Anatomía de Bill 8

Anatomía de Bill 8

Fic TOLL de lyra

Capítulo 8

Ya estaba hecho, no había vuelta atrás. Todo el hospital había sido testigo de esa revelación, estaba embarazado, su carrera había terminado…

Porque así lo veía él. Tenía 21 años, recién salido de la facultad y dos meses después de empezar a trabajar se quedaba embarazado de la persona menos indicada, su jefe y encima casado. ¿Qué más le podía salir mal?

Su mirada se cruzó con la de Georg, que seguía plantado en mitad de la sala con sus resultados en una mano mientras que Andreas ya había vuelto a su trabajo. Se puso de pie con pesadez y caminó hacia él, quitándole los resultados y haciendo una bola con ellos.

—Bill… ¿qué vas a hacer?—preguntó Georg en voz baja.

—Yo…no lo sé, tengo que pensarlo—murmuró Bill dando media vuelta.

Caminó sin rumbo fijo por el hospital seguido de Georg. Entró en una zona en la que no había nadie, solo unas camillas vacías arrinconadas contra una pared al lado de la máquina de chocolatinas. Nunca le habían llamado la atención, pero en esos momentos se moría por una rellena de caramelo.

Metió mano en el bolsillo de su pantalón y sacó unas monedas que siempre llevaba en el para tomarse un café a media mañana. Metió el importe exacto y eligió un snicker, todo bajo la atenta mirada de Georg. Con ella de la mano se sentó en una de las camillas y empezó a comerla con la mirada perdida.

—Bill, ¿qué vas a hacer?—repitió Georg sentándose a su lado.

—Tenerlo, ¿no?—contestó Bill sin mirarle.

—Estás de 7 semanas, y hay una salida…

—No pienso deshacerme de mi hijo—cortó Bill con firmeza.

—Tienes 21 años, una prometedora carrera por delante—empezó a enumerar Georg.

—Lo sé, lo he tenido en cuenta—murmuró Bill.

—El padre de tu hijo te ha dejado, ¿cómo vas a…?

—¡Georg!—gritó Bill sin poder evitarlo—No me dices nada que ya sepa. No sé bien que haré, todo ha ocurrido con mucha rapidez. Tengo que pensarlo…

Se llevó las manos a la cara y resopló tras ellas. Ese no era un buen día para pensar con claridad, no se sacaba a Tom de la cabeza.…

.

Se extrañó de no cruzarse con Bill en toda la mañana, había visto los casos que llevaba y en todos los informes aparecía el nombre de Georg haciéndose cargo de ese paciente. ¿Seguía sintiéndose mal? ¿Le estaba evitando?

—¿Tom?

Se volvió al escuchar que le llamaban, maldiciendo al ver a su mujer delante de él. Dio media vuelta tratando de escapar, pero Allyson no desistió y fue tras él.

—Tom, tenemos que hablar…—empezó a decir.

—Te he pedido que no….

—Es por mi caso—cortó Allyson resoplando—No te molestaría si no te necesitara.

Tom se paró de inmediato, había dejado que sus sentimientos interfirieran en su trabajo. Se volvió y se cruzó de brazos esperando a que se explicara.

—Le he hecho un reconocimiento a la madre de los gemelos, tiene un quiste en el riñón que debería ser operado nada más le provoque el parto—se explicó Allyson.

—¿Cuándo?—preguntó Tom frunciendo la frente.

No le iba a quedar más remedio que trabajar codo con codo con su mujer…

—Esta misma tarde, no puedo esperar más. Los bebés están colocados pero prefiero hacerle una cesárea y que aproveches entonces para operarla—siguió diciendo Allyson.

—Empezaré a prepararlo todo—dijo Tom poniéndose en movimiento.

Iban a necesitar al menos a dos internos para que se hicieran cargo de los bebés mientras que él y su mujer se hacían cargo de la madre, y ya sabía quien iba a ser uno de ellos…

.

Se quedó con la boca abierta cuando el doctor Baily le informó de que esa tarde iba a asistir a una operación, más al saber que le había requerido Tom.

—Necesita dos internos y te ha escogido a ti, haces tu trabajo muy bien y aquí tienes tu recompensa—dijo Gordon con una amplia sonrisa.

«O mi castigo»—pensó Bill resoplando.

No quería tener que verse con Tom hasta que hubieran tomado cada uno su decisión. Él que haría con su bebé, y Tom con su mujer…

—El otro interno será…—empezó a decir Gordon mirando al resto de los internos—Georg.

El bufido que soltó Andreas no fue pasado por alto, recibiendo una fulminante mirada por parte de Gordon. No le soportaba, era un pésimo interno, paseándose por el hospital como si él fuera el jefe y tratando a las enfermeras de una forma muy grosera. Tendría que hablarlo con el padre de Bill, que le llamara la atención y le bajara esos aires de grandeza que se daba.

—La operación será esta tarde, coged el historial de la paciente y si tenéis alguna duda buscad a la doctora Trümper—dijo Gordon a modo de despedida.

—¿La doctora Trümper?—repitió Georg en voz baja mirando a Bill.

—La mujer de Tom—contestó Bill suspirando.

¡Genial! No solo tenía que pasarse un par de horas encerrado en la misma habitación que Tom, si no que encima se le acoplaba la mujer.

—¿Estás seguro de que podrás asistir a la operación?—preguntó Georg preocupado—Tienes mala cara…

—Puedo sustituirte—se ofreció Andreas de inmediato.

—Hola, bienvenido a una conversación privada—saltó Georg fulminándole con la mirada.

Andreas se encogió de hombros sonriendo y les dejó a solas.

—Estoy bien, no te preocupes—contestó Bill.

—¿No hay más náuseas?—insistió Georg.

Bill negó con la cabeza, parecía que desde que sabía cual era la causa habían remitido, incluso empezaba a sentir mucha hambre…

—Me he estado informando—dijo Georg de pronto—El doctor Kempis puede hacerte un hueco la semana que viene si quieres interrumpir el embarazo…

—¡Georg! ¿Qué te he dicho?—saltó Bill enfadado—Aún quiero pensármelo, ¿no le habrás dicho que estaba embarazado, no?

—No, solo le hice una consulta y me dijo que haría un hueco a mi paciente—se explicó Georg.

—Mira, te agradezco mucho las molestias que te estás tomando pero por favor no insistas. Cuando tenga mi decisión serás el primero en saberlo—dijo Bill dando por zanjado el tema.

En realidad, sería el segundo. Porque Tom debería saberlo, ¿no? Él era el padre, le pesara a quien le pesara. Pero no quería decírselo hasta que él su hubiera decidido, no quería que el saber que iba atener un hijo influyera en su decisión…quería que volviera a su lado porque le seguía amando, no porque se sintiera obligado.…

.

Se pasaron el resto del día estudiando el caso que les habían pasado. Bill lo leía muy concentrado, era una mujer embarazada de gemelos. Estaba de 8 meses y le iban a practicar una cesárea porque le habían detectado un quiste en el riñón.

Eso le hizo pensar en su hijo, debía ponerse en manos de un médico de inmediato, asegurarse de que todo iba bien y no habría ningún peligro para el bebé por trabajar en el hospital.

Llegó la hora de la operación y ya estaban en el quirófano. Respiraba agitadamente tras la mascarilla que cubría su cara. Llevaba el pelo recogido en un moño bajo y cubierto con un gorro de tela azul. Llevaba las manos enfundadas en unos guantes de látex y una bata azul de quirófano cubría su uniforme.

Estaba en una esquina al lado de Georg, preparados para intervenir cuando les llamasen. Desde allí observaba como operaba la mujer de Tom. Era toda una profesional, hacía cortes aquí y allá y apenas salía sangre. En menos de 10 minutos ya había sacado un bebé que Georg cogió con cuidado y llevó a la incubadora que le estaba esperando.

Él se hizo cargo del segundo, al que acunó contra su pecho tratando de calmar su llanto sin ser consciente de la tierna manera en la que le miraba Tom…

Lo dejó con suavidad encima de una camilla en donde le limpió y puso en su tobillo su pulsera de identificación. Era niño, igual que su hermano mayor. Lo metió en la incubadora y se lo llevó del quirófano, en donde Tom había empezado a operar a la madre ayudado de su mujer.

.

Dejaron a los bebés en el nido bajo la supervisión de 4 enfermeras y se fueron a cambiar de ropa, su turno hacía horas que había terminado pero cuando surgía un caso inesperado no les quedaba más remedo que echar alguno hora extra.

Regresaron juntos a casa, Gustav ya se encontraba en ella y sorprendentemente les había preparado la cena. Se sentaron en la cocina y cenaron mientras le explicaban como había ido todo. Gustav les escuchaba con cierta envidia, él solo se encargaba del laboratorio, solo había participado en una operación y tuvo un error que le condenó a no acercarse a un quirófano en lo que quedaba de mes.

Se lo comió todo para su asombro. Se calentó un vaso de leche y con el de la mano se subió a acostar tras despedirse de sus amigos. Se desnudó y se metió en la cama, tomándose la leche recostado en las almohadas. No pudo evitarlo y se llevó una mano abajo, acariciándose el vientre suspirando.

No se imaginaba como sería verse en un estado más avanzado, vistiendo ropas amplias y sonriendo cada vez que sintiera una patada…sollozando si no había nadie a su lado con el que compartir su alegría…

Continúa…

Gracias por la visita, te invitamos a continuar con la lectura.

por lyra

Escritora del Fandom

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