
Fic TWC de lyra
Capítulo 4. Don’t think of me
When you see her sweet smile baby, don’t think of me
When he lays in your warm arms, don’t think of me
(Cuando veas su dulce sonrisa, nene No pienses en mí
Cuando esté en tus tibios brazos No pienses en mí)
&
Corrió todo lo que pudo, sin saber a donde ir hasta que sus pies le dirigieron al mismo sitio del que huyó la primera vez. Se paró ante la cortina, con ella de la mano prendida sin saber si abrirla y esconderse dentro tal y como hizo Tom cuando le perseguían. Lo único era que a él no le perseguía nadie, solo sus ocultos sentimientos.
Descorrió la cortina de un fuerte tirón y se metió dentro, comenzando a guardar sus cosas en la maleta que continuaba abierta mientras las lágrimas le resbalan por las mejillas.
—¿Bill? ¿Estás ahí?—le llamó Dunja.
Se mordió los labios. No quería hablar con nadie, y menos con ella que había escuchado las vulgares palabras de Tom. Siguió guardando sus cosas sin contestarla, que decidiera ella si entrar o dejarle solo tal y como él quería.
Pero Dunja no quería que estuviera solo y corrió la cortina despacio, viendo como estaba inclinado en su maleta metiendo toda la ropa que había traído de cualquier manera. Entró del todo y bajó de nuevo la cortina paró tener algo de intimidad.
—¿Qué haces?—preguntó con dulzura.
—Me voy a casa—contestó Bill entre sollozos.
Dunja se inclinó a su lado y le cogió las manos, haciéndole soltar una camiseta que había hecho una bola con sus propias manos. Le hizo girar y vio esas mejillas cada vez más bañadas en lágrimas.
—No debes llorar por eso—le consoló soltando una de sus manos y secando sus mejillas.
No pudo evitar cerrar los ojos al sentir su mano en su cara, nadie le había tocado antes así, con tanta suavidad y esa dulce voz que le pedía que no llorara. Lo que hubiera dado porque fuera otra persona quien le consolara, quien le acariciara la cara y tal vez…hasta podía dejar un tierno beso en sus labios.
Este pensamiento le hizo abrir los ojos de repente y levantarse de golpe, haciendo caer a Dunja que no se lo esperaba. Se disculpó entre dientes y le tendió una mano paró ayudarla a levantarse. Dunja se aferró a ella con fuerza y se levantó, quedándose bien cerca de él, momento que aprovecha paró pasar un brazo por sus hombros y abrazarle contra su cuerpo.
—¿Me quieres contar que te pasa?—insistió Dunja en consolarle.
Bill trató de soltarse, pero le sujetaba con el otro brazo y se lo impidió. Resopló dándose por vencido y al sentir que las lágrimas volvían a querer salir, cerró fuertemente los ojos y se recostó contra su pecho.
—¡Vaya! Pues es más grave de lo que pensaba—dijo Dunja sorprendida ante su reacción.
—¿Qué es lo que pensabas?—susurró Bill entre sollozos.
—Está claro que Tom ha hecho algo…digamos que poco correcto, y a ti te ha afectado, pero no pensé que hasta este punto—explicó Dunja suspirando.
Bill resopló contra su pecho, si había sido poco correcto y lo que más le había afectado era pillarle con otro chico, y encima haciendo “eso”.
Se separó de Dunja, que le dejó libre y se secó las mejillas con ambas manos sin atreverse a mirarla. Nunca antes había llorado en presencia de nadie, quitando a su estúpido hermano, y se sentía avergonzado.
—¿Mejor?—preguntó Dunja con su siempre dulce voz.
Asintió y volvió a la tarea de metier sus cosas en la maleta.
—Mejor lo sacamos todo de nuevo y lo doblamos—sugirió Dunja agachándose a su lado de nuevo.
—En serio, me da igual. Solo quiero irme de aquí cuanto antes—pidió Bill encogiéndose de hombros.
—No te dará igual cuando veas tu ropa arrugada. Venga, que entre los dos terminamos antes—insistió de nuevo Dunja.
En vista de que no aceptaba una negativa, a Bill no le quedó más remedio que aceptar su ayuda y volver a sacar su ropa para doblarla y guardarla mejor.
.
Mientras, en la sala Tom no dejaba de mirar hacia la puerta por la que salió huyendo Bill, esperando el momento adecuado paró hacer lo mismo y tratar de averiguar porque le había molestado tanto lo que estaba haciendo antes de que le pillara.
—Tom—llamó David adivinando sus intenciones—Deja a tu hermano en paz.
—Necesito ir al baño—replicó enfadado sin mirarle.
—Si no regresas en cinco minutos voy y te saco de las orejas—amenazó David en tono duro.
Tom salió corriendo antes de que cambiase de opinión. Sabía que Bill había ido a su camerino improvisado y hacia allí se dirigió. O esa era su intención hasta que Oliver se cruzó en su camino.
—¿Vienes a por más?—preguntó sonriendo.
—No, busco a mi hermano—contestó Tom sin pararse.
—Me parece que está ocupado…ya sabes—le explicó Oliver carraspeando.
Tom frenó su carrera y se volvió para saber que había querido decir con esas palabras. Se acerca a él y se quedó esperando su explicación.
—He visto entrar a Dunja—empezó a decir Oliver—Ya llevan un buen rato, y no es que estuviera espiando, pero descorrí un poco la cortina para ver si tu hermano se encontraba bien y los he visto abrazados…
Dejó de hablar cuando Tom se puso en marcha siguiendo con su camino. Llegó hasta la zona donde unas cortinas hacían de improvisado camerino y se paró indeciso ante ellas. Esperó a ver si salía alguien, o más bien a ver si escuchaba algo, pero todo estaba en silencio. De repente la cortina se abrió y vio salir a Dunja, que le dirigió una tímida sonrisa al pasar por su lado. Tom no se la devolvió y entró de nuevo en ese camerino.
Bill se giró para ver al recién llegado, y se le quedó mirando furioso al ver quien es.
—¿Qué querías?—preguntó enfadado.
—¿Qué hacías aquí con Dunja?—preguntó a su vez Tom sin poderse contener.
Bill sonrió cuando una idea pasó por su mente, decidido a hacerle pasar por lo mismo que estaba pasando él en esos momentos.
—¡Oh! Ya sabes—murmuró girándose.
Tom le puso una mano en el hombro y le hizo volverse con brusquedad.
—Mírame y dime que no es verdad—casi le suplicó.
Bill se rio en su cara y se soltó de su mano con un movimiento brusco.
—Ya sabes lo que hacíamos. ¿Qué importa quien me lo haga?—le repitió sus palabras con picardía.
Tom dio un paso atrás sin acabar de creer sus palabras. Negó con la cabeza, en el fondo sabía que le mentía, pero algo le decía que podría ser verdad.
—No me lo creo. Dunja nunca haría eso, y menos contigo—murmuró arrugando la frente.
—¿Menos conmigo? ¿Qué demonios quieres decir con eso?—estalló Bill sin poderse contener.
—¿Te has mirado al espejo? Llevas la palabra gay escrita en la frente—soltó Tom sin poder contenerse él tampoco.
Bill abrió la boca, pero de ella no sale ningún sonido. Separó los labios, pero solo su aliento salió. ¿Cómo había podido decir eso Tom? Por muy cierto que fuera, había palabras más suaves, y momentos más adecuados para decirlo que no escupiéndoselo en la cara en esas circunstancias.
Tom se dio cuenta de que se había equivocado, vio como los ojos de Bill se llenaban de lágrimas y como una de ellas resbalaba por su mejilla. Se mordió los labios maldiciéndose. Estaba enojado con él, por haberle mentido de esa tonta manera, haciéndole creer que le habían hecho lo mismo y que él si había disfrutado.
—Bill…yo….—empezó a decir levantando una mano.
—No me toques…no me mires….no pienses en mi—estalló Bill entre sollozos.
Intentó salir pero Tom le retuvo por un brazo. Se giró y forcejeó hasta que consiguió soltarse y le miró jadeando por el esfuerzo.
—Corre en busca de tu amiguito, desahógate con él las veces que quieras. Ya me da igual—susurró Bill rompiendo a llorar.
No podía hacer nada para que le perdonara, solo quedarse parado viendo como huía, buscando un rincón solitario en el que dar rienda suelta a todo el daño que le había causado.
“¿Qué no piense en ti? ¡Si es lo único que hago!”—pensó Tom con dolor
Continúa…
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