Alienígena 9

Alienígena 9

Fic TOLL de lunallena

Capítulo 9: Lealtad alienígena

Tom estaba acostado en su cama, con los ojos cerrados y arrugando el rostro ligeramente a cada ruido que provenía del cuarto contiguo donde se encontraba el alienígena. Al parecer la criatura tenía nuevamente esos ataques, Tom lo dedujo por los gruñidos y por algunos ruidos de objetos estrellarse contra la pared.

Quería ayudarlo, realmente quería ayudar al alienígena, pero tras el reciente incidente tenía miedo de que el alienígena arremetiera contra él. Tom apretó fuertemente los ojos cuando escuchó un fuerte sonido en seco contra la pared y después silencio.

No más gruñidos, no más objetos siendo lanzados. Abrió los ojos y se sentó en el borde de su cama prestando más atención pero no, no hubo más ruido.

— ¿Bill? —Tom llamó en voz alta esperando ingenuamente que el alienígena respondiera, por supuesto no sucedió.

El de trenzas se acercó hasta la puerta y la abrió con cuidado, quizá la idea de ir y ver si la criatura estaba bien era descabellada, pero su curiosidad podía más. Caminó unos pasos hasta llegar al frente de la puerta de la habitación. Continuó. Tocó un par de veces y esperó respuesta.

Nadie contestó.

Dio un profundo suspiro y decidió abrir la puerta. Asomó la cabeza y lo primero que vio fue el desorden en la habitación, incluso no podía abrir más la puerta porque el armario la bloqueaba. Tom entró de costado, agarrándose del brazo herido con cuidado que no se topara con nada. Al estar dentro buscó a Bill con la mirada hasta que lo encontró.

El alienígena estaba tendido en el suelo en un rincón. La respiración de Tom se agitó al ver el rastro de sangre en la pared que llegaba hasta el suelo, hasta formar un pequeño charco bajo la cabeza de la criatura.

—Mierda, mierda, mierda…—Tom se acercó, con la respiración dificultosa, hacia el alienígena quien estaba inconsciente en el suelo. Estaba de costado, así que Tom lo giró con cuidado. Efectivamente, como Tom lo había imaginado, el alienígena había estrellado su cabeza contra la pared, algunas rastas de la criatura estaban empapadas de ese líquido espeso de color oscuro y sus ojos estaban cerrados.

Las manos de Tom temblaban y no estaba seguro de lo que tenía que hacer, al revisar el pulso del alienígena podía sentirlo, era débil, pero estaba ahí. Buscó alrededor una tela que pudiera cubrir la cabeza de la criatura inconsciente y así detener el sangrado.

— ¡Ey!…vamos, tienes que despertar —Tom susurró sin quitar la presión de su mano contra la tela sobre la cabeza del alienígena. Lucía tan tranquilo, como si durmiese. Aun así, a Tom no le gustaba la idea de tener a una persona inconsciente y sangrando en sus brazos, sentía su estómago dando vuelcos y su propia cabeza comenzaba a doler ante la vista. Decidió levantar al alienígena con cuidado y acostarlo en la cama con gentileza.

¿Y ahora qué? Podría llamar al doctor Kummel e inventar una excusa sobre la presencia de Bill, que era solo un amigo que había ido a visitarlo y que tuvo un accidente. Bueno, algo muy curioso que ambos hayan tenido un “accidente” el mismo día, pero el médico no le pediría explicaciones, solo haría su trabajo y se iría.

Los pensamientos de Tom fueron interrumpidos rápidamente por un gemido de dolor proveniente de la criatura acostada en la cama. Inmediatamente Tom dirigió su mirada hacia el débil alienígena quién lentamente se llevaba ambas manos a la cabeza y hacía un mohín en el rostro.

Tom caminó lentamente hasta estar de pie en el borde de la cama, no estaba seguro de cómo reaccionaría el alienígena pero en el estado en el que se encontraba nada malo podría suceder, o al menos eso esperaba.

El alienígena pareció darse cuenta, segundos después, que no estaba solo en la habitación y soltó un suspiro de sorpresa al ver al humano a pocos metros de él observándolo. La criatura no podía leer la expresión en el rostro del humano ¿miedo? ¿Lástima? ¿Preocupación?

Finalmente Tom decidió hablar.

—Te golpeaste fuertemente contra la pared en medio de tu…crisis— Tom dijo no muy seguro de si la palabra “crisis” era la correcta. Se llevó una mano a su brazo herido y sonrió con nerviosismo —Quedaste inconsciente por unos minutos ¿cómo te encuentras?

El alienígena parpadeó un par de veces y estrechó la mirada, entonces imágenes del incidente llegaron a su mente como pequeños recuerdos fugaces de lo que había sucedido. Dirigió rápidamente su mirada hacia el brazo vendado del humano y recordó el incidente en la sala.

—Oh Rea… —Bill dijo cerrando fuertemente sus ojos y deseando haber despertado en los aposentos de su planeta. —Estoy muy cansado —Dijo segundos después —Lamento mucho todo el desastre —Dijo con un verdadero tono de arrepentimiento. Tom asintió. — ¿Te hice mucho daño?

Tom negó con la cabeza rápidamente y soltó un suspiro de alivio, Bill volvía a la normalidad.

—Solo un rasguño —Mintió, había sido más que eso pero haría sentir mal al alienígena si lo decía—Estoy bien. ¿Bill?

— ¿Hmm?

— ¿Puedes explicarme qué sucedió realmente? —Tom preguntó y Bill supo inmediatamente que el humano quería explicaciones, lo sabía por el tono de curiosidad en su voz.

Bill asintió y se acomodó en la cama, sentándose torpemente y apoyando su espalda contra el cabezal. Tom se sentó en el borde, listo para oír las explicaciones.

—Al igual que los humanos —Bill inició —nosotros, los Karnianos, pasamos por un proceso de desarrollo. Proceso que nos alerta que dejamos de ser Karnianos menores. —Al notar el rostro de confusión del humano, el alienígena decidió explicarlo con un ejemplo más claro —Es como ustedes los humanos en este planeta, las hembras humanas o ustedes los machos, pasan por un proceso que los alerta de que ya no son pequeños sino adultos.

—Oh…—Tom alzó las cejas y asintió. Ahora eso era más claro. —Eso quiere decir que ¿es normal que tengas este tipo de…episodios?

El alienígena se mordió el labio nervioso antes de responder —Verás, esto sucede normalmente pero…no de esta manera, por alguna razón mi cuerpo reaccionó de forma muy distinta. Tal parece que no me acostumbro del todo aquí en la tierra. —Bill respondió no muy seguro de si era esa la razón del porqué su cuerpo reaccionó de manera tan violenta, nunca había sido así cuando estaba en Karnak, pero claro no podría saberlo, en Karnak no había conocido a un humano tan atractivo antes. Por supuesto no diría eso.

Tom asintió —Realmente me asustaste. —Dijo después con una sonrisa nerviosa —Pensé que me matarías.

—Lo siento.

—Bueno…. —Dijo Tom colocándose de pie y mirando alrededor de la habitación —No creo que puedas dormir en este desorden, además tienes que asearte y debo curar esa herida tuya en la cabeza.

—Oh, eso no es un problema —El alienígena mencionó — ¿Podrías alcanzarme mi pequeña caja? —Dijo señalando la pequeña caja metálica que había traído consigo, Tom lo había notado la primera vez que lo vio pero por respeto a la privacidad no preguntó al respecto.

—Aquí tienes.

Tom observó como la criatura comenzó a buscar entre sus pertenencias y de ellas sacó un objeto muy parecido a un lapicero, parecía tener algo dentro, como un líquido y la punta era redonda y parecía hecha de jebe.

— ¿Qué es eso? —Tom preguntó señalando el objeto desconocido.

—Se usa para curar cualquier daño en el cuerpo del individuo, desde enfermedades hasta pequeña lesiones como…el golpe en mi cabeza.

Los ojos de Tom se agrandaron ¿también funcionaría con humanos?

—Luces bastante sorprendido —El alienígena dijo con una sonrisa — ¿Me ayudas?

Tom asintió de inmediato y quitó la tela de la cabeza del alienígena. Su cabeza aún tenía rastros de sangre seca pero fácilmente pudo divisar la herida.

—Lo único que tienes que hacer es…presionar en el tope y apuntar la punta en la herida, saldrá una pequeña luz, mantenlo firme hacia la herida por unos segundos y deja de presionar hasta que la luz desaparezca.

—De acuerdo.

Tom tomó el objeto y se acercó a la cabeza del alienígena, sintió un leve estremecimiento por parte de este y frunció el ceño ligeramente.

— ¿Te hice daño?

El alienígena negó —Tus manos están frías —Respondió.

Tom sonrió e hizo lo dicho por el alienígena, la experiencia fue magnífica. Vio como una pequeña luz salía de la punta del objeto y como cicatrizaba la herida a una velocidad impresionante. Como en las películas, pensó Tom.

Terminó de curar la herida y miró el objeto por unos instantes antes de entregársela al alienígena.

— ¿Qué hay de los daños internos? —Preguntó de pronto.

—La luz no solo llega a curar la superficie, sino también la parte interna.

—Vaya… ¿Eso funciona en humanos? —Tom preguntó de pronto un poco ansioso y el alienígena sonrió.

—Nunca lo hemos probado en humanos, no puedo asegurártelo.

—Intenta con mi brazo —Tom sugirió mostrándole su brazo vendado.

—No creo que sea buena idea.

—Oh vamos.

El alienígena suspiró y esperó que nadie de su planeta lo estuviera observando, sabía que esta era una de las cosas prohibidas, ir contra las normas de su planeta pero ¿acaso ya no había desobedecido muchas de las normas?

—Quítate la venda —Ordenó y el humano obedeció rápidamente. El brazo de Tom estaba ligeramente hinchado, solo un poco a los costados de la cicatriz cocida, apenas podía notarse el hilo que el doctor Kummel había utilizado para curar. El alienígena se colocó de rodillas sobre la cama y apuntó el objeto sobre la herida de Tom. Este había dicho que solo había sido un rasguño, ahora el alienígena se percataba que mintió y que había sido una herida profunda, se sentía mal por ello. —Si sientes algún tipo de incomodidad avísame y me detendré —El alienígena mencionó y Tom asintió efusivamente, se sentía como si estuviera en esos pequeños hospitales dónde una madre lleva a su hijo para vacunar, Tom se sintió pequeño otra vez, solo que no usarían una aguja…sino un objeto de otro planeta. De acuerdo, eso lo puso más nervioso de pronto.

— ¿dolerá? —Preguntó justo antes de que Bill usara el objeto.

— ¿Te duele?

— ¿Lo estás usando?

—Puedes ver.

Tom giró su cabeza ligeramente hacia su brazo y vio cómo su piel se iba regenerando, el hilo se iba desvaneciendo y la ligera hinchazón iba disminuyendo. La piel comenzaba a estar lisa otra vez, sin ninguna cicatriz, como si el incidente nunca hubiera ocurrido.

—Joder…—Dijo casi estupefacto, aún maravillado de lo que sus ojos habían visto.

—Es lo mínimo que puedo hacer después de habértelo causado. Lo siento nuevamente —El alienígena dijo guardando el objeto en su pequeña caja.

—Oye Bill.

— ¿hmm?

— ¿Y por qué no usaste eso después de estrellarte con tu nave? Quiero decir, dejaste que usara mis primeros auxilios y…con ese objeto hubiera sido más rápido. —Tom dijo divertido aún mirando su brazo y moviéndolo ligeramente para asegurarse que todo estuviera bien y que nada doliese, luego dirigió su mirada a Bill quién no respondía a su pregunta.

—Oh —Bill se sentó nuevamente en la cama apoyándose contra la cabecera —Solo…me agradó que me atendieras, era la primera vez que me encontraba con un humano, tú, y sentí mucha curiosidad en lo que hacías, como colocar ese pequeño objeto suave sobre mi herida, a pesar que ardía, me di cuenta de lo gentil que fuiste y…me agradó.

Tom le dirigió una sonrisa antes de hablar nuevamente —Vamos, tengo que ordenar esta habitación para que puedas descansar.

&

Tom terminó de colocar el último objeto en su sitio, había terminado de limpiar hace algunas horas la habitación y la sala, mientras tanto, Bill se aseaba en el baño como Tom le había recomendado.

La situación entera todavía era irreal para Tom, a pesar de que constantemente se había intentado convencer de que tenía un ser de otro planeta en su casa, la apariencia humana de Bill lo confundía y no le confirmaba la actual realidad. Era como si estuviera cuidado de algún otro ser humano, como él…solo que más especial.

Tom chasqueó la lengua y le echó un vistazo a su brazo una vez más. Sacudió ligeramente su extremidad y nada dolía. El rasguño que una vez estuvo ahí había desaparecido, o mejor dicho, Bill lo había hecho desaparecer con ese objeto extraño sanador de Karnak.

¿Cómo sería el mundo si ese objeto estuviera al alcance de todos? No más enfermedades, sería la cura de todo. Como sea, Tom no estaba permitido a hablar de ello, al menos se dijo así mismo a no hacerlo, luego tendría que dar explicaciones y eso sería ridículo ya que ni el mismo sabía la respuesta.

Tom pronto escuchó pasos que se aproximaban a la habitación que había terminado de limpiar y vio a Bill asomar su cabeza.

—Adelante, Bill —dijo con una sonrisa — ¿Qué te parece? —Tom preguntó con ambas manos en su cintura y dando una mirada alrededor de la habitación. Se había tardado en limpiar, pero se sentía feliz con el resultado ahora.

—Luce bien, Palka Tom —Bill agradeció en su idioma karniano y Tom sonrió amigable.

—Ahora debo llevar todo esto afuera —Tom dijo cargando las bolsas donde se encontraban algunos objetos rotos e inservibles de la habitación.

Caminó hasta la puerta hasta que la voz del alienígena lo detuvo.

— ¿Tom?

— ¿uhm? —Se giró curioso.

—Lo siento —Dijo una vez más y Tom rodó los ojos, casi perdiendo la cuenta de cuántas veces el alienígena se estaba disculpando.

—Bill ya te dije que-

—No, no me refería a lo que te hice en el brazo y el desorden —Explicó y Tom alzó ambas cejas asintiendo —Me refiero a…mi comportamiento aquella vez que dije que me habías mentido sobre querer ayudarme a regresar a mi planeta. No debí actuar de esa manera después de toda la ayuda. Como futuro gobernante de Karnak…—Bill dijo hincándose en una rodilla y agachando una cabeza a lo que Tom abrió los ojos y suspiró de sorpresa.

—Bill no-

—…te ofrezco mi lealtad y la promesa de cuidar de tu planeta en los futuros…

— ¡Bill! —Tom se agachó hacia la criatura y lo ayudó a levantarse —No hagas eso, está bien, acepto tus disculpas, no tienes que arrodillarte ante mí —Tom dijo un poco confundido. —Eres el futuro gobernante de Karnak ¿no es un tanto…humillante tener que arrodillarte frente a un humano? —Tom preguntó en voz baja no muy seguro de sus palabras

Bill ladeó la cabeza y estrechó la mirada —Lo es. —Respondió —Pero es lo mínimo que puedo hacer, otro humano hubiera estado experimentando conmigo ahora mismo y…tu planeta hubiera llegado a su fin muy pronto.

Tom tragó pesado ante esas palabras pero asintió. —De todos modos, no vuelvas hacerlo, no es necesario. Vamos, levántate. —Tom dijo gentilmente

Después de que Bill estuviese de pie, Tom caminó hasta la puerta para continuar con la tarea de sacar las bolsas fuera de la casa.

— ¿Por qué? —Bill preguntó con confusión, lo suficientemente alto para que Tom oyera antes de que cerrara la puerta de la habitación — ¿Por qué un humano ayudaría a un alienígena como yo?

Tom rio por lo bajo y asomó la cabeza antes de cerrar la puerta de la habitación —No todos los humanos somos iguales, Bill. No todos somos malos.

Finalmente Tom cerró la puerta detrás de él dejando a un alienígena más confundido.

Continuará…

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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