Arabia 3

Notas de Acuario25: Tanto tiempo sin actualizar, pero justamente me estoy poniendo al día con todas mis historias. 😀

«ARABIA» (Por Acuario25)

Capítulo 3: Eres todo mío

Tan pronto Tom salió de la habitación, el menor pudo respirar tranquilamente.

¿Qué es lo que querrá de mi ahora? —Bill gruñó. No podía evitar el sentirse hostil. Después de seis largos años, había comenzado a pensar que Tom finalmente lo había olvidado, así que ¿qué significaba esto ahora? Recordó como lucía Tom ahora. Bill estaba acostumbrado a los encantos del otro hombre, su comportamiento sofisticado, su mirada voraz—. Sea lo que sea no lo conseguirá. —se abrazó a si mismo mientras escondía su rostro en sus piernas—. Jared…mi amor tengo miedo —susurro apenas audible mientras barias lágrimas bajaban por su rostro. Realmente anhelaba que el idiota prepotente de su ex recapacitara y lo mandara de regreso con su esposo e hijo, su pobre bebito. Sin embrago sus lamentos fueron interrumpidos cuando alguien llamó a su puerta—. ¿Quién es? —preguntó. La voz de una mujer respondió en árabe muy formal. Al abrir la puerta, una mujer cubierta con un abaya negro le sonrió.

Me llamo Hiden, — dijo, —y le estaré sirviendo durante su estadía en este lugar. Por favor déjeme saber si hay algo que necesita. — Las mujeres de Arabia solían cubrirse todo a excepción de sus rostros. Es por esta razón podía calcular que Hiden tenía aproximadamente treinta años. Sus facciones eran típicas de una mujer árabe, pero sus ojos eran de un negro hermoso. Hubiera sido más sencillo el decirle que no necesitaba ayuda y sencillamente cerrar la puerta, pero Bill sabía que eso era inaceptable. Este lugar era Madina después de todo. Si rechazaba su ayuda, Hiden no estaría cumpliendo con los deberes que su amo le había encomendado. —Hay comida preparada para usted, — dijo con amabilidad. —Le llevaré al comedor. — Se percató por vez primera que no había comido casi nada en un largo periodo de tiempo. Aun así no se sentía hambriento. No sabía si era debido a los efectos secundarios de las drogas o si el estrés estaba haciéndolo sentir indispuesto.

Prefiero no hacerlo.

¿Debería hacer que traigan la comida hacia acá? —preguntó.

No, —dijo, rechazando su segundo intento. —Me temo que no me siento bien para hacerlo. Me recostaré, por favor no se moleste conmigo. Bill sentía que podría vomitar tan pronto darle un mordisco a cualquier cosa.

Pero…su majestad me pidió que le prepara una gran cantidad de comida, — la sirvienta Árabe protestó. Le molestaba el no ser capaz de cumplir con sus obligaciones. El alemán no estaba seguro de que podía hacer para ayudar, pero una idea le vino a la mente. No tenía hambre, pero quería lavarse.

¿Podría prepárame un baño?— El rostro de la mujer se iluminó ante el requerimiento.

Por supuesto. — Acababa de contestar cuando salió inmediatamente de la habitación. Una empleada de servicio distinta llegó a la habitación para escoltarlo.

Por favor, sígame. — dijo la nueva muchacha.

Dejó la habitación y siguió a la joven a través del palacio de Saria. El palacio podía haber sido una residencia secundaria en medio de un oasis, pero aun así era increíblemente impresionante. Los arquitectos habían agotado los límites de lujos, desde el mármol que se encontraba debajo de sus pies, hasta los pilares decorados con finas losas. Las grandes incrustaciones de piedra lucían como esmeraldas. Un mural pintado de la vida de la flora se encontraba en el techo. El hecho de que estaba en Madina, en el Medio Oriente, finalmente se registró en la cabeza del alemán. Estaba lejísimos de Inglaterra

Aquí estamos. — dijo la sirviente.

Un par de puertas dobles se abrieron y Bill abrió la boca al ver a través de las nubes de vapor el área de baño que se expandía en frente de él. Pilares estaban esparcidas a la misma distancia una de la otra alrededor del baño, y entre cada una escaleras descendían hacia la tina, la cual era del tamaño de una piscina. En el centro de la piscina se encontraba una estatua con forma de león, agua caliente vertía desde su boca.

Hermoso —susurró mientras se disponía a entrar para ducharse.

&

Después de que se remojó en el baño, se lavó el cuerpo y cabello. Regresó para otro remojo en el baño, pero se detuvo cuando comenzó a marearse. Escaló las gradas y regresó al vestidor. La sensación de el mármol frío en la planta de sus pies era maravillosa, y por un momento, olvidó cuan cansado estaba.

Varias botellas pequeñas estaban colocadas al lado de la ropa que dejaron para él. Parecía ser algo que a las chicas de su oficina les gustaría, pequeñas botellas de cristal decoradas con exquisitas rosas. Estaban llenas con un líquido de color ámbar. Abrió una de ellas y la acercó a su nariz. Olía tan dulce como un perfume. No había duda que había sido hecha para colocar en el cuerpo. No le interesó. Volvió a cerrarla, encogiendo los hombros, un tanto nervioso se colocó las ropas que habían sido preparadas para él. El traje de dormir de seda acarició su cuerpo espléndidamente. Sin embargo, pensó que lucía como lencería y se sintió incómodo. No le gustaba la ropa que llegaba hasta sus pies. No se parecía a un buen par de pijamas. Los países Árabes y de Alemania. El y Tom — no tenían nada en común. Abrochándose los botones que se encontraban en el frente, tuvo dificultad eligiendo entre una silla de ratán o la cama, pero terminó escogiendo la silla. Dejó caer su cuerpo ya limpio en la silla y cerró sus ojos. El rostro de su amado esposo, al que le había prometido fidelidad apareció en su mente cargando a su hijo relajándolo un poco.

Amado mío —Escuchó que lo llamaban dulcemente mientras besaban dulcemente su cuello. El menor sonrió y pasó ambas manos por la espalda sonriendo pensado que todo había sido una horrenda pesadilla y que ahí estaba su amado marido para cuidarlo de todo mal.

Cariño —gimió al sentir como su cuello era sensualmente mordisqueado—. AH, Jared, amor, no tan fuerte. —se quejó logrando que la ira y los celos se hicieran presentes, ¿Quién era Jared?

¡¿Quién demonios es Jared?! ¡¿y por qué lo llamaste amor!? —Gritó Tom, aturdiendo y despertando al alemán, quien rápidamente lo apartó al darse cuenta de lo cerca que estaban.

¿Hay algún problema por ello? —respondió groseramente. Necesitaba calmarse. No quería terminar matando a Tom y que toda Madina terminara torturándolo hasta la muerte.

Eres mío, ¡claro que hay un problema! El único nombre que debes decir, la única persona a la que debes referirte con afecto es a mí! —Exigió mientras lo tomaba fuertemente por los hombros.

Jamás lo haré. —susurró él. El rostro de Tom se tornó rojo y mordió sus labios para evitar responder. Bill no quería obedecer.

Faridat. — Lo llamó, pero el alemán lo Ignoró decididamente porque el árabe tomó la barbilla del menor y lo volteó hacia él. —No me desafiarás en mi propio palacio, — ordenó

Así que si el sheikh de Madina lo ordena, ¿debo obedecer? — Preguntó con veneno en su voz —Eso solo me hace preguntarme más, ¿qué es lo que el sheikh desea de una persona común y corriente como yo? —Su voz estaba llena de enojo, una de las orillas de los labios de Tom se alzó en una sonrisa irónica.

Pensé haberte dicho que fue para cumplir mi promesa contigo. —dijo casi desesperado, ¿Tan difícil era para su único amor comprenderlo?

¿Acaso no estás satisfecho con solo una prometida? Lo siento, pero no tengo tiempo para ser parte de tus bromitas. —regañó

Esto no es ninguna broma, yo en verdad te… —trató de decir pero fue interrumpido.

No esperes que te crea luego de tener seis años de atraso. —Bill odiaba al idiota de Tom por no haberle dado explicaciones. Aun cuando habían llegado hasta este extremo, Tom no lo consideraba digno de darle una explicación… Además tener que llegar a secuestrarlo y apartarlo de todo para sus caprichos… eso era tan…

¿No me crees nada? —Vio fríamente al alemán y aun con su mano sosteniendo firmemente la barbilla del menor, acercó sus labios. Resistiendo instintivamente, Bill quitó su rostro y cayó sobre la silla. El mayor lo aplastó en contra de la misma, sosteniendo su rostro con su mano izquierda y besándolo con pasión. Cambiando de ángulo el rostro del menor hacia la derecha y hacia la izquierda, forzó los labios de Bill al separarse e introdujo su lengua. Las manos del alemán temblaban, sujetando la camisa de Aswil. Se estaba resistiendo todo lo que podía, pero el cuerpo del otro era pesado sin mencionar que era más fuerte. Tom deslizó la mano que tenía en su cabeza hacia su cuello y lo apretó.

Tom acercó a Bill a su cuerpo y deslizó la mano que tenía en el cuello de este, la bajó hacia su espalda, sobre su ropa de dormir, presionándola contra su espina a través de la tela. Bill gruño furiosamente —No… no quiero esto, — Tom vio directamente a Bill, ojos llenos de fuego. Su lengua penetrando el interior de la boca de su Bill.

Necesitamos hacer esto, por nosotros, Te amo Bill, a ti solamente, te pertenezco a si como tú a mi ahora — logró decir.

No seas estúpido… ¡oye!— el menor saltó al sentir la mano de su ex en el final de su espalda. Lo derribó en la silla, enrolló la parte de debajo de sus ropas de dormir, exponiendo primero sus rodillas y luego sus muslos. Una mano se introdujo entre sus muslos y Bill cerró sus ojos con fuerza. No podía resistirse. Alguna parte de su mente aun se rehusaba a aceptar a Tom, pero su cuerpo solamente temblaba. Oponerse era inútil.

Tu piel parece de porcelana, —murmuró mientras se disponía a marcar ese cuello como suyo.

No…Tom, no —dedos acariciaban las articulaciones de sus piernas, llenando de lágrimas sus ojos. Tenía miedo y estaba inmóvil, además el gritar y pedir ayuda no funcionaría, nadie vendría a ayudarlo. Aun así, trató de calmarse, una y otra vez se dijo que era imposible. —No… suéltame… — Tom frunció el ceño ante la negativa.

¡Jamás te perdonaré por esto! ¡Detente! Por favor — gritó para luego sollozar.

.—Si crees que puedes escaparte de esta, suplicando y gritando, será mejor que te rindas. No funcionará. No tengo ninguna intención de dejarte ir. —Lo amaba como a nadie y aun que no quisiera forzarlo a nada, necesitaba aunque fuese un poco del menor. Sus celos y su hambre de él eran más fuertes que su sentido común.

¡Tom! —El mayor terminó de empujar hacia arriba la ropa de dormir, exponiendo su entrepierna. Bill luchó para escapar la vergüenza y humillación, pero no logró nada. Algo frío acarició entre las mejías de su parte trasera y dejó escapar un suspiro. Tom lanzó algo al piso, quebrándolo… una de las pequeñas botellas que había visto antes. No sabía que los sirvientes las hubiesen preparado para algo como esto.

Mmm… —gruñó, mordiendo sus labios. Porque si no lo hacía sabía que gritaría. Los dedos de Tom los cuales se encontraban empapados de aceite, se movían hacia adelante y atrás en el espacio que se encontraba entre sus mejías. —Solo es aceite perfumado. Con esto no te lastimaré. Existen muchas variedades con estos aceites. —

No…Tom.

No te asustes. —la lengua del árabe se movió dejando un rastro pegajoso sobre el lóbulo de la oreja de Bill. —Comenzará a gustarte pronto. Se mas que nadie que tan vulnerable eres al placer, ¿cierto? —susurró justo al lado de su oreja.

¡AH! — un temblor recorrió su cuerpo. Sabía que no era por desagrado. Los dedos del mayor lo penetraron lentamente. Por suerte no había tanto dolor, gracias al aceite. Un dedo se empujó en lo profundo de su ser y comenzó a masajearlo desde adentro.

No lo pienses más, —continuó Tom susurrando. —Sólo disfrútalo. — dijo con la pasión a flor de piel, Bill no pudo responder sentía como le estaban destruyendo el alma sin importar la delicadeza con la que su violador lo trataba en su parte más intima.

¿Qué tal se siente esto? ¡Contéstame Bill! —Tom tomó su miembro. El leve dolor creó en él un placer más intenso que forzó que un suspiro saliera de su ser, lleno de pasión. —Esto es lo que sucede si no me contestas. —Apretando fuertemente la base de su pene, Tom se movió dentro de Bill. El menor pensó que tenía su voz bajo control, pero está se escapó sin obedecerle. Estaba seguro que se volvería loco si esto continuaba.

Si todo terminaría de la misma manera no importaba lo que hiciera, prefería que esto terminara más pronto que tarde.

¡Te odio! — jadeó.

¿Te lo hago mucho mejor que aquel hombre? —cuestionó. Bill se paralizo al escucharlo… ¿Tom sabia de su esposo? Lo sabía y aun así…

Enojado Tom, removió bruscamente su dedo dentro de Bill. Después, lo alejó de un empujón. Su mirada impactó al menor. Esa fría y penetrante mirada hizo que Bill temblara. —Tom…

El hombre con el que vives. ¿Lo amas? — rugió.

Él es…

& Continuará &

por Acuario25

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