
Fic TOLL de lyra
Capítulo 4
Por mucho que Bill le insistió que estaba bien, Andreas no cedió y le acompañó a la tienda. Se habían retrasado y un gran camión de mudanza estaba aparcado en la puerta. Esperó en silencio mientras que su primo abría el local y daba las instrucciones necesarias, disculpándose por lo tarde que se le había hecho.
Quería haber limpiado un poco antes de descargar las cajas, pero al final no le quedó más remedio que dejar que las entraran y dejaran en mitad de la tienda mientras que él se sujetaba el pelo en una cola alta y se ponía manos a la obra. En una de las cajas estaban todos los productos de limpieza necesarios y no tuvo que decir nada, Andreas enseguida se colocó a su lado y cogiendo un cepillo se puso a barrer la tienda silbando.
—Seguro que tienes mejores cosas que hacer que estar barriendo a las 9 de la mañana—dijo Bill resoplando.
—Bill, estoy soltero y sin compromiso—explicó Andreas resoplando—Si tuviera una chica dormida entre mis brazos…hubiera venido igual, pero algo más tarde.
Rio con ganas, Andreas era único levantándole el ánimo. Estuvieron trabajando codo con codo y no pararon hasta haber dejado reluciente el piso. Los de la mudanza habían movido las cajas para que fregaran bajo ellas y Bill se lo agradeció con una buena propina cuando los despidió.
—Hora de comer—dijo Andreas estirándose.
—Claro que sí, te dejo ya libre—murmuró Bill imitándole.
—Tú te vienes conmigo—dijo Andreas con firmeza—No has tomado nada desde ese café que te derramaras por la camiseta.
—Hey, creía que el de las visones era yo—logró bromear Bill.
—No hay que ser un genio para saber cómo te manchaste la camiseta—comentó Andreas—Más si la señora Kaulitz se presenta a primera hora de la mañana con un suculento soborno.
— ¿De qué demonios hablas?
Se giraron con rapidez maldiciendo los dos al ver quien entraba por la puerta. Tom Kaulitz les miraba sin entender porque se estaba hablando de su madre de esa manera.
—Tom, buenos días—saludó carraspeando Andreas.
— ¿Qué estabas diciendo de mi madre?—insistió Tom fulminándole con la mirada.
—Fue un malentendido Tom—se apresuró a decir Bill—Entendí mal a tu madre y…
—De eso nada—cortó Andreas resoplando—Tu madre quiso pagar a Bill para que se fuera y no volviera, pensando que iba a aceptar sin pensárselo como ya hiciera su padre.
— ¡Andreas!—gritó Bill sin poder evitarlo.
Veía la expresión de Tom y lo último que quería era que se enfrentara por él a su familia.
— ¿Es eso cierto?—preguntó Tom mirando a Bill fijamente.
Quiso mentirle, pero el miedo que brillaba en sus ojos era imposible de pasar por alto.
—Tu madre está muy afectada, entiéndelo—empezó a decir Bill—Solo hace lo que es mejor para su familia.
—Me sigue tratando como si fuera un niño pequeño—estalló Tom sin quererse contener—No ve que ya tengo 25 años y sé defenderme por mí mismo.
—Pues demuéstraselo —intervino Andreas.
— ¿Quieres callarte de una vez?—le pidió Bill.
— ¿Cuántas veces te he dicho que salieras de esa casa?—siguió Andreas como si no le hubiera oído—Siento mucho decírtelo, pero tu familia vive anclada en el pasado. Es como si Charlie se hubiera retrasado por el camino y ellos aún esperaran que regrese a casa.
—Andreas, por favor—le suplicó Bill.
Tom los miraba con la respiración agitada, sin lograr entender como podían hablar de lo que le ocurrió a su hermano como si fuera una simple travesura.
—Tom, perdona a mi primo, él no…
—Tiene mucha razón—dijo Tom terminando la frase por él—Sigo viviendo en al casa donde crecí porque veo que a mis padres les entra mucho miedo cada vez que habló de mudarme a Berlín, me quedo solo por ellos y trabajo unas tierras aún sabiendo que no es lo que quiero hacer solo por complacerlos.
—Estás muy unido a tu familia, es comprensible—murmuró Andreas—Pero no puedes permitir que traten a Bill de esa manera.
—No lo haré—dijo Tom con firmeza—Pero…si vuelves a mencionar el nombre de mi hermano, te parto la cara de un puñetazo.
Andreas asintió sabiendo que se lo merecería si llegase el caso. Jamás recurriría a un niño muerto en crueles circunstancias, pero si era la única manera de que el hermano mayor abriera así los ojos, no le quedaría más remedio.
—Venía a invitarte a comer, pero veo que ya tienes con qué—dijo Tom dando media vuelta.
—Quédate, por favor—pidió Bill—Andreas se comportará y…
—Tenemos mucho de qué hablar—dijo Tom asintiendo—Pero ahora no es el momento. Necesito respirar algo de aire fresco, siento que me ahogo aquí metido…
Salió antes de que Bill dijera algo que se lo impidiera, estaba enfadado por las palabras utilizadas por Andreas y no quería pagarlo con Bill, que no se lo merecía.
—Has estado magnífico, Andreas—dijo Bill con ironía.
—Está bien, solo dale tiempo—murmuró Andreas encogiéndose de hombros—A veces hay que hablarle así de duro para que reaccione, si no fuera por mí se pasaría todos los días en esa casa metida y créeme es como un mausoleo. Todo en silencio, sin tele ni radio. De las pocas veces que he entrado, me ha dado un escalofrío.
—Sí, olvido que le conoces mejor que yo—dijo Bill suspirando.
—Demasiado bien, Bill—susurró Andreas mirándole con firmeza.
Bill le miró a su vez sin saber a qué se refería. Ya empezaba a pensar que entre Tom y su primo había una relación demasiado especial…
—Sé que Tom no te ha olvidado—empezó a explicar Andreas—Ha estado con varias chicas y algún chico también, pero le he visto cabizbajo tras una noche de pasión. No es lo que busca, y ya sabemos el por qué.
— ¿Yo?—preguntó Bill sin podérselo creer.
—Ayer os vi mientras hablabais—le recordó Andreas—Le vi sonreír como unas dos veces…y te estuvo mirando el culo.
— ¡Andreas!—gritó Bill resoplando.
—No tengo remedio, lo sé—dijo Andreas riendo—Bueno, a lo que íbamos. Comemos y seguimos limpiando.
No aceptó una negación, le cogió con firmeza del brazo y lo sacó a rastras del local. Dejaron bien cerrado y se dirigieron a un bar cercano, donde Andreas pidió unos bocadillos y dos botellas de agua mientras que Bill se lavaba las manos.
Comieron en silencio y luego volvieron al trabajo, no parando hasta las 7.
—Un poco más y lo terminamos todo en un día—comentó Andreas resoplando.
—Aún no está limpio del todo—murmuró Bill pensativo—Mañana me meteré con los cristales y más vale que me cambien el roto antes de que terminen, si no me van a oír.
—Si necesitas ayuda…
—Puedo resolver los problemas yo solo—cortó Bill con firmeza—Ya no soy ese niño asustadizo, he crecido y…
—Lo sé, lo sé—dio Andreas levantando las manos—Has crecido y…estás tan guapo que Tom ya está tardando en llevarte a la cama.
Desistió de reñir a su primo, no pararía hasta ver que Tom le conseguía…y él pondría todo de su parte, no le dejaría escapar esa vez….
Bueno, eso si no le mataban antes, claro….
Continúa…
Gracias por la visita, te invitamos a dejar un comentario.