
Fic TOLL de lyra
Capítulo 7
Tras dejar a Bill, se dirigió al ascensor y no pudo evitar encontrarse con su mujer. Llevaba puesta una bata de hospital rosa y la melena recogida en una alta coleta. Carraspeó y entró del todo, pulsando el botón de su planta. Estaban solos los dos, y Allyson se aprovechó de la situación.
—¿Lo has firmado ya?—preguntó cruzándose de brazos.
—¿Cuando te vas?—preguntó Tom eludiendo su pregunta.
—Mañana provocaré el parto de los gemelos, se quedaran dos días en observación y si no me necesitan y tú ya te has decidido, me volveré a Boston—explicó Allyson.
—Pues hasta entonces, no me hables—pidió Tom sin volverse.
Las puertas del ascensor se abrieron y aunque no era su planta salió dejando a solas a su mujer. Recorrió los pasillos y maldijo cuando al doblar una esquina se dio de bruces con Georg.
—Doctor Trümper—saludó Georg con frialdad.
—Hola—murmuró Tom toco cortado.
Por su gesto era obvio que Bill se lo había contado. Eran compañeros de trabajo y compartían piso, normal que se lo dijera si se encontraba tan mal. Se fijó en el humeante té que llevaba en sus manos y preguntó por él preocupado.
—¿Es para Bill?
—Sí, se siente mal del estómago—contestó Georg mirándole fijamente.
—Ya…será una gripe, se han dado varios casos entre el personal—comentó Tom tratando de aparentar normalidad.
—O se siente por los suelos porque le han estado engañado—dijo Georg sin cortarse un pelo—¿Cuándo le ibas a decir que estabas casado? ¿Cuándo tu mujer te pillara con él en la cama?
Tom le miró alzando una ceja, nunca le había dicho a nadie la manera en la que descubrió la infidelidad de su mujer, y Georg parecía que le había leído el pensamiento…
—Mira Georg, eso es asunto de Bill y mío, no te metas—murmuró tratando de no perder la calma.
—Me meto porque Bill es amigo mío—insistió Georg—Le has hecho mucho daño, haznos un favor a los dos y aléjate de él, no le mereces.
Pasó por su lado tras decir esas palabras, Bill le esperaba en la salita de descanso y se le iba a enfriar el té en las manos.
Tom le vio alejarse y frunció la frente resoplando. Cualquiera diría que Georg estaba celoso.…
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Se incorporó en la cama cuando la puerta se abrió, no quería que fuera Andreas y le echara la bronca otra vez. Pero era Georg con el té que le había prometido. Lo cogió de sus manos y se lo agradeció con una sonrisa.
—¿Estás algo mejor?—preguntó Georg sentándose en el borde de la cama.
—Las náuseas han remitido, pero me sigue doliendo el estómago—contestó Bill tras dar un pequeño sorbo al té.
—Déjame examinarte—pidió Georg quitándole el té de las manos.
Bill suspiró y se recostó de nuevo en la cama. Dejó que Georg le subiera la camiseta que llevaba bajo su uniforme y que le palpare el vientre con manos expertas. Lo primero que hizo fue descartar que fuera el apéndice, le tuvo que bajar un poco el pantalón pero al presionar en su lado derecho comprobó que no le dolía cuando el preguntó.
—¿Desde cuando llevas con las nauseas?—preguntó Georg sin dejar de palparle el vientre.
—Yo diría que un par de días—contestó Bill haciendo memoria.
—¿Y te duran todo el día? ¿O tienes más por la mañana?—preguntó Georg arrugando la frente.
—Me levanto más revuelto, si—contestó Bill sin darle mayor importancia.
Georg asintió y le bajó de nuevo la camiseta mientras buscaba las palabras apropiadas para comunicarle sus sospechas.
—Bill, tienes el estómago muy firme—empezó a decir mirándole fijamente a los ojos—Quiero que ahora me veas como a tu médico, no como un amigo chismoso… ¿existe alguna posibilidad de que estés embarazado?
Bill se puso tenso de inmediato mientras hacía memoria…habían usado preservativo las primeras veces incluso aquella vez en la que estaban los dos borrachos, luego le informó a Tom que estaba tomando medidas y que no hacía falta la protección. Tal vez, se le pasara tomarla y una noche pasó lo que tenía que pasar….
Se cubrió la cara con las manos y rompió de nuevo a llorar. ¡Genial! Engañado por su novio y jefe, y para colmo embarazado.
—Tomaré eso como un sí—murmuró Georg suspirando.
—¿Qué más me puede pasar?—preguntó Bill entre lágrimas—Tengo 21 años, una carrera por delante y mi novio me ha dejado…y me he quedado embarazado por imbécil….
—Hey, no digas eso—se apresuró a decir Georg tomándole una mano entre las suyas—Aún no es fijo, vamos abajo y te hago un análisis de sangre para confirmarlo.
Bill asintió suspirando, era mejor no ponerse en lo peor hasta no tener una prueba positiva en sus manos, aunque algo le decía que inevitablemente lo estaba…
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Se recostó en la camilla mientras Georg aseguraba el frasquito d cristal en el que estaba la sangre que le acababa de sacar.
—¿Cómo lo vas a hacer? No puedes entregarla así sin más, sin etiquetar…—empezó a decir Bill.
—Gustav está en laboratorio, le diré que es un favor personal—contestó Georg sonriéndole para tranquilizarlo—Espérame aquí.
Bill asintió y cerró los ojos cuando le corrió la cortina. A sus oídos llegaban las voces de sus compañeros atendiendo a un nuevo caso que había llegado. Bajó las manos distraídamente y se las pasó por el estómago. ¿Qué iba a hacer si de verdad estaba esperando un bebé? ¿Se lo diría a Tom? ¿Lograría de esa manera que le eligiera a él?
Cuando sintió que ya no estaba mareado, se levantó de la camilla y se quitó ya el algodón que le había pegado Georg con un trozo de esparadrapo. Lo hizo una bola y tiró en una papelera que había casi debajo de la camilla.
Salió dejando libre esa cortina por si la necesitaban. Se acercó al puesto de enfermeras y se sentó en una silla mientras consultaba unos historiales en el ordenador. Iría preparando el alta de unos pacientes que los iba a necesitar a lo largo del día, hasta que la voz de Andreas resonó por el hospital.
—¿Alguien ha visto a Georg?—preguntó Andreas en voz alta, ignorando las fulminantes miradas de las enfermeras.
—Estoy aquí—contestó Georg entrando corriendo—Me llamaron para una urgencia…
—Me han dado estos resultados para ti—explicó Andreas agitando un folio ante sus ojos.
—Le dije a Gustav que me llamara a mi—murmuró Georg resoplando.
—Tenía cosas que hacer y yo estaba entregando unos análisis. ¿No sabes que las muestras de sangre deben llevar el nombre de paciente? Si lo llega a saber Bailey, te hace pasar toda una mañana poniendo tiritas. ¿Tanto te cuesta poner una puta etiqueta?—gritó Andreas sin cortase.
—Mensaje captado, y baja la voz—contestó Georg enojándose—Hay pacientes que necesitan descasar.
—El tuyo, por ejemplo—rió Andreas—Dile a la persona a la que has sacado la sangre que se tome la vida con más calma., que tiene una anemia de caballo y las defensas bajas. Ah, y que está embarazada….
Continúa…
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