Arabia 2

«ARABIA» (Por Acuario25)

Capítulo 2: secuestrado por mi ex

Los ojos de Bill se abrieron lentamente, sus parpados estaban tan pesados que parecían pegados el uno al otro. Una luz brillante iluminó cerca de su cabeza y este parpadeó lleno de dolor. Dio un quejido. ¿En dónde estaba? ¿Qué había sucedido? se presionó la sien con sus dedos y comenzó a observar a sus alrededores, tratando de colocar juntas las piezas del rompecabezas y averiguar qué sucedía. Le tomó un momento a su cerebro procesar lo que estaba viendo. Obviamente no se encontraba en la habitación de su hotel, ya que la cama de su hotel no tenía dosel. Sus ojos se movieron hacia las rosas doradas y escarlatas bordadas exquisitamente sobre las blancas cortinas de satín, cuyos flequillos dorados susurraban seductoramente cada vez que se movían. Una sabana acariciaba su piel, era de tal magnifica calidad y suavidad que por un momento deseó poder permanecer cubierto por ella por toda la eternidad. Pero una dulce fragancia cautivó su atención y como en trance, la siguió fuera de la cama. Pudo por fin ver bien la habitación en la que se encontraba. Le quitó el aliento. —No puedo creer esto, — susurró.

Un elaborado patrón de flores entrelazadas con hojas decoraba el cielo de la habitación en un remolino de color cobrizo y azul cobalto. Magníficas cerámicas y esculturas eran exhibidas en decorativas bases. Cristales expertamente cortados habían sido incrustados en cada uno de los pilares que se encontraban alrededor de la habitación. Y sobre cada uno se habían colocado floreros llenos de caléndulas. Esa parecía ser la fuente de aquella poderosa fragancia. Un escritorio había sido colocado al lado de la ventana de la habitación, dos sillas acolchonadas a cada lado de él. Bill caminó hacia la ventana de puntillas a través de la alfombra que cubría el piso. Lo que vio a través de la ventana lo impactó. Justo en el centro de un enorme jardín pudo observar una extravagante fuente, la cual vertía agua de sus bordes creando una bruma resplandeciente. Un camino tan recto como una flecha atravesaba dicho jardín el cual era rodeado por arbustos y el hermoso cielo despejado creaba un bello contraste. Pero no fue el jardín lo que causó el impacto de Bill. Era lo que se encontraba detrás de dicho jardín—nada. Nada interrumpía la línea del horizonte, ni el desierto extendiéndose en todas direcciones. ¿Cómo llegó a un lugar cómo este? Trató de encontrar respuesta en su confundida mente, tratando de recordar que le había sucedido.

Se suponía que debía estar en Alemania resolviendo aquel asunto de negocios para regresar lo antes posible con su esposo e hijo.

¡Maldito infeliz! —Gritó frustrado mientras recordaba todo. No tenía idea de cuánto tiempo había transcurrido desde su secuestro. Cuando despertó, ya no se encontraba en Alemania donde había ido a discutir el tratado de negocios, sino que estaba en un oasis en medio del desierto. Era como si se hubiera tele transportado a un mundo extraño. Pero Bill reconocía este lugar. Lo había visto varias veces por televisión. Este era Siria, un oasis en Madina, el cual era el más rico de las naciones de los Emiratos de Ridwan Unidos. Sus riquezas incluían tanto maravillas naturales como la economía nacional. Madina era uno de los destinos turísticos preferidos por todo el mundo. No era una exageración el decir que todos en el mundo habían visto alguna una vez en su vida por lo menos uno de los paisajes de Medina, gracias a la cobertura internacional que los medios de comunicación tenían sobre este país.

No has cambiado nada, —Bill escuchó una voz justo detrás de él.

Se volteó a ver. El emisor era el hombre detrás de todo esto, el que le había traído hasta ese lugar.

Bill se preguntaba durante cuánto tiempo aquel hombre se había quedado parado en la entrada, una mano recostada sobre el marco, observándolo.

—…Tom, —Bill por fin pronunció el nombre del hombre. Los heroicos ojos de Tom se iluminaron. Avanzó un paso de la entrada acercándose a la única persona que amaría por el resto de su vida. Dejó una distancia entre ellos, devorando el cuerpo de Bill con la mirada.

Incomodo y molesto, el menor dio un paso hacia atrás y Tom inmediatamente le tomó del brazo.

Bienvenido a Madina, mi hogar, — dijo calmadamente. Bill impacientemente retiró su brazo de su ex . No había venido hasta aquí a vacacionar. Estaba más interesado en saber las razones que tenía su ex de hacer esto. —No te ves bien. ¿Cómo te sientes? — preguntó muy preocupado.

Terrible. — contestó las palabras cortantemente, sus labios apretados. Hasta donde él le concernía, era demasiado tarde para lograr algo. Tom frunció el ceño.

¿Aún sientes los efectos secundarios de la droga?— ¿Cómo se supone que Bill iba a mantener su humor bajo control cuando Tom le estaba tomando de la barbilla y viéndolo tan íntimamente? El cabello de Tom era color negro, sus ojos y piel del color de la miel, las facciones exóticas de su atractivo rostro insinuaban astucia.

El menor observó con furia a Tom, quien a su vez lo miraba con sus ojos en forma de almendra. El mayor había estado siempre orgulloso por la forma en que lucía, y con justificación, su madurez le había sentado bien, se comportaba con gran dignidad, más que cuando se acababan de conocer.

Fue prescrita por un médico, — dijo Tom —así que no deberían de haber efectos secundarios. — su rostro claramente mostraba preocupación. La resolución de Bill falló. Miró hacia otro lado, no queriendo que el otro hombre viera las ganas tan inmensas que tenía por apuñalarlo con la primera cosa punzante que tuviera en mano, quizá eso lo pondría en alerta.

Quisiera saber por qué me has hecho esto, te apareces de la nada. — dijo. Su voz era tan fría como podía hacerla. Quería saber por qué Tom lo había drogado y traído a Madina sin explicación, aun cuando no esperaba estar satisfecho con las excusas ofrecidas.

¿Por qué hice esto? Ya te lo dije… porque prometí que lo haría, — respondió sin la menor duda. Las pestañas del Aleman se sacudieron al escuchar la palabra “promesa‟ Tomó toda su fuerza resistirse a sus emociones.

¿Promesa? ¿Qué promesa?— Bien, se oía calmado. La boca de Tom se tornó en una sonrisa. Quien sabe que era lo que imaginaba.

Pensé que dirías eso, —dijo. —Fue por eso que tuve que obligarte. No quería, pero siempre tiendes a mantenerte alejado de las personas cada vez que te lo propones.

El menor observó al trenzado, el resentimiento llenando todo su ser. Estaba despernadamente tratando de actuar razonable, pero el más mínimo cambio en la expresión del mayor le enfurecía. No se encontraba de humor para escuchar al hombre que lo había traicionado, hablar como si fueran los mejores amigos.

De acuerdo, — explotó. —No me importa cuáles sean tus razones, mientras me mandes de regreso a Alemania en este preciso momento. Me dirigía allá por negocios. Esto arruinará todo. —

Oh, cierto. — Tom se dirigió al menor, su ceja izquierda un tanto arqueada. Bill estaba sorprendido por el viejo gesto que le resultaba tan familiar. Tom siempre hacía eso cuando tenía algo que decir.

No habrá ningún problema en lo que a eso respecta. Las pláticas eran completamente falsas.

¿Falsas? — La resistencia de Bill colapsó ante tan inesperada respuesta. ¿A qué se refería? ¿A caso las negociaciones habían sido inventadas únicamente para hacer que llegara a Alemania? Estaba seguro de que Tom, siendo la clase de hombre cuidadoso que era, había preparado también una razón por la cual no se había puesto todavía en contacto con su oficina. Una inexplicable furia se apoderó de él. No le importaban los motivos de su ex. Ya nada le importaba más. Cualquier excusa que Tom dijera, no había que olvidar que el hombre lo había secuestrado. No había justificación para el hecho que Bill debía permanecer en Madina. —Déjame ir a casa, — dijo. —No voy a formar parte de tus caprichos, sheikh. — Quitó su barbilla de las manos de Tom y se hizo hacia atrás. Bill sintió una gran mano en su nuca y fue halado abruptamente. — ¡Tooomm!

Tan pronto abrió su boca, los labios del mayor se apoderaron de ella. La lengua del mayor penetró su boca, que se encontraba abierta en protesta, y acarició sus dientes. Opuso resistencia y otra mano atrapó sus caderas.

Nnn…— Bill golpeó el pecho del trenzado, pero sabía que no había mucha fuerza en los golpes. Como en los viejos tiempos, estaba a merced de los potentes besos del mayor, llenos del calor del desierto. La lengua de Tom se entrelazó con la suya, como si lo hiciera para tratar de calmarlo un poco, luego recorrió el cielo de su boca. Cada vez que Tom cambiaba de ángulo, los besos se intensificaban y eso enojaba al menor. El único que podía besarlo era SU ESPOSO. Tom por otro lado estaba cautivado por tanta sensualidad y satisfacción con un solo beso. Era como hacer el amor, todo en un solo beso. —Ahhh…— los labios de Tom jamás perdieron contacto con los suyos. Tom sostuvo a Bill cerca de su cuerpo mientras sus labios continuaban consumiendo al menor. Para cuando Tom finalmente lo liberó con un último beso con el que succionó su labio superior, Bill sentía la cabeza ligera. —Mi faridat. — Tom susurró. Esa era la forma en la que Tom le había llamado antes también.

Faridat significaba “perla” o “tesoro” en árabe. Seis años antes, había sido el apodo que Tom le había puesto a Bill. —Bill, — comenzó a decir el mayor. Levantó su mando derecha y le dio una palmada a la mejilla de Bill. El sonido crocante se escuchó en toda la habitación. El momento en el que Tom lo dejó ir, Bill aprovechó la oportunidad para mostrar un gesto de pura felicidad. Tom tocó su mejilla con los dedos y dio una risotada. —No sabía que me odiabas tanto.

¿Pensaste que te amaba?— contestó, alejándose del trenzado. Sus ojos estaban llenos de determinación cuando anunció, —Quiero estar solo. — En estos momentos era una tortura el permanecer en la misma habitación que el mayor. Quería estar solo para poder pensar con claridad. Pero Tom ignoró su protesta.

¿Qué harás cuando te encuentres solo? Estamos en medio del desierto. — el menor le lanzó una mirada al trenzado, furioso porque su propuesta fue desechada. Le hubiese encantado preguntar de quien era la culpa que él se encontrara en medio del desierto. —Desafortunadamente no tienes otra opción más que quedarte justo aquí. — dijo Con sus dedos se acercó para tocar la ceja de Bill, pero el volteó su rostro antes de que este pudiera alcanzarle.

No me importa si este es un oasis, — dijo con determinación. —Prefiero ir a perderme al desierto que quedarme aquí contigo.

Biiill. — había una pizca de amenaza en su voz, pero era como si estuviera regañando a un niño pequeño. Sin embargo, parecía haber notado que los sentimientos del menor no cambiarían tan fácilmente y suspirando dio un paso hacia atrás. —Regresaré esta noche. Analiza todo lo que quieras antes de que regrese. — Bill no respondió. Luchó con todo su ser para no voltear a verlo o relajar su ceño fruncido hasta que el hombre hubiera desaparecido detrás de esa puerta. Tan pronto como la puerta se cerró y fue dejado solo, la fatiga lo venció y colapsó en uno de los asientos. Aflojó su corbata y desabrochó dos de los botones de su camisa, pero aun así sentía que le faltaba el aire. Inhaló varias veces, convencido de que arena caliente estaba obstruyendo su garganta.

Tom al-Mushid. Lo conoció hace siete años, mientras viajaba a España, sus padres sabían de sus deseos de conocer a todo el mundo por lo que casi siempre se encontraba viajando y conociendo varias tradiciones de distintos lugares. Fue en el aeropuerto donde lo conoció el mayor al parecer se le dificultaba el idioma y fue así como Bill se había ofrecido a darle un tour por el lugar. El menor trató de enseñarle un poco sobre el idioma, fue así como llegaron a ser amigos y seis meses después los dos descubrieron que se amaban profundamente y decidieron comenzar una relación.

Los días siguientes luego de eso fueron como si estuviera viviendo en un sueño. Tom no podía haber sido más gentil. Su personalidad tenía un lado temperamental, pero Bill encontraba eso terriblemente seductor. No pensó mucho en el futuro. Tom mantenía su mente y corazón siempre llenos, siempre pensando solo en él. Pero un día, exactamente un año después de que se conocieron, Tom inesperadamente regresó a su país. Eso fue la primera vez que Bill se enteró que Tom era del país de Madina. —Cuando las cosas se calmen, te llamaré. Regresaré por ti. — Las palabras de Tom habían sido breves, pero Bill las había creído fervientemente. Quería creerlas. Nada importaba, a excepción de escapar de la ansiedad que lo acechaba, amenazándolo de llenarlo de oscuridad. Pero no le tomó mucho, el darse cuenta de que había estado en lo correcto al preocuparse. Bill vio en las noticias que el rey de Madina estaba en cama y que Tom el único heredero al trono había tomado el rol de regente. Las noticias de que Tom era el único hijo del rey fueron impactantes. Y porque su madre era inglesa, era ahora objeto de interés mundial (el primer rey de su país que tenía sangre extranjera corriendo por sus venas).

Justo cuando Bill se estaba recuperando del impacto de esas noticias, escuchó otra, que Tom estaba comprometido. No podía encontrar las palabras para describir lo que sintió en esos momentos. Las noticias lo habían devastado. Pero en algún lugar dentro de él, llegó a la conclusión de que el compromiso era inevitable, y que debía de renunciar a sus sentimientos. No podía continuar deseando un final feliz para su relación, después de todo… solo eran sueños; y acababa de despertarse a la realidad. Se sintió como si fuera otro, un Bill completamente sin sentimientos, viendo a aquel Bill interno el cual estaba tan triste. Después de eso, Bill jamás volvió a involucrarse en otra relación. Al menos no hasta que conoció a Jared y las esperanzas de amar y ser amado, de ser por siempre feliz con el amor de su vida, regresaron a él y volvió a ser el mismo Bill de antes, solo que más feliz y dichoso.

¿Qué es lo que querrá de mi ahora? — Bill gruñó. No podía evitar el sentirse hostil. Después de seis largos años, había comenzado a pensar que Tom finalmente lo había olvidado, así que ¿qué significaba esto ahora? Más le vale que hoy mismo me regrese con mi esposo y mi hijo —suspiró y observó sus manos, dándose cuenta de que su anillo de compromiso no estaba.

& Continuará &

Notas finales: No me parecía lógico que luego de 6 largos años Bill estuviera soltero y sin ilusiones, por mucho que uno ame a alguien el tiempo lo cura todo (Al menos para Bill, ya que Tom jamás lo olvidó)

QUIERO añadir que esta historia está basada en una novela que en mi parecer esta súper buena, pero MUCHAS cosas me molestaron e incluso me parecieron irreales así que decidí hacer mi versión de ella, este capítulo tiene algunas escenas de ella y supongo es todo lo que tendrá lo demás al igual como el capitulo 1 será únicamente de mi imaginación.

Otra cosita mas así como mis cuentos sexys de Snow Bill y el durmiente incestuoso que igualmente son un basado en…

NO se parecen en nada a la historia excepto por el trama que es lo mismo que pienso hacer aquí.

UN BESO.

por Acuario25

Escritora del Fandom

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