensación. Jamás.

Tom…

¿Hmm?

¿Por qué llamaste Fabián a Karian? —Bill preguntó no muy seguro si era momento de hablar sobre ello, pero tenía esa pregunta rondando en su cabeza desde que había oído la conversación entre Tom y Karian en la torre.

Era mi primo. Mi primo perdido ¿nunca te lo dije? —Tom se alejó un poco para mirar a Bill negar lentamente con la cabeza.

No estoy seguro, pero no recuerdo que lo hayas mencionado.

Tom soltó un suspiro cansado, aún no asimilaba completamente la situación con Fabián…o Karian como había decidido llamarse después.

Tengo muchas preguntas, Bill. Realmente espero que tu padre pueda responder todas.

Bill asintió frunciendo el ceño ligeramente —Lo mismo digo. —Respondió acurrucándose al lado de Tom una vez más y fijando su mirada en el atardecer karniano.

Bill —Tom llamó después de unos minutos de silencio, aunque en el fondo aún se podía oír a los Karnianos celebrar por la victoria de recuperar su país.

¿Hm? —El alienígena alzó su mirada expectante.

Te amo.

El alienígena frunció el ceño y ladeó ligeramente su cabeza intentando descifrar qué significaba lo que el de trenzas le había dicho. Era palabras en su idioma y no en karniano.

Tom al ver el rostro de confusión de Bill, rio disimuladamente y no pudo evitar sonrojarse un poco, nunca a nadie le había dicho esas palabras, excepto a su madre…pero era distinto a decir Te amo a esa persona especial.

No sabes qué significa ¿verdad?

Bill negó.

¿Sabes? En la tierra, muchos dicen esas palabras sin ni siquiera sentirla realmente, como si fuera algo automático, como decir un hola. —Tom meneó la cabeza con desaprobación —Pero es más profundo que eso, es una manera de expresar esa sensación tibia en tu pecho cada vez que estás con esa persona en particular, esa sensación de cosquilleo cuando la ves y esas ganas de tenerla siempre a tu lado.

Bill asintió lentamente, asociando todas esas sensaciones con las que sentía cuando estaba con Tom. Ahora entendía qué eran esas sensaciones extrañas que no podía explicar pero que ahora tenían respuesta.

Tom observó el rostro pensativo del alienígena y no pudo evitar sonreír.

Tengo mucho que aprender de ustedes los Karnianos —Tom decidió añadir después —Y hay mucho que les falta a ustedes por conocer de los humanos. Ambos aprenderemos del otro, Bill, está bien si no entiendes.

Bill asintió. — ¿Si te beso es suficiente? — preguntó después de un momento y Tom no pudo evitar sentir un cosquilleo por lo adorable que Bill era haciendo esas preguntas.

Más que suficiente.

Bill sonrió satisfecho con la respuesta y estiró su cuello lo suficiente para atrapar los labios de Tom, los cuales rápidamente le dieron la bienvenida. El beso se intensificó y ambos sonrieron en el proceso.

Ambos curiosos por el mundo del otro. Ambos tan distintos y parecidos al mismo tiempo. El universo inmenso, infinito, lleno de misterios y secretos que ningún ser viviente en toda esa expansión podría alguna vez descubrir.

Tom lo descubrió y era feliz.

Continuará…

Ya sólo queda el epílogo, no se lo pierdan. 

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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