Ámame 8

Ámame 8

Fic TOLL de lyra

Capítulo 8

Efectivamente, David Jost había vuelto a la vida de Bill. Cogió aire con firmeza y entonces se volvió cruzándose de brazos dejando que le hiciera un buen repaso de arriba abajo. Y David así lo hizo, comprobando que no había cambiado nada en medio año que habían pasado separados, seguía igual de atractivo y su sonrisa era igual de cálida.

¿David?—repitió Tom arrugando la frente.

Deduzco que Bill ya le ha hablado de mi—dijo David dando un paso—Y doy por hecho que usted es Tom Kaulitz. Me han pasado el caso de su hermano.

¿A ti? ¿Por qué?—inquirió Bill.

Porque si es el mismo asesino, cerraremos todos esos casos que hasta el día de hoy han permanecido abiertos—contestó David señalando la carpeta que Tom apretaba en sus manos.

¿Cómo sabías que estaba aquí?—preguntó Bill resoplando.

Un compañero mío recibe una misteriosa llamada de un tal Tom Kaulitz pidiéndole que reabrieran el caso de su hermano asesinado 10 años antes porque cree que es el mismo que mató a una chica hallada aquí en Leipzig 6 años antes—explicó David mirando a Bill fijamente—Un caso no se abre así como así, pero que diera detalles que no se hicieron públicos, como que fue estrangulado usando las mismas manos y que describiera a la perfección el lugar donde fue hallado…como verás eso nos hizo sospechar.

Vale, abriste el caso de mi hermano—intervino Tom— ¿Cómo supiste que Bill tuvo algo que ver o que estaba aquí? ¿Es que acaso le sigues la pista a pesar de haber roto con él?

David le miró fulminándole con la mirada. Le dolía que le recordara la manera en la que rompió su relación con Bill. Estaba caliente en el momento en que se descargó con él, había manchado su impoluto historial y le tachó de niño. Con el tiempo se dio cuenta que Bill era lo mejor que le había pasado y lo echaba mucho de menos.

Y ese era el segundo motivo de su visita. Resolver un caso y llevarse todo el mérito, y reconquistar a Bill de paso.

Sí, sabía que habría vuelto a su pueblo natal tras que lo dejáramos y como tenía que venir a hablar con usted no perdía nada por intentar buscarlo—explicó David—No tuve que preguntar mucho, es la comidilla del pueblo.

No voy a ayudar en el caso—dejó Bill bien claro.

Sabes que te puedo obligar—dijo David con firmeza.

¿Es eso una amenaza?—preguntó Tom poniéndose entre él y Bill.

Bill ya sabe cómo es mi trabajo—contestó David sin inmutarse—Lo duro que se puede poner un interrogatorio si no se colabora. Es lo último que quisiera hacer, pero si no me dice todo lo que sabe…

Ya lo ha hecho—dijo Tom con firmeza—Todo lo que conté ayer a su compañero fue lo que me dijo Bill, no sabe nada más y no pienso permitir que le interrogues sin tener más pruebas que…tus celos.

Solo hago mi trabajo—aclaró David—Y sé que Bill se está callando algo. Lo mejor es que me lo diga y por las buenas, no sea que…sea tarde como la otra vez…

¿Así es como piensas reconquistarme?—intervino Bill.

David se le quedó mirando negando con la cabeza.

Has vuelto a leerme la mente, ¿cuándo aprenderás?—preguntó decepcionado.

Si ya ha terminado, salga de la tienda—exigió Tom—Ya sabe donde localizarnos, y le agradecería que hablara conmigo todo lo que descubra de mi hermano y deje a Bill a un lado.

Lo dejaré…hasta que dé con una pista que me lleve a él—dijo David a modo de despedida.

Le vieron salir del almacén y luego de la tienda.

¿Y este es el capullo del que te enamoraste?—preguntó Tom sin poder contenerse.

Ha cambiado, antes no era así—murmuró Bill.

Es viejo, casi podría ser tu padre—resopló Tom.

Se maldijo nada más decirlo, fue mencionar al padre de Bill y sentir como si se hubiera abierto una brecha entre los dos. Le vio volverse y mirarle fijamente con los ojos muy abiertos.

Bill, lo siento…no sé porque he dicho esa estupidez—se disculpó Tom.

¡Mi padre!—repitió Bill— ¿Y si ha sido él?

¿Cómo?—preguntó Tom sin entender.

Ya te dije que mi padre se ausentaba mucho de casa diciendo que le había salido un trabajillo, y los asesinatos han tenido lugar en varios pueblos y ciudades—se explicó Bill.

Pero…¿por qué?—insistió Tom—Según tú, es a ti a quien quiere, ¿por qué iba a ir asesinando a chicos de distintos lugares teniéndote tan a mano?

No lo sé…mi padre está loco—murmuró Bill frotándose la frente—Es la única pista que tenemos, ¿por qué no investigarla?

Se lo diré a David—dijo Tom resoplando—Y tú no te muevas de aquí. Quédate con Andreas y me esperas, no quiero que andes solo por el pueblo.

Bill asintió y dejó que Tom se ocupara de David. Se despidió de él con un beso en los labios y le acompañó hasta la puerta, escuchando como le pedía a Andreas que le cuidara. Su primo accedió de inmediato y solo entonces Tom fue tras David.

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Pasó el resto de la mañana tratando de distraerse con la tienda, pero no podía dejar de pensar en su padre. No sabía nada de él desde la última vez que violó la libertad condicional y regresara a la cárcel. Aprovechó ese tiempo para hacerles una vistita y a él darle una paliza. Una vez más su madre no salió en su defensa y se prometió que era la última vez que su padre le ponía un dedo encima.

Bill—escuchó la voz de Andreas.

Alzó la mirada de las facturas que repasaba y le miró a la espera de que le hablara.

Bill, este chico es un fotógrafo del periódico del pueblo—explicó Andreas—Quieren sacarte una foto para su artículo, sobre la nueva tienda que abrirá mañana sus puertas.

¿Ahora?—preguntó Bill pasándose las manos por el pelo—No es el momento adecuado, no me siento bien y…

Se le ve estupendo—cortó el chico alzando su cámara y tomándole una instantánea—Muy natural.

Asintió al ver la foto tomada y se despidió de ellos prometiéndoles dejarles un ejemplar en cuanto saliera.

Ya verás mañana que de gente va a venir—dijo Andreas muy emocionado—No hemos hecho mucha publicidad pero que salgas en el periódico nos ayudará.

No estoy de humor para fiestas—murmuró Bill resoplando.

Te vendrá bien, tienes que distraerte—dijo Andreas pasándole un brazo por los hombros y abrazándolo.

Bill asintió y tras ese confortante abrazo siguió con lo que estaba. Entre él, Andreas y Jane lograron dejarlo todo a punto a primera hora de la tarde. Habían hecho un buen trabajo y se merecían una recompensa. En vista de que Tom se retrasaba, Andreas se los llevó a merendar y llamó a Natalie para que se reuniera con ellos…además de avisar a Tom de donde iban a estar.

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Su re encuentro con Natalie fue muy agradable, se acordaba de él y estuvo muy interesada en que le explicara como era eso de diseñar y llevar tu propia tienda. También hizo algunas preguntas a Jane, a la que conocía de vista. Andreas les escuchaba sonriendo de ver a su primo tan relajado tras lo que había pasado.

Estuvieron una hora hasta que Tom se reunió con ellos. Tenía que hablar con Bill pero prefería hacerlo en privado, además tras verlo algo más animado no quiso aguarle la fiesta con las malas noticias que llevaba.

Fue cuando le acompañó a casa cuando tuvo que explicarle todo lo que David había averiguado.

Tu padre ha vuelto a quebrantar la condicional—dijo Tom resoplando—Tras lo que me has dicho he convencido a David de que consiga una orden de arresto y que un coche policía pase cada media hora por al puerta de tu tienda. Aquí en casa estás a salvo, porque no me pienso mover de tu lado.

¿Qué han dicho tus padres?—preguntó Bill en voz baja.

Por eso me he retrasado—contestó Tom suspirando—Fui a casa a dejar las cosas en orden, uno de los capataces se encargará de las tierras en mi lugar y a mi madre le ha costado aceptar que vaya a pasar unos días contigo aquí en esta casa.

¿Y…les has dicho algo de lo que hemos descubierto?—murmuró Bill.

Solo a mi padre, no quería hacer sufrir a mi madre—explicó Tom—Tuve que decirle que sospechábamos de tu padre, de todos modos iba a llamar a David para que le mantuviera informado del caso.

Bill asintió suspirando, en ese pueblo era imposible tener un secreto. No tardarían días hasta que se empezara a hablar de que el caso Kaulitz había sido abierto de nuevo y su padre era el sospechoso número 1 otra vez…

¿Y bien? ¿Dónde me instalo?—preguntó Tom cambiando de tema.

Había metido en una bolsa de deporte algo de ropa, no sabía cuantos días se iba a quedar y aunque su casa estaba a un cuarto de hora de allí, no pensaba dejarle ni un minuto a solas y mucho menos llevarle donde no era bien recibido.

¿Cómo que dónde te instalas?—repitió Bill alzando una ceja.

¿Quieres que compartamos la cama?—preguntó Tom sin podérselo creer.

En el fondo lo deseaba, pero no quería precipitarse y menos estando Bill en ese estado.

Estoy cansado de esperar Tom—dijo Bill resoplando—Han pasado 10 años hasta que nos hemos confesado todo el amor que sentimos el uno por el otro, ¿han de pasar otros 10 hasta que hagamos algo que los deseamos con toda nuestras almas?

Tom negó con la cabeza de inmediato y cogiendo la bolsa con sus pertenencias en una mano y el brazo de Bill con la otra, entraron en el dormitorio principal donde esa noche iban a compartir la cama por primera vez.

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Estaban los dos muy nerviosos, no podían evitarlo. Cansados de las emociones vividas ese día tomaron una cena ligera y se fueron a la cama.

Mientras que Tom se lavaba los dientes en el baño, Bill ya se había desnudado quedándose en boxers y poniéndose la camiseta blanca que usaba para dormir. Esperó arropado con las sábanas hasta que Tom le hizo compañía bajo ellas, llevando solo unos boxers grises.

Se tumbaron de lado y se quedaron mirando a través de la luz que entraba por la ventana. Ninguno se atrevía a dar el primer paso.

Se te ve muy cansado—comentó Tom de repente— ¿Quieres que te de un masaje en los hombros?

Bill asintió sonriendo y se dio la vuelta en la cama quedándose boca abajo. Sintió como Tom se incorporaba y ponía sus manos sobre los hombros empezando a masajearlos.

Mañana es el gran día—dijo Tom sin dejar de pasar los dedos por su piel— ¿Estás nervioso?

Un poco—contestó Bill en un susurro—No sé si la gente irá más por al novedad de la tienda o por verme en persona. El hijo de un asesino…

Eso aún no está demostrado—dijo Tom con firmeza—Y no pienses en eso, quiero relajarte no que te tenses más.

Le escuchó suspirar y siguió con lo que estaba. Sus dedos iban cada vez más arriba como si tuvieran vida propia, ya le estaba acariciando el cuello y pensando que era ahora o nunca, se inclinó sobre él y le besó en la mejilla sobresaltándolo.

Lo siento—susurró Bill dándose la vuelta en la cama.

No, ha sido culpa mía—murmuró Tom dejándole sitio—He ido muy deprisa.

Estabas haciendo muy bien tu trabajo, lograste que me relajara y dejara la mente en blanco—dijo Bill sintiéndose muy mal por haber interrumpido tanta intimidad.

De eso se trataba—murmuró Tom sonriendo.

Mi cabeza…es como unos multicines, veo todas las películas al mismo tiempo—empezó a explicar Bill—Cuando camino por la calle, veo a las personas y cuando se acercan a mi capto todo lo que piensan, sus deseos más íntimos y sus planes. Levanto un muro para protegerme y no caer en el caos que se abre a mis pies.

Dejó de hablar y miró a Tom, que le miraba a su vez con la frente arrugada.

Y luego…conozco a alguien con el que quiero estar pero me da miedo derribar el muro—susurró Bill—Ya lo hice una vez y mira lo que pasó. Tuve mucho miedo de la reacción de David, me acusó de llenarle la cabeza con mis pensamientos y entonces eché a correr…y no he dejado de hacerlo…

La diferencia entre David y yo—empezó a decir Tom—Es que…cuando él crecía no deseaba que volvieras a casa cada vez que le tocaba el hueso de la suerte, o apagaba las velas en su cumpleaños o veía una estrella fugaz. Y eso es una lástima para él, porque no ha visto sus deseos hechos realidad de una manera tan inesperada.

Vio como los ojos de Bill se llenaban de lágrimas, emocionado con sus palabras.

Derriba ese muro, Bill—suplicó en voz baja—Yo estoy derribando el mío.

Levantó una mano y le retiró a un lado el pelo que le estorbaba y le dejó la cara al descubierto, viendo como se mordía el labio.

Mírame—susurró.

Bill lo hizo y tras mirarse unos segundos, acortaron la distancia que los separaba y se besaron profundamente en los labios. Sonriendo contra ellos, Tom le cogió en sus brazos y le hizo acostarse de espaldas. Se tumbó sobre él con suavidad y sin dejar de besarle le desnudó de cintura para abajo y luego él hizo lo mismo.

Empezaron a frotarse sin separar los labios, gimiendo y suspirando contra ellos. Bill separó las piernas cuando sintió a Tom preparado y alzó las caderas desesperado. Dejó escapar un hondo suspiro cuando sintió a Tom entrar en su cuerpo y empezar a embestirle con suavidad.

Sus labios se separaron cuando sintieron que les faltaba el aliento, se miraron a los ojos y no apartaron la mirada hasta que el orgasmo les recorrió el cuerpo de arriba abajo.

Bill….oh…—gimió Tom entre jadeos.

Le dio una última embestida y enterró la cara en su cuello, besándoselo entre jadeos. Jamás se había sentido tan…completo. Fue hacerle el amor a Bill y saber que sus días de soledad habían terminado.

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Cayeron en un profundo sueño el uno en los brazos del otro. Fue sentir a Tom salir de su cuerpo y se acomodó contra su pecho cerrando los ojos suspirando…

Bill, tienes que despertarte…

Abrió los ojos de golpe y salió de la cama sin despertar a Tom. Caminó descalzo ajustándose la camiseta a cada paso que daba. En el suelo del salón estaba sentado Charlie esperándole.

Se acerca el momento para que él vuelva a hacerloexplicó Charlie.

Una semana a partir de mañana—dijo Bill asintiendo.

Le gusta hacerles dañosiguió explicando Charlie—Le hace sentirse importante, sentirse como un hombre.

Charlie, ¿quién es?—preguntó Bill desesperado.

Ahora es tu turno, Billdijo Charlie ignorando su pregunta.

Abrió los ojos de golpe y se incorporó, unas imágenes le llegaban a la mente…se vio a sí mismo bajo Tom haciendo el amor hacía escasos minutos…

Empezó a respirar con dificultad, lo que hizo que Tom se despertara y se sentara a su lado en la cama al tiempo que le pasaba una mano por la espalda.

Nos ha estado observando mientras hacíamos el amor—explicó Bill en un susurro—Esta vez vi más, le sorprendí con la guardia baja. Se estaba tocando…durante un segundo vi dentro de él, vi lo que quería aquella noche…nos quería a los dos, pero solo consiguió a Charlie.

¿Es tu padre?—preguntó Tom tragando con esfuerzo.

No lo sé…tal vez—contestó Bill suspirando—Pero es mi turno, eso ha dicho Charlie. Me libré y ahora que he vuelto no dejará que me escape de nuevo…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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