
Original de izzap. Traducido por lunallena
Capítulo 11: Último y más importante: Un final sin final distinto
—Oh, mierda, es bueno estar de regreso —Georg suspira feliz a la vez que sigue al baterista dentro de la habitación de descanso en la parte trasera del bus. Por supuesto, está vacío como siempre y los G’s se encuentran en ese espacio tan familiar a tales horas de la noche.
Ese zumbido tranquilo que se había perdido en las últimas semanas finalmente revivía, llenando en el fondo como música para sus oídos mientras el bus avanzaba a través de la noche para llevarlos a la primera ciudad dónde empezó su nuevo mini-tour.
No habían planeado tener tiempo de inactividad. Estaba programada una gira entera por Europa, llegando a diferentes ciudades cada noche y de pronto todo dio un giro drástico de 180 grados, el baterista y bajista (junto con sus otros compañeros de banda) ya estaban de regreso a casa. A Bill le habían ordenado no esforzar su voz y la gira tuvo que estar en espera al igual que la gloriosa historia de los gemelos.
Sin embargo, con el tiempo, los muchachos regresaron a su agitada vida normal en la carretera.
—Cielos, se siente como si hubiera pasado años desde que hemos estado aquí —Gustav responde con una ligera sonrisa, mirando alrededor de la habitación como si fuera algún lugar desconocido —Ha pasado tanto tiempo, mi amigo, tanto tiempo —Y con eso ambos toman sus lugares a la mesa.
La laptop.
Georg hace una mueca y se carcajea al posar su vista sobre el ordenador.
— ¡Mierda, la historia! Dios santo, casi me olvidé de eso —Exclama tomando asiento en la mesa, Gustav lo hace de igual modo. Siente una punzada de emoción en todo su cuerpo al volver a escribir la historia —No puedo creer que casi me olvidaba de ello.
Gustav se encoge de hombros, abre el ordenador y la enciende —Casi me olvido también, pero estuve limpiando algunas carpetas el otro día y entonces me topé con esto.
—Rayos, aún tenemos que terminarlo ¿verdad? —Georg pregunta entre risas cuando la laptop finalmente se enciende.
—Sí, solo quedaba un solo capítulo creo —Gustav confirma con un movimiento de cabeza.
Con la pantalla totalmente cargada y todos los iconos en su lugar, Gustav cliquea en el icono de word y abre el documento. Espera un momento hasta que todas las palabras aparecen sobre la hoja en blanco. Había pasado un buen tiempo desde la última vez que habían escrito el último capítulo.
Pero tan pronto como aparecían las palabras, las ideas comenzaron a fluir en su mente.
—Dios ¿Crees que los gemelos nos matarían si volvemos a escribir esto? Porque mierda, ahora mismo tengo muchas ganas de escribir —Georg dice emocionado. Aleja la mano de Gustav y acomoda la laptop en frente de él. Coloca sus manos en el pad y coloca el cursor en la última línea del capítulo.
Gustav menea la cabeza y ríe gentilmente antes de ver al bajista — ¿Quién dice que tienen que saber? Quizá ya se olvidaron de eso. Ósea, incluso tu mente superior lo ha olvidado —Dice con un tono divertido.
— ¡Hey! No te metas con mi mente superior, Gusti —El bajista advierte y le hace una seña con los dedos.
—Bien, bien, lo siento —Gustav dice aguantando una carcajada. Observa la computadora por sobre el hombro de Georg y ve el cursor parpadear, esperando que alguien empezara con la escritura —Entonces…—Dice en un tono grave y misterioso — ¿Vamos a terminar esta cosa o te quedaras ahí sentado mirando?
Georg sonríe de lado ante la pregunta y coloca sus dedos en el teclado.
—Oh sí, vamos a terminar este bebé, mi mente superior ha estado durmiendo por mucho tiempo, es hora de despertar.
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Capítulo 11: Último y más importante: Un final sin final distinto.
*~*
—Bonito título, G —Gustav le comenta a bajista cuando este escribe el título del capítulo.
Georg sonríe — ¿Es un halago?
—Pff sí —Gustav responde rodando los ojos.
—Ah, gracias entonces —Georg dice sonriendo con arrogancia. Se silencia por unos momentos a la vez que baja por la página para revisar el texto.
Gustav resopla de pronto.
Gustav alza la mirada y las cejas con curiosidad — ¿Qué?
— ¿Sabes de qué me he dado cuenta? —Gustav pregunta aguantándose una risa demente.
—Bueno, no soy psíquico, así que vas a tener que decirme —Georg informa enviándole una extraña mirada al baterista. El rostro del baterista se sonroja un poco por aguantar la risa, falla y ríe, sonando un tonto. Georg suelta una risa nerviosa — ¿Qué?
—Mierda, hombre…es que…es como si hubiera sido planeado o algo. ¿Te has dado cuenta que mientras escribíamos toda esta historia sobre descubrir la relación de los gemelos terminamos descubriéndola de verdad? Como…carajo, maldita coincidencia. —Gustav suelta entre risas, casi pareciendo un loco.
—joder, sí, es raro —Georg asiente con una ligera risa a la vez que marca el pequeño cuadrado que señalaba la historia terminada. Para ser honestos se sentía un poco emocionado, aún era un novato sobre el mundo de los fanfics y haber terminado una historia lo hacía sentir como el mejor escritor del mundo. Después de todo, tiene que admitir que si no fuera por Gustav, hubiera obviado todo sobre los fanfics en el internet.
—Hombre…—Gustav interrumpe con una pequeña sonrisa en el rostro —Si no fuera por los chismosos de los Kaulitz, probablemente no sabríamos la verdad y aún seguirías diciéndome que veo más allá de las cosas.
El bajista rueda los ojos —Muy bien, admito que me equivoqué al decirte eso. Estuviste en lo correcto ¿contento?
Gustav sonríe mostrando todos sus dientes —Sí, quizá la próxima vez ya no intentes contradecirme.
—Tal vez, pero solo porque estuviste en lo correcto esta vez no significa que sea así la próxima vez.
El baterista observa con curiosidad al bajista — ¿Ya lo posteaste? —Gustav pregunta cambiando el tema de la conversación. Observa por sobre el hombro del bajista al mismo momento que escucha el cliqueo del mouse.
—La acción ha sido exitosa.
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—Oh por dios, ellos lo saben —Bill se queja con un suspiro cuando entra a la habitación del hotel, Tom lo sigue cerrando la puerta detrás de él. Prende la luz de la habitación y se sienta en el borde la cama, inmediatamente colapsando en el suave colchón. —Cielos, ha sido un largo día.
Tom ríe suavemente caminando hacia su gemelo —Puedes decir eso de nuevo.
Bill en lugar de repetirlo, suelta un pesado suspiro, estirando sus brazos acomodándose en la cama.
Cierra los ojos y deja que su cuerpo relaje toda la tensión del día.
En segundos siente un cuerpo aproximándose a él, un brazo cayendo en uno de sus lados. El colchón se hunde un poco a sus costados, dónde dos rodillas están posicionadas para apoyar el cuerpo. Una rasta rozando en su mentón, haciendo que sus labios se curven en una sonrisa.
Una suave respiración sopla en su rostro y arruga el rostro aguantando una risita.
Suspira y pronto sus labios son capturados en un suave beso.
—En realidad me alegra que sepan —Susurra contra los labios de Tom.
El beso continua.
Tom se aleja y se sienta en horcajadas sobre la parte baja del cuerpo de Bill y mira a su gemelo a la vez que Bill abre los ojos —Me dijiste que dejara de decir eso ¿Por qué?
Bill ríe entre dientes y se encoge de hombros, aunque es poco notorio por su posición.
Permite que su mano vagara por las ropas ajustadas de su gemelo y que descanse sobre sus caderas, envolviendo sus dedos delgados en el borde de la camiseta grande de Tom. Mira su gemelo desde abajo y lo jala suavemente —Está en mi mente.
Tom suspira y se quita la gorra de su cabeza, también se remueve la banda para soltar sus rastas. —Dime, no creo que sea algo malo —Dice suavemente acomodando sus rastas que caen sobre su gemelo. Bill lo mira con una sonrisa adornando sus labios — ¿Qué?
—Estoy feliz de que sepan.
— ¿Por qué? —Tom pregunta.
—No lo sé…—Bill responde —Supongo que siento que mentí a mis mejores amigos todo el tiempo.
—Oye…—Tom dice llevando una mano al rostro de Bill —No era una mentira-
—Tom —Bill rueda los ojos y ríe con gentileza.
—Bien, quizá una pequeña muy pequeña mentira blanca —dice inclinándose lentamente, besando la mejilla de Bill, luego su nariz, dejando muchos besos en su rostro —Solo una pequeñísima mentira, diminuta…
Bill suelta unas risitas y agarra la cabeza de su gemelo para besar sus labios, ambos con las bocas abiertas. Bill enreda su lengua con la de Tom y este muerde sus labios.
Ambos se estremecen.
El cuerpo de Tom alineado perfectamente sobre el de Bill, sus piernas encajan como la pieza perfecta.
El beso se profundiza, sus bocas se abren más, dándole la bienvenida al calor de sus respiraciones que viaja a través de ellos. Era de aquellos besos en la que ellos suelen perderse, olvidando cualquier preocupación a su alrededor, disfrutando juntos del momento.
— ¿No estás aliviado de que lo sepan? ¿Ni siquiera un poco? —Bill pregunta tras romper el beso tras unos segundos, a la vez que ambos se quitan las camisetas.
Tom ríe y presiona sus labios contra los de Bill una vez más —Estás muy hablador esta noche —Responde suavemente, escabullendo sus manos hacia el cierre de los pantalones ajustados de su gemelo.
Bill ríe y se mueve debajo de Tom, capturando su mano para que se detenga —Responde la pregunta —susurra.
Tom rueda los ojos y responde —Sí, supongo que un poco.
Desabrocha los pantalones de Bill y con un rápido movimiento le sonríe a su gemelo antes de añadir —Pero me hubiera gustado mantenerte en secreto…
Su gemelo sonríe en respuesta y tras un delicioso beso, sonríe contra los labios de Tom, ahora solo en boxers.
Sonríe pícaramente mirando fijamente a los ojos de su gemelo, a la vez que escabulle sus manos dentro de los pantalones vaqueros holgados de Tom, rozando la creciente erección.
Tom se aguanta un gemido, dejando salir solo un sonido entre diente cuando Bill envuelve sus dedos en su miembro.
Bill aprieta ligeramente, mirando a su gemelo con una mirada inocente, una linda sonrisa adornando sus labios que pronto se transforma en una mueca divertida — ¿Puede Jumbie salir y jugar?
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— ¡Oh Por dios! ¡Sabía que mencionarían a Jumbie de nuevo! —Bill chilla tras leer el último capítulo de la historia de los G’s desde la laptop. Sonríe y aplaude divertido a las últimas líneas de la historia.
Él y Tom están acurrucados en la cabina de Tom con la laptop balanceándose entre ellos.
Usando su cerebro, Bill tuvo la brillante idea hace unos días atrás de hacer una copia de la maldita historia de la laptop de Gustav, así tendría todo el acceso que quisiera y no tener que hacer una excusa tonta para pedir prestado la laptop del baterista. Gracias a Dios.
Por supuesto, ninguno, Gustav o Georg, tienen idea de que la historia fue copiada, ambos estaban dormidos de todos modos.
Y para su preocupación, ambos aún creen que los gemelos ya se olvidaron de la existencia de la historia.
Pero los G’s estaban terriblemente equivocados otra vez.
¿Cómo podían ser tan tontos para creer que los gemelos se olvidarían de la historia?
Si había algo que mantenía ansiosos a los gemelos las pasadas semanas era que sus amigos hayan terminado con la historia y para su sorpresa, así fue.
— ¿Ese es el final? —Tom pregunta y arruga la nariz ligeramente —Pensé que habría más.
— ¿Qué más pondrías, Tomi?
El de rastas se encoge de hombros y baja más páginas del computador esperando que hubiera algún capítulo extra.
—No lo sé, parece como si no debería terminar ahí.
— ¿Y por qué no? —Bill pregunta girando la cabeza hacia su gemelo.
Con su genuina sonrisa y jugueteando con su piercing del labio, se acurruca a la figura de su gemelo.
—Bueno, primero que todo, siento que no ha sido suficiente —Tom responde casi en un susurro para que nadie fuera de la cabina pudiera oírlo —Además en la historia solo me follaste una vez y yo te follé como… ¿cuánto? ¿dos? ¿tres veces? Sí, si me preguntas es una historia incompleta.
—Oh Dios mío… ¿Estuviste contando? —Bill lo observa con una sonrisa tonta. Menea la cabeza y gira su atención hacia la laptop entre ellos dos. Ríe suavemente y mueve el aparato a un lado —Bien por ti —Añade.
—Mmm, solo siento que necesita más, eso es todo —Tom culmina y se echa en su almohada, sus ojos cayendo sobre su gemelo en la oscuridad de la cabina.
—Bueno…—Bill comienza posicionándose sobre su hermano —Quizá ellos hagan una secuela, uno nunca sabe…—Dice acurrucándose sobre Tom. Acerca sus labios al oído de su gemelo —Pero ¿Sabes qué es lo bueno? Que puedes tenerme mucho más aquí que en cualquier fanfic.
Tom ríe.
—Buen punto. —asiente y agarra el rostro de Bill para besarlo directamente en los labios.
Bill se separa del beso para ver a su gemelo con una mirada traviesa jugando en sus ojos.
Sin desviar su mirada, escabulle una de sus manos hacia la erección de Tom.
Envolviendo sus dedos en el miembro de la misma manera en la que había leído en la historia.
Le sonríe a su gemelo y abre la boca para hablar, pero antes de que pudiera decir algo, Tom le roba los labios para otro beso apasionado.
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Gustav rueda sobre su cama y abre los ojos para no ver nada más que la oscuridad de su cabina. Bosteza y estira sus brazos hacia arriba, su vista aún un poco borrosa.
Casi salta de la cama al oír un ruido ahogado, sonríe al darse cuenta que se trata de Georg roncando en su cabina, una de las cosas que no extrañaba tras volver a la gira.
Pero lo más importante, estaba feliz de estar de regreso a la carretera otra vez. Para él es su casa. No es una sorpresa que a veces la cabina se siente más como su cama que la aburrida cama en la habitación de su casa. Está acostumbrado a despertar al zumbido del bus cuando viajan de ciudad en ciudad y los ronquidos…bueno, sorpresivamente también estaba acostumbrado a eso.
Entonces oyó unos susurros y risitas provenientes de otra cabina.
Un segundo.
Eso no es lo normal.
—Buen punto—escucha decir al susurro proveniente de una de las cabinas.
Aguanta la respiración y sonríe al reconocer la voz de Tom.
Más tarde todo lo que oye son respiraciones pesadas y uno que otro murmullo.
Pensando que tal vez Tom estaba hablando dormido o algo, rueda sobre su cama y cierra los ojos una vez más. Su respiración disminuye y poco a poco su mente se apaga.
Está a punto de caer profundamente dormido, cuando un gemido hace que se sobresaltara y escuchara:
¿Puede Jumbie salir y jugar?
F I N
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