
Fic TOLL de lunallena
Capítulo 7: Frustración
Había pasado un día desde la salida de Tom y el alienígena a la ciudad, cuando llegaron a casa el día anterior, Tom acomodó todo lo que había comprado, aparte de los accesorios de Bill, también algunos personales. No pasó mucho tiempo para que ambos se dirigieran al cobertizo y revisaran todo, la nave aún seguía ahí, intacta e inutilizable.
Tom ayudó a Bill a seleccionar las piezas y ordenarlas en orden sobre una gran mesa de madera, eso por supuesto les tomó mucho tiempo, porque eran muchas piezas y Bill tenía que asegurarse de que no faltara ninguna, aunque no podía asegurarse de ello porque en el momento del impacto es probable que muchas piezas se hayan perdido entre el maizal.
Para cuando terminaron de ordenar las piezas ya había oscurecido, Tom tenía que darle la comida a Lulu y darle el paseo rutinario, por otro lado Bill decidió quedarse en el cobertizo y continuar con el arreglo de su nave. Tom no se negó y dejó que el alienígena continuara con su trabajo.
Alrededor de la media noche, Tom aún seguía despierto, no podía irse a dormir tranquilo sabiendo que allá fuera, justo en el cobertizo de su abuelo había un alienígena trabajando en su nave averiada. Totalmente extraño y…ridículamente emocionante.
Decidió dirigirse al cobertizo. Una vez más.
Encontró a Bill sentado en el suelo con las piernas cruzadas concentrado en un aparato que sostenía en la mano. No pareció notar su presencia así que Tom carraspeó para que Bill lo notara.
Por supuesto así fue.
Tom le dijo a Bill que mejor descansara y que podría continuar con el trabajo al día siguiente, Bill insistió en quedarse, pero al final, Tom logró convencerlo y llevarlo dentro de la casa.
Tras un aseo rápido –lavarse el rostro, las manos y dientes- Bill se vistió con otras ropas para “dormir”. La verdad es que no estaba del todo acostumbrado a las actividades que el humano hacía antes de ir a descansar, en su planeta no lo hacían de esa forma y todo era más sencillo; pero una vez más, no estaba en Karnak, estaba en la tierra y tenía que hacer las cosas de humano aunque le pareciera un poco inútil.
&
Ya casi una semana de convivencia de Tom con el alienígena. Era una bonita tarde aquel día, el sol brillaba intensamente y también había una brisa fresca en el ambiente. Un día perfecto para ir a la playa o salir a dar una caminata. Algo que Tom no podía hacer en esos momentos por muchas obvias razones. Se preguntó que estarían Gustav y Natalie haciendo, quería llamarlos y preguntarles cómo iban sus vacaciones, pero finalmente decidió no hacerlo, en su lugar, cogió sus libros y su laptop para comenzar a trabajar en el ensayo pendiente que debía presentar en la universidad al termino de las vacaciones, sí, faltaba mucho tiempo para ello pero ¿por qué hacerlo a último hora?
Tom abrió uno de los libros que había comprado en una de las librerías de la universidad y comenzó con la lectura.
O al menos eso intentó.
No podía estar del todo concentrado porque Bill ocupada gran parte de su mente ahora. Bill había pasado el resto de la mañana en el cobertizo, había estado actuando muy extraño, Tom lo notó desde que había despertado. Estaba más callado, a penas respondía cuando le hablaba y solo comió un poco del desayuno, después de eso se dirigió al cobertizo y no había salido de ahí desde entonces, quizá Bill comenzaba a hartarse del planeta tierra y quería llegar lo más pronto posible a Karnak, es por ello que se apuraba tanto en reparar su nave.
Ese pensamiento le entristeció un poco a Tom. Se había prometido en un inicio a ayudar al alienígena con la reparación de su nave y que lo haría regresar a su planeta pero ahora…no quería que eso sucediera, aunque sonara egoísta, Tom quería que el alienígena se quedara un tiempo más, que siguiera compartiendo con él experiencias de su planeta, información y conocimientos al respecto.
¿Qué debía hacer ahora?
Tom tenía muchas ganas de llamar a todas las personas que conocía y contarles su experiencia, pero al mismo tiempo no podía hacerlo, eso sería muy peligroso, la noticia llegaría a los medios de comunicación, a la policía, al gobierno…Mierda, todo sería un desastre.
Vamos, Tom…no eres el mejor en tu escuela por nada, pensó.
Tom dejó de lado su libro y se enfocó en su laptop, entró a un navegador de internet y tecleó “Karnak planeta alejado” en la barra blanca del buscador. Creyó que sería algo tonto, pero uno nunca sabe. Le salieron muchas opciones, pero ninguna referida al planeta sino a la antigua ciudad de Egipto. No sé rindió y siguió buscando, página tras página.
Al llegar a la página 25, apareció el título de un blog que le llamó completamente la atención “Lo desconocido” era su nombre. Tom le dio clic e inmediatamente su vista se enfocó en la página. Parecía ser un blog común, normal, incluso un poco aburrido sobre galaxias, planetas y demás.
En una de las pestañas del blog decía “El planeta guardián” y Tom frunció el ceño, sin pensarlo le dio clic. Ante él apareció un texto, al parecer un breve comentario del administrador de la página respecto a ello, Tom leyó mentalmente:
“…No es noticia que se haya oído decir a algunas personas, científicas o no, que fueron seres de otro planeta quiénes también estuvieron involucrados en la construcción de las pirámides de Egipto o en otros de sus antiguos monumentos ¿Qué tan cierta es aquella afirmación? Algunos dicen tener pruebas otros a solo ignorar o rechazar tales pruebas. Un antiguo científico ruso, Sergio Volkov, dice haber sido parte de una abducción extraterrestre, el científico explica que una noche “vivió” algo realmente extraño, de pronto sintió haber estado en una habitación y no podía moverse, sintió presencias a su alrededor “seres extraños”, según expresa, hablaban en un idioma irreconocible y oyó el nombre “karnak” decir a uno de ellos. Cuando el hombre despertó de aquel vívido sueño, el cuerpo le dolía, sobre todo la cabeza y más aún, apenas podían recordar lo ocurrido. Tras asistir a varias sesiones de hipnosis y al ver las grabaciones, se vio a sí mismo contar lo ocurrido es así como recordó todo aquel “sueño”. Al año de lo ocurrido, el hombre desapareció. No se supo nada de él. Dicen que viajó a algún lugar de América y allí finalmente fue su deceso, pero la verdad es que nunca se halló su cuerpo y algunos suponen (creyentes en los alienígenas y abducciones) que pudo haber sido abducido por uno de esos seres para su eliminación. Todo un misterio…”
Tom se estremeció al terminar de leer, parecía una de esas historias que encontrabas en internet para pasar el rato y entretenerte ¿Qué tan cierto era todo esto? Por supuesto para Tom aquello no fue suficiente y comenzó a investigar más sobre aquel científico Sergio Volkov. Encontró una breve biografía en Wikipedia, algunas páginas dónde se narraba la misma historia de aquel blog (qué por cierto Tom guardó en su historial) y también se dice de la existencia del video de la hipnosis del sujeto. No importa cuánto Tom buscó, aquel video no estaba en internet.
Tom siguió navegando en aquel blog que había encontrado y se topó con muchas cosas curiosas sobre galaxias desconocidas y seres que podrían existir en otros planetas. Estaba tan sumergido en ello que no notó a Bill entrar por la puerta de la casa y asomar su cabeza por la sala.
— ¿Tom?
Tom se sobresaltó en su asiento y rápidamente alzó su mirada hacia Bill, quien tenía las mejillas levemente sonrojadas, por el calor, asumió.
— ¿Sucede algo? —Tom preguntó moviendo levemente su ordenador a un lado.
—Necesito tu ayuda ¿podrías…?
—Sí, claro, déjame apagar esto.
Tom apagó rápidamente su ordenador, cogió las llaves y salió de casa detrás de Bill hacia el cobertizo. Sí, no estaba equivocado, era un día hermoso.
Al llegar al cobertizo, sus ojos se abrieron al ver gran parte de la nave construida ¿Lo había hecho Bill por sí solo? Se preguntó. Desvió su mirada de la nave y fijó su atención en el alienígena quien estaba sentado sobre una silla, lucía cansado, su rostro levemente sonrojado y su pecho se movía rápidamente por su respiración. Tom arrugó el ceño, no parecía estar en buen estado.
— ¿Estás bien? —Preguntó y el alienígena negó con la cabeza.
—La temperatura de tu planeta es muy elevada…yo…—Bill hizo un esfuerzo para poder hablar —Necesito líquido…
— ¡Espera un segundo!
Tom corrió hacia la casa, se dirigió al refrigerador y sacó tres botellas de agua, rápidamente regresó al cobertizo, para encontrar a Bill con la cabeza hacia atrás, aún sentado en la silla y con los ojos cerrados.
— ¡Bill!
—Shhh estoy bien —Bill siseó un poco fastidiado
—Aquí tienes.
La criatura rápidamente agarró la botella de agua helada que Tom le había ofrecido y se bebió todo el líquido de golpe, como si no hubiera bebido agua tras haber estado corriendo la maratón en un desierto o algo similar.
—Más —Pidió.
Tom se apresuró a abrir otra botella y se la ofreció.
Bill terminó bebiendo las tres botellas al final y Tom no podía salir de su sorpresa.
— ¿Querías mi ayuda? —Tom preguntó sintiéndose un poco incómodo, no quería ser una molestia para la criatura y parecía tan concentrado en su nave que Tom simplemente no quería interrumpir.
—Sí —Bill asintió —Subiré al techo de la casa en busca de señal, avísame cuando la luz de este objeto parpadee —Mencionó el alienígena señalando un pequeño aparato que tenía semejanza a la de una radio.
Tom asintió y acompañó a Bill fuera del cobertizo.
Tom vio a Bill ponerse de cuclillas, apoyar sus manos en el suelo y luego alzar su parte trasera en el aire para tomar impulso.
— ¿Qué vas hacer? —Tom preguntó con el ceño fruncido.
—Subiré al techo.
— ¿Y cómo vas-LA PUTA MADRE —Tom trastabilló hacia atrás al ver al alienígena dar un salto felino hacia el techo de la casa. — ¿Qué carajos? —Se susurró para sí al ver al alienígena en el techo buscando por alguna señal.
— ¿Está parpadeando? —El alienígena gritó desde el techo sosteniendo un aparato en su mano.
— ¿ah? ¡No! —Tom respondió mirando el objeto parecido a una radio, aún perplejo por lo que acaba de ocurrir.
— ¿Y ahora? —Bill preguntó una vez más tras dar unos pasos al borde del techo y estirar su brazo hacia el noreste.
—No toda… ¡sí! ¡Parpadea! —Tom dijo con los ojos bien abiertos observando el objeto que tenía en sus manos. Una pequeña luz blanca comenzó a titilar insistentemente.
— ¡Perfecto! ¡Ve a la nave y conéctala dentro del monitor principal! —Bill ordenó y Tom pestañó un par de veces asintiendo.
Se dirigió hacia la nave y metió su cuerpo dentro de ella, todo lleno de botones y pantallas que mareaban a Tom.
— ¿Y ahora cuál demonios es la pantalla principal? —Tom se preguntó en voz alta.
Tras examinar cada pantalla de la nave, encontró una que era diferente a las otras, este tenía botones en los costados y un agujero rectangular, supuso que ahí debía conectarse.
Colocó el aparato en el espacio y entonces toda la nave se encendió. Luces parpadeando en todos lados y haciendo sonidos ruidosos. Tom salió de la nave y esperó no haber estropeado algo.
Bill entró al cobertizo y entró a su nave, Tom esperó fuera esperando alguna otra instrucción.
— ¡Funciona! ¡Tom, Funciona! —Escuchó a Bill decir y Tom sonrió triste. Sí. Eso era todo. Su nave funcionaba, regresaría a su planeta y…todo habría terminado.
—Me alegro —Tom respondió en un tono triste y una sonrisa apenada en su rostro.
Bill salió de su nave con una sonrisa de oreja a oreja, ambas manos en su cintura y mirando su nave con orgullo. Sí, el alienígena se sentía orgulloso de poder haber arreglado su nave, quizá con un poco de ayuda, pero lo había logrado. Giró su cabeza para luego encontrarse con la mirada triste del humano en frente de él. Tenía una sonrisa en su rostro pero no parecía ser genuina y Bill pudo sentirlo de alguna manera.
— ¿Sucede algo? —Preguntó Bill con un tono preocupado, en verdad lo estaba, el humano había sido tan amable con él todos esos días que verlo con esa expresión en el rostro lo entristecía.
—Eso quiere decir…—Tom inició mirando directamente los ojos de la criatura —que te irás pronto ¿verdad?
Bill asintió lentamente.
—Vaya…—Tom sonrió triste —siento que…olvídalo. Yo…creo que debo ir a ver a Lulu, si necesitas algo me avisas. —dijo Tom y sin más salió del cobertizo con pasos rápidos dejando al alienígena confundido.
&
La hora del almuerzo fue tan incómoda como el desayuno. Bill no mencionaba palabra alguna y Tom tampoco, ambos sumergidos en sus propios pensamientos.
Uno pensando ¿Qué rayos le pasaba al humano? ¿Por qué de pronto parecía estar tan decaído? Y el otro ¿Qué rayos me pasa? ¿Por qué estoy actuando así hacia un alienígena? Por supuesto, ninguno de los dos sabía lo que sentía el otro.
Tom se había acostumbrado a la presencia del alienígena todos esos días, al límite de pensar en Bill como una persona más y no un ser de otro planeta, el pensamiento de tener que dejarlo ir lo entristecía, el pensamiento de ya no ver al alienígena por las mañanas jugando con Lulu o haciéndole preguntas curiosas sobre el planeta tierra le hacían sentir un fuerte sentimiento en el pecho. Sabía que tan pronto Bill se suba a su nave y despegue, nunca más lo volvería a ver, nunca más volvería ver sus grandes ojos color avellana, nunca más volvería ver su sonrisa reluciente, nunca más volvería escuchar su melódica voz.
¿A quién quería engañar? Esto iba más allá de una costumbre, Tom no solo se había acostumbrado a la presencia de la criatura, si no que sentía algo más. Le gustaba. Sí, eso era, le gustaba Bill pero eso era algo que no podía ser de ninguna manera. El era un humano y él un alienígena. El vivía en el planeta tierra y él en un planeta alejado de una galaxia desconocida. Solo era algo platónico, quizá solo una atracción.
Tom suspiró y dejó de comer, el apetito se le había ido, acababa de admitir (mentalmente) que le gustaba la criatura que estaba en frente de él ¿Cómo rayos iba a vivir con ese sentimiento ahora?
Por otro lado, frente a él estaba el alienígena, comiendo lentamente y pensando en toda la situación. La noche anterior, cuando Tom le dijo que sería mejor que descansara y que continuara con el trabajo de su nave la mañana siguiente, Bill obedeció y tuvo la oportunidad de comunicarse con Andi mentalmente. Este le había dicho que los eventos en Karnak estaban de mal en peor, muchos núcleos estaban siendo destruidos y que los Parkos no estaban haciendo todo por sí solos, al igual que Bill, Andi sospechaba que alguien más andaba detrás de todo y que los Parkos solo eran un instrumento. Es por ello que esa mañana se había despertado con un sentimiento de frustración, sabiendo que su planeta, su gente, estaba en peligro y él estaba a salvo, escondido egoístamente y a cuidado de un humano.
Bill notó la preocupación en el rostro de Tom durante el desayuno, evadió sus preguntas y se dirigió al cobertizo para preparar la nave.
Cuando finalmente había terminado con ello y vio a Tom nuevamente con esa expresión triste en el rostro hizo que sintiera algo en el pecho, cierto punzón que nunca antes había sentido.
Ahora mismo veía a Tom frente a él, había dejado de comer y tenía ambas manos en la cabeza con sus codos apoyados sobre la mesa, parecía tener un conflicto interno consigo mismo, Bill podía sentir la energía que el humano irradiaba y lo hacía sentirse intranquilo.
Bill quería preguntar qué pasaba pero a la vez sentía que no era el momento adecuado para hacerlo. No lo entendía. ¿Por qué el humano parecía estar triste de pronto? ¿No se supone que iba a ayudarlo a regresar a casa? ¿No se supone que debería estar feliz porque finalmente eso sucedería pronto? ¿O es que acaso mintió?
Bill dejó de comer y miró fijamente a Tom con el ceño ligeramente fruncido. No. No podía ser posible. ¿Habría sido todo esto una trampa del humano?
—Humano —Bill habló con dureza. Esperó unos segundos a que el humano alzara la mirada y lo viera directamente.
— ¿Sí? —Tom respondió un poco intranquilo, estaba acostumbrado a que Bill lo llamara por su nombre y el hecho de que le dijera “humano” una vez más, recordándole que ambos eran seres distintos, se había sentido como una bofetada en todo el rostro.
— ¿Quieres que me vaya? —Bill preguntó sin romper el contacto visual. Sin ni siquiera pestañar.
Tom abrió la boca para responder y luego la cerró ¿Y esa repentina pregunta de dónde venía?
Tom se frotó el rostro con una mano y cerró los ojos fuertemente ¿tenía que responder eso ahora? ¿Mentir o decir la verdad? Quería que Bill se quedara pero…
—No, yo…esto es complicado, Bill.
— ¿A qué te refieres? Prometiste que me ayudarías a regresar a mi planeta, no pareces estar feliz que finalmente haya reparado mi nave.
—No es eso, Bill. Quería realmente ayudarte a que regreses a tu planeta y-
— ¿¡Querías!? ¿¡Entonces me mentiste!? —Bill se levantó de la silla con torpeza. Tenía miedo. Molestia. Seguro este era el momento en el que el humano lo encerraría y empezaría con sus extraños experimentos.
— ¡No! ¡Por supuesto que no! ¿Podrías escucharme-
— ¡Me mentiste! ¡Quieres que me quede en tu planeta y experimentar conmigo como todos los humanos!
— ¿¡De qué rayos hablas!? —Tom se levantó de su silla esta vez totalmente confundido, Bill estaba malinterpretando todo — ¡No te haría daño y lo sabes!
— ¡Te portaste amable conmigo para que me quedara en este planeta!
— ¡Bill, escúchame!
— ¡No!
— ¡Espera! ¿A dónde vas?
— ¡Me largo!
Tom caminó rápido tras los talones de Bill, diciendo que se detuviera que lo escuchara y que se calmara, pero eso no parecía funcionar para el alterado alienígena que se sentía engañado por el humano de alguna manera.
Finalmente Bill llegó al cobertizo e ingresó a su nave.
—Bill, espera…—Tom dijo con una voz cansada —Por favor.
El alienígena asomó su cabeza por la puerta de su nave y miró a Tom con la frente arrugada.
—No voy a quedarme.
—Lo sé.
— ¿Qué quieres entonces?
—Yo-
De pronto la voz de Tom fue interrumpida por un fuerte ruido borroso proveniente de la nave, una de las pantallas estaba encendida y se podían ver imágenes lluviosas. Bill chasqueó su lengua y enfocó su mirada en una de las pantallas encendidas, la imagen no se podía ver con claridad por la rajadura que tenía la pantalla y por qué la señal en el lugar no era muy buena. Sin embargo Bill pudo ver a alguien y pudo casi jurar que se trataba de Andi.
— ¿Andi? ¿Me oyes? —Bill habló en su idioma, olvidándose por unos segundos que el humano estaba ahí afuera oyendo todo confundido. — ¡Andreas!
—B-Bill….no….peligroso….k-karnak…—Se oía el sonido entrecortado
— ¿Cómo? ¡Andreas no te entiendo! ¿Qué sucede?
—No….peligro….no regreses.
— ¿Qué? ¿De qué rayos hablas?
Entonces la pantalla se volvió completamente negra y Bill gruñó frustrado golpeó con un puño los botones inútiles en frente de él. ¿Qué había sido eso? Claramente era Andreas, era su voz, además era el único con el que podía comunicarse en su nave ya que era el único que sabía su ubicación. Bill creyó haber oído mal, pero le pareció oír decir a Andreas que “no regresara” ¿Por qué Andreas no quería que regresara? También oyó la palabra peligro y Karnak ¿Acaso la situación había empeorado? ¡Entonces tenía que regresar con mayor razón!
Hasta que un hecho lo golpeó. Él era el futuro gobernante de Karnak, si moría, Karnak caería en peligrosas manos y su raza se extinguiría. No solo eso. El planeta tierra corría el riesgo de ser invadido al no tener a Karnak como planeta guardián, después de todo estaba seguro que quien sea estaba detrás de todo esto sería alguien que quería la destrucción de Karnak para invadir libremente el planeta tierra y Bill no lo permitiría, no mientras siga con vida.
Continuará…