
Fic TOLL de lyra
Capítulo 5
—¡Allyson!
El gritó de Tom resonó en todo el hospital. Miró a su mujer fulminándola con la mirada, pero a ella no le importaba había hecho un largo viaje porque se negaba a cogerle el teléfono, solo le iba a traer unos malditos papeles que se podían haber mandado por correo, pero en el fondo deseaba hacerle cambiar de opinión…
—¿Eres…eres la mujer de Tom?—logró preguntar Bill carraspeando.
—Si—contestó Allyson con rapidez.
—Estamos separados—aclaró Tom.
—Aun no hemos firmado los papeles, sigues siendo mi marido le pese a quien le pese—murmuró Allyson echándole a Bill un vistazo de arriba abajo.
Sentía que sobraba en esa conversación, y lo que más le apetecía era alejarse todo lo que pudiera de Tom. Vio a Georg salir del ascensor y se fue hacia él sin mediar palabra.
—Sácame de aquí—murmuró cogiéndose a su brazo.
Georg le miró extrañado, más al ver que tras él estaba Tom hablando con una mujer. Se encogió de hombros sin entender y pasando un brazo por la cintura de Bill salió con él del hospital.
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—Me has dejado asombrada Tom—comentó Allyson una vez a solas—Acostarte con un chico… ¿tanto daño te he hecho?
—Te acostaste con otro—recalcó Tom—Con mi mejor amigo sin ir más lejos, y en mi propia cama.
—Ya…bueno—susurró Allyson.
—¿Ya le has puesto a él también los cuernos?—preguntó Tom con ironía.
—¡Claro que no! Te dije que solo fue una noche en la que me sentía sola, tú te pasabas metido en el hospital horas y horas, y….
—Me han dado una gran oportunidad, he llegado a ser jefe de residentes a pesar de mi edad, tengo bajo mi cargo a chicos que solo me llevan 4 años como mucho.
—Y ese es uno de los que están bajo…tu cargo—rió Allyson sin querer evitarlo.
—Se llama Bill, y no sabes nada de él—dijo Tom a modo de despedida.
—Te he traído los papeles del divorcio—murmuró Allyson suspirando.
Tom se paró en secó y se volvió tendiendo una mano.
—Podíamos hablar un poco antes, tal vez lo nuestro aún tenga arreglo—suplicó Allyson.
—No lo creo—murmuró Tom.
—Vamos, hemos estados casados 3 años, eso sin contar los 4 que llevábamos de novios en la facultad—empezó a decir Allyson—Éramos el uno para el otro, eso es algo que no se puede fácilmente olvidar.
—Si, si llegas a casa cansado de trabajar y ves lo puta que es tu mujer—saltó Tom sin poderse contener.
—Puede que sea una puta—dijo Allyson con dificultad—Pero… ¿te has parado a pensar que sigo siendo el amor de tu vida? *
Tom se la quedó mirando apretando en una mano los papeles que le había entregado. No tenía más remedio que darle la razón, lo suyo fue amor a primera vista, estaban muy enamorados hasta que pasó lo que pasó….
—No he venido solo por ti—siguió diciendo Allyson—El doctor Kaulitz me ha llamado.
—¿El padre de Bill?—se le escapó a Tom.
—Vaya…no lo sabía—murmuró Allyson.
—Él no sabe nada de lo nuestro—susurró Tom poniéndose tenso.
—Tranquilo, que solo he venido a trabajar—dijo Allyson levantando una mano—Hay un caso de un embarazo gemelar que os está dando algunos problemas, yo me haré cargo hasta que nazcan los bebes, tienes ese tiempo para pensar en si firmas o no los papeles del divorcio, luego tomaré un avión y me volveré a Boston si no me quieres a tu lado de nuevo.
Dio media vuelta tras soltar su discurso y entró en el ascensor que la estaba esperando. Tom esperó a que se cerraran las puertas y entonces salió del hospital. Su primer pensamiento fue llamar a Bill y tratar de disculparse, pero lo que le había hecho no tenía nombre.
¡Enrollarse con él ocultándole que estaba aún casado! Y encima se había enterado de la peor de las maneras posibles, por labios de su propia mujer…
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Nada más entrar en la casa echó a correr escaleras arriba dejando al pobre Georg plantado en la puerta. Entró en su habitación y rompió a llorar en cuanto cerró la puerta. Sentía mucha rabia, Tom le gustaba de verdad y le había hecho mucho daño…
Había tenido una aventura con un hombre casado, como hizo su padre….lo odiaba por eso, rompió una familia y él era…la “otra” en ese caso.
—¿Bill? ¿Puedo pasar?—preguntó Georg llamando a la puerta.
Se encogió de hombros y fue hacia la cama, echándose boca abajo en ella al tiempo que se abría la puerta. Sintió unos pasos que se acercaban y que el colchón se hundía bajo el peso de una persona…sintió que le pasaban por la espalda una mano con torpeza y rompió de nuevo a llorar.
—¿Habéis discutido tú y Tom?—preguntó Georg mordiéndose los labios.
—Esta…está casado…—contestó Bill entre sollozos.
—¿Cómo?—gritó Georg sin poder evitarlo.
—Se ha presentado su mujer en el hospital—explicó Bill alzando la cabeza—Me ha preguntado si soy yo el que se está tirando a su marido….nunca me había sentido tan humillado…
—Lo siento tanto—susurró Georg sin dejar de acariciarle la espalda.
Se quedó con él hasta que cayó dormido rendido por las lágrimas. Le cubrió con una manta y siguiendo un impulso se inclinó sobre él y le besó en la mejilla con suavidad.
—Yo no te haría daño….nunca jamás…—suspiró contra su piel.
Se incorporó y salió de la habitación, dejándole a solas con su dolor. Entró en la suya y se metió en la cama tras desnudarse. Pero no pudo pegar ojo, no podía dejar de pensar en Bill. En esos momentos se le presentaba la oportunidad de tratar de conquistarlo, tras lo de Tom no creía que volviera a su lado. Le había engañado, hecho mucho daño…. ¿sería capaz de perdonarlo?
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Esa noche la pasó en su apartamento. Era realmente pequeño comparado con la casa de Bill, y estaba muy alejado del hospital. Tumbado en su cama, apretaba en una mano los papeles del divorcio mientras pensaba. ¿Se habría precipitado?
Había compartido muchos momentos con Allyson, a su madre le encantaba, si no paró de llorar cuando se casaron…ni cuando le explicó que su matrimonio había terminado. No le dijo el verdadero motivo, solo que se habían distanciado. Si le contaba la verdad le daría un ataque al corazón y él nunca se lo perdonaría.
Desde entonces su madre andaba algo delicada de salud, si le decía que se lo habían pensado y vuelto juntos, fijo que la daban una buena alegría. Pero…¿cómo perdonarla lo que le había hecho? David Jost no era solo su mejor amigo, era también su mentor.
Se fijó en él en la facultad, vio que tenía un gran talento y le ayudó a convertirse en ese buen médico que era. Gracias a él obtuvo una beca y pudo graduarse unos años antes por su experiencia.
Por eso no lograba entender que le hubiera hecho eso, acostarse con su mujer en su propia cama. La noche que los pilló, salió del apartamento sin volver la vista atrás. Pasó la noche en un hotel y al día siguiente recogió todas sus cosas y se vino a Alemania, aceptando el puesto que el doctor Kaulitz le había ofrecido en su hospital.
Aún no se lo había dicho a Allyson, se lo estaba pensando y estaba a punto de renunciar cuando ocurrió lo que ocurrió y se terminó de decidir, necesitaba un cambio de aires, y que mejor que empezar a miles de kilómetros en otro lugar.
Claro, que no pensaba que se cruzaría en el camino de Bill y se enamoraría perdidamente de él, antes de descubrir que era uno de sus residentes y encima hijo del jefe…
—No, si tonto no soy—susurró resoplando.
Se dio la vuelta en la cama y dejó los papeles sobre la mesilla. Allyson le había dicho que se iba a quedar unos días, preguntaría en el hospital que tal iba ese caso que había mencionado y así sabría cuanto tiempo dispondría para seguir pensándolo.
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Al día siguiente, lo primero que hizo nada más entrar por la puerta del hospital fue ir en busca de Bill. Caminó con rapidez por los pasillos hasta dar con la habitación en la que Bill y sus compañeros se cambiaban de ropa. Entró sin llamar y le busco con la mirada hasta dar con él sentado en un banco mientras se ataba sus playeras blancas.
Se dirigió a él y le tomó del brazo sin darle oportunidad a protestar, haciendo que todos se le quedasen mirando. Nadie sabía de su relación, salvo Georg, Gustav….y el odioso Andreas, que les miraba con una fea sonrisa.
Le ignoró y sacó a Bill a rastras de allí. Una vez en el pasillo buscó unas escaleras de emergencia y abriendo la puerta se escondió allí de miradas ajenas.
—Bill, déjame explicar—suplicó aún sin soltarle del brazo.
—No hay nada que explicar, tienes mujer y me has engañado—dijo Bill tratando de mantener la calma—Y suéltame del brazo, me haces daño.
Pero Tom no le obedeció, sabía que saldría corriendo huyendo de él en cuanto le diera la oportunidad.
—Ha venido a traerme los papeles del divorcio, y los pienso firmar—le explicó.
—¿Así de fácil? ¿Los firmas y tu mujer desaparece?—preguntó Bill sin creérselo.
—Sí. Siento algo muy fuerte por ti, Bill—confesó Tom e voz baja—Nunca antes me había pasado…
—Si sintiera algo, habrías firmado ya los papeles—comentó Bill sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas—No te lo estarías pensando.
Tom vio que le había pillado. Maldijo por lo bajo y le soltó al fin, apoyándose en la puerta para pensar.
—Bill…es que no es tan fácil—empezó a decir—Conocí a Allyson en la facultad, estuvimos 4 años juntos antes de casarnos. Fue amor a primera vista, como me pasó contigo…
—No me compares con ella—pidió Bill sintiéndose ofendido—Piénsalo el tiempo que quieras, cuando hayas tomado la decisión me lo dices. Hasta entonces, no me llames ni me mires…no me ames…
Quiso pasar por su lado, pero Tom le retuvo de nuevo del brazo.
—Me engañó con otro—susurró, como si eso justificara sus actos.
—Claro, y decidiste pagarle con la misma moneda, mandando mis sentimientos a la mierda—dijo Bill con firmeza.
Tom suspiró y aflojó su agarre, se merecía sus duras palabras.
—Allyson se va aquedar unos días en el hospital—le explicó tratando de mantener la calma—Tu padre la ha llamado por un caso, cuando se vaya mi decisión estará tomada.
Bill asintió con la cabeza baja, y una vez que Tom le soltó abrió la puerta y se reunió con Georg, que le esperaba en el pasillo preocupado. Negó con la cabeza cuando le preguntó que había pasado y cogiendo la bata que le tendía y su estetoscopio se fue a hacer la ronda con sus compañeros.
Se centraría en su trabajo, sin pensar en que su corazón se había roto en mil pedazos…
Continúa…
*conversacion sacada de la serie.
Gracias por la visita, te invitamos a continuar con la lectura.