
Fic TWC de lyra
Capítulo 5. No angel
I’m sorry for my weary life I know I’m not perfect But I can smile And I hope that you see this heart Behind my tired eyes I’m no angel, but please don’t think that I won’t try and try
I’m no angel, but does that mean that I can’t live my life? I’m no angel, but please don’t think that I can’t cry I’m no angel, but does that mean that I won’t fly?
(Me siento cansado de mi vida Sé que no soy perfecto Pero puedo sonreír Y espero que veas este corazón Detrás de mis cansados ojos. No soy un ángel, pero por favor no pienses que no lo voy a intentar No soy un ángel, pero ¿significa eso que no puedo vivir mi vida? No soy un ángel, pero por favor no pienses que no puedo llorar No soy un ángel, pero ¿significa eso que no voy a volar?)
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Maldiciéndose en voz baja por haberle hecho llorar, salió de ese camerino que tantos malos recuerdos le estaba trayendo. Decidió volver a la sala antes de que David cumpliera su promesa y fuera a sacarle de una oreja del rincón en el que se había escondido.
Por el camino se cruzó de nuevo con Oliver, quien le sonrió abiertamente. Pero desvió la mirada y continuó caminando. Pasó cerca del baño en el que sabía que estaría encerrado Bill, llorando…pero no podía hacer nada por consolarlo. Solo esperaba que olvidase sus crueles palabras y le supiera perdonar.
Entró en la sala y la mirada de David recayó en él. Se la devolvió molesto y se apoyó en el brazo del sofá que había en un rincón, viendo como Gustav posaba ante el fotógrafo, contento de que alguien hiciera bien su trabajo.
—Está saliendo muy guapo—comentó Dunja a sus espaldas.
Se volvió con rapidez y vio esa sonrisa que le iluminaba el rostro, sin quitar los ojos de encima a su amigo…haciéndole pensar si Bill le había contado la verdad…
—¿También te lo montas con él?—no pudo evitar preguntar.
La expresión de Dunja cambió en un segundo. Miró a Tom muy dolida por sus palabras, por esa brusquedad con la que decía lo que le pasaba por la cabeza sin pararse a pensar en las consecuencias.
—Pero, ¿cómo te atreves a preguntarme esa barbaridad?—casi gritó escandalizada.
—Sabía que mentía—dijo Tom satisfecho, ajeno al dolor causado.
Los ojos de Dunja se abrieron como platos. Ya sabía de donde había sacado esa horrible idea. Bill se sentía despechado y lo había pagado con ella, diciendo algo que no era verdad para estar a la altura del salido de su hermano mayor.
—No, Bill no mentía, eres tan capullo como él dijo—siseó Dunja antes de girarse.
Se le quedó mirando sin saber que decir, sabiendo que había vuelto a meter la pata hasta el fondo. Primero la cagaba con Bill y luego con una de las personas de más confianza del equipo técnico.
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Salió furiosa de la sala, camino del camerino en el que dejó al “niñato ese”, como así lo llamaba en esos momentos. Por el camino se cruzó con Oliver, quien le dirigió una fea sonrisa. Le esquivó y al pasar por el baño se quedó escuchando. Esos sollozos eran inconfundibles, a la vez que más altos.
Sabiendo que era el de chicos y rezando para que no hubiera nadie más, aunque dudaba que fuera así, cogió aire y abrió la puerta con suavidad, encontrándose al cantante sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared y la cabeza enterrada en sus brazos.
Entró del todo en el baño y se le quedó de pie al lado, tocando su pierna con la punta de su afilada bota.
—Bill, mírame—ordenó al ver que ni se inmuta.
—No…no quiero tu consuelo—dijo Bill entre sollozos.
—¿Consuelo? ¡Una patada en el culo es lo que te mereces!—exclamó Dunja con sorna.
Eso hizo que levantase la cabeza y se le quedase mirando con los ojos llenos de lágrimas sin saber el motivo de su enfado.
—¿Cómo has podido contarle eso a tu hermano?—estalló Dunja sin poder evitarlo.
—¡Ops!—se le escapó a Bill.
Ya sabía porque se había enfadado, y con muy buen motivo. Solo contó esa mentira para que Tom creyera que no era el único que se sabía divertir, y el muy capullo se lo había soltado en cuanto la vio.
—¿Ops? ¿Solo se te ocurre decir eso?—estalló Dunja enojada—Si David se entera, me puede despedir…eres menor, y estáis a nuestro cargo cuando estamos de viaje…tu madre me puede matar…
Calló esperando a que dijera algo, que dejara de mirarle con las mejillas bañadas…pero sus labios solo temblaban y dejaron escapar ligeros sollozos. Consiguió que se ablandase un poco y se arrodillase a su lado, poniendo una mano en su brazo y apretándoselo con cariño.
—¿Por qué lo hiciste? ¿Qué te hizo Tom para llegar a ese extremo?—preguntó Dunja con suavidad.
—Ya da igual—contestó Bill enterrando de nuevo la cabeza en sus brazos.
Pero Dunja no se dio por vencida y tomando su cara en sus manos le hizo levantar la cabeza.
—Quiero saberlo, te ha afectado mucho—insistió Dunja.
—Me insultó—dijo Bill al fin.
—¿Qué te dijo?—preguntó Dunja suspirando, pensando que por una de sus pataletas le habían metido en medio a ella.
—No te lo puedo decir…me da mucha vergüenza—susurró Bill tratando de soltarse.
Pero Dunja se lo impidió de nuevo. Le tomó la cara con más fuerza y se quedó mirando esos brillantes ojos, estudiando su expresión, viendo en ellos algo que había permanecido escondido demasiado tiempo y esa tarde salía a la luz.
—¡Oh, Bill!—exclamó con suavidad.
Consiguió soltarse y ponerse en pie, dando la espalda al consuelo que le ofrecía. No lo necesitaba, ya se lo dijo cuando entró en el baño. No quería su consuelo, no necesitaba su compasión…
—Vete, por favor—suplicó en voz baja sin volverse.
—No, me necesitas—negó Dunja con firmeza.
—No necesito a nadie…yo solo puedo con todo…—jadeó Bill con esfuerzo.
—Solo eres un niño, con los problemas de un adulto—dijo Dunja abrazándole desde atrás.
—No soy un niño…no soy un ángel…te hice daño…
Rompió a llorar de nuevo. Siempre necesitó un buen abrazo cuando se sentía así de mal, pero nunca había nadie para dárselo. Es tarde era el segundo que le daban y eso le llegó al alma.
—No fue queriendo—consoló Dunja besándole la mejilla.
Bill se cubrió la cara con ambas manos, sollozó contra ellas. Por fin había revelado su más íntimo secreto, por fin podía dejar de actuar, hacer ver que todo iba bien cuando era todo lo contrario.
—Estoy tan cansado de la vida que llevo, de esconder mis sentimientos, de fingir ser algo que no soy y no poder contar con nadie para apoyarme, consolarme…o simplemente abrazarme..
—Me tienes a mi—susurró Dunja a punto de llorar ella también.
“Pero yo quiero que sea mi hermano…..yo le quiero solo a él….”—pensó Bill con dolor.
Continúa…
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