Ámame 11

Ámame 11

Fic TOLL de lyra

Capítulo 11

— ¿Qué?—susurró Natalie retrocediendo.

Al momento Tom cogió el móvil dispuesto a llamar a David, pero Bill se lo impidió.

Espera—murmuró cogiéndole por la muñeca—Diremos que vimos la puerta abierta y tuvimos un mal presentimiento.

¿Por qué?—preguntó Natalie.

Prométemelo, por favor—le pidió Bill.

Natalie asintió al ver la cara que ponía. Salieron del porche y Tom hizo al fin esa llamada.

.

Media hora más tarde había 4 coches de policía y una ambulancia aparcados en la calle. David estaba dentro de la casa al mando de la situación mientras que Bill, Tom y Natalie esperaban sentados en el jardín. Minutos antes habían sacado el cuerpo de Jane en una camilla cubierto con una sábana y los 3 se habían tenido que sentar de lo mal que se habían sentido. Habían pasado poco tiempo con ella pero ya la consideraban una buena amiga.

David salió y decidió que no hacía falta esperar más tiempo y los interrogó allí mismo.

¿Quién fue el primero que vio que la puerta estaba abierta?—preguntó sin dirigirse a nadie en particular.

Yo—contestó Natalie al momento.

¿Y tuviste la corazonada de que había un cadáver dentro?—preguntó David escéptico.

Si—dijo con firmeza Natalie.

Vaya, es como la corazonada que hace 10 años tuvo Bill y llevó a la policía al lugar exacto donde habían asesinado al pequeño Charlie Kaulitz—comentó David—Esa y las demás que tuviste en Berlín.

No te andes por las ramas y habla claro de una vez—murmuró Tom resoplando.

Te necesito —dijo David mirando a Bill fijamente.

Lo que pasó en Berlín y esto no es lo mismo—murmuró Bill negando con la cabeza.

Gracias a ti 3 niños regresaron a sus casas—insistió David.

Pero uno no—dijo Bill poniéndose en pie.

Este asesino es muy eficiente—explicó David—No llama la atención—No hay señales de lo que usó para atarla ni huellas dactilares ni pisadas en la carretera. Me gustaría que entraras y nos dijeras lo que tú ves y nosotros no.

¿Por qué piensas que puedo ayudar?—preguntó Bill—Alguien ha planeado esto, sabían que trabajaba en la tienda para mí y donde vivía. Y yo he estado aquí todo el tiempo y no he visto nada que sirviera para salvarla.

Dio media vuelta y echó a andar en dirección a la tienda seguido de Tom que le alcanzó a mitad del camino y le cogió de la mano.

Bill—le llamó en voz baja.

Jane estaba bien hasta que entró en mi vida—murmuró Bill sin dejar de caminar.

Tú no la has matado a Jane—dijo Tom con firmeza—Ni al chico ese, Joseph…ni a Charlie.

El final de la historia es siempre el mismo—comentó Bill—Alguien muere y yo salgo corriendo.

Dio por terminada la conversación y se soltó de la mano de Tom una vez en la puerta de la tienda. Entró y cogiendo su bolso se lo colgó del hombro mientras buscaba las llaves.

¿A dónde irás?—preguntó Tom quieto en la puerta.

A Dresde por esta noche—contestó Bill peleándose con su bolso—Cerraré la tienda y empezaré de nuevo desde cero.

Me voy contigo—dijo Tom con firmeza.

¿Para morir intentando protegerme?—preguntó Bill resoplando—No permitiré que eso ocurra.

Pasó por su lado y dejó bien cerrada la tienda. Su camioneta estaba aparcada en la misma puerta y se subió a ella sin echar la vista atrás. Arrancó y se dirigió hacia su casa mientras pensaba en meter un par de cosas en una bolsa y salir huyendo…como la otra vez…

Pero alzó la mirada y vio a Tom por el retrovisor, le recordó la última vez que lo vio así, hace 10 años cuando su padre les sacó del pueblo a él y a su madre. Tom fue a despedirse y se quedó murando como se iba sin poder hacer nada por impedirlo.

Pero esa vez sí que podría, solo si Bill le dejaba….

«Déjale, Bill»escuchó la desesperada voz de Charlie en su cabeza.

Asintió entre lágrimas y parando la camioneta salió de corriendo de ella. Tom también echó a correr en su dirección y le recibió con los brazos abiertos. Sabía que al final cambiaría de opinión.

.

Regresaron a la casa de Jane y Bill entró en ella como si estuviera en trance. Tom y David le seguían a escasa distancia. Pasaron a la cocina donde había sobre la mesa una bolsa con la última compra hecha por Jane.

Está en la cocina—empezó a decir Bill sin dirigirse a nadie—Hace la cena para ella sola, un sándwich… sube el sonido de la música, le gusta rodearse de sonido mientras cocina…alguien la vigila por la ventana, en silencio…

Dio dos pasos más y sale de la cocina donde tiene una visión de Jane volviéndose de repente y sonriendo.

Se vuelve y sonríe—murmuró Bill—Ya…ya le conocía…no comprende que hace allí…

Otra visión. Esa vez Jane está de espaldas y alguien le sujeta los brazos con firmeza. Lo siente en sus propios brazos como si a él también le estuvieran agarrando.

Dice…»no me toque…haré lo que sea si no me hace daño»siguió diciendo Bill—Sabe lo que le va a hacer…rompe a llorar al tiempo que la tira sobre la cama…la golpea y ata las manos a la espalda…saca un preservativo…Jane quiere estar en otro sitio menos allí…oye una música de la cocina…

Cerró los ojos mientras en su cabeza ve como violan a Jane una y otra vez, llorando al igual que ella, gimiendo con cada embestida recibida.

Le da la vuelta—susurró con un hilo de voz—Y pone las manos sobre su cuello, apretando con fuerza…Jane ya no puede luchar…

¿Quién es, Bill?—preguntó David con firmeza.

Está decepcionado—dijo Bill ignorando su pregunta—No la quería a ella, quería otra persona…

Tom se apresura a dar un paso para abrazarle, no sabía como había podido permanecer a un lado mientras escuchaba a Bill hablar de esa manera.

La suelta—murmuró Bill retrocediendo un paso—Pero…se ha dejado algo

Se puso de rodillas en el suelo y empezó a buscar sobre la alfombra del dormitorio de Jane hasta que da con un imperceptible pelo.

Es de mi padre—murmuró con firmeza tendiéndoselo a David—Jane le conoció cuando vino a mi tienda.

Enseguida consigo una orden de detención para tu padre—dijo David metiendo el pelo dentro de una bolsita de plástico—También iré a ver a tu madre, si sabe algo nos lo dirá.

Mi primo Andreas y yo estuvimos y no logramos sacarle nada—explicó Bill.

Si le oculta será su cómplice—dejó David muy claro.

Creo que mi madre ya ha sufrido mucho, y no tiene ni idea de donde puede estar mi padre—dijo Bill suspirando—Es mejor dejarla vivir en paz.

No le quedó más remedio que tomar su palabra, no podía detener a la madre de Bill sin prueba alguna y por lo que había averiguado de los padres de Bill gracias a los chismorreos del pueblo, ya se hacía una idea muy aproximada de porque estaba sufriendo Lillith Trümper en esos mismos momentos.

Si ya no necesitas a Bill, me lo llevo a casa—intervino Tom sacándolo de sus pensamientos.

Os podéis ir de momento—accedió David a regañadientes—Si necesito corroborar unos datos con Bill ya sé dónde ir a por él.

Estaré en la tienda—anunció Bill para sorpresa de todos.

¿No prefieres ir a casa y tumbarte un poco?—preguntó Tom.

Necesito estar distraído, no pensar más en lo que ha pasado y así lograr sacar de mi cabeza esas imágenes—explicó Bill odiándose por sonar frío.

Una buena amiga había muerto, lo lógico sería cerrar la tienda por señal de duelo. Pero él necesitaba tener la mente ocupada, ya llegaría la noche y entonces podría llorar a gusto metido en la cama hasta caer rendido por las lágrimas.

Viendo que era imposible hacerle cambiar de opinión, Tom pasó el brazo por la cintura de Bill y le sacó de la casa donde habían asesinado a Jane. Natalie continuaba sentada en el jardín y a su lado estaba Andreas. Llevaba toda la mañana trabajando en una casa a las afueras del pueblo y fue poner un pie en el y enterarse de lo sucedido con pelos y señales.

Nada más ver a su primo se puso de pies y corrió a abrazarlo.

Bill, ¿estás bien?—preguntó tras estrecharlo con fuerza.

Le vio asentir con la cabeza, aunque sabía que mentía. Estaba pálido y ojeroso, y varias lágrimas negras surcaban sus mejillas.

Quiere ir a la tienda—explicó Tom tomándole de la cintura de nuevo.

Andreas y Natalie se fueron con ellos, no pensaban dejarle solo. Abrieron la tienda pero no entró nadie, y tampoco lo esperaban. Solo pasaba la gente y miraba por el escaparate buscando a Bill, pero Tom le había convencido de que se quedara en el despacho diseñando mientras que Natalie se quedaba al mando con la ayuda de Andreas.

Chicos, ¿queréis algo de comer?—preguntó Andreas asomándose al despacho.

Nos hemos saltado la comida—comentó Tom mirando a Bill.

Y tienes que comer—apuntó Andreas antes de que se negara.

Pídeme una ensalada—murmuró Bill en voz baja.

Para mí otra—dijo Tom.

Andreas asintió y estaba a punto de salir cuando Natalie se acercó para hablar con Bill.

Hay dos chicos fuera que quieren hablar con Bill—murmuró Natalie con timidez—Son Georg y Gustav.

Yo me encargo de ellos—dijo Tom antes de que Bill pudiera decir algo.

Salió del despacho y se enfrentó a sus ex amigos de la infancia, dispuesto a defender a Bill con uñas y dientes si se les ocurría decir algo de él.

Tom, que sorpresa—dijo Georg dándole un codazo a Gustav.

Los dos echaron unas risas por lo bajo que no gustaron a Tom, que sabía que Georg se había ido de la lengua y le había contado a Gustav que le habían pillado en el bosque besándose con Bill a orillas del lago. No es que fuera un secreto que estuvieran saliendo, pero lo último que quería era alimentar los chismorreos de los salidos de sus amigos.

¿Qué queréis?—preguntó yendo directo al grano.

¿Es verdad que Bill vio a quien mató a la chica esa?—preguntó Gustav sin andarse con rodeos él también.

No, Bill no le vio—dejó Tom bien claro—Y se llamaba Jane, demuestra un poco de respeto.

¿Y cómo sabe quién es?—insistió Gustav ignorando lo último.

¿Quién os ha dicho que lo sabe?—preguntó Tom negándose a contestar.

Vamos Tom no te pongas a la defensiva—intervino Georg—En el pueblo todos lo saben ya, que Bill descubrió el cadáver y…

Bill no lo descubrió—explicó resoplando Tom—Estábamos él, Natalie y yo cuando vimos abierta la puerta de la casa de Jane. Llamamos a la policía y fueron ellos quienes la encontraron.

También dicen que fue el padre de Bill—dijo Georg asintiendo con la cabeza.

¿Y si sabéis todo eso, qué demonios hacéis aquí preguntando?—estalló ya Tom cansado de tanto interrogatorio sin sentido.

Porque tú sabrás más que la gente del pueblo—contestó Georg—Ya que te tiras a Bill, ¡por fin!…mis felicitaciones, por cierto.

Georg…—le riñó Gustav resoplando.

Sus amigos no habían cambiado, eran los mismos salidos que cuando tenían 15 años y no había otro tema de conversación que no fuera sexo, sexo y más sexo.

Tranquilo, que no hemos venido a pedir detalles…pero si los quieres dar—dijo Georg entre risas.

Se me está agotando la paciencia y el día menos pensado te daré la paliza que te mereces—siseó Tom dando un paso en su dirección.

Tomaré nota—dijo Georg a modo de despedida.

Salió de la tienda dejando a Gustav a solas con un enojado Tom, que le miraba con los puños apretados y dispuesto a saltar si decía alguna burrada más. Pero Andreas no le dio ninguna oportunidad, ya que en cuanto asomó la cabeza la atención de Gustav se centró en él.

Ten cuidado con Andreas—murmuró sin apartar su furiosa mirada de él—En cuanto te des la vuelta se acuesta con tu pareja.

No es culpa mía que Jennifer prefiera acostarse con los demás antes que con su propio marido—saltó Andreas sin moverse de donde estaba.

Sabiendo que se iba a desatar una pelea en donde nadie le había invitado y aunque se moría de ganas de partirle la cara a su ex amigo de la infancia, Tom se interpuso entre él y Andreas, que esbozaba una amplia sonrisa en los labios.

Quédate con Bill, yo voy a por algo de comer—dijo pidiéndole con la mirara que se callara.

Le vio resoplar y lo tomó como un sí. Dio media vuelta y cogiendo a Gustav del brazo le sacó a rastras de la tienda.

Es un gilipollas—estalló Gustav ya en la calle—No sé como le aguantas solo porque sea primo de Bill.

Andreas tiene sus cosas pero me cae mucho mejor que tú o Georg—dijo Tom con mucha franqueza.

Hombre, pues muchas gracias—resopló Gustav.

No defiendo lo que te hizo, acostarse con Jennifer sabiendo que estaba casada con un amigo…

Ex amigo—aclaró Gustav—Si soportábamos a Andreas era porque tú te empeñabas en que viniera con nosotros.

Lo que sea—murmuró Tom encogiéndose de hombros—Acompáñame a por algo de comer.

Gustav se metió las manos en los bolsillos y le acompañó hasta el bar del pueblo donde Tom pidió dos ensaladas para llevar solo. Pensaba «despedir» a Andreas y Natalie, quería cerrar la tienda y pasar un rato a solas con Bill.

Regresó a la tienda aún con la compañía de Gustav, quería hablarle de cierto tema y no encontraba el momento.

Vaya, problemas en el paraíso—rió Gustav señalando la tienda.

Alzó la mirada y vio a lo que se refería. Natalie salía en esos momentos pidiéndole a Andreas que la dejara en paz.

No sé qué ha visto Natalie en ese zopenco—comentó Gustav pasándose las manos por el pelo—Pero te juro que no voy a desperdiciar esta oportunidad. Andreas se va a enterar de lo que es que te pongan los cuernos.

Para empezar, Natalie es demasiado para ti—empezó a decir Tom con calma—No sé qué habrá pasado entre ellos pero harán las paces y volverán, y tú jamás tendrás una oportunidad con Natalie. No hay más que verte.

¿No te basta con Bill? ¿También te la quieres tirar a ella?—preguntó Gustav con maldad.

Esto me lleva a otra cosa—dijo Tom ignorando sus borderías—Bill me contó de las veces que te vio espiándoles a él y a mi hermano mientras se bañaban en el lago, y la otra noche alguien nos estaba espiando por la ventana mientras hacíamos el amor.

¿Qué demonios estás insinuando?—gritó Gustav exaltado.

¿Dónde estabas ayer por la noche?—preguntó Tom sin inmutarse.

No es asunto tuyo—contestó Gustav enojado.

No, es de la policía—dijo Tom asintiendo—Hablaré con ellos para que sepan que eres el mirón del pueblo…

¡Eso es mentira!—cortó Gustav—Es cierto que alguna vez haya estado espiando a Bill y Charlie cuando éramos niños, pero solo era para ver si realmente eran amigos como ellos decían o había algo más. No os he estado espiando estando en la cama, ni he matado y violado a Jane si es lo que estás insinuando.

Eso díselo a la policía—murmuró Tom andando hacia la tienda—Más te vale tener una buena coartada para esa noche, y como te vea mirar a Bill de cualquier manera, te parto la cara.

Siguió su camino ignorando la fulminante mirada que Gustav le dirigía. Entró en la tienda y vio como Bill y Andreas hablaban en voz baja.

¿Y qué esperabas?—preguntó Bill resoplando—Hablaste de cuando te acostases con Jennifer sabiendo que Natalie estaba en el despacho y allí se escucha todo lo que pasa en la tienda. Te reíste de Gustav y lo has pagado caro.

Se lo merecía—resopló Andreas a su vez.

Sí, pero Natalie no se merecía que la ofendieras—dijo Bill con firmeza—Ve tras ella y haz las paces.

¿Crees que me perdonará?—preguntó Andreas mirándole con expresión triste.

Ahora está dolida pero lo hará—contestó Bill suspirando—He visto cómo te mira, está realmente enamorada de ti.

Y yo de ella—murmuró Andreas.

Salió de la tienda tras despedirse de él y Tom hasta la mañana siguiente y los dejó a solas.

Vámonos a casa—dijo Bill suspirando—Aquí no hay nada que hacer y me cansé de estar escondido para no dar el gusto a un par de curiosos.

Tom asintió y ayudó a Bill a dejar la tienda bien cerrada. Fueron a su casa y tras tomarse la ensalada que había comprado en el bar se miraron y asintieron sin decir nada. Se necesitaban, y en menos de dos minutos yacían desnudos bajo las sábanas…

Continúa…

Toda la escena del asesinato de Jane…las visiones que tuvo Bill de el estan sacadas de la pelicula.

por lyra

Escritora del Fandom

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