Alienígena 6

Alienígena 6

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 6: La complejidad de los humanos (parte 2)

Tom manejó alrededor de una hora o dos para llegar finalmente a la ciudad. Durante todo el trayecto Bill había estado pegado a la ventana viendo todo a su alrededor, muy parecido a Lulu quién también solía mirar por la ventana cada vez que Tom lo llevaba en el auto. Para el alienígena todo parecía tan nuevo y le asustaba un poco el hecho de ver a tantos humanos juntos en las calles, yendo de un lado a otro, vestidos de manera extraña. Seguro, Bill, como muchos en Karnak, sabían sobre los humanos y de su civilización pero estar en ella era muy diferente.

A Tom no le incomodaba en lo absoluto cada vez que el alienígena se giraba para preguntar cada que podía “¿Qué era ese monumento?” refiriéndose a algunas estatuas y edificios o “¿Qué eran esas luces en medio de la autopista?” refiriéndose al semáforo y cosas sencillas como esa.

Finalmente Tom decidió aparcarse en un gran estacionamiento de una tienda de ropa, normalmente la tienda dónde suele comprar sus grandes prendas y además su favorita.

— ¿En dónde estamos? —El alienígena preguntó curioseando a su alrededor. — ¿A dónde vamos?

Tom sonrió, después de todo no era el único que hacia muchas preguntas.

—Esta es una tienda de ropa, aquí podremos conseguir ropa a tu medida así no tendrás que usar las mías —Tom explicó.

—Oh…

— ¿oh?

—uhm…bueno, la jerarquía alta de Karnak no tiene permitido usar otro tipo de prendas excepto la oficial. Es decir…

— ¿Es decir la ropa que llevabas puesta cuando te estrellaste? —Preguntó Tom con una sonrisa —Escucha, solo elige la ropa que te haga sentir cómodo, algo que te guste, sin compromisos.

—Pero…

—No hay nadie de Karnak aquí, excepto tú, así que nadie sabrá que usaste otras prendas, además ya estás usando las mías ¿Cuál es el problema? —Tom interrumpió con una sonrisa.

Bill asintió.

Por supuesto Tom no lo entendería, era un humano.

Se adentraron a la tienda, había mucha gente, por supuesto todos distraídos en encontrar una prenda que comprar. Bill observó a su alrededor con ojos enormes, nunca se imaginó encontrar un armario tan inmenso.

—Tu armario es pequeño a diferencia de esto —El alienígena mencionó acercándose a la sección de ropas masculinas. Recordó cuando el humano le enseñó el pequeño armario que tenía en casa, no era nada comparado a esto.

Tom rio.

— ¿Armario? Esto no es un armario, Bill. Es una tienda —Dijo con una sonrisa, el alienígena era adorable a veces.

—Oh…—Bill rozó sus dedos con la tela de una camiseta que tenía el logo de una calavera y también le echó un vistazo a una chaqueta negra de cuero ¿Por qué no existían trajes así en Karnak? Se preguntó.

— ¿Te gusta?

Bill asintió.

—Podrías probártela —Tom sugirió y tomó la chaqueta con la camiseta que minutos antes Bill había estado observando.

Tom aprovechó para tomar más camisetas y pantalones a la medida de Bill para que se lo probara y finalmente se decidiera por un conjunto.

Casi después de treinta minutos recorriendo gran parte de la tienda, Tom ya llevaba en sus manos una buena cantidad de ropa que Bill podría usar y la verdad es que estaba ansioso por verlo usando uno de esos trajes, le quedaría muy bien.

Demasiado bien pensó.

Ambos entraron a una pequeña habitación con espejos a los costados de las paredes y una cortina.

—Esperaré aquí, ve a probarte esto —Tom sugirió y esperó en un banco a que Bill saliera con el primer conjunto.

Dentro de la cabina personal, Bill se miró a sí mismo en el espejo que reflejaba su cuerpo entero, a decir verdad se veía muy gracioso vistiendo las ropas del humano, aunque honestamente creía que Tom lo lucía mejor que él. Se desvistió y se colocó el primer conjunto que el humano y él habían escogido. Eran unos pantalones negros con bolsillos y una correa gruesa, una camiseta de color plomo con manchas negras (o negra con manchas plomas) con el que venía adherido en el cuello unas bonitas estrellas. Bill se miró en el espejo una vez más y pensó que se veía muy bien, de hecho, lucía como un humano más de ese planeta, se preguntó por unos instantes ¿Qué diría su padre al verlo vestido de ese modo y no con su típico enterizo ceñido al cuerpo?

Bill salió de la cabina con una sonrisa tímida ¿Le gustaría al humano como luce? ¿Le diría que luce bien? Pero…

Un segundo.

¿Por qué querría que al humano le gustara?

Meneó la cabeza.

— ¿Y bien? —Preguntó en busca de una respuesta, Tom lo estaba mirando con los ojos abiertos y la boca ligeramente abierta ¿Acaso no le gustó?

—Oh…ah…uhm… ¡Fantástico! —Dijo Tom y luego aclaró la garganta, a veces actuaba tan estúpido. —Luces muy bien. —Tom se relamió los labios solo para asegurarse de que no haya rastro de baba —Toma, prueba con el segundo conjunto —sugirió y tosió nervioso.

Tenía que admitirlo, Bill era una criatura hermosa.

Bill asintió y se dirigió a la cabina a probarse el segundo conjunto. Esta vez era un pantalón rojo a cuadros con tirantes con una correa gruesa. También se colocó una camiseta negra y encima una chaqueta de cuero falso, se miró en el espejo y sonrió. Se sentía bien con ese traje, le gustaba y esperó que al humano le gustara también.

Frunció el ceño. Una vez más con ese pensamiento.

Salió de la cabina y sonrió ampliamente al ver los ojos de Tom abrirse enormemente. Sí, le gustaba.

—Joder…Te queda muy bien —Dijo Tom escaneando a Bill de pies a cabeza, se mordió el labio…esto no era bueno, no podía tener ese tipo de pensamientos con Bill… ¡Joder, qué era un alienígena!

— ¿conjunto tres?

—Oh sí, claro…aquí tienes —Tom le entregó el conjunto tres para que se probara.

Bill ingresó a la cabina y se desvistió una vez más para probarse el siguiente conjunto. Esta vez era una camiseta que aparentaba ser dos, un dos en uno. Una camiseta sin mangas de color blanco por dentro y una camiseta sin mangas, un poco más suelto, de color negro por fuera, este caía por su hombro con picardía y unos pantalones negros pitillo. Se vio en el espejo una vez más y sonrió, sí, ese conjunto también le gustaba, una vez más preguntándose ¿por qué no habían trajes así en su planeta? Los humanos eran muy creativos, afirmó mentalmente.

Salió de la cabina y miró al humano con una sonrisa, este le sonrió de vuelta y asintió con aprobación.

—Definitivamente no hay prenda que te quede mal —Tom dijo y Bill sonrió aún más, mostrando sus dientes relucientes. — ¿Te gusta?

—Es muy cómodo.

Tom asintió.

—Bien, vayamos a pagar por ello.

Ambos se dirigieron a caja, Tom tenía planeado comprarle un solo conjunto a Bill, después de todo, sabía que no se quedaría por mucho tiempo y que tan pronto su nave se arregle este se iría, sin embargo, tras verlo con los tres conjuntos…prefirió comprar los tres. El dinero era lo de menos, no es que Tom tuviera de sobra, había ahorrado lo suficiente para sus vacaciones pero…bueno, Bill valía la pena.

Mientras Tom pagaba en caja la compra de las prendas, Bill miraba todo a su alrededor, la gente yendo de un lado a otro con las manos llenas de bolsas por sus compras, también observó a algunas personas que lo miraban con curiosidad y Bill intentó ignorarlas, la verdad es que se sentía un tanto cohibido, una vez más recordó que Tom le había dicho que siempre y cuando este a su lado nada malo le pasaría, al menos no en ese planeta, así que se sentía a salvo con todos esos humanos a su alrededor.

—Eso es todo, gracias por su compra —Bill oyó decir a la mujer que atendía a Tom, también llevaba el rostro pintado, sus labios rojos y sus ojos delineados, no solo ella, sino muchas de las hembras jóvenes y adultas de la tierra (al menos las que había visto hasta el momento) tenían el rostro pintado.

—Tom…—Bill jaló a Tom ligeramente del brazo cuando este terminó de recibir la última bolsa con las nuevas prendas de Bill.

— ¿Pasa algo? —Tom preguntó dirigiendo su mirada a Bill con curiosidad.

— ¿Es normal que las hembras de tu planeta tengan el rostro pintado o son ellas partes de algún alto rango? —Preguntó Bill con seriedad, aunque a Tom le pareció lo más adorable.

Sonrió y meneó la cabeza divertido.

—Es normal que las mujeres se maquillen en este planeta Bill, ya sabes, para verse bien y no necesariamente por que sean de alto rango, como tú en Karnak y con la diferencia de que eres del sexo opuesto… ¿verdad? —Dijo Tom un poco nervioso, dudoso en realidad.

—Oh… ¿Espera me estás confundiendo por una hembra?

— ¿¡Qué!? ¡No, no, no, no! Solo…ugh, por supuesto que no. —Tom titubeó.

Después del incómodo momento, Tom decidió invitarle a Bill un jugo helado, sí, era comienzo de verano y el sol comenzaba hacer acto de presencia de manera salvaje.

Se encaminaron a una tienda de jugos y esperaron por su pedido, Bill decidió sentarse cerca a la gran ventana y así poder ver a toda la gente caminando en las calles, le llamaba mucho la atención, le fascinaba ver a tantos humanos juntos y todos parecían no querer hacerle daño, aunque quizá eso era porque no sabían que había un alienígena entre ellos, si lo hubieran notado ¿hubieran actuado de manera distinta a su alrededor? Tal vez…

— ¿En qué piensas? —Tom se atrevió a preguntar al ver a Bill tan concentrado con su rostro apoyado sobre su mano y el codo descansando sobre la mesa, mirando hacia la ventana.

—En muchas cosas —El alienígena respondió sin profundizar, no mentía, estaba pensando en muchas cosas y se planteaba situaciones de “¿Qué pasaba si…?” o “¿Qué hubiera pasado si…?”

— ¿Qué solías hacer en tus ratos libres en tu planeta? —Tom preguntó de pronto, no habló muy alto, tenía que ser cuidadoso con lo que hablaba con Bill en un lugar público, uno nunca sabe si hay un detective privado o alguien del gobierno siguiendo o escuchándote.

Bill giró su cabeza para mirar a Tom, este tenía una sonrisa en el rostro y Bill no pudo evitar sonreír también, esto era extraño. Todas esas sensaciones que el humano le producía en él eran extrañas. No lo había sentido nunca, ni siquiera en su planeta. Era como un calorcito en el vientre, un cosquilleo en el cuerpo que te estremece.

—Yo…solía visitar los núcleos y a la gente que vivía en él. —Bill observó a Tom alzar una ceja, cierto, no sabía qué eran los núcleos —Los núcleos son como pequeños grupos, dónde viven distintas familias. —Tom asintió —Solía visitarlas y ayudarlas si lo necesitaban. Es lo que hace un gobernante o en este caso, el futuro gobernante. —Bill sonrió con orgullo —Quiero que la gente se identifique conmigo como yo con ellos, que sepan que estoy ahí para proteger nuestra raza.

—Serás un buen gobernante.

—Eso espero. Aún me falta mucho por aprender.

A los pocos minutos se acerca la mesera colocando sus jugos helados sobre la mesa con algún otro bocadillo que Tom había incluido en su pedido.

— ¿Qué es esto? —Bill preguntó señalando el palito de color sobre su bebida.

—Una pajilla —Tom respondió —Es para sorber el líquido, así —Tom demostró y Bill asintió, intentó hacerlo pero en lugar de “sorber”…sopló, causando burbujas en su bebida y derramando un poco sobre mesa. — ¡Oh cuidado! —Tom lo detuvo.

Bill dejó de soplar y vio el desastre que había ocasionado ¿Por qué los humanos tenían que complicarse las cosas con objetos extraños? Pensó.

—Descuida —Tom le respondió tranquilo, se levantó de su asiento y con una servilleta limpió el líquido derramado. También vio que Bill se había manchado parte de la camiseta que llevaba puesta (una de las camisetas de Tom, por supuesto) —No te preocupes, secará pronto.

Bill asintió con una sonrisa, parecía un pequeño niño y Tom no dejaba de pensar en lo adorable que era. Por millonésima vez.

— ¿Hay algo más que hacías en tu planeta aparte de visitar los núcleos? —Tom preguntó regresando a su sitio y bebiendo un poco de su bebida.

Bill decidió no hacer uso de la “pajilla” y bebió un poco del jugo dulcete —uhm…suelo hacer melodías. —Bill contestó no muy seguro de ese pasatiempo, su padre le había dicho que era una pérdida de tiempo y que no era nada productivo para su planeta, entonces ¿Para qué hacerlo? Sin embargo a Bill le gustaba, lo había aprendido aquella vez que visitó uno de los núcleos, una de las hijas del jefe del núcleo le había enseñado y simplemente le fascinó.

— ¿melodías?

Bill asintió.

— ¿cantas? ¿Te refieres a cantar? —Tom preguntó y después de unos segundos Bill asintió no muy seguro. —Oh muéstrame.

— ¿Aquí?

—Sí.

—No.

— ¿Por qué no?

Bill se mordió el labio no muy seguro ¿Y si no le gustaba? ¿Y si pensaba que era algo inútil como su padre le había dicho?

Aunque a esas alturas Tom le había demostrado que no debería importarle lo que su padre diga, como por ejemplo usar ropa de los humanos o relacionarse con ellos. Era extraño cómo últimamente a Bill comenzaba importarle lo qué el humana pensara. Preocupante.

—No soy muy bueno, aún soy un aprendiz…solo lo hago en mis ratos libres y cuando estoy solo —Bill contestó.

—Oh vamos —Tom insistió — ¿por favor?

La criatura vio la sonrisa y los ojos del humano y no pudo resistir. Demonios, otra vez esa sensación extraña ¿¡Qué rayos era eso!?

—De acuerdo.

Bill aclaró su garganta y de pronto comenzó a producir un sonido, como un arrullo, una melodía hermosa, tenía los ojos cerrados al igual que su boca, el sonido era producido por su garganta y Tom parecía sentirse hipnotizado al sentir el sonido llegar a sus oídos.

Luego de dos minutos, Bill abrió los ojos y con cierto rubor, sonrió.

Tom, por su lado, tenía el rostro embelesado por la melodía, no se imaginaba que Bill fuera capaz de producirla…no, ahora no se imaginaba a cualquier humano sobre la faz de la tierra capaz de producirla, ni cualquier otro aparato sofisticado.

Bill lo miraba expectante, como si estuviera esperando por algún comentario, alguna crítica, buena o mala.

—Eso fue…—Tom comenzó, pensando en qué palabra usar, no sabía cómo describirlo —maravilloso, fue…hermoso.

Bill suspiró complacido, como si hubiera estado aguantando el aire por unos segundos, sonrió una vez más

—Palka, Tom —Sonrió Bill, era la primera vez que le cantaba a otra persona que no fuera Andreas o Nalea, la joven que le había enseñado a cómo hacerlo, a pesar de que tanto Andreas como Nalea, le habían dicho que era muy bueno en ello y que la melodía que producía era bellísima, Bill no les creía del todo, pensaba que lo decían solo por cortesía. Pero ahora, al recibir el comentario positivo de Tom, a quién a penas conocía, lo hacía sentir más seguro de ello y quizá sí era realmente bueno.

—De nada —Tom sonrió de vuelta.

Ambos terminaron sus bebidas y los bocadillos, Bill dijo si podía llevar más de esas cosas comestibles a casa, refiriéndose a los dulces y Tom asintió entre risas. Al parecer Bill había quedado encantado con ello.

Salieron de la tienda y siguieron caminando por las calles de la ciudad, Bill veía todo a su alrededor con los ojos enormes y la boca ligeramente abierta, ver los edificios tan altos, pantallas enormes mostrando publicidad, escuchar el ruido de los autos, de todas las personas hablando a la vez…se sentía un poco aturdido y a la vez fascinado.

En Karnak todo era muy distinto, menos bullicioso, sí, habían edificios blancos con grandes ventanales y paneles enormes para la energía pero…todo parecía tan monótono y aburrido, a diferencia de lo que Bill veía en la tierra, la gente tan dinámica.

Entonces Bill se giró para ver a Tom y en su lugar se topó con un aparato en frente de su rostro, un pequeño objeto rectangular que Tom sostenía en la mano.

— ¿Qué es eso? —Preguntó Bill mirando con extrañeza el objeto que Tom sostenía.

—Un celular.

— ¿Celular?

—Sí, por dónde el cual te puedes comunicar con cualquier persona que tenga el mismo aparato, en realidad tiene distintas funciones.

—oh… ¿Te estás comunicando con alguien?

—No.

— ¿Entonces qué haces? —Preguntó Bill confundido, Tom tenía el celular alzado, casi señalando en su rostro y a Bill eso le parecía extraño.

—Te estoy grabando.

— ¿A mí? ¿Por qué?

Tom sonrió. Mientras Bill había estado tan distraído mirando todo en su entorno, Tom había decidido sacar su Smartphone y grabarlo, era inevitable, tenía que tener recuerdo de ese día, le entristecía un poco saber que Bill iba a tener que irse en algún momento y luego se arrepentiría por no haber si quiera tomado una foto, es por ello que se decidió por grabar.

—Por qué te ves lin-…gracioso. —aclaró su garganta y se mordió la lengua. Tenía que ser muy cuidadoso con sus palabras, recordar que Bill no es de su planeta. Recordar que Bill no es una chica. Recordar que Bill se irá pronto.

—Oh… ¡Hola! —Bill saludó a la cámara, sonrió y Tom hizo todo lo posible para no derretirse de ternura, gracias a Dios grabó eso.

Siguieron caminando hasta finalmente llegar al aparcamiento y tras dejar todas las bolsas dentro del auto, subieron para hacer su camino a casa, tenían mucho que hacer empezando por arreglar la nave de Bill. Quizá en algún otro momento saldrían de nuevo.

Ya dentro del auto, Tom puso algo de música, Aerosmith entre sus favoritos, el volumen no muy alto, en caso Bill quisiera decir algo y así pudiera oírlo. Sin embargo eso no pasó por que Bill parecía disfrutar de la música y estuvo todo el camino a casa con los ojos cerrados. No estaba durmiendo. Pensaba.

Pensaba todo lo que estaba pasando.

Su nave se estrelló en el planeta tierra y un humano lo ayudó, le dio hospedaje, le compró prendas y es el ser más amigable que podría haber conocido. Además de malditamente atractivo. Bill odiaba tener que pensar eso, porque dolía, dolía saber que no podía ir más allá con el humano, ya estaba yendo muy lejos con “siendo amigos” porque Tom era su amigo ¿verdad?

Se había dado cuenta que ese calorcito en su vientre significaba algo pero no lo quería aceptar, no podía aceptarlo, era algo imposible. Aquella atracción no debía existir, no con un humano, no en el planeta tierra. No.

Además había alguien más que esperaba a Bill en Karnak. Alguien que gobernaría junto a él, alguien quiénes sus padres eligieron para que se realice la ceremonia. Bill no quería, pero era su deber y tenía que cumplirse.

Dejó que el viento que ingresaba por la ventana del auto refrescara su rostro y que la melodía extraña que el humano había puesto en el auto invadiera sus oídos. Quería disfrutar su estadía en la tierra tanto como podía para luego cuando llegara a Karnak, les contara a todos de su pequeña e inesperada aventura.

Continuará…

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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