Alienígena 4

Alienígena 4

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 4: Situaciones extrañas

¿Bill? …Bill ¿dónde estás?

¿Andreas?

Bill no estaba muy seguro de dónde se encontraba ahora, sabía que su mente estaba navegando en algún lugar. Había neblina ligeramente rosa en todo su alrededor, todo lo demás era oscuro. Escuchaba una voz familiar haciendo eco en el ambiente, el cual rápidamente reconoció como Andreas.

Andreas ¿Eres tú?

¡Bill! ¡Por Rea! ¡Finalmente te encontré! —La voz mencionó haciendo una pequeña exclamación a la diosa Rea, guardiana y creadora de su galaxia, Andreas era un fiel creyente y a Bill simplemente le daba igual. — ¿En dónde estás? Mi mente apenas puede sentir tu presencia ¿Qué tan lejos estás? ¿No has llegado a Acos? ¿Estás perdido?

Bill frunció el ceño e hizo un gesto de molestia por todas las preguntas de su amigo, bien, sabía que estaba preocupado por él, pero tantas preguntas le aturdían.

Estoy en el planeta tierra, Andreas.

¿¡QUÉ!? ¿Cómo? Yo mismo configuré tu nave antes de que abordaras ¡Eso es imposible!

No lo sé, pero me alegra que me hayas encontrado.

No mentía cuando dije que mi mente puede alcanzar hasta el último ser de la galaxia.

No es momento para tus alardes—Bill contestó.

Cómo sea, si te he encontrado, eso quiere decir que estás tomando un descanso ¿Se agotó tu energía?

Bill no sabía por dónde empezar, su nave estrellada, el humano Tom, la transferencia inversa de lenguas…

Escucha, no es muy sencillo Andreas. Solo no le digas a mi padre dónde me encuentro, mi nave estará lista pronto y me dirigiré a Acos, comunícate conmigo dentro de 5 Sofiris.

¿5 sofiris? ¡Eso es mucho tiempo Bill!

Estaré bien.

Estás en la tierra, con humanos…son peligrosos, te atraparán y experimentarán contigo.

Andi…

Y entonces querrán buscar a más como tú y…

Andi…

Y luego construirán naves y vendrán a buscarnos a todos nosotros.

¡Andi!

¿¡Qué!?

Ya cálmate.

Ambos permanecieron en silencio por unos instantes. Bill no podía culpar a su amigo, cualquiera en su planeta estaría igual de preocupado qué el próximo gobernante se encontrara en la tierra, con los humanos, se suponía que debía mantenerse a salvo, en su lugar, parecía haberse escondido en la boca del lobo.

Disculpa por preocuparme por ti.

Bill rodó los ojos, a veces Andreas era muy sobreprotector.

Solo comunícate conmigo en 5 sofiris, estaré bien, te lo prometo.

Muy bien.

Diles que estoy bien, sin mencionar en dónde.

Haré lo que pueda.

Bill despertó. Esperando que Andreas confiara en él una vez más y creyera que estaría bien. Se sentía con más energía, no tenía idea de cuánto tiempo había permanecido dormido pero habían molestos rayos de sol asomándose por el balcón hasta llegar al pie de la cama dónde se había acostado. Bill no era muy amigo del sol, después de todo la energía proveniente era gracias a las estrellas muertas de su alrededor…En fin. Se levantó de la cama y en el escritorio encontró su pequeña caja metálica, seguramente Tom lo había recogido de la sala y la había dejado en la habitación en caso la necesite y no se equivocó.

Lo que Bill llevaba en esa pequeña caja metálica eran algunos accesorios personales y algún arma además de algunos controles de repuesto para la nave y alimento inyectable.

Entre sus objetos personales tenía un spray para mantener su cabello cuidado, no podía ir a ningún lado sin él, era muy importante. Se roció un par de veces. Finalmente encontró sus pinturas, solo su familia debía usarla, era pintura para el rostro, cada uno se identificaba con él, en la batalla, con su gente. Más allá de tener un significado “obligatorio” Bill no lo sentía de ese modo, le gustaba usarlo alrededor de los ojos, a veces unas líneas delicadas alrededor de su parpado y lucía realmente intimidante. Decidió usar un poco en los ojos ese día, no importa dónde estuviera, debía usarlo, era parte de su costumbre karniana.

Después de terminar de arreglarse, abrió la puerta de la habitación y caminó escaleras abajo hacia la sala principal, dónde había despertado la primera vez y dónde la mayor parte de los hechos había ocurrido. Escuchó unos gruñidos (ladridos) provenientes de una de las habitaciones, seguido de un aroma agradable que penetraba su nariz descaradamente. Bill tenía un buen olfato y ese aroma estaba llegando hasta su cerebro haciéndolo salivar.

— ¡Buenos días Bill! —Saludó Tom mientras colocaba un plato de algo que Bill no podía reconocer pero que sin embargo sabía que de ahí emanaba el aroma.

Bill alzó dos dedos de la mano derecha, las colocó en su pecho e inclinó su cabeza cómo saludo. Tom asintió con una sonrisa, al parecer esa era la manera de saludarse, lo tomaría en cuenta. Observó cómo Bill tenía su mirada fija en el plato de tocinos con huevo y no pudo evitar sonreír aún más. El alienígena tenía hambre.

—Preparé algo de comer, es casi mediodía, tienes el sueño pesado —Tom rio —Ven siéntate.

Bill asintió y caminó hacia la mesa, sintió algo moverse debajo de ella y al bajar la mirada se encontró con “Lulu”, al animal peludo.

—Solo quiere jugar, es inofensivo, puedes acariciar su cabeza, no va hacerte daño —Tom dijo mientras colocaba unas tiras de tocino en el plato de Bill

Bill se atrevió a colocar la palma de su mano sobre la cabeza del animal y acariciarlo con cuidado, hacía lo mismo que solía hacer con los harloqs de su planeta, ellos amaban cuando les acariciaban el lomo, la cabeza o la panza.

—Parece que le agradas —Tom mencionó tomando asiento al frente de Bill. —Lulu, largo —dijo con voz firme y Lulu obedeció dando brincos fuera de la cocina.

Bill rio, era un animal gracioso, ya no algo peludo que pudiera hacerle daño como creyó en un principio.

Bill miró a su plato, el aroma seguía penetrando su nariz, agarró las tiras con sus manos y le dio una mordida sin ni siquiera pensarlo, estaba muy hambriento para eso.

Tom abrió los ojos de sorpresa mientras cortaba el tocino con el cuchillo, ver a Bill comer de esa manera era…divertido. Parecía un salvaje. Uno muy adorable.

— ¿Te gusta?

—Delicioso —Bill respondió comiendo otra de las tiras de tocino. — ¿Hay más?

—Por su puesto.

Tom siguió observando a la criatura. Su cabello lucía arreglado y pudo notar que incluso llevaba rastas, Tom también había llevado rastas cuando era más joven, pero tras entrar a la universidad de astrofísica tuvo que cambiar su look y no se le ocurrió otra cosa que trenzas.

También notó que Bill llevaba maquillaje oscuro en los ojos, no se había percatado de ello la noche anterior, no es que no le haya tomado importancia, simplemente estaba tan envuelto en sus pensamientos y confusión que no lo había notado. Bill también lucía gracioso vistiendo su ropa holgada, se sintió un poco culpable ya que el alienígena se ha de haber sentido un tanto incómodo, pero era todo lo que tenía, incluso era la talla más “a su medida” para él.

Tom no había podido dormir propiamente la noche anterior, su pensamiento estuvo invadido por el alienígena, irónicamente. Muchas de sus teorías habían sido, metafóricamente, destruidas, incluso muchas de las teorías que parecían ser casi imposibles de refutar, habían sido aplastadas por la sola presencia de Bill en ese momento.

Si Tom hubiera sido otro tipo de persona, de seguro hubiera llamado a canales de televisión y hubiera hecho de Bill un animal de circo. Quizá hubiera vendido a Bill a una gran cantidad de dinero con el que pueda vivir por el resto de su vida…pero no. Tenía ahora la misión de ayudarlo y haría todo lo posible para que la criatura llegue a su planeta sano y salvo, lo único que Tom pedía a cambio era información, conocimiento, poder llenar su curiosidad que lo había estado matando por años.

—Entonces Bill…—Empezó Tom mientras le daba un sorbo a su taza de café caliente — ¿Podrías decirme más de tu planeta? ¿De Karnak? —Tom preguntó sin quitar su mirada del alienígena quién empezó a masticar el tocino de manera más lenta, pensando sus palabras.

Bill sabía que había cosas que no podía decir, secretos que no podía revelar. El espacio exterior era una caja llena de sorpresas buenas y malas, cualquier movimiento en falso podría causar la destrucción de miles de vidas allá afuera, Bill debía ser cuidadoso, a pesar de notar cierta amabilidad en el humano, no confiaba del todo, la incertidumbre aún estaba ahí.

—Planeta de una galaxia muy lejana —Bill finalmente dijo —Imposible de llegar con la tecnología humana e imposible de encontrar fácilmente.

Tom asintió, para nada ofendido, sabía que la tecnología de ellos no era nada comparada con la del alienígena.

—Guardiana de tu planeta —Añadió.

Tom frunció el ceño

— ¿A qué te refieres?

Bill no sabía si lo que había dicho estaba bien, pero continuó.

—A pesar de la lejanía. Seres de nuestro planeta resguardan el tuyo para evitar las invasiones ¿no te has preguntado por qué mi apariencia es similar a la tuya y no luzco como un lagarto o algo parecido?

Tom pestañó un par de veces, entendía perfectamente a qué se refería, Bill no estaba ayudando mucho, Tom estaba más y más curioso al respecto.

—Hay hechos que va más allá del entendimiento de los humanos, no quiero subestimar su inteligencia —Bill dijo amigable —Solo que…no sé si podrás entender lo que voy a decirte.

Tom asintió un tanto asustado esta vez.

—Una pequeña parte de mi sangre es humana. De hecho, todos los seres de mi raza tienen apariencia humana, todos en Karnak. —Tom asintió y Bill continuó —Hace mucho tiempo atrás mis ancestros visitaron este planeta y se relacionaron con los humanos primitivos. Aprendieron su lengua y los observaron por mucho, mucho tiempo. Cómo vivían, cómo se reproducían, cómo evolucionaban. Por otro lado en Karnak, las situaciones no estaban muy bien. Las hembras en nuestro planeta eran escasas y no había forma de poder reproducirnos a falta de hembras, entonces, al tener conocimiento de la reproducción de las hembras de este planeta, Karnianos decidieron abducir algunas de aquí.

Tom tenía los ojos bien abiertos al oír la historia y asintió para que continuase.

—Algunas morían en el camino, por no decir la mayoría, solo las más fuerte sobrevivieron hasta llegar a Karnak y empezar el ciclo de reproducción. Sin embargo no era suficiente, las hembras de este planeta no vivían lo suficiente y morían. Es así como mis ancestros, decidieron crear una forma de que los machos también pudieran reproducirse en Karnak con tan solo la sangre de las hembras de este planeta.

—Increíble…—Tom murmuró

—Con el pasar del tiempo ese proceso fue…mejorando —Dijo Bill no muy de acuerdo —Tenemos un almacén de células humanas y sangre de hembra de este planeta para la reproducción en el nuestro. El hecho de que nuestro planeta cuide al suyo es por, cierta, conveniencia. De esa manera podemos continuar manteniendo nuestra raza y su reproducción.

Tom asintió con el ceño fruncido…

— ¿Qué mejoró entonces?

—Qué ya no tenemos que alejar a las hembras de este planeta y llevarlas a Karnak, extraemos lo que necesitamos de manera indirecta y…lo siento, no puedo decir más.

Tom asintió y respetó la decisión de callar del alienígena.

—Por cierto… ¿Por qué te alterabas tanto cuando estrechaba mi mano? ¿Tiene algún mal significado en tu planeta?

—Oh…eso —Bill sonrió cabizbajo — Es una señal de apareamiento. Es lo que usualmente se hace antes de la copula.

—Oh…

Ambos permanecieron en silencio por unos instantes y se echaron a reír, de hecho había sido divertido, Tom se sintió un poco tonto al respecto y recordó no estrecharle la mano a Bill de ningún modo después de saber aquello, no quería espantar al alienígena una vez más.

— ¿Qué hay de tus ojos? —Preguntó Tom calmando su risa — ¿Por qué se oscurecen totalmente?

—Eres un humano muy curioso —Bill dijo divertido

—Es natural en nosotros los humanos.

—Ya veo. —Bill asintió —Es mi visión natural, me ayuda a ver en la oscuridad y también a reconocer si estoy en peligro, tiene diferentes funciones que no será de mucha ayuda aquí, es por ello que mantengo mi visión de humano, al igual que la tuya.

Es entonces que Tom se percató que Bill tenía ojos muy parecidos a los suyos, solo un poco más grandes.

—Lo siento, hago muchas preguntas

—Lo mínimo que puedo hacer es responder. ¿Podemos empezar a reparar mi nave? —Bill preguntó entusiasta.

Tom asintió.

—Primero déjame ordenar todo esto.

&

Después de diez minutos, en la cual ambos, humano y alienígena, se dirigieron hacia el maizal dónde la nave estrellada se encontraba, empezaron a mover la pesada nave hacia el cobertizo que se hallaba en la parte trasera de la casa del abuelo Dan. Tom había olvidado cómo era estar ahí, incluso le trajo recuerdos de él y Fabián jugando a los alrededores.

Ambos se aseguraron de no dejar ninguna pieza de la nave en el maizal, solo un agujero medianamente grande por el impacto, si el abuelo Dan se enteraba del desastre en su maizal, le daría un soponcio instantáneo.

Ya dentro del cobertizo con mitad de la nave dentro y la otra mitad hecha pedazos en el suelo, Bill decidió remangar las mangas de la incómoda camiseta que llevaba puesta y ponerse a trabajar, no quería perder ningún solo minuto, debía apurarse. Tom notó lo concentrado que estaba Bill revisando las piezas y examinándolas una a una, la verdad es que se sentía un poco inútil, había ayudado a Bill a cargar parte de la nave pero…¿Y ahora qué? No quería ser inservible, quería ayudar en algo.

— ¿Necesitas ayuda? —Preguntó Tom asomando su cabeza por sobre el hombro de Bill quién parecía examinar una pieza muy extraña.

—uhm, sí —Bill asintió. — ¿Podrías encontrar dos piezas…?—La criatura señaló y se detuvo al alzar su mirada y encontrarse con los ojos curiosos del humano quién observaba la pieza que estaba señalando. Ahora que la criatura sentía la cercanía del humano, podía sentir su aroma, uno muy agradable que lo hacía sentir de forma extraña.

— ¿Dos piezas…? —Tom preguntó mirando a Bill con una ceja alzada, de pronto la criatura lo estaba mirando de manera incómoda otra vez

— ¿…Dos piezas parecidas a estas? —finalmente logró articular pestañando un par de veces.

—De acuerdo —Tom respondió tan pronto la criatura había terminado de hablar y se puso en marcha con la búsqueda de las dos piezas perdidas.

Había tantas cosas que Tom quería preguntarle al alienígena pero que al mismo tiempo temía hacerlas… ¿Qué si el alienígena se cansaba de él y le arrancaba la cabeza para que se callara?

Tom rio ante la idea y miró a la criatura de reojo. Este tenía mitad de cuerpo dentro de la nave y la otra mitad afuera. No parecía ser agresivo, incluso parecía ser amigable ¿Todos en Karnak serían así?

—Bill —Tom llamó sin contenerse las ganas de preguntar

— ¿uhm? —Bill contestó con mitad de cuerpo metido en la nave destruida.

— ¿Por qué estás aquí? Quiero decir… ¿escapaste de tu planeta?

Bill sacó su cuerpo de la nave y miró a Tom fijamente, se acercó hasta sentarse en frente de él en el suelo.

—Soy el futuro gobernante de Karnak —Bill inició y Tom enfocó toda su atención en el alienígena —últimamente hemos estado siendo invadidos por los Parkos…—Tom abrió la boca para preguntar pero Bill se adelantó —Son como los lagartos de este planeta, con la diferencia que son bípedos y tienen el cuerpo muy parecido al nuestro.

—Joder…—Tom murmuró. Después de todo si existían los alienígenas en formas de lagarto.

—Ellos provienen de un planeta vecino al nuestro, casi siempre lidiamos con ellos. Pero últimamente…pareciera que alguien más estuviera detrás de todo esto. Alguien que está en mi contra cómo futuro gobernante de Karnak —Bill agachó la mirada y tomó una de las piezas del suelo —Mi padre creyó que era una buena idea que viajara a Acos y permaneciera ahí hasta que la guerra terminara, me negué en un comienzo, no quería dejar a toda mi gente, quería estar con ellos, pelear por ellos, salvar nuestra raza. Sin embargo…—Bill dejó ambas piezas en el suelo una vez más —mi padre insistió, no pude negarme y abordé la nave. No sé qué sucedió después todo pasó muy rápido.

Tom asintió intentando procesar toda la información que su cerebro había recibido. Parcos, Acos, gobernante, guerra…

—Nuestro planeta es muy pacifico —Bill alzó la mirada y sonrió —Si dejamos de lado a los molestosos Parkos. No lo entiendo…—Bill sacudió la cabeza y dio un profundo suspiro.

Tom tuvo la gran necesidad de acercarse y abrazar a la criatura para brindarle un poco de confort, de ánimos, pero no pudo. Había algo que lo detenía hacerlo.

—Haré todo lo posible para que regreses a Karnak, Bill —Tom dijo con firmeza —regresarás pronto con tu gente, te lo prometo.

Bill miró al humano en frente de él, preguntándose ¿Por qué eran tan amigable con él? ¿No se supone que los humanos eran seres crueles y ruines cómo una vez se lo habían hecho saber? ¿Por qué este humano no era así? ¿O es que era una trampa? ¿Acaso el humano se comportaba de esa manera para luego atraparlo fácilmente y examinarlo en grandes laboratorios?

— ¿Bill? ¿Estás bien?

¿Y si nunca más volvía a su planeta? ¿Y si ese humano no era en realidad lo que parecía ser?

La respiración de Bill comenzó a dificultarse, sus ojos comenzaban a oscurecerse y sus uñas comenzaban a crecer…tenía que defenderse de los humanos, ellos no eran buenos, ellos quieren encontrarlos, examinarlos y acabar con ellos.

— ¿B-Bill? —Tom preguntó tras ponerse de pie y retroceder.

Bill se llevó ambas manos a la cabeza, empezó a soltar gruñidos y palabras en su lengua, Tom quiso acercarse pero un gruñido animal hizo que se alejara aún más.

—Largo —Dijo Bill con voz grave y rasposa.

—N-No creo que sea…

— ¡Largo!

Tom no lo pensó, le dio una última mirada y salió presuroso, casi tropezándose, del cobertizo escuchando los gruñidos del alienígena a lo lejos.

Continuará…

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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