
Original de izzap. Traducido por lunallena
Capítulo 6: Quiero que me quieras…mal interpretado
Bill se golpea violentamente contra la puerta del hotel, aferrándose contra el frío metal a la vez que inclina su cuerpo directamente contra los de su gemelo, atrayendo así sus labios con los de Tom. Ambos jadeando mediante los besos frenéticos.
—Bill, bebé, cálmate…—Tom jadea a la vez que se separa del beso y empuja ligeramente a su hermano unos centímetros para recuperar el aire.
Bill toma un profundo suspiro, y mira directamente a los idénticos ojos cafés en frente de él. Sonríe y juguetea divertido con su dedo índice en el pecho de Tom.
—Tomi, yo quiero…—Bill interrumpe con una mueca apareciendo en un rincón de su labio
— ¿Qué quieres Billy? —Tom pregunta
La sonrisa crece en el rostro de Bill —Quiero cantarte.
Tom suelta un pesado suspiro y apoya su cabeza en la puerta del hotel, gruñendo.
—No otra interpretación de “In die nacht” —Tom ruega
Bill finge dolor y responde suavemente —Pero es nuestra canción, Tomi.
—Lo sé, Lo sé…yo solo…lo acabamos de tocar hace unas horas.
Bill hace un puchero y ladea la cabeza, considerando aquel punto.
—Bien, cantaré una canción diferente.
El rostro de Tom se ilumina con una sonrisa, sus dientes brillando a la luz de la luna que atraviesa la ventana de la oscura habitación.
Bill gira en sus talones y se encamina a la parte principal de la habitación de hotel, moviendo sus caderas seductivamente de una manera que sabría Tom lo seguiría.
Por supuesto, funciona.
En cuestión de segundos, ambos muchachos se acuestan en la cama con sus piernas colgando en el borde, mirando hacia el techo, ambos intentando calmar la revolución de las hormonas en el cuerpo.
— ¿Qué vas a cantar? —Tom pregunta después de unos momentos de silencio.
—Espera, estoy pensando —Bill responde rápidamente. Se gira de costado y mira a Tom.
Otra sonrisa aparece en su rostro al mirar a su gemelo, la llama chispeando en sus ojos.
—“Quiero…quiero que me quieras” —Bill canta suavemente y se detiene esperando la respuesta de su hermano.
Tom sonríe y responde inteligentemente —Te quiero más…que una bolsa de gusanos de caramelo.
Bill arruga el rostro en disgusto.
—Las gamitas de oso son más lindos.
—Bien, Te quiero más que una bolsa de gomitas de oso —Tom se corrige riendo
Bill sonríe y se acerca más a su gemelo, casi estando pecho contra pecho, pudiendo escuchar los latidos de Tom.
—Las gomitas de oso son deliciosas —Bill dice con una voz infantil.
—Pero no saben tan bien como tú —Tom contesta.
Bill mira a Tom divertido —Oh ¿en serio?
—Ajá —Tom confirma.
Pasaron unos segundos antes de que Bill susurrara la siguiente línea de la canción —Necesito que me necesites…
Se detuvo una vez más para escuchar a Tom.
—Bill…Te necesito tanto como un pez dorado necesita agua. —Tom responde con suavidad.
Satisfecho con la respuesta, Bill continúa —Amaría que me ames…
Bill se inclina y besa los labios de su gemelo, sonriendo durante.
—Sabes que te amo —Tom responde profundizando el beso
Bill sonrió y se sube sobre su hermano, sentándose de horcajadas, sobre el estómago de Tom para continuar con la siguiente línea de la canción directo en el oído de Tom.
—Y…te estoy rogando para que me ruegues…
Tom sonríe de lado y besa el cuello de Bill —Sabes que no ruego.
Bill hace un puchero ligeramente, mirando a Tom con ojos de cachorrito. Con un leve movimiento estira su mano hacia el cajón de la mesa de noche, palpa con su mano hasta que sus dedos rozan el objeto familiar, sonríe y lo saca del cajón. Vuelve a su posición normal y presiona la botella de lubricante directamente en el pecho de Tom, con una mueca divertida en sus labios una vez más.
Inclina su cabeza y entre abre sus labios al lado de los oídos de Tom para cantar la siguiente línea de la canción.
—Quiero que…me folles.
Tom sonríe y planta un beso en el cuello de Bill antes de responder con una genuina sonrisa —Con gusto.
Tom sonríe mientras lee las acciones de sí mismo, o al menos de su yo ficticio en el texto abierto en frente de él. Era asombroso cómo incluso la lectura podía excitarlo, usualmente el truco era imaginando cosas o viéndolas, pero no esta vez y Tom se da cuenta de ello mientras leía la extraña historia de la laptop de Gustav
Quién sea haya escrito esto, sea Gustav o no, tiene una buena maldita precisión de mi personaje, Tom piensa para sí mientras bajaba más páginas de la historia, triste de ver que la escena se había cortado justo antes de que follara a Bill, el cursor parpadeaba ante él impacientemente, prácticamente rogando a ser continuado.
—Demonios… ¿Por qué tuvo que quedarse ahí? —Tom se pregunta en silencio, subiendo y bajando las páginas esperando que apareciera más texto ante sus ojos. Por su puesto, nada cambia.
— ¡Joder!
Tom oye la voz de Gustav afuera en el corredor del bus, sus pisadas presurosas y sonando cómo si estuviera alterado.
Tom observa la laptop y atrapa la respiración en su garganta, dándose cuenta que probablemente Gustav estaba viniendo y…Dios, no quería ser atrapado leyendo eso.
Tanto como escuchaba los pasos aproximándose a la habitación, Tom ligeramente se acerca a la puerta y asoma su cabeza hacia el pasillo.
Los G’s ganaban velocidad y se estaban acercando aún más, hasta que tropezaron con Bill quién salía del baño.
—Wow, cuidado, no corran en el bus —Tom oye decir a Bill.
El cantante distrae a los G’s en el momento preciso, Tom se escabulle de la habitación de descanso a otra habitación del bus, sin haber sido notado por sus compañeros de banda.
Tras su rápido escape en otra habitación del bus, cierra la puerta con mucho cuidado mientras se sienta en uno de los sofás, respirando difícilmente mientras imagina cómo hubiera sido si los G’s lo hubieran encontrado.
— ¿Puedo ayudarte, Tom? —Una voz viene de la habitación haciendo que este se sobresalte sorprendido.
Tom se gira rápidamente con los ojos bien abiertos para encontrarse con David sentado cerca a la ventana, con papeles en mano y algunas esparcidas sobre la mesa. El manager arquea una ceja curioso mientras ve al guitarrista nervioso.
—Oh, solo eres tú, David…—Tom dice soltando un suspiro de alivio, seguido de una risilla para calmar sus nervios.
David se inclina en su asiento — ¿Pasa algo? —Pregunta
Tom sacude la cabeza —No, no, no pasa nada —Responde y se gira hacia la puerta para asomarse y notar los pasillos vacíos. —Oye David —Tom continúa mirando sobre su hombro al manager —Si los G’s preguntan, di que no me has visto ¿de acuerdo?
Su manager ríe y asiente divertido.
— ¿Jugando a las escondidas? ¿Están tan aburridos?
—No tienes idea —Tom dice fingiendo una risa antes de salir de la habitación.
Con preocupación, Tom camina por los pasillos de bus, con cuidado de no ser visto, se escurre en una de las cabinas en busca de su hermano.
&
Gustav abre la puerta del cuarto de descanso, medio esperando encontrar a Tom enrollado en posición fetal moviéndose adelante y atrás mientras intenta purificarse de las horribles palabras e ideas que acababa de leer. Mas rogaba por su propio bien que Tom a penas se haya sentado ahí, buscando algo de porno o algo inútil, completamente ignorante respecto a la perturbante historia.
Para la sorpresa de ambos G’s, baterista y bajista, caminaron por la habitación vacía, el ordenador sobre la mesa esperando que alguien la usara, luciendo muy familiar a las otras noches cuando tenían su sesión de escritura.
El punto principal: Tom no está a la vista.
— ¿A dónde mierda se fue? —Gustav pregunta mirando en cada rincón dónde Tom pudo haberse esfumado o pudiera esconderse, listo para salir en cualquier momento y acusar a los G’s por las terribles cosas que estaban haciendo
Georg no responde, camina hacia la mesa dónde está la laptop, preparándose para lo peor.
Sus ojos se abrieron al ver lo que estaba abierto en la pantalla.
—Gus, ven aquí —Dice en susurró con su voz quebrándose de miedo.
— ¿Qué? —Gustav pregunta odiando ser interrumpido de la búsqueda del rastudo.
— ¡Solo ven aquí!
Gustav rueda los ojos de manera dramática y se dirige al bajista, casi helándose al ver su laptop.
Por un segundo, había olvidado la situación de la computadora y la historia.
Toma asiento al lado de Georg y asoma su cabeza por sobre su hombro, sus ojos se abren enormemente al ver la pantalla.
Por lo tanto los G’s, sentados en medio de la habitación con el ordenador prendido, tienen la mirada fija en la pantalla, dónde aparecía su historia. Abierta a la luz del día.
Ningún buscador abierto.
Nada excepto la historia.
—Mierda ¿Crees que lo leyó? —Gustav pregunta levantándose de golpe y caminando de un lado a otro en la habitación — ¡Demonios, no respondas eso! ¿Por qué me molesto en preguntar? ¡Es Tom! ¡Por supuesto que lo ha leído! —Gustav continúa intentando aguantar su desesperación. En ese momento deseaba que Georg fuera algún psiquiatra que pudiera, en cierto modo, sanar su locura.
—Bueno, sí, definitivamente lo leyó —Georg contesta mirando la laptop.
Gustav se detiene y mira al bajista — ¿Qué? ¿Cómo estás tan seguro? A parte del inevitable hecho de que es Tom de quién estamos hablando.
Los dedos de Georg se deslizan por el pad mientras baja las páginas del documento —He revisado cada parte de la historia. Quiero decir, estaba terminando de escribir la parte que nos faltaba anoche. Pero ahora mismo está en la última página, en la parte que no hemos culminado.
— ¿Estás seguro que no lo has dejado en la última parte? —Gustav pregunta
Para el descontento del baterista, Georg asiente en respuesta.
— ¡Oh Dios mío! —Gustav murmura bajo su aliento, llevando una de sus manos en la parte trasera de su cuello —Creo que me saldrá una ulcera…
—Amigo, no exageres —Georg responde con una sonrisa
— ¡Lo juro por Dios, G! ¡Juro que los Kaulitz me van a dar muerte! —Gustav dice intentando calmar sus nervios.
Georg suspira y rueda los ojos, se sienta derecho y estira sus dedos sobre el teclado del ordenador, su dedo índice moviéndose por el pad, el cursor moviéndose hacia la pequeña “equis” en la esquina del documento, el cual había causado mucho horror hace unos minutos. Siendo el responsable, el bajista cierra el documento de Word e instantáneamente apaga la máquina en modo “dormir”
Alza la mirada del ordenador que los ha traicionado severas veces y enfoca su atención en el preocupado baterista.
— ¡Deja de mirarme así y dime que vamos hacer! —Gustav grita llevándose ambas manos a la cabeza, luciendo trastornado y dañado mentalmente.
Georg ríe y sacude la cabeza.
—No soy el genio de la botella, no puedo cumplir un deseo y hacer que mágicamente Tom no haya leído eso. Ambos sabemos que lo hizo, porque es Tom y probablemente vendrá con la ridícula discusión de que tuvo derecho de leerlo, solo salgamos y actuemos normal por el resto de la noche, pretender que no sabemos nada. Quizá terminemos volviéndolo loco…eso es siempre divertido.
Gustav suspira y decae sus hombros con su mirada en el suelo.
— ¿Crees que podamos solucionarlo actuando cómo si no tuviéramos una pista de lo que pasa?
—Seguro, más vale intentarlo. Técnicamente, es tu trabajo privado y que él haya leído eso es cómo haber leído tu diario. Hipotéticamente asumiendo que tengas un diario, pero eso es principalmente el punto. —Georg dice intentando no reír.
Gustav asiente aguantando la risa.
—Me pregunto qué tan bruto es. Conociendo a Tom, quizá pensó que fue excitante.
El bajista sonríe y palmea suavemente la espalda del bajista.
—Esa es la forma de mirar la situación, mi amigo. Tom es un pequeño bastardo, seguro tuvo una erección después de leerlo.
Gustav no puede controlar su risa esta vez.
—Seguramente.
&
Mientras los G’s estaban teniendo carcajadas sobre cómo pudo haber Tom reaccionado, el guitarrista estaba ocupado yendo de un lado a otro en el bus imaginándose millones de “Qué pasaría si…” teniendo una guerra caótica en su cerebro.
Se acomoda los pantalones y se dirige al área principal del bus hasta que una inmensa ola de alivio cae sobre él al ver la figura de su hermano desparramado en una silla, ambas manos detrás de su cabeza y sus piernas estiradas perezosamente. Su camiseta estaba ligeramente levantada, revelando así las puntas de su tatuaje de estrella.
Tom camina hasta llegar hacia su hermano y se para en frente de él, acomodando su gorra y una rasta molestosa.
El guitarrista soltó un bufido, sentía ahogarse por falta de aire, ignorando la mirada asesina que su gemelo estaba enviando por bloquearle la vista del televisor.
Bill suspira, agarra el control remoto del DVD y presiona “Pausa”. Fastidiado con el hecho de tener que pausar la película una vez más. Soportar otra interrupción, Bill lanza el control remoto en un asiento vacío y mira a su gemelo expectante, sin embargo el daño ya estaba hecho.
— ¿Puedo ayudarte? —Bill pregunta molesto, sin intentar esconder su mirada.
Tom lo mira con el ceño fruncido, preocupado y con sudor en la frente, toma un profundo suspiro y dice rápido —Los G’s saben.
Bill estaba a punto de preguntar de qué demonios estaba hablando hasta que capta el brillo de preocupación en los ojos de su gemelo.
Sus ojos se abren enormemente, sabía que su gemelo se refería a su relación.
El cantante pestañea un par de veces y casi blanco como un fantasma contesta — ¿¡Q-Qué!?
Continúa…
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