Ámame 13

Ámame 13

Fic TOLL de lyra

Capítulo 13

Por mucho que David insistió en que él se encargaría de Bill, Tom no pensaba dejarle solo. Ya no porque tuviera «miedo» de que David le volviera a besar, eso en esos momentos no importaba. Quería estar al lado de Bill y mostrarle su apoyo en esos malos momentos por los que estaban pasando.

David les llevó en su coche hasta la casa donde vivía Lilith Trümper, rodeada en esos momentos de varios coches patrullas con sus luces encendidas. Varios curiosos estaban reunidos tratando de averiguar algo de lo que había pasado pero la policía no los dejaba pasar y se tuvieron que conformar con espiar a una distancia prudencial.

Vieron llegar un coche normal y corriente que dejaron pasar cuando el conductor se identificó. Lo vieron aparcar a un lado y dos chicos bajar de los asientos de atrás. Uno de ellos caminaba con dificultad y el otro se apresuró a sostenerlo pasándole un brazo por la cintura.

—Bill, no tienes por qué hacerlo—insistió Tom por enésima vez.

Había tratado de disuadirlo, no hacía falta que identificara el cuerpo sin vida de su madre pero Bill insistió echándose las culpas por no haber hecho nada por impedirlo. No había tenido ninguna visión de su madre, al igual que tampoco la tuvo de la pobre Jane… ¿estaría perdiendo su don?

—Por aquí—murmuró David.

Le siguieron a la casa, donde había varios policías tomando fotos y recogiendo pruebas. En el medio del salón estaba el cuerpo de la madre de Bill aún sin cubrir con una sábana blanca.

—Esperad aquí mientras yo…—empezó a decir David.

Pero antes de que terminara de hablar, Bill se soltó de Tom y corrió hacia donde estaba su madre y se arrodilló a su lado sollozando.

—Eh, es la escena de un crimen—dijo uno de los policías fulminando a Bill con la mirada.

—Déjele—ordenó David—Es su madre.

El policía asintió y retrocedió un paso. Tom aprovechó y se arrodilló al lado de Bill, pasándole un brazo por los hombros mientras que Bill cogía una mano de su madre entre las suyas.

—Lo siento mucho…mamá…—susurró entre sollozos Bill con los ojos cerrados.

Se mordió el labio al escucharlo, se sentía impotente sin saber como consolarlo. Alzó la mirada y se encontró con la de David, asintiendo con la cabeza.

—Bill, vámonos—susurró Tom carraspeando.

Se levantó llevándoselo en sus brazos y salieron a la calle a esperar apoyado en el coche de David, que se reunió con ellos al cabo de unos minutos llevando una botella de agua para Bill.

—Le harán la autopsia y…yo me encargaré en persona de los detalles del entierro—murmuró David.

—Gracias—susurró Bill con los ojos llenos de lágrimas.

—Tengo que quedarme hasta que venga el juez, pero puedo hacer que os lleve a casa uno de los agentes—dijo David dirigiéndose a Tom.

—Llama a Andreas, por favor—pidió Bill en voz baja.

Tom asintió y tras despedirse de David cogió el móvil y marcó el número de su amigo.

.

Una hora después estaban de nuevo en casa de Bill. Andreas se había quedado con ellos mientras convencía a Bill de que comiera algo. Pero no podía, sentía un nudo en el estómago y solo quería estar un momento a solas.

—Llámame con lo que sea—se despidió Andreas mirando a Tom.

Tom asintió y una vez a solas se movió con rapidez. Fue hacia el dormitorio donde descansaba Bill tumbado en la cama y se sentó en ella.

— ¿Qué?—murmuró Bill abriendo los ojos.

—Quiero ensañarte a disparar—dijo Tom con firmeza.

— ¿Ahora?—preguntó Bill negando con la cabeza.

—Si. No tenemos mucho tiempo, recuerda—insistió Tom cogiéndole de la mano—No puedo dejarte un arma sin que sepas como usarlo, la próxima vez además de intimar sabrás que te puedes defender.

Se levantó suspirando y acompañó a Tom fuera de la casa. En una de sus manos llevaba la pistola con la que dormían bajo la cama desde que Tom se mudara a su casa.

—Cógela y apunta a ese árbol—dijo Tom tendiéndosela.

Asintió y la cogió en sus temblorosas manos. Respiró hondo y dejando a un lado la tristeza que tenía apuntó donde Tom le pedía.

—Firme…firme…—susurró Tom a su oído colocándose a su espalda—Tienes que dar en el tronco, a la altura de tus ojos.

Bill asintió y cogiendo el arma con firmeza apuntó…y disparó, errando el tiro.

— ¿Por qué siento ahora tanta pena por mi madre?—preguntó en un susurro—Me odio a mí mismo, siento que estas lágrimas son más por la pobre Jane que…

—Ya habías agotado tu pena por tu madre—murmuró Tom cogiendo la pistola.

Apuntó al mismo árbol y acertó el tiro. Se la devolvió a Bill y se puso a su espalda de nuevo.

—Aprieta ahora suavemente—le indicó.

Bill asintió y alzó el arma apuntando con firmeza, fallando de nuevo.

—Y… ¿cuándo nos mudamos a una casa más grande?—preguntó Tom de repente.

Bill le ignoró y levantando la pistola cerró un ojo y apuntó de nuevo.

— ¿Quieres que te lo pida de rodillas?—insistió Tom.

—Con lo que ha pasado y haciendo poco tiempo que he vuelto, eso es una locura…y también estúpido—gruño Bill disparando y fallando por tercera vez.

—Se nos queda pequeña la casa y está a las afuera del pueblo—comentó Tom.

—Joder…—masculló Bill disparando y dando en el blanco.

—Hey, has acertado—dijo Tom sonriendo.

No pudo evitar sonreír él también. Sabía que lo había logrado gracias a Tom, que le estuvo picando solo para que no pensara en lo que había sucedido y se relajara.

—Tengo que ir a trabajar—murmuró Tom resoplando—Pero no quiero dejarte solo, puedes venir y…

—Preferiría quedarme en casa—negó Bill suspirando—No me apetece ver a nadie.

—Pero…tú solo no—insistió Tom—Llamaré a Andreas o a Natalie, uno de los dos se quedará a hacerte compañía.

.

Al final fue Natalie la elegida, que fue acompañada de una pequeña pistola que Andreas le pidió que llevara en su bolso de mano. Él no pudo acompañarla, le había salido un trabajo y no pudo rechazarlo, así que Natalie fue a hacerle compañía mientras que Tom pasaba por su casa y se ponía al día. Sabía que en unas semanas debían recoger una cosecha my importante y a pesar de tener un buen capataz, no podía dejarlo todo en sus manos.

— ¿Es que no quieres aprovecharte de tu don?—preguntó Natalie mientras preparaba unos bocadillos en la cocina—Ve a las Vegas y fórrate con el Black Jack.

Sonrió al escucharla. Estaba en el dormitorio cambiándose de ropa y desde allí le llegaba la despreocupada voz de Natalie, que solo quería que se relajara y no se preocupara tanto.

—No es algo de lo que aprovecharse, Natalie—contestó quitándose los pantalones que llevaba.

—Oh…se me olvidaba que hablaba de la seriedad absoluta de Bill Trümper—comentó Natalie sentándose—»Soy telépata, y debo sufrir»

—Conociendo mi suerte, solo captaría los traumas infantiles del crupier—resopló Bill.

Escuchó la risa de Natalie y suspiró mientras se terminaba de vestir. Se abrochó los pantalones y se estaba calzando cuando…cuando una visión llegó a su cabeza…alguien se acercaba a la casa e iba con mucha prisa.

Sintió que se mareaba y se sentó en la cama, donde estaba la pistola que había dejado sobre ella tras sus prácticas. La cogió con firmeza y se levantó, escondiéndola a su espalda en el borde de sus pantalones. Salió del dormitorio y fue a la cocina donde Natalie comía como si nada.

—Natalie, olvidé…mi goma del pelo en tu coche—dijo lo primero que se le ocurrió— ¿Me la traes, por favor?

— ¿Qué ocurre?—preguntó Natalie poniéndose en pie.

—Nada…yo solo necesito mi goma—dijo Bill tratando de aparentar calma.

—Bill, necesitas clases de cómo mentir—apuntó Natalie yendo hacia él— ¿Qué está pasando?

Sabía que era imposible seguir mintiendo, se le daba fatal y Natalie le había pillado desde que separó los labios.

—Viene por la puerta de atrás—murmuró resoplando—Sal corriendo por delante y sálvate.

— ¡No!—gritó Natalie cogiéndole de la mano—Ven conmigo.

Tiró de él y se lo llevó a rastras hacia la puerta delantera, pero Bill tiró hacia atrás negándose a moverse.

— ¡Vamos!—insistió Natalie cogiéndole la mano de nuevo.

—Nos cogerá a los dos…jamás me perdonaré si te pasa algo malo—negó Bill soltándose—Vete, por favor.

Natalie cedió a regañadientes y huyó por la puerta dejando a Bill a solas, que se quedó esperando mientras que lo veía todo en su mente…como aceleraba el paso y se acercaba a la casa por la puerta de atrás, abriendo de una patada la puerta de la cocina y dándole un buen susto.

Continúa…

Gracias por la visita, te invitamos a dejar un comentario.

por lyra

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!