
Original de izzap. Traducido por lunallena
Capítulo 3: Inspiración
Bill se mueve en el escenario, cantando las letras de “Ich Brech aus” mientras golpea con su puño en el aire de manera extraña y al azar, sus ojos cerrados disfrutando de la música, actuando como si una especie de droga estuviera recorriendo sus venas, a través de su sangre.
Todos los cuatro miembros de Tokio Hotel estaban en sus zonas, viviendo la música a cada sonido que Gustav producía con su batería, con cada nota que Georg unía con su bajo y Tom añade los acordes de guitarra a la vez que Bill canta cada letra con su micrófono.
Esta es su vida, esto es por lo que viven.
Los gritos enloquecedores del público, chicas adolescentes la mayoría.
Han estado hacienda esto por años, viajando en la carretera y pasando la mayoría de sus años de adolescentes tocando en recitales cada noche.
Y no lo cambiarían por nada en el mundo.
Bill daba brincos alrededor del escenario, un intento de baile que luego se dirige a su hermano gemelo, inconsciente de lo que hace.
Gustav observa la escena común, sus ojos siguen al vocalista atravesar el escenario en frente de él, sus palillos aun golpeando el tambor derecho y los platillos en el momento exacto.
Sonríe así mismo mientras ve al cantante haciendo lo que él cree es un baile, sacudiendo sus caderas al ritmo de la música.
Ríe al notar que Bill intenta animar a Tom a que se mueva con él, yendo siempre detrás de su gemelo.
Pero, por supuesto, nadie nota la risa del baterista, él simplemente está disfrutando de la música como todos los demás.
Sin embargo, en unos segundos, sus ojos se abren y su sonrisa desaparece a la vez que la confusión aparece en su rostro.
¿Acaba de ver a Bill “puntear” a Tom?
Sacude la cabeza y aleja su mirada, intentando enfocarse en el ritmo una vez más.
Quizá solo está imaginando cosas.
O quizá eso es normal, Bill siempre invade el espacio personal de las personas.
Para probarse a sí mismo que estaba viendo alucinaciones, mira de regreso al lugar del escenario dónde se encontraba el vocalista, quien estaba muy cerca al guitarrista. Gustav atrapa la mirada que ambos hermanos “secretamente” comparten con una sonrisa.
Casi mete la pata en el ritmo cuando sus pensamientos parecían apoderarse de él, casi pierde el ritmo de la canción, no obstante se recupera así mismo rápidamente, lo suficiente para que nadie lo notara. Por supuesto, Gustav es siempre el único que reconoce las pequeñas fallas, aun así quería bofetearse por pensar esas cosas y casi joder la canción. El nunca metía la pata en un concierto.
Sin embargo, esa sonrisa que vio en los gemelos.
No era una sonrisa ordinaria entre ellos.
Y por parte de Tom, esa sonrisa específicamente no era especialmente normal.
Gustav ha visto esa sonrisa antes.
Esa es la sonrisa que Tom usa cuando la banda va a los clubes.
Esa es la sonrisa que Tom guarda para las chicas.
Esa es la sonrisa que Tom envía con un guiño, señalando que las iba a ver más tarde.
Esa es la sonrisa que toda la banda sabe que significa, la sonrisa que ninguno de ellos se envían entre sí.
Pero Tom acababa de usar esa sonrisa en Bill, su…hermano gemelo.
Gustav murmura algo incomprensible bajo su respiración y agradece a Dios cuando la canción termina, justo a tiempo para tomar el control de sus pensamientos antes de iniciar con la otra mitad del show.
La banda toma un corto descanso después de que Bill grita “Gracias” a todo el público, saludando antes de que los cuatro desaparezcan detrás del escenario.
Gustav seca unas gotas de sudor con una toalla blanca y atrapa una botella de agua. Traga grandes sorbos y mira delante de él, dónde estaba Georg mirándolo con ojos curiosos.
— ¿Estás bien, Gus? —Pregunta el baterista preocupado.
—Uhm, sí…solo, ya sabes, nervios —Gustav contesta como respuesta, mirando alrededor hasta que sus ojos se sitúan sobre los gemelos quienes estaban unos metros más lejos.
Su corazón deja salir un latido fuerte.
Bill estaba secando el sudor de Tom con su toalla y cuando este termina, Tom hace lo mismo. Ambos riéndose fuertemente como si fueras niños pequeños.
Georg sigue la mirada de Gustav y ríe antes de gritar.
—Oigan, niños ¡Dejen de jugar!
Bill y Tom miran sobre sus hombros y dejan de jugar con las toallas como lo habían estado haciendo, Sin embargo Bill continúa molestando a Tom con su gorra mientras este aleja la mano de su hermano.
Tom suelta un divertido gruñido cuando Bill le quita la gorra de su cabeza y empieza a correr, el de rastas lo persigue y riendo atrapa a Bill por la cintura y lo lleva al suelo, haciéndole cosquillas en todo su cuerpo.
El gemelo mayor comienza a atacar los costados de su hermano con las yemas de sus dedos.
— ¡D-Détente! ¡Tomi! ¡Por favor…d-detente! —Bill intenta decir entre risas y jadeos.
— ¡No hasta que digas que dejarás mi gorra en paz!
— ¡Ah! ¡Tomi! —Ríe el menor.
Gustav se encoge con cada risilla que oía de los gemelos, sus ojos se agrandan al ver la escena en frente de él, su estómago da un vuelco y sabe que pronto lo que había comido saldría por su boca.
Siente como el color de sus mejillas se tornan de color rojo al ver como Tom estaba sobre Bill, el mayor estaba de horcajadas sobre el menor, una pierna lado a lado del cuerpo de Bill.
Su mente está fuera de control al posicionar la escena de Tom sobre Bill en una habitación, los gemelos en la misma posición en una gran cama de hotel, sus cuerpos cubiertos de delgadas capas de sudor, sus respiraciones calientes chocando en sus rostros mientras jadeaban.
—Gustav, tienes una mente jodida, mi amigo —Georg murmuró al leer el documento sobre el hombro del baterista, mirando como los dedos de este se mueven en el teclado.
Gustav se detiene por unos instantes y se gira para mirar a Georg.
— ¿Eso es malo?
— ¿malo para la historia? No. ¿Malo para pensar cosas pervertidas y ligeramente perturbadoras? Sí. Quiero decir…no olvidemos que son gemelos.
—Sí, lo sé, lo sé —Gustav responde mirando a su trabajo terminado en la pantalla para postear el primer capítulo co-escrito a la página de fanfics.
—No son solo gemelos, sino gemelos que suceden ser nuestros mejores amigos ¿A qué escala de lo enfermo se encuentra?
Gustav ríe y sacude su cabeza —No lo sé, pero creo que en un rango muy alto.
—Sí, es lo que pensé. ¿Cómo se te dio por escribir estas mierdas de todos modos? —Georg pregunta inclinándose en su asiento.
Gustav se encoge de hombros y lee unas líneas de la historia en frente de él —Es difícil de decir…yo encontré el sitio una vez, estaba leyendo unas historias y antes que supiera que estaba sucediendo, me hallé así mismo escribiendo una buena historia en vez de esperar por una actualización.
— ¿Una buena historia?
Gustav se encoge de hombros y contesta —Es una manera de pasar el rato.
Georg rueda los ojos y ríe ligeramente —De acuerdo, entonces te gustan las buenas historias, como un buen giro en la historia y es por eso que estamos aquí ¿Ya posteaste el primer capítulo?
—Estoy a punto de hacerlo —Gustav dice moviendo sus dedos en el pad de la laptop y cliqueando algunos links —Publicado —Gustav dice con una sonrisa a la vez que cliquea en otro link.
Georg se inclina para leer: La acción ha sido exitosa.
— ¿Solo así? —Georg pregunta incrédulo
—G, es el internet, no es un examen de admisión a una universidad, no es como que ellos van a rechazar lo que hemos escrito a menos que esté escrito como un cuento de un niño de cuatro años, en ese caso podrían. Como sea, todo puede suceder en la web. Y me refiero a todo. —Gustav sonríe cliqueando una vez más y navegando la página principal de Tokio Hotel Ficción.
Georg animado observa sobre el hombro de Gustav como su amigo baja la página en “Historias añadidas recientemente”
— ¿¡Solo lo ha leído una persona!? —Exclama mientras sus hombros caen decepcionados
Gustav sacude su cabeza, cerrando el navegador y apagando su laptop.
—G, recién acaba de ser posteado, dale tiempo, lo chequearemos más tarde.
Georg se levanta y sigue a Gustav hacia la puerta, cruzando los brazos sobre su pecho.
— ¿lo leerán más personas? —Pregunta detrás de Gustav, sonando como un niño, esperando con emoción su regalo de cumpleaños.
Gustav ríe una vez más —Sí, pero no importa. La mejor pregunta es ¿les gustará?
— ¿les gustará? —Georg susurra, repitiendo la misma pregunta para sí.
Un minuto pasa mientras ellos caminan fuera de la habitación de descanso hacia sus cabinas.
— ¿les gustará? —Georg pregunta una vez más
Gustav colocó su laptop sobre su pequeño estante en su cabina y se encoge de hombros para luego mirar a su amigo con una sonrisa.
—No lo sé, es difícil de decir, puede que les guste o puede que no.
Georg se gira y camina lejos murmurando para sí, aún con los brazos cruzados.
—Jodidos lectores, más vale que les guste —murmura el bajista
Gustav ríe, busca algo en uno de sus cajones y saca una bolsa de papas fritas.
—Bueno, si quieres saber mi opinión, estoy seguro que les gustará ya que está escrito por la mente superior de Georgina.
Georg se gira al ver al baterista quién comía sus patatas fritas y reía
— ¡Oh mierda! ¡No puedo creer que me hayas llamado Georgina!
— ¡Georgina y Ricitos de oro!
Georg y Gustav se congelan ante la voz, sus risas cesan la vez que se giran lentamente para ver de dónde había provenido el llamado.
Ambos abren sus ojos ampliamente mientras observan a Bill. El cantante se había asomado en su cabina, su cabello hecho un desastre, casi pareciendo un afro, su rostro limpio de maquillaje y la cortina sobre su cabeza mientras los observaba como pequeños y despreciables seres humanos sobre la tierra.
— ¿S-Sí? —Georg dice casi en un susurro
—No importa como carajos se llaman entre ustedes dos ¡Pero bajen su jodido volumen! ¡Algunos de nosotros queremos dormir! —Bill grita, enviándoles una mirada molesta antes de regresar a su cueva, las cortinas se cierran ruidosamente por la fuerza que el cantante usa.
Georg y Gustav se lanzan unas miradas antes de reír.
Típico de Bill, al menos en su hora de dormir.
O en la mañana.
Mierda ¿Hay algo de luz allá afuera inclusive?
Ambos muchachos observan la hora en la laptop de Gustav.
Sacuden su cabeza y Gustav susurra bajo su aliento —Como sea, bella durmiente.
—La reina del drama necesita algo de sueño, es mejor que la dejemos —Georg dice entre risas.
Entonces se oye la voz de Bill en todo el bus gritando en defensa — ¡Oí eso!
&
— ¿7comentarios? ¿Eso es bueno o malo? —Georg pregunta con temor mientras Gustav gira su preciada laptop en el cuarto de descaso, el cual siempre parecía estar sorprendente vacía cuando necesitaban privacidad.
Gustav se encoge de hombros y baja la página para leer en la sección de comentarios, su rostro se ilumina al leer las amables palabras.
Los comentarios siempre hacían que su corazón revoloteara.
Lo hace sentir como si en realidad tuviera otras habilidades a parte de la batería.
—Es muy Bueno, si me preguntas. Para un primer capítulo, es muy bueno —Gustav dice suavemente.
— ¿Muy bueno? ¿Cuál es el promedio del número de comentarios de las otras historias?
—Rayos, no lo sé.
—De acuerdo, bien —Georg dice, tamborileando sus dedos sobre la mesa — ¿Cuán es la mayor cantidad de comentarios que has recibido en un primer capítulo de tus otras historias?
Gustav se recuesta en el sofá mordiendo el labio inferior al recordar cuántos comentarios y seguidores tenían sus otras historias.
—Uhm, creo que veintidós o algo así ¿por qué?
— ¡Al carajo! Apestamos.
—No apestamos.
—Sí apestamos. Estamos perdiendo nuestro tiempo, apestamos y nunca deberíamos convertirnos en escritores, nunca jamás, ni siquiera como un trabajo aparte, o como un pasatiempo. No podemos escribir una mierda-
Gustav lanza un manotazo en la cabeza del bajista, haciendo eco en toda la habitación.
— ¡Ouch! ¿Qué mierda fue eso?
—Tú eres el único que ha estado alardeando y diciendo que iba a ser brillante —Gustav responde con voz grave y girándose hacia su laptop una vez más.
—Sí, Bueno, quizá me equivoque, apestamos.
— ¿Puedes dejar de decir eso? No apestamos, dale tiempo —Gustav continua, mientras contestaba algunos comentarios que había recibido.
—Tú y tu jodido tiempo, ya le dimos tiempo ¿no?
El sonido de otro manotazo se oye en la habitación.
— ¡Ouch! ¡Mierda! ¿Estás intentando darme un daño cerebral? —Georg grita encogiendo el rostro y hundiendo su cuerpo en el sofá.
—Le estoy dando tiempo, solo ha sido subido anoche y estos lectores son de todo el mundo, lo leen en diferentes zonas horarias, así que deja de hablar estupideces algo que no sabes ¿de acuerdo? Si les gusta, nos lo dirán.
Georg suelta un suspiro, cruza los brazos sobre su pecho mientras procesaba las palabras de Gustav.
Pasa un minuto de silencio y solo se oye el sonido de los dedos de Gustav tecleando en el teclado.
— ¿Qué demonios estoy haciendo? Estoy loco. ¡No puedo escribir una jodida historia pornográfica sobre mis mejores amigos participando en una actividad incestuosa! —Georg grita lanzando sus manos a aire en frustración a la vez que se levanta de su asiento y camina hacia la puerta de la habitación.
—Oh no, tú no puedes —Gustav dice presuroso y colocándose frente a Georg, bloqueando el paso.
—Gus, déjame ir. Esto es una locura.
Gustav niega con la cabeza, girando al bajista y llevándolo hasta el sofá.
—Tú iniciaste esta historia y te vas a quedar aquí hasta que la termines.
—Gustaaaav —Georg dice en un quejido.
—Sin quejas. Tú eres el único que dijo que yo necesitaba tu ayuda. No puedes dejarme todo el trabajo ahora, quizá sí necesite de tu mente superior —Gustav dice con una sonrisa a la vez que se sienta al lado del bajista.
—Gustav…un Segundo ¿Necesitas qué?
—Ya me oíste.
—No, no creo que te oí ¿Qué era lo que necesitas? —Georg pregunta mientras sus labios se curvaban en una sonrisa.
Gustav rueda sus ojos.
—Dilo, Gus.
—No, ya lo hice.
— ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo!
Gustav niega con la cabeza y presiona sus labios fuertemente en una línea.
—Oh vamos, dilo Gustav o me voy.
Gustav suelta un suspiro y rueda sus ojos una vez más —Bien, Georg, como dije antes, quizá, aunque lo dudo altamente, necesite de tu….mente superior.
— ¡JA! ¡Lo admitiste! Necesitas mi ayuda, necesitas de mi mente superior —Georg molesta mientras se reía del baterista.
—Sí, de acuerdo, ahora que ya arreglamos esto, volvamos a nuestro trabajo. Capítulo dos. —Gustav dice jalando su laptop más cerca de él.
Abre el documento de word, baja la página al final del capítulo uno.
Posiciona sus dedos sobre el teclado, los estira listo para escribir.
—De acuerdo, capítulo dos. —Gustav repite torpemente mirando la pantalla blanca en frente de él.
El cursor parpadea como si se burlara de él cruelmente.
— ¿Tienes algo en mente? —Pregunta mirando al bajista.
—Nop ¿Tú?
Se hunde en el sofá y exhala ruidosamente mirando nuevamente a la pantalla y al cursor, el cual parecía reírse.
—No tengo nada —Gustav dice, cerrando la ventana y la laptop.
—Genial, ahora tenemos un bloqueo. —Georg dice con sarcasmo.
—Naa, solo necesitamos inspiración —Gustav responde con optimismo.
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Los cuatro chicos de Tokio Hotel se retiran del escenario para encontrarse con su manager y el resto del equipo del staff en el backstage después de una presentación en vivo.
Están riendo y secándose el sudor, era inevitable no poder sonreír.
Georg camina hacia Tom y le palmea los hombros.
— ¡Tío, no puedo creer que literalmente follaste tu guitarra en frente de las millones de miles de adolescentes!—Dice el bajista con incredibilidad.
Gustav y Bill también ríen uniéndose al bajista y guitarrista.
Tom se encoge de hombros, una maliciosa sonrisa adornando sus labios a la vez que miraba la guitarra en forma de V descansado en sus manos.
—Bueno, es mi bebé —Dice con una tierna voz mientras recorría sus dedos por el largo de la guitarra, prácticamente manoseando al instrumento como si fuera una mujer.
—Muy bien he oído a mucha gente amar sus instrumentos pero… ¿Estar enamorado de ellos? Kaulitz eres un enfermo —Gustav dice con una risa.
Bill ríe ligeramente y da tragos enormes de su botella de agua a la vez que se une a la conversación.
—Solo le está mostrando al mundo que tanto ama a su única e inigualable —Bill añade, recibiendo una sonrisa de su hermano.
— ¿única e inigualable, eh? ¿Qué pasó con el amor-de-una-noche? —Georg pregunta codeando al guitarrista
—Oh bueno…ella es la excepción —Tom dice cuidadosamente quitándose la guitarra y guardándola en su estuche.
Los otros chicos ríen y se van hacer sus cosas, empacando instrumentos y alistándose para salir del lugar.
Georg guarda su bajo y coloca el estuche sobre su hombre.
Se encamina para salir pero antes mirar alrededor, no pudo evitar notar a Gustav recostado contra la pared moviendo sus palillos en el aire sin prestar atención.
Georg sonríe para sí y se acerca a su compañero.
—De acuerdo, escupe, Gus, conozco esa sonrisa. Puedo oír los motores encendiéndose ¿tienes algo en mente? —Georg pregunta con una sonrisa.
Gustav se sobresalta ligeramente al salir de sus pensamientos y encontrarse con el bajista quién le sonríe.
—Oh sí, lo motores están funcionando —Gustav dice suavemente dirigiendo su mirada a los gemelos —Digamos que tengo algo de inspiración.
Continúa…
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