Anatomía de Bill 16

Anatomía de Bill 16

Fic TOLL de lyra

Capítulo 16

No podía dejar de pasear de arriba abajo, parecía un león enjaulado. Desde que supiera que la joven paciente que tenía delante era su hermana pequeña, no podía dejar de pensar en el poco tiempo que habían compartido. Ella sabía quien era, de eso no cabía duda.

Había pedido expresamente que le atendiera él, conocía su apellido pues compartían el mismo y solo tuvo que preguntar por el doctor Kaulitz, y de sobra era sabido que no iban a llamar a su padre…

—Deja de pasear Bill, por favor—pidió Natalie.

Pero Bill se negó. Su padre les había pedido que le esperaran en su despacho mientra atendía una urgente llamada, quería hablar con los dos de lo que acababa de pasar. Aunque él no tenía muchas ganas de hablar. Estaba cansado de enterarse de los secretos de los demás de la peor manera. Con la mujer de Tom, cuando ella le insultó preguntando si era el que se tiraba a su marido. Con su hermana, fue delante de su propio padre, que no sabía donde meterse ante su fulminante mirada.

—Entiéndeme por favor, era la única manera de poder verte y hablar contigo—se explicó Natalie—No sabía como ibas a reaccionar si supieras quien era nada más vernos, al menos hemos podido conversar un poco.

—Me has mentido—dijo Bill visiblemente enojado—Te dije que había dejado un caso para verte, y tú te has reído de mi. Te has inventado otro apellido para que no supiera que era una broma de la tonta de mi hermana pequeña….apuesto que ni has estado enferma, que solo me has hecho perder el tiempo.

Dejó de hablar y tomó aire. Se sentía utilizado, no estaba preparado para conocerla en esos momentos, aunque no creía que lo estuviera nunca.

—En eso no te he mentido, si estoy enferma—se justificó Natalie—Un día escuché a papá. Estaba hablando con mi madre tras la cena creyendo que yo estaba en mi habitación estudiando. Decía…he conseguido plaza para Bill en el hospital….otro día…Bill ha asistido a una operación en su primer día de trabajo… Bill va a ser un buen médico…

Bill empezaba a entenderla, aunque desde luego no a su padre. En el hospital no le dirigía la palabra, pero no dejaba de hablar de él ante su mujer.

—Un día vino muy preocupado, dijo que te habían operado de urgencias…que habías perdido un bebé—susurró Natalie—Me puse a llorar allí mismo, y eso que apenas te conocía. Lo que te conté era cierto, un día que vine a ver a mi padre me di una vuelta por urgencias y te reconocí por la foto que hay sobre la mesa.

Bill miró donde Natalie señalaba. Era la tercera persona que le decía que su padre tenía una foto suya sobre la mesa de su despacho. La cogió en sus manos y se quedó observándola. Tendría unos 17 años en ella, la misma edad que Natalie. Llevaba el pelo negro con algunas mechas rubias que se puso un día que le dio la venada. No tenía ni idea de como se había hecho su padre con la foto, tal vez se la pidió a su madre o ella se la mandó de propia voluntad.

—Quise venir a verte, pero sabía que si se lo decía a mi padre se negaría de inmediato—siguió contando Natalie—Además, por lo visto había llamado a tu madre y sé que entre ellos no hay buena relación. Decidí esperar a que te recuperaras y volvieras al hospital, entonces caí realmente enferma y esta mañana cuando empezó a dolerme el pecho vi la excusa perfecta…

—Vienes a verme y cuando me entero de quien eres, te grito e insulto sin darte oportunidad de explicar—terminó Bill su historia.

Se sentía muy mal por su estallido. No estaba enfadado con ella, sino con su padre. Se sentó en el borde de la mesa y suspiró cruzándose de brazos. ¿Qué iba a hacer? No podía darla la espalda como si no existiera, ahora que sabía de su existencia tenía que hacer algo por compensarla, pasar más tiempo con ella y empezar a conocerla.

Se puso tenso cuando se abrió la puerta de despacho. Su padre entraba arrugando la frente y dirigiendo una fulminante mirada a su hija.

—Si te sentías mal me lo tenías que haber dicho a mi—dijo sin dejarla tiempo de respirar.

—Fue de repente y vine a urgencias—se explicó Natalie—Siempre estás diciendo que Bill es un buen médico, y aproveché para conocerlo.

—Debiste pedir otro médico—insistió Jörg.

—¿Por qué? ¿Tenías miedo de que la conociera?—intervino Bill enfrentándose a su padre.

—Bill, no te metas—pidió Jörg.

—Me meto, porque aunque no quieras admitirlo, es mi hermana pequeña. ¿Qué derecho te da a no dejarme conocerla?—estalló Bill cansado ya de la situación.

—Lo hice por tu bien…por el de los dos—se excusó Jörg.

—Estoy cansado de que la gente actúe a mis espaldas—estalló de nuevo Bill—Pensando que saben lo que mejor me convienen y en tu caso, no sabes una mierda de mí. Así que no te atrevas a decirme que tengo que hacer y que no, si Natalie quiere que forme parte de su vida, nada ni nadie lo va a impedir.

Salió del despacho dando un sonoro portazo. Su turno había terminado y deseaba salir a respirar un poco el aire, a ver si así se le pasaba el cabreo que se había pillado.

Mientras en el despacho, Jörg Kaulitz miraba a su hija, echándola con la mirada la culpa de todo lo sucedido.

—¿Y qué esperabas? No me cuentas nada de mi hermano y tuve que venir a conocerlo en persona—se defendió Natalie poniéndose en pie—Es un buen chico, y lo ha pasado muy mal. No se merece que le trates con la misma indiferencia que a mí.

Y tras decir esas palabras, salió del despacho soltando ella también un sonoro portazo, pensando con una sonrisa que eso venía de familia…

.

Tras cambiarse de ropa en la salita, cogió su cazadora y salió antes de que se presentara una urgencia que reclamara su presencia. Lo sentía mucho, pero en esos momentos no estaba para atender paciente alguno.

Salió del hospital y se encontró a Georg esperándole apoyado en su coche. No le había visto desde que dejara en sus manos el caso de su hermana. Pero no tenía ganas de hablar en esos momentos, solo de olvidar.

Escuchó un sonido a su izquierda y giró la cabeza. Había dos coches aparcados, y lo que había oído fue un sonoro portazo. Allyson Trümper estaba de pie viendo como arrancaba un coche con rapidez. Lo reconoció de inmediato, era el BMW blanco de Tom, en el que había subido más de una vez y en el que casi hicieron el amor.

Sacudió la cabeza, no quería tener esos pensamientos. Necesitaba…olvidar eso también…

Dirigió la mirada a Georg y caminó hacia él sin decir nada. Se cogió de su brazo y empezaron a caminar en silencio. Llegaron hasta el bar cercano al hospital y pidieron unas cervezas nada más llegar.

—¿No me lo quieres contar?—preguntó Georg al cabo de 4 cervezas.

Bill negó con la cabeza, se sentía flotar y lucía una amplia sonrisa en los labios. No debía beber y lo sabía, trabajaba al día siguiente y enseguida se le subía. Pero esa noche lo necesitaba…

—¿Bill?—insistió Georg.

—¿Recuerdas a esa chica que según tú ligaba conmigo?—preguntó, viéndole asentir con la cabeza—Pues es mi hermana pequeña, ¡sorpresa!

Echó hacia atrás la cabeza y soltó una profunda carcajada. En esos momentos le parecía todo una tontería, haberse enfadado con ella por mentirle, gritarle a su padre que pensaba seguir viendo a su hermana aunque él se opusiera…ver como Tom le daba calabazas a Allyson…

—Zorra—murmuró dejando de reír.

Alzó la mano y pidió otra cerveza, que el camarero sirvió de inmediato. Se la bebió casi de un trago, porque Georg se lo impidió arrebatándole el vaso.

—Ya vale por hoy—dijo tirando de él.

Metió mano en un bolsillo y dejó un billete de 50€ sobre la barra. Salió llevándose a Bill sin esperar el cambio y le metió a la fuerza en el coche. Condujo hasta casa y una vez en ella no le quedó más remedio que llevarle a su habitación y desnudarle.

—¿Por qué, Georg?—musitó Bill tumbado de espaldas en la cama.

Georg suspiró al tiempo que tiraba hacia debajo de sus pantalones tratado de no pensar en nada más…

—¿Por qué se empeña todo el mundo en hacerme daño?—preguntó de nuevo Bill empezando a sollozar ligeramente.

—Bill…estás cansado, duerme y mañana lo verás todo de otra manera—contestó Georg resoplando.

—Primero Tom—siguió diciendo Bill ignorando sus palabras—Su mujer se presenta y me echa a la cara que me lo esté follando. Y esta tarde me entero de quién es mi hermana y mi padre no quiere que la vea ni me meta en su vida. Un poco tarde, cuando la he conocido y me parece una persona agradable…al igual que Allyson…va de zorra por la vida, pero hizo un buen trabajo conmigo y me trató con dulzura mientras estaba convaleciente…con lástima, diría yo… ¿tanta pena doy?

Dejó de hablar para coger aire, entre las lágrimas y el discurso que había soltado, sentía que se ahogaba. Eso, y que la habitación daba vueltas y más vueltas…

Trató de incorporarse, pero se tuvo que agarrar a Georg para no caer. Sintió que le acostaban con suavidad en la cama y cerró los ojos suspirando, sin soltar la camiseta que agarraba entre sus dedos con fuerza.

—Dame un minuto…—pidió a Georg con los ojos cerrados.

Soltó un hondo suspiro, echándole el aliento a su amigo. No le había visto, pero estaba inclinado sobre él…y antes de que lo pudiera impedir, le estaban besando en los labios con suavidad…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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