
Fic TOLL de lyra
Capítulo 7
Era mejor que lo supiera por él, su madre estaba enterada y no sabía por qué no se lo había contado ella misma con sus palabras cuando Tom le dijo que no pensaba dejar de verle. Había tenido una oportunidad de deshacerse de él y la había dejado escapar, no sabía si Tom querría estar a su lado tras saber todo lo que había pasado.
— ¿Cómo?—preguntó Tom sin entender.
—Es una larga historia, pero el caso es que terminé trabajando con la policía gracias a mi don—empezó a explicar Bill—Ayudaba en casos de gente desaparecida y secuestros. Joseph Mason era un chico de 16 años que fue secuestrado, pidieron un elevado rescate que sus padres no podían pagar y yo eché una mano en su caso, pero…me distraje y cuando di con él llevaba un par de horas muerto.
— ¿Le mataron porque no pagaron?—preguntó Tom tragando con esfuerzo.
—Le mataron porque no hice bien mi trabajo—contestó Bill con firmeza—Le vi en una visión, estaba encerrado en un sótano profundamente dormido y resulta que era todo lo contrario. Era la primera vez que me fallaba mi don y…me derrumbé.
—No debes echarte la culpa—dijo Tom cogiendo su mano—Fue un loco el que le mató, tú no hiciste nada.
—Me distraje con David—soltó Bill de improviso.
— ¿David?—repitió Tom.
—David Jost, el agente encargado del caso—aclaró Bill carraspeando—Fue el único policía que se creyó lo de mis visiones y el que sugirió que les echara una mano. Acepté a regañadientes pero con cada caso que resolvía me iba creciendo…y enamorando. David fue el primero y confié ciegamente en él, pero tras la muerte de Joseph las cosas entre nosotros se enfriaron, él estaba dolido por cómo habían terminado las cosas y en el fondo me culpaba de todo sin tener en cuenta que mientras que el pobre chico agonizaba se estaba acostando conmigo en mi cama.
Paró para coger aire, viendo como Tom le miraba y le animaba a seguir hablando mientras le acariciaba con suavidad la mano. Necesitaba hablarlo y él estaba allí para escucharlo, no juzgarlo. Y una vez que empezó a hablar no se pudo callar.
—Ese fue el motivo por que le me distraje—explicó Bill—Era la segunda vez que me acostaba con David, la primera no lo llevé muy bien más que nada porque me sacaba casi 15 años y nos lo estuvimos pensando. Esa vez fue mucho mejor y sentía una mezcla de sentimientos difícil de explicar. Puede que escuchara el grito de ayuda de Joseph y lo ignorara, puede que sintiera su último aliento y pensara que era yo gimiendo…no lo sé…
Sentía los ojos llenos de lágrimas, y una de ellas bajarle por la mejilla dejando un rastro negro tras ella. Tom se apresuró a secársela, acariciando con suavidad su mejilla.
—David me dejó tras que cerraran del caso—siguió Bill explicando—Su superior estaba dolido, era su mejor agente y no entendía como había podido descuidar un caso tan importante. Y David se desquitó conmigo.
— ¿Te pegó?—preguntó Tom con miedo.
—No—contestó Bill con firmeza—Me gritó, me dijo que la culpa era suya por acostarse con un niño y que en menudo jaleo le había metido. Quedé destrozado y me derrumbé, cuando recuperé la consciencia estaba ingresado en el hospital donde vieron lo mal que estaba y me recetaron una semana en un…
Calló de golpe, no quería contar esa parte pero ya era tarde. Tom ya se hacía idea de donde había estado.
— ¿Allí te ayudaron?—preguntó Tom acariciándole con suavidad la mano.
—Lo intentaron—murmuró Bill—No podía dejar de sentirme culpable por muchos medicamentos que me daban, asumí mi culpa y pedí el alta voluntaria al cabo de 2 semanas. Recogí todas mis cosas y…y volví a casa.
Soltó un profundo suspiro. Había resumido un año entero de su vida en apenas 10 minutos y la verdad era que se sentía mucho mejor una vez sacado todo, lo único era que la cabeza le estaba matando y Tom lo presintió. Levanto una mano y llamó a la camarera para que le trajera la cuenta. Pagó y cogiéndole con firmeza por al cintura le ayudó a caminar.
—Menuda cena te he dado—comentó Bill suspirando.
—Hablar te ha ayudado—dijo Tom besándole en la frente—Y así he sabido algo más de ti. Eres como un libro cerrado, tengo que ir sacándotelo todo como con un sacacorchos.
—No me gusta hablar de mi vida, no es nada interesante—murmuró Bill encogiéndose de hombros.
Llegaron al coche y Tom le ayudó a sentarse. Sentía que el cuerpo le pesaba una tonelada y no era por el alcohol ingerido, eran sus remordimientos dando vueltas en su cabeza.
Tom le miró mordiéndose los labios, sin saber que poder hacer para que se sintiera mejor. No había llevado una vida tan buena como la de él, con unos padres que le querían y viviendo en una gran casa con todos los lujos necesarios.
Entró en el coche y arrancó mientras se preguntaba qué les habría pasado a los padres de Bill y…y si las palizas se siguieron sucediendo tras su marcha del pueblo…
—Si quieres preguntar, hazlo—murmuró Bill con los ojos cerrados.
Los abrió de golpe al darse cuenta de que nuevamente había invadido la intimidad de Tom, pero no lo había podido evitar. Su preocupación por él era muy fuerte y le había llegado al alma. Nunca antes nadie se había preocupado por él así.
— ¿Dónde están tus padres?—preguntó Tom yendo al grano.
—Mi madre sigue viviendo en la casita a la que nos mudamos hace 10 años—contestó Bill acomodándose en el asiento—Mi padre está en libertad condicional y según él le salen trabajos que le obligan a pasar largas temporadas fuera de casa. Yo creo que tiene una amante pero la verdad es que ya me da igual lo que les pase.
Era muy triste escucharle hablar de esa manera, aunque tenía buenas razones para ello.
—A los 2 años de mudarnos—siguió diciendo Bill fijando la mirada en la carretera—Vinieron una noche a por mi padre. Le acusaban de haber tratado de violar a una chica, le esposaron y se lo llevaron. Pero mi madre creyó que era porque yo le había delatado, como si yo fuera gritando a los 4 vientos que con 15 años no podía defenderme de las palizas de mi padre enfermo…
— ¿Te siguió pegando?—preguntó Tom arrugando la frente.
—No tanto como antes, pero al menos una vez a la semana me llevaba una buena por cualquier cosa que mi padre se inventara—contestó Bill mordiéndose el labio—El día que se lo llevaron lloré, pero de alegría. Pensaba que mi infierno se había terminado, pero…mi madre ocupó su lugar. Nunca me llegó a pegar pero sus palabras herían como un cuchillo afilado. Luego cayó enferma y a pesar de sus desprecios la cuidé tan bien como pude, hasta que cumplí los 16 y dije basta. Me fui de casa y el resto ya lo sabes.
Tom no sabía que decir, más o menos se había hecho una idea de como había sido la vida de Bill, pero tras escuchar sus palabras se dio cuenta que distaba de la idea que se había forjado. Que su padre le siguiera pegando…sí, eso era algo que siempre sospechó aunque pensó que con los años Bill le plantaría cara. Pero no había más que verle, tan frágil e indefenso. Tuvo mucha suerte de que le arrestaran y se lo llevaran así de su lado.
Dando por terminada la conversación, Bill cerró los ojos suspirando. Tenían casi una hora por delante antes de llegar a casa y no pudo evitar quedarse medio dormido…hasta que sintió que se ahogaba y llevándose las manos al cuello le dio a Tom un buen susto.
— ¡Para!—gritó entre jadeos.
Tom obedeció de inmediato, parando su Audi en mitad de la nada. Se había llevado un buen susto, estaba observando dormitar a Bill plácidamente cuando de repente se llevó las manos al cuello y separando los labios empezó a toser y jadear como si se ahogara.
— ¿Estás bien?—preguntó cada vez más asustado.
Pero Bill no le contestó, se desabrochó en cinturón de seguridad y salió del coche seguido de Tom. Caminó errante por la carretera, se adentró en la cuneta llevándose ambas manos a la cabeza. Estaba teniendo una visión…y Tom lo sabía.
— ¿Qué ves, Bill?—preguntó poniéndose a su espalda.
—Su amiga le dejó plantado—empezó a decir Bill en un susurro—Y él hizo autostop. Paró un coche y le recogió…
— ¿Ves su matrícula?—preguntó Tom viéndole negar con la cabeza— ¿O quién es el conductor?
Antes de que pudiera contestar, Bill cerró los ojos y gritó al tiempo que ladeaba la cabeza a la izquierda como si le hubieran dado un fuerte golpe.
—Ahh…—se quejó Bill entre sollozos.
Tom se apresuró a cogerle, pero Bill se soltó y dio dos pasos más hacia la cuneta.
— ¡Odio esto!—gritó Bill entre lágrimas—Lo odio…nunca pedí tener este don…
—Venga, ¡vámonos de aquí!—gritó Tom a su vez.
Quiso volver a cogerle pero de repente Bill dejó de llorar y señaló el bosque que rodeaba la carretera, como si una fuerza tirara de él.
—Le llevó hacia allí—murmuró Bill echando a andar—Llora…él otro gruñe y jadea encima de él…
Dejó de hablar y clavó la mirada en un punto fijo del bosque…veía a un chico moreno tirado en el suelo con los ojos abiertos como platos y el miedo brillando en ellos. Un reguero de sangre le recorría la frente y dos manos apretaban su cuello con fuerza…hasta que dejó de moverse y sus ojos perdieron el brillo quedándose en él fijos…
Dio otro paso en su dirección pero Tom se apresuró y le cogió con firmeza del brazo.
—No vayas Bill—pidió en un hilo de voz—No vayas, llamaré a la policía.
—No…fue hace 6 años—susurró Bill—Y él tenía 16. Su nombre era Benjamín pero no le gustaba así que todos la llamaban Bennie. Hay que llamar a la policía o al FBI, hay una razón por la que he tenido esta visión…es el mismo que mató a Charlie…
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No sabía cómo había podido volver a conducir tras lo que había escuchado. Sentía que el cuerpo le temblaba pero por el bien de Bill se tuvo que mostrar fuerte. Le ayudó a entrar en el coche y condujo de vuelta a su casa. No quería dejarle solo pero a la vez…él lo necesitaba. No le quedó más remedio que coger el móvil y hacer una llamada.
Andreas se hizo cargo de su tembloroso primo, que recostado en la cama aún vestido cerraba los ojos y sollozaba por lo bajo. Intercambiaron una mirada y salieron fuera de la casa.
— ¿Quieres contarme qué ha pasado?—preguntó Andreas con firmeza.
—Bill ha tenido una visión que le ha dejado en ese estado—contestó Tom—De un chico que murió hace 6 años según dice, vio en su cabeza como ocurría todo…
—Joder—resopló Andreas— ¿Ya habéis llamado a la policía?
—Ahora mismo iba a hacerlo, pero antes quería dejar a Bill en buenas manos—explicó él.
— ¿Y tú…por qué no te quedas con él?—inquirió Andreas.
—Yo…dijo que el que le mató fue el mismo que mató a mi hermano—murmuró Tom arrugando la frente—Necesito pensar qué hacer para que reabran su caso, y a ser posible sin que se enteren mis padres. No quiero remover el pasado y hacerles más daño del causado.
—Ve tranquilo, no dejaré solo a Bill—prometió Andreas.
Tom asintió y tras estrechar la mano que le tendía volvió a su coche. Nada más llegar a casa hizo las llamadas necesarias y le prometieron abrir el caso tal y como le habían pedido, además de mandarle por fax toda la información recaudada.
Se fue a la cama pero no pudo dormir nada, pensando en lo solo que había dejado a Bill cuando más le necesitaba… ¿y se hacía llamar su novio?
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Al día siguiente se levantó nada más escuchar el sonido del fax. Recogió las hojas que le habían mandado y tras echarles un vistazo por encima se vistió con rapidez y salió de la casa sin desayunar ni nada. Entró en el coche y por el camino llamó a uno de sus capataces para informarle que se tomaba el día libre por asuntos personales y que se encargara de todo en su lugar.
Condujo hacia casa de Bill, extrañándose de hallarla vacía. Cansado de llamar a la puerta sin obtener respuesta entró de nuevo en el coche y fue a la tienda, donde le halló inmerso en la decoración del negocio. Andreas estaba a su lado tratando de que se tomara el té que tenía en sus manos, pero Bill le ignoraba y seguía abriendo la caja que tenía en sus manos.
Arrugó la frente y entró en la tienda. Cogió a Bill del brazo y se lo llevó aparte sin decir nada, ignorando que quisiera soltarse de su agarre.
—Tom, tengo mucho trabajo—protestó Bill en vano.
—Puede esperar, esto es más importante—dijo Tom con firmeza— ¿Y cómo piensas en trabajar tras lo de ayer? Te derrumbaste…
—Ya me he levantado—murmuró Bill—No pienso dejar que esto afecte mi vida, si no me volvería loco. No pude hacer nada por salvar a ese chico, han pasado muchos años y no conseguiré nada lamentándome.
—Puedes conseguir que no siga matando—dijo Tom soltándolo.
Se encontraban en una pequeña habitación que hacía las veces de almacén y despacho. Una vez a solas le enseñó la carpeta que llevaba en las manos.
—Ayer llamé a la policía, han reabierto el caso de mi hermano y me han mandado todo lo que tenían—explicó Tom sacando una hoja de la carpeta.
Era una orden de búsqueda en donde aparecía un chico morena de amplia sonrisa y que Bill identificó como el de su visión.
—Se llamaba Benjamín Powell, y le encontraron entre los árboles al lado de la autopista, y tenía 16 años como tú dijiste—explicó Tom—Sucedió el 23 de agosto de 2003.
—Tres años después de…de aquel día—murmuró Bill sin poder apartar los ojos de los del chico.
Tom asintió suspirando al tiempo que abría la carpeta de nuevo y sacaba más hojas de ella.
—Forma parte de un expediente mucho más grande—empezó a explicar Tom tendiéndole el resto del expediente—Hay 10 casos no resueltos que encajan con el perfil, todos morenos, altos y delgados. Todos violados y estrangulados el 23 de agosto en años diferentes por todo el país: Magdeburgo, Halle, Dresde y Erfurt, y de edades diferentes. Un niño de 14 años en el 2001, un adolescente de 18 en el 2005…
—Todos tienen la edad que tendría Charlie en el año que murieron—murmuró Bill mordiéndose el labio—Le está matando una y otra vez….cada año…
—Y estamos a 10 de agosto—apuntó Tom—Bill…quizás podamos ayudar si me dejas contar a la policía como lo he sabido…
—No—cortó Bill con firmeza—Yo no puedo ayudar.
—Dijiste que iría a por ti—le recordó Tom.
—Ya pasé por todo esto—dijo Bill devolviéndole las hojas—Me encerrarán en una habitación y me bombardearán con preguntas imposibles de contestar y me tomarán por loco. Solo hubo una persona que confió en mí y ya viste que pasó…
—Las cosas pueden ser diferentes esta vez—escucharon una voz a sus espaldas.
Tom fue el único que se giró para ver quien había hablado. A Bill no le hizo falta, esa voz era tal y como la recordaba, y se preguntaba cómo era que no le había presentido tras todos lo que habían compartido…
—David…—susurró cerrando los ojos.
Continúa…
Toda la escena del asesinato del chico en el bosque está sacada de la película, diálogos incluidos, solo que en la peli es una chica la que muere, pero debido al tema de este fic, he puesto un chico por razones obvias.