Anatomía de Bill 1

Anatomía de Bill 1

Notas de lyra: Basado en la serie «Anatomía de Grey»

Puede que algunos terminos medicos no sean los correctos, pero no pensaba tirarme todo el tiempo mirando en google, ademas de que eso es secundario y no os voy a dar una clase de medicina ni nada parecido. Disfrutad del fic!

Fic TOLL de lyra

Capítulo 1

Sentía todo el cuerpo dolorido….normal si había pasado la noche en el suelo del salón. Pero no estaba solo…se dio la vuelta y se chocó con la espalda de la persona que yacía a su lado.

Abrió los ojos y gracias a la luz que se colaba por la ventana pudo ver de quien se trataba. Le reconoció de inmediato, sus largas trenzas morenas eran inconfundibles. Era el chico que se ligó en el bar la noche anterior.

Le invitó a una copa y no se negó. Luego una cosa llevó a la otra, y tras decirle que su casa quedaba cerca terminaron haciendo el amor en el mismo suelo del salón. No les dio tiempo a subir a su dormitorio, lo hicieron allí mismo sin ningún reparo.

No pudo evitar sonreír al recordarlo, él debajo dejándose embestir con fuerza hasta que terminaron los dos a la vez. Entonces se quedaron dormidos el uno en los brazos del otro…hasta que se hizo de día y un rayo de sol le dio en los ojos.

Se dio la vuelta de nuevo extendiendo una mano por el suelo, no encontraba ni un rastro de su ropa, a saber donde había quedado tirada…o colgada. Cogió la manta que en esos momentos tapaba la desnudez del chico y se cubrió con ella, sustituyéndola por un cojín para cubrirle su sexo que le había quedado al aire.

Se levantó mientras se la ajustaba al cuerpo echando un vistazo al reloj de pared que había en el salón. Eran más de las 7 de la mañana, y entraba a trabajar a las 8. Era su primer día y si no se espabilaba llegaría tarde.

Decidió subir a darse una ducha rápida, ya despertaría al chico cuando bajara y le pediría amablemente que se largara.

Pero no hizo falta, un gruñido procedente del chico le informó de que se había despertado, y al igual que él la luz le molestaba. Se volvió y se le quedó mirando mientras se tapaba mejor con la manta.

—Buenos días—dijo el chico entre bostezos.

Le vio estirarse sin importarle no llevar nada, elevando las caderas y arqueando la espalda. Se mordió los labios al ver como el cojín que había puesto sobre su miembro subía y bajaba…

Carraspeó y miró en otra dirección. No podía pensar en esos momentos en volver a hacerlo, tal vez otro día, aunque lo dudaba. Solo había sido un polvo de una noche, nada más. No buscaba nada serio, y menos en esos momentos en los que tenía su primer trabajo.

Había terminado sus estudios de medicina y ese mismo día empezaría sus prácticas en el mejor hospital de Alemania. Esperaban mucho de él y no los podía defraudar. Era hijo de médicos, gracias a eso había acabado la carrera en tiempo record.

A pesar de su juventud, 21 años recién cumplidos, iba a hacer sus prácticas en el mismo hospital en el que trabajaba su padre. Su madre…desde el divorcio, cambió de ciudad y en esos momentos ocupaba la que fue una vez su casa.

—¿Es esto lo que buscas?

La voz del chico le sacó de sus pensamientos. Al parecer sus manos habían dado con sus boxers, caídos la noche anterior y quedándose bajo su cuerpo. Carraspeó de nuevo y asintió co la cabeza.

—Esto es humillante—murmuró quitándoselos de las manos—Tienes que irte.

—¿Por qué no te echas aquí…para retomar lo de anoche?—preguntó el chico incorporándose.

—No. Tienes que irte, llego tarde y no es lo que me conviene en mi primer día de trabajo—dijo Bill tajantemente.

—¿Es aquí donde vives?—preguntó el chico sin muchas ganas de levantarse.

—No….si…más o menos—contestó Bill nervioso.

Se le había caído el cojín al chico y parecía no darle importancia a ese hecho.

—Ah….es bonito—dijo el chico echando un vistazo a su alrededor—Lleno de polvo, pero bonito….así que vives aquí.

—Era la casa de mi madre, me mudé porque me queda más cerca del trabajo—explicó Bill incómodo.

—Vaya, lo siento—murmuró el chico.

—¿Por qué?—preguntó Bill sin entender.

—Has dicho “era”…

—Oh…mi madre no está muerta, solo vive en otra ciudad y esta casa…—empezó a explicar Bill resoplando—No deberíamos hacer esto.

—¿Qué te apetece hacer?—preguntó el chico sonriéndole.

—Me refiero a los detalles—aclaró Bill resoplando de nuevo—Fingir que nos importan. Mira, se me está haciendo tarde. Subo a darme una ducha rápida y cuando baje espero que te hayas ido.

—A mi también se me hace tarde—dijo el chico al fin levantándose.

Localizó sus boxers colgados del respaldo de una silla y se los puso sin inmutarse. Luego cogió su camiseta y sus pantalones y se vistió con calma bajo su atenta mirada.

Una vez vestido y calzado, cogió su sudadera y se la puso bostezando de nuevo.

—Te acompaño a la puerta—dijo Bill carraspeando.

Se había quedado hipnotizado mientras veía como se vestía, como se le marcaban los músculos a través de su camiseta…

Se hizo a un lado para que pasara y le vio abrir él mismo la puerta.

—Por cierto—dijo el chico girándose antes de salir de su casa—Me llamo Tom.

—Bill—contestó por educación.

—Encantado de conocerte, Bill. Ya nos veremos—dijo Tom dando un paso en su dirección.

Antes de que se lo pudiera impedir, le puso una mano en la nuca y le atrajo hacia él, apoderándose de sus labios y dejando en ellos un breve beso. Le soltó y tras guiñarle un ojo salió de su casa silbando por lo bajo.

Soltó en un hondo suspiro el aire que retuvo por le beso y tras cerrar la puerta echó a correr escaleras arriba. Se metió en el baño y dejó caer la manta suspirando. Se le estaba haciendo realmente tarde….

.

Salió de casa una vez vestido y con el pelo aún algo húmedo. Cogió su coche y en menos de una hora aparcaba en una de las plazas del hospital. Entró en el sin dejar de correr y se unió al nuevo grupo de residentes del que él formaba parte.

Un médico se encargó de ellos. Les hizo una visita guiada enseñándoles todo por encima, explicándoles los duros que iban a ser los siguientes días. Les “animaba” diciendo que a la mitad de ellos la presión podría con ellos y se irían por sus propios pies, otros serían despedidos…y los mejores trabajarían en ese mismo hospital.

Luego entró en el que iba a ser la habitación en la que se cambiarían de ropa y se pondrían sus batas de trabajo. Escogió una taquilla y se cambió delante de los demás sin importarle las miradas que le dirigían.

Ese día iba de lo más normal, solo se había puesto un poco de rimel en los ojos y brillo en los labios. Las uñas le gustaba llevarlas largas, pero se las había cortado lo suficiente para que no molestaran en su trabajo y quitado ese esmalte negro que tanto le gustaba.

El pelo, algo largo en comparación con los demás, se lo recogió en una cola baja antes de que le dijeran que se lo cortara.

Se puso una especie de pijama azul de hospital, cogió su estetoscopio y se lo colgó del cuello tras haberse puesto su bata blanca de hospital. A su alrededor sus nuevos compañeros comentaban lo emocionante que iba a ser ese día.

A su derecha había un chico castaño con el pelo largo que se recogió como él antes de que le dijeran algo también. Le dirigió una cálida mirada y se le presentó con una amplia sonrisa.

—Soy Georg Listing, ¿quién te ha tocado de residente? Yo al doctor Gordon Baily—dijo extendiéndole la mano.

—A mí también—contestó Bill estrechándosela.

—¿Eres modelo?—no pudo evitar preguntar Georg.

Se había pasado todo el raro mirándole de arriba abajo. Su aspecto era muy elegante y desprendía una belleza inusual.

—No…bueno, algún trabajillo hice para poder pagarme la carrera—explicó Bill por encima.

Era verdad, su madre se la quiso pagar ella misma, pero se negó. Quería conseguirlo por sus propios medios, nada de favoritismo.

—¿Tenéis a Baily? Como yo…—dijo otro chico entrando en su conversación—Soy Gustav.

Se saludaron entre ellos y antes de que pudieran decir nada más otro médico residente les empezó a nombrar para que supieran donde tenían que ir. Esperaron en silencio hasta que oyeron sus nombres…

—Kaulitz, Listing, Schäfer….con Bailey, id por ese pasillo—les dijo el médico señalándolo.

Los chicos se pusieron en movimiento y encontraron al doctor Bailey, que les explicó algunas de las normas mientras caminaban por el laberinto que era el hospital.

—Aquí tenéis los buscas, lo debéis contestar inmediatamente…vuestro turno comienza ahora y durará 48 horas, sois internos y os ocupareis de los informes… tendréis que trabajar una de cada 2 noches, y no os quejéis. En esta sala podréis descansar cuando podáis…

Los chicos cogían notas en las libretas que llevaban en las manos mientras seguían al doctor Bailey.

—¿Alguna duda?—preguntó Gordon a sus nuevos residentes.

Antes de que alguno pudiera separar los labios, el sonido de sus buscas les interrumpió. Llegaba una urgencia y se tenían que poner en movimiento.

Un helicóptero traía un paciente nuevo y todos subieron a al azotea a recibirlo.

—Crisis convulsivas….empezaron cuando la metimos en la ambulancia—explicó un ATS.

La bajaron a una sala de examen y Gordon le encargó el caso a Bill.

—Pide todas las pruebas, tc, análisis clínicos, un scanner….los demás, Listing ve a urgencias, Schafer al laboratorio…

Todos se pusieron en movimiento. Dejaron a Bill solas con su primer paciente, junto con los enfermeros que esperaban sus órdenes. Carraspeo para aclararse la garganta y habló con voz firme.

—Hay que ponerle 10 miligramos de diazepam, eso calmara las convulsiones. Necesita una radiografía torácica….

Según iba hablando, la gente le obedecía sin decir nada. Se sintió muy importante y tras dejar a su primer y joven paciente en buenas manos se dirigió al laboratorio a meter prisa con los análisis. Pero no podía hacer nada más, su caso no era especial y se tomarían el tiempo justo, había casos más importantes que iban delante.

.

Se pasó el resto de la mañana atendiendo más pacientes sin dejar olvidado al primero, claro. Llegó la hora de comer y se reunió en la cafetería con sus nuevos compañeros.

Localizo a Georg y a Gustav y se sentó con ellos.

—No sabía que tu padre fuera médico—dijo Gustav nada más sentarse.

—¿Cómo lo has sabido?—preguntó en voz baja.

—Me quedé con tu apellido, Kaulitz…resulta que he tenido que ir a hablar con el gran jefe en persona y se llama Jörg Kaulitz….mucha coincidencia, ¿verdad?—dijo Gustav alzando una ceja.

—Pueden tener el mismo apellido y no ser familia—murmuro Georg.

—Ya, pero que tuviera una foto de Bill sobre su mesa…. ¿cómo explicas eso?—preguntó Gustav sonriendo.

—¿Es eso verdad? ¿Eres el hijo del jefe?—preguntó Georg mirando a Bill.

—Si, pero no quiero que eso influya para nada. Si estoy aquí es por mi esfuerzo, vale que mi padre me metiera en su hospital, pero si la cago seré yo el responsable y nadie más—dejo Bill bien claro.

—Que no pasa nada, hombre—rió Gustav dándole una palmada en la espalda.

Bill resopló sonriendo con esfuerzo. Era lo que faltaba, que la gente le viera como un enchufado….

—No le hagas caso—dijo Georg cuando se quedaron a solas—No pasa nada porque tu padre sea el jefe, harás un buen trabajo y eso es lo que van a ver los demás.

—Gracias—murmuró sonriendo.

Le caía muy bien Georg, y Gustav, solo que sus bromas no las acababa de pillar…

.

Terminaron de comer y volvieron con sus pacientes. Entró a vigilar las constantes del chico joven que le habían encargado, encontrándoselo en compañía de sus padres.

—Doctor, por favor, díganos lo que tiene nuestro hijo—le pidió una llorosa madre.

—No soy el médico de su hijo….quiero decir, que si, llevo su caso pero es mi primer día y debo consultar primero con el residente al cargo—se disculpó saliendo de la habitación.

Caminó por los pasillos hasta dar con el doctor Bailey…

—Han llegado los padres del chico, ¿habla usted con ellos?—preguntó.

—No, este caso necesita un buen cirujano….es paciente del doctor Trümper, habla con él, esta ahí—dijo Gordon señalando a su derecha.

Bill asintió y miró donde señalaba quedándose petrificado. Esas trenzas negras eran inconfundibles….

Continúa…

La escenita del principio esta calcada del cap 1 de la serie. 

Gracias por la visita, te invitamos a continuar con la lectura.

por lyra

Escritora del Fandom

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