
Notas: Todo el fic esta basado en canciones de Dido, el título del fic y de los capítulos son de canciones suyas, con alguna modificación por mi parte.
El resumen es tambien parte de la cancion en la que me he basado para el título, con alguna modificacion mia.
Cada titulo de los capitulos esta basado en una canción de Dido como ya os digo, y en las notas del capitulo os dejaré un fragmento de la letra acorde con el capitulo.
Fic TWC de lyra
Capítulo 1. Here with him
Canción: «Here with me»:
I am what I am I’ll do what I want But I can’t hide
(Soy lo que soy Haré lo Que quiera Pero no me puedo esconder)
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Los flashes iluminaban la sala como si fueran fuegos artificiales. Los chicos cerraban los ojos ante los estallidos luminosos, haciendo que el fotógrafo maldijera por lo bajo mientras que esperaba a que se recuperaran.
Iba a ser una corta sesión de fotos, pero se estaba alargando más de lo previsto. Sobre todo por el cambio de vestuario que el cantante se empeñaba en hacer cada cuatro fotos.
—Cambio la lente y seguimos—les dijo con fastidio.
—Mientras, me cambio—anunció Bill saliendo corriendo.
Un grito de frustración recorrió la silenciosa sala, un gesto de fastidio se reflejó en todas las caras de los allí presentes. Decidieron tomarse un descanso, sabiendo que la elección de vestuario iría para rato.
—¿Cuánta ropa ha traído tu hermano?—le preguntó Georg a Tom.
—Me parece que toda la que había en casa—le contestó riendo.
Miraron al fotógrafo, riendo más de la cara que ponía mientras miraba el reloj.
—Mejor desaparecemos de aquí un rato—sugirió Georg.
Caminaron hacia la puerta y en cuanto nadie les vio salieron corriendo y gritando por el camino como dos niños pequeños a punto de hacer una travesura, dejando atrás a Gustav con Dunja, que se miraron extrañados al oír los gritos.
—Parece que eres el único que se toma en serio su trabajo—le dijo Dunja con una sonrisa.
Gustav asintió sonriendo. En eso tenía mucha razón. Bill solo pensaba en la ropa que se pondría para no aparecer con la misma en dos fotos, y los demás…solo pensaban en que broma harían a continuación.
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Pararon de correr cuando les faltó la respiración. Se miraron sin dejar de sonreír, pensando en lo que podían hacer para divertirse tras una larga hora de poses absurdas.
—¿Cuándo nos dejarán marchar? Tengo ganas de ir a casa a jugar con la play —se quejó Tom apoyándose en la pared.
—Tienes 15 años, pareces un crío de 3—le contestó Georg cruzándose de brazos.
—Eso lo dices porque siempre te gano, no sabes perder—le replicó sacándole la lengua.
Georg le dio un empujón enfadado, haciéndole casi caer. Se miraron a los ojos y antes de contar hasta 3 ya habían salido a perseguirse corriendo de nuevo. Pasaron entre las cortinas que servían de vestuarios improvisados, entrando en uno de ellos y pillando a Bill con los pantalones medio bajados.
—¡Hey!—gritó subiéndoselos de nuevo.
Pero no se pararon para disculparse, continuaron corriendo hasta que se chocaron contra la persona menos adecuada.
—Pero bueno….—dijo David sujetando a Georg.
Tom frenó a tiempo y dio marcha atrás sin dejar de reír. Se había salvado por los pelos. Entró de nuevo en donde estaba su hermano y le volvió a pillar en la misma situación.
—¿Me quieres dejar desnudarme en paz?—gritó subiendo de nuevo los pantalones.
—Vamos Bill, no seas tan crío—le dijo sentándose en el suelo.
—Para crío tú, corriendo de un lado a otro. ¿Te vas a quedar viendo como me cambio de ropa?—le preguntó exasperado.
—No es algo que me guste hacer, pero me escondo de David. Ha pillado a Georg.
—Os va a caer una gorda.
—Si, nos castigará sin postre—se burló.
Bill resopló enfadado. Viendo que su hermano no iba a salir, decidió seguir con lo que estaba ignorando su presencia, por muy nervioso que le pusiera, y más en esa situación. A punto de desnudarse y él observando desde el suelo cada movimiento.
Se bajó los pantalones por tercera vez y se los quitó conteniendo la respiración, cogiendo los vaqueros y poniéndoselos con prisas, perdiendo el equilibrio y cayendo encima de su hermano…
O eso parecía, hasta que unas manos le sujetaron por la cintura con fuerza y le impidieron caer al suelo.
—Gracias—susurró apoyando una mano en la pared.
—De nada. Déjate caer cuando quieras—le contestó riendo.
—¿Me sueltas?—le pidió tras varios segundos.
Tom le obedeció, pasando los dedos por su piel mientras le ayudaba a ponerse en pie. Vio como se alejaba de él y continuaba vistiéndose sin levantar la mirada. Consciente de que le ponía nervioso, se dio la vuelta y se entretuvo con el contenido de su maleta, sacando la caja que usaba como joyero y observando su colección de colgantes.
—¿Me pasas una camiseta?—le preguntó carraspeando.
—¿Cuál?
—Me da igual, la que sea.
Tom se encogió de hombros y sacó una cualquiera, que se la ofreció alargando el brazo sin mirarle.
Bill la cogió al vuelo y tras quitarse la que llevaba puesta se la puso velozmente sin despeinarse por el camino. Suspiró cuando terminó, viendo que su hermano había entendido la señal y se volvía con un colgante en la mano.
—Ponte este, te favorece—le sugirió.
Bill lo cogió y sonrió. Pensaba que su hermano nunca se fijaba en esos detalles, pero había acertado con el colgante ideal. Se lo llevó al cuello y trató de abrocharlo en balde, viendo como su hermano acudía en su ayuda de nuevo.
Le quitó la cadena de las manos y le hizo girarse. Rodeó su cuello con ella y lo abrochó a la primera, pero se entretuvo un momento en acariciarle el pelo antes de soltarle.
—¿Ocurre algo?—preguntó Bill sin girarse.
—Me gusta como hueles—dijo sin poder contenerse.
—Es la gomina—le aclaró en un susurro.
El pensar que su hermano estaba tan cerca aspirando su aroma hizo que su cuerpo comenzara a temblar como si fuera de gelatina.
—Ya estás—le avisó, como si no lo supiera.
Bill se apresuró a salir de allí. Levantó una esquina de la cortina y se giró con ella de la mano para ayudarle a salir.
—¿Vienes?—preguntó al ver que no se movía.
—Dame unos minutos…David….—se excusó tartamudeando.
Bill asintió y le dejó allí escondido, caminando hacia la sala para hacerse más fotos en grupo. Llegó a ella y vio que ya estaban todos. Se acercó a Gustav, que miraba con pena al pobre Georg, que estaba al lado de David recibiendo su sermón.
—Así aprenderá a comportarse mejor—le dijo guiñándole un ojo.
—Falta uno—dijo el fotógrafo enfadado.
—Voy a por él—se ofreció su ayudante.
—Está en mi vestuario—le explicó Bill en un susurro cuando pasó por su lado.
El chico asintió y caminó con paso decidido. Resopló por el camino. No podía entender como no se tomaban su trabajo más en serio, lo que daría él porque le fotografiaran para que miles de chicas lloraran al ver sus fotos.
Tras cinco minutos de larga espera, Bill vio que el fotógrafo se impacientaba y miraba a David suplicándole que hiciera algo. Entonces decidió actuar antes de que fuera demasiado tarde.
—Voy a por Tom—le explicó a Gustav antes de salir.
Corrió hacia donde le dejó, con el enfado a flor de piel. No sabía como le permitió salirse con la suya, dejarle allí escondido cuando había tanto trabajo que hacer.
Llegó hasta su vestuario y tiró de la cortina sin contemplación.
—Tom Kaulitz, sal ahora mismo……
La frase murió en sus labios al ver lo que estaba pasando en ese habitáculo tan reducido.
—¡Bill!…No jodas…—gritó un Tom muy furioso.
Continúa…
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