
Fic de Xim_Alien. Versión Alternativa
Capítulo 20
Cuatro meses, tres semanas, un bebé y un hospital.
Tom actuaba como si el mundo fuera a terminarse en cualquier momento, como si una verdadera catástrofe fuera a pasar y se pudiera llevar todo a su paso. Si bien ya era sobreprotector conmigo, ahora lo era más a toda hora, en cualquier circunstancia.
—No debes preocuparte, estará bajo observación aquí, puedes irte. Más bien, ya vete.
—No, Bill. Las enfermeras tienen mucho trabajo, ¿y si no llegan en cuanto las necesites?
—Ya escuchaste al doctor, por favor, deja de preocuparte tanto, al menos mientras estoy aquí. Nada malo puede pasarme. ¿Ve a trabajar?
—Pero…
—¡Tom! ¡Necesitamos el dinero!
—¿Todo bien? —pregunta el doctor entrando a la habitación, la misma en la que he estado desde hace dos semanas.
—Tom piensa que…
—No —me interrumpe—, sé que está bien, pero me preocupo.
—Así es.
—Está bien, me iré. Cualquier cosa, por favor manténgase en contacto, doctor.
—Lo haré, Tom. Vete sin cuidado, anda. Bill estará bien.
Tom se va después de dejar un beso sobre mis labios. Sonrío al recordar todos los besos que ha dejado sobre mis mejillas, sobre mi frente y labios al despedirse, lo hace cada vez que debe irse e interrumpir su mejor trabajo y por el cual se preocupa más por hacerlo de la mejor manera; cuidarme.
Han pasado muchos días y entre ellos, han pasado muchas cosas, ajetreos de los cuales no puedo librarme. El haber estudiado hace un par de semanas, me quitó el sueño, la preocupación de las calificaciones y algunas otras notas que aún no pueden entregarme por la cuestión de que no me he presentado a clases, me han dejado sin fuerzas y por lo tanto, el sueño junto con la preocupación, ha ocasionado un par de molestias en mi panza, por lo que Tom, preocupado más de lo normal, me ha hospitalizado desde ese día.
La profesora Anneliese, me ha dicho que ha tenido algunos problemas con algunos profesores por el asunto de mis faltas, me ha dicho que muchos de ellos han querido sacar información de dónde pueden, sin embargo, ninguno lo ha conseguido. Eso sin duda, me hace estar agradecido con esta profesora y con Lorain. Ambas son espectaculares.
Cierto es que no sólo algunos profesores están molestos por mi situación, pues, según Lorain, algunos de mis compañeros de clase también están molestos, ya que, se me ha calificado como si fuera un alumno con asistencia perfecta. Ya quisiera ir para ver lo que pueden decirme de frente.
—Hola, Bill, ¿cómo te sientes hoy?
—Bien, gracias.
Mi enfermera, una chica de piel oscura y ojos cafés. Desde que llegué aquí —tres semana cinco días—, me ha tratado de una manera que nunca pude haber imaginado. Es muy atenta, me pregunta muchas cosas con el fin de ayudarme y hacerme sentir cómodo. Siempre que trae mi comida, hace que Lorain entre a visitarme, pero hoy no será así, ya que tenía otras cosas y no vendrá hasta dentro de cinco días.
—Hay alguien afuera, quiere verte. ¿Le digo que pase?
—¿Quién es?
—Dice que es tu profesor, me dijo que se llama Roger.
El corazón se me detiene un segundo, mi estómago se retuerce y siento como este bebé se mueve haciéndome doblar el cuerpo.
—¿Qué fue? —rapidamente, Sophia, toca mi abdomen.
—Nada, sólo que ese profesor ha estado extraño conmigo, será mejor que le pregunte directamente qué es lo que quiere.
—Le diré que pase. Trata de no molestarte mucho, me llamas si quiere alterarte o algo.
—Lo haré, gracias.
Ella sale de la habitación en la cual me han internado, después de que ha salido Sophia, entra Roger. Trae un ramo de flores en la mano derecha y con la izquierda, trata de cerrar la puerta tras de sí, pues su mirada está inerte en mi cuerpo.
—¿Qué es lo que quiere conseguir al venir aquí? —le pregunto tapando mi abdomen abultado, sus ojos de sorpresa merecen un reconocimiento.
—Bill, no quiero que pienses mal de mí, vine porque pensé que mi nota que te mandé con Lorain la mal entenderías.
—Y no era para menos, también me dijo que usted le ha estado preguntando muchas cosas.
—He estado preocupado, Anneliese no quiere decir nada a nadie.
—Se lo agradezco mucho, tendría a todos los profesores de mi área con cara de sorpresa como la suya.
—Bueno, es inusual ver a un chico emb… En tu estado.
—Y a todo esto, ¿qué es lo que se le ofrece? ¿Por qué tanto interés y preocupación?
—Te lo diré, pero por favor, tienes que creerme, será difícil de entender.
—Lo que sea, dígalo ya.
—Mi nombre completo es Roger Wessel Neumann… soy… medio hermano de tu padre.
—¿Qué? Está jugando, ¿no?
Sí, algo me había comentado mi papá de ese apellido, Wessel. Luego murieron y lo olvidé.
—No es juego, en cuanto vi tu nombre en la lista de mi clase, supe que eras ese pequeño Bill que conocí con un mes de nacido. Pero tus papás se fueron a vivir a Hannover y yo siempre he vivido aquí, entre otras cosas de la vida y trabajo, nunca pude ir a visitarlos.
—¿Cómo? Pensé que usted era francés. Por el acento.
—Sí, bueno, no en realidad. Mi mamá tuvo una aventura con el papá de tu papá. Ella es francesa, y conocí a tu padre cuando éramos adolescentes. Él y yo descubrimos que somos medios hermanos y los dos nos pusimos en contacto.
—¿Conoció a mi mamá?
—Sí, por supuesto, Robert me invitó a su boda, claramente fui y luego nos encontramos para conocerte a ti. Vivieron en Hannover y yo me quedé en Francia. Cuando terminé la preparatoria me mudé aquí a Alemania y aquí estudié la universidad. Luego me enteré del fatídico suceso. Te doy mis condolencias.
—Me imaginé cualquier cosa menos algo como esto.
—¿Conoció a Thomas?
—No, bueno sí, me hablaban de él. Según sé es tu pareja.
—Sí. ¿Le puedo preguntar algo?
—Claro, Bill, lo que sea.
—Si conocía a mis papás tan cercanamente, ¿por qué no me dejaron con usted?
—Seguramente tus papás tenían sus razones, pero en lo personal, pienso que fue toda mi vida. Tuve episodios desagradables, pasé por depresión, una decepción amorosa casi me hace suicidarme, y bueno, la muerte de mi madre fue la clave para odiar a mi papá. En un momento no había otra cosa más que odiar a mi medio hermano, y no me mal entiendas, la envidia es extraña, y puede ser una herramienta de superación personal. Así que, no, yo era la última persona con la que deberías estar en tu adolescencia.
Sonreí.
—Cuando tuve la mente clara te busqué, pero no pudieron darme información de ti, ya estabas con Thomas y no podían darme ninguna información. Te conocí con un mes y ahora, mírate. Eres un estudiante de universidad. Tus papás estarían orgullosos de ti.
—Gracias.
—¿Cómo te sientes?
—Gordo.
Los dos reímos.
—Supongo que eres… Intersexual.
—Sí, eso. Yo no sabía nada de usted —cambié el tema.
—No tenías porqué, no tenía una relación tan estrecha con Robert… Como sea, ahora que lo sabes, espero que puedas verme más que como profesor.
—Pues vaya que me tomó por sorpresa, la nota y las interrogaciones que le hizo a Lorain. Ambos pensamos que usted quería algo más conmigo.
—¡No! Nunca podria… Aunque una vez casi me enamoro de una alumna. No sabía cómo acercarme para decírtelo sin que lo tomarás como una locura. —Cualquiera diría que esto es una gran locura, descubrir que tu profesor originario de Francia es en realidad tu tío, puede sonar fuera de lugar—. ¿Y Thomas? Me hablaron de él pero jamás lo conocí.
—Sí, está trabajando ahora.
—Nunca me imaginé que tú estarías en esta situación.
—Mucho menos yo, y aquí estoy.
—Ahora entiendo porqué Anneliese cambiaba el tema cuando alguno de nosotros le preguntaba por ti.
—¿Y qué pasará ahora?
—Lo que tú quieras. De hecho quisiera tener la oportunidad de conocerte más y a tu novio.
—Supongo que es justo.
—¿Cuánto tiempo tienes?
—Cuatro meses tres semanas.
—¿Y tu novio en qué trabaja?
—Es diseñador industrial, tiene algunos proyectos importantes con empresas importantes. A veces vende sus proyectos para otras empresas. Sus ideas van y vienen. También es asesor de arquitectos.
—Se escucha muy bien. ¿Viven cerca de aquí?
—A unas calles de la Universidad, es un departamento pequeño, solo para los dos.
—Deberían pensar en algo más grande para cuando el bebé llegue. ¿No crees?
—Ehm… Sí.
—¿Qué pasa? —me pregunta al notar mi cambio de actitud.
—Pues, al principio no quería continuar, pero Lorain y Tom, hablaron conmigo, me hicieron cambiar de opinión y a parte, mi mamá una vez me dijo que nunca renunciara a ser padre, que si algún día yo conseguía ser papá, aunque fuera por error, no lo rechazara, porque sería lo peor que pudiera hacer. Así que aquí estoy, aunque esto termine de muy mala manera.
—¿Son pocas las posibilidades de que nazca bien?
—Sí, pocas de que nazca y que sobreviva. Durante este tiempo he sentido que va mejor, es decir, cuando se mueve, siento que todo estará bien y que no puedo esperar para tenerlo en mis brazos. Sé que puede sonar loco y aún no lo llamo como debe ser nombrado, sólo me gusta pensar que tengo un bebé, más no decir estoy embarazado eso suena bastante descabellado.
—Respeto lo que dices y piensas, pero ¿por qué pensar que es descabellado cuando se trata de tu propio cuerpo?
—Sé que es mi cuerpo, pero aun así me cuesta trabajo acostumbrarme a la idea.
—Claro, no me imagino, pero sé que puede ser difícil ser diferente. Bueno, creo que debo irme, me salí de la Universidad para traerte esto —señala las flores que dejó antes sobre una mesa frente a mí—, y tengo una clase. Así que te dejaré descansar.
—Gracias por haber venido, y por decirme lo que pasa.
—No, debía decírtelo o explotaría de lo contrario.
—Bueno, gracias.
Lo veo levantarse de la silla, acaricia mi vientre con su mano derecha y de un modo muy cuidadoso. Sale de la habitación dejándome con una sensación extraña en el cuerpo pues su tacto fue muy paternal.
Continúa…
Gracias por la visita.