Anatomía de Bill 15

Anatomía de Bill 15

Fic TOLL de lyra

Capítulo 15

Los días pasaron y poco a poco se fue recuperando. El doctor Bailey cumplió su palabra y dos días después de su vuelta al trabajo le encargaron su primer caso. Era algo sencillo, pero lo deseaba a estarse toda la mañana metido en el laboratorio. Por suerte, no coincidió con Tom y pudo trabajar con tranquilidad.

También regresó al quirófano, tratando de no pensar en lo que le pasó la última vez que pisó uno. Ayudó en una apendicetomía y una vez terminada la operación se encargó de que su joven paciente fuera trasladado a la zona de reanimación.

Estaba actualizando su historial cuando Georg se puso a su lado.

—Una chica pregunta por ti—le dijo en voz baja.

—¿Una chica?—repitió Bill alzando una ceja.

—Si, ha venido por una urgencia y la he atendido yo, pero me ha preguntado por el doctor Kaulitz y que se sentiría más tranquila si le atendías tú—explicó Georg.

—Es raro, pero bueno, ya he terminado aquí—murmuró Bill cerrando el historial de su paciente.

—Está abajo, en la cortina 3—le dijo Georg.

Asintió y entraron juntos en el ascensor mientras se iba poniendo al día.

—Es una joven de unos 16 años que se queja de que le duele el pecho al respirar, lleva dos días con fiebre y algo mareada—leyó Georg.

—¿Y sus padres?—preguntó Bill alzando una ceja.

—No los quiere preocupar si solo se trata de un simple catarro—contestó Georg.

Asintió resoplando, esperaba que no fuera nada grave y tuviera que llamar él mismo a sus padres para contárselo. Aún no entendía porque había preguntado por él, en cuanto la viera sabría si la conocía de algo y si no se lo preguntaría.

Entraron en urgencias y se dirigió él solo a la cortina que le señaló Georg. Nada más descorrerla vio a la joven en cuestión. Era una chica rubia y alta, con los ojos castaños y una dulce mirada. No le sonaba de nada…

—¿El doctor Kaulitz?—preguntó nada más verle.

—Si, soy yo….Natalie—contestó tras mirar su nombre en el historial—¿Por qué has preguntado por mí?

—Oh…porque eres el más guapo—rió Natalie.

—Mira, no estoy aquí para perder el tiempo, he dejado un paciente por ti—dijo Bill poniéndose serio.

—Perdona, solo quería relajar el ambiente—se disculpó Natalie—Estuve aquí hace unas semanas y pude comprobar lo bien que trabajabas. Me quedé con tu nombre y pensé que estaría en buenas manos.

—Cualquiera de mis compañeros te hubiera tratado de la misma manera. El doctor Listing es muy bueno también en su trabajo—dejó Bill bien claro.

—Si no me quieres atender, dile al otro médico que venga. Y lo siento, de nuevo—susurró Natalie bajando la mirada.

—No, ya que estoy aquí te echaré un vistazo—negó Bill.

Se la veía arrepentida por su infantil comportamiento. Dejó el historial sobre la camilla y se puso el estetoscopio. La pidió que se retirara hacia atrás la blusa que llevaba y la auscultó por la espalda.

—¿Desde cuando te duele el pecho?—preguntó Bill muy serio.

—Desde esta mañana, he estado algo resfriada y me preocupé—contestó Natalie.

—Has hecho bien, ya verás como no es nada—la tranquilizó Bill—Te haré una placa de tórax, y mientras esperamos los resultados puedes ir avisando a tus padres.

—Has dicho que no es nada…—empezó a decir Natalie.

—Lo veremos cuando tengamos los resultados, pero son las normas. Si necesitas alguna prueba más… complicada, la tienen que firmar tus padres—explicó Bill.

—Están trabajando en estos momentos, mi madre es cocinera y a mi padre no le quiero molestar—murmuró Natalie.

—¿No te llevas bien con él?—preguntó Bill interesado al notar su tono.

—¿Te llevas tú bien con el tuyo?—preguntó Natalie a su vez

Bill negó suspirando mientras se colgaba de nuevo el estetoscopio del cuello.

—Vale, de momento nada de padres—accedió a regañadientes—Avisaré a una enfermera para que te lleve a rayos, luego nos vemos y te digo el resultado.

—Gracias….em…—empezó a decir Natalie.

—Bill—se presentó.

—Gracias por todo, Bill Kaulitz—dijo Natalie con una amplia sonrisa.

Bill se la devolvió y salió de la zona acortinada. Le hizo una señal a una de las enfermeras y tras anotar en el historial de Natalie las pruebas necesarias, se lo entregó y fue a donde se encontraba Georg.

—No me digas que ha intentado ligar contigo—bromeó Georg, imaginándose la cara de la chica cuando Bill le hubiera dado calabazas.

—No, me ha dicho que estuvo aquí un día y se fijó en mi…—empezó a decir Bill.

—Pues es lo mismo que he dicho yo—cortó Georg.

—En mi trabajo—aclaró Bill resoplando—Me vio trabajar y cree que soy el mejor médico del hospital.

«Y el más guapo»—pensó sonriendo.

—Es que no entiendo el porque de tanto misterio—dijo Georg cruzándose de brazos—Por más que le dije que estabas ocupado, ella insistió en que solo se dejaría mirar por ti, aunque le tocara esperar.

Bill se quedó pensando en sus palabras. No conocía a la chica para nada, aunque había algo familiar en ella…no lo sabía explicar, era una sensación extraña como que la conocía de algo pero no lograba recordarlo…

.

Media hora después volvía a la cortina número 2 con los resultados en la mano. No le habían encontrado nada, así que descartó de inmediato algo grave. Dijo que estaba acatarrada, le recetaría unos antibióticos y la mandaría a su casa.

—En las radiografías no se ve nada—explicó poniéndolas en alto y enseñándoselas a Natalie—Ni una sombra sospechosa, ni nada.

—Entonces, ¿qué me pasa?—preguntó Natalie.

—Tienes el catarro agarrado al pecho—explicó Bill—Te voy a extender una receta de unos antibióticos que te irán muy bien, pero si en dos días te seguía doliendo el pecho vuelves y te hacemos un estudio completo.

Natalie asintió y se levantó de la camilla. Bill le ayudó a ponerse la cazadora y le pidió que le siguiera al mostrador de las enfermeras. Lo rodeó y se sentó ante un ordenador para anotar sus datos.

—¿Natalie, qué más…?—preguntó.

—Oh…Franz—contestó Natalie tras pensarlo un poco.

Bill asintió y lo tecleó en el ordenador. Anotó las pruebas realizadas y los antibióticos que le iba a recetar. Guardó su historial y sacando su recetario del bolsillo superior de su bata le extendió una receta.

Tan concentrado estaba que no vio a la persona que llamaba a su paciente hasta que casi la tuvo encima.

—Natalie, me dijeron que estabas aquí.

—¡Papá!—exclamó Natalie poniéndose colorada.

Arrugó la frente, conocía esa voz a la perfección…y le había llamado… ¿papá?

Alzó la cabeza y sus ojos se clavaron en su padre, que le miraba sin poder creerse que tuviera a su hermana pequeña delante.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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