Autores 8

Original de izzap. Traducido por lunallena

Capítulo 8: Te amo. Volverte loco es solo una ventaja

Estaremos de regreso —Bill dice sobre sus hombros a la vez que sigue a Tom fuera del escenario después de la prueba de sonido.

Usualmente tienen unas horas de descanso antes de la presentación, no obstante David prefería que estén reunidos a los alrededores en vez de salir a pasear en la ciudad. Después de todo, no sabes qué clase de fanático loco podría burlar “accidentalmente” a la seguridad.

Tooomi —Bill canta dulcemente trotando para alcanzar a su gemelo que caminaba por los corredores detrás del escenario.

Tom gira la cabeza y sonríe suavemente, recibiendo una noticia casi inmediatamente.

¿A dónde estamos yendo? —Bill pregunta al llegar al lado del guitarrista.

Tom simplemente sonríe y responde con voz clara —Ya verás.

Bill suspira y no se molesta en hacer un puchero, ya que sabe que Tom no se lo diría.

Nunca se lo dice.

Casi al llegar al final del pasillo, Tom se detiene y gira a su izquierda, abriendo el baño de hombres.

Tom entra y le hace un gesto a Bill para que lo siguiera.

Bill entra al cuarto y se inclina en uno de los lavabos, cruzándose de brazos contra su pecho y mirando confundido a su gemelo.

¿Qué rayos estamos haciendo aquí? —pregunta, evidentemente fastidiado. —Creí que dijiste que era una emergencia.

Tom hace una mueca y camina lejos de la puerta para dirigirse directamente a su gemelo, inclinándose hacia él con gracia.

Observa el par de ojos idénticos y sus labios se curvan en una sonrisa matadora.

Esta es una emergencia —contesta, colocando sus manos sobre las caderas de Bill.

Los ojos de Bill se abren enormemente y mira, por sobre el hombro de Tom, la puerta, como si esperara que alguien de pronto apareciera y los viera estar tan juntos.

¿Qué tipo de emergencia? —Pregunta, esperando que estén a salvo por al menos unos segundos.

Tom ríe gentilmente, sosteniendo ligeramente con sus pulgares ambos lados de Bill, escabullendo sus manos peligrosamente dentro de la camiseta de su gemelo. Bien, ahora él desea poder arrancarle esa delgada playera y explorar el mundo debajo.

¿Sabías que me has estado volviendo estúpidamente loco durante toda la prueba de sonido? —Tom pregunta con apariencia lujuriosa y su voz grave.

Bill ladea su cabeza e intenta esconder una sonrisa.

Entonces… ¿Mi plan funcionó? —Pregunta con dulzura.

Tom aprieta el agarre alrededor de las caderas de Bill.

Amas volverme loco ¿no?

Bill sonríe dulcemente y mira a su gemelo —Te amo —corrige —Volverte loco es solo una ventaja.

Oh, ya veo —Tom responde con una risa corta y se inclina hacia adelante para atrapar los labios de Bill con deseo.

Bill inmediatamente se relaja en el beso como siempre lo hace, sus párpados cerrándose naturalmente por la sensación de estar a salvo y amado. Tom mueve sus manos colocándolas directamente en los muslos de Bill y lo alza sobre el borde del lavabo, sentándolo sobre el blanco cerámico. Bill toma ventaja de la posición y envuelve sus piernas alrededor del cuerpo de Tom, entrelazando sus piernas como si fuera un mono. La nueva posición hace que sus erecciones se rocen, haciendo que ambos peleen por mantener el control a la vez que sus besos aumentan su temperatura.

Bill lo empuja, de repente recordando dónde están. Sus respiraciones son pesadas y rápidamente mira sobre el hombre de Tom.

Susurra entre jadeos —Tomi, no podemos, no aquí.

El corazón de Tom está a mil y su respiración está cómo si hubiera corrido una maratón. Suelta el agarre y se inclina para poyar su frente contra la de Bill —Tienes razón —responde.

El guitarrista toma un profundo respiro y alza a Bill, sosteniéndolo contra su cuerpo con Bill aun envolviendo sus piernas alrededor de su cuerpo. Lo alza del lavabo y lo carga hasta uno de los cubículos vacíos —¡Tomi! —Bill chilla y aprieta su agarre para no caer.

Sin decir alguna palabra, Tom entra al cubículo con Bill en sus brazos y luego lo estampa contra la puerta para mantenerla cerrada mientras cierra el pequeño pestillo.

Con éxito, atrapa los labios de Bill una vez más, regresando a lo que habían dejado hace unos momentos antes.

Ambos pelean por dominar la boca del otro, pero Tom rápidamente toma la delantera y Bill obedece.

Tomi, te necesito —Bill balbucea entre un pesado y profundo respiro, su voz apenas audible, casi como un suave susurro.

Tom hace una mueca contra la piel de su gemelo a la vez que succiona su cuello con pasión, lo suficiente para enloquecer a Bill pero no para dejar una marca en la piel.

¿podemos? ¿Aquí? —Tom pregunta, llevando sus labios muy cerca a los de Bill.

Bill asiente frenéticamente y jala una de las rastas de Tom para atraerlo y morder la quijada de su gemelo.

Sí, sí, aquí, ahora, solo…—Bill murmura incoherentemente quitando de un tirón la gorra de Tom y dejándola caer en el suelo del baño.

Tom sonríe y presiona el cuerpo de Bill contra la puerta para empezar a desbrochar sus pantalones.

Tom, espera —Bill dice rápido.

¿Qué?

Necesito acomodarme —Dice con un tono agudo, sintiendo sus piernas quemarse alrededor del cuerpo de su gemelo, aferrándose a él para no caer al suelo.

Tom gruñe ligeramente e intenta acomodar a Bill, olvidándose del cierre por unos instantes.

Mira alrededor del cubículo y decide apoyar a Bill en un lado del retrete mientras se apoya en una barra de apoyo que había en la pared.

Sabía que esto sería un poco difícil —Tom murmuró entre risas antes de juntar los labios con su gemelo una vez más.

Bill soltó unas risitas y envolvió sus brazos alrededor de Tom a la vez que gemía en el beso, sus respiraciones y suaves gemidos llenaban el ambiente principal del baño.

Bill sonríe contra los labios de Tom cuando siente unos dedos envolverse alrededor de su miembro, haciéndolo estremecerse de placer cuando los dedos apretaron violentamente. Bill sonríe seductoramente a su gemelo cuando este comienza a masajearlo de puro deseo.

Sin embargo, ambos no habían notado la presencia de alguien más en el baño, este ríe silenciosamente cuando escucha que hay alguien en uno de los cubículos, rápidamente después de hacer lo que necesita, intenta acercarse a uno de los cubículos sin ser notado.

Mm, Tomi —La voz de Bill gime en un tono muy agudo, hacienda eco en las paredes del cubículo.

El otro hombre se congela ante el gemido, de repente un tanto interesado a lo que sea que estuviera escondido dentro de ese cubículo.

Oh, Dios, Tomi, eres…—La voz se interrumpe.

El otro hombre ríe y pregunta curiosamente —¿Tom?

Los gemidos se detienen de inmediato.

¿Tom? ¿Eres tú ahí dentro? —El hombre pregunta casi riendo, viendo un par de familiares zapatillas blancas bajo del cubículo.

Bill mira a su gemelo con ojos enormes, su boca presionada en una línea y aguantando la respiración. Sus mejillas coloradas de un brilloso rojo, toda la calentura subiendo a su rostro a la vez que alejaba la mano de Tom de su miembro.

¿Gustav? —Tom pregunta, intentando sonar lo más normal posible.

Gustav, el otro hombre del baño, ríe sonoramente ante la voz de sorpresa del guitarrista.

Sí, soy yo, por Dios Tom, puerco ¿Cómo lograste traer una chica antes del show?

Tom ríe y colapsa sobre su gemelo aliviado, agradecido que el baterista no haya reconocido los gemidos de Bill. Planta un breve beso en el cuello de Bill antes de responder.

Bueno…—Tom dice dentro del cubículo —Ya sabes cómo es esto.

Y con eso Tom ríe y agarrara con descaro la erección de Bill haciendo un fuerte apretón recibiendo así un sonoro gemido de su gemelo que hace eco en toda la habitación. Los ojos de Bill se abren enormemente al ser tomado por sorpresa y espera que Tom se detenga al saber quién está ahí afuera escuchándolos. Aparentemente, eso no era suficiente para que Tom se detenga.

Gustav está fuera del cubículo, riendo de cómo Tom puede ser tan perra a veces. Decidiendo así ser cortés, se da la vuelta para dejar de oír los gemidos-a punto-del-orgasmo a travesar sus oídos. Con su mano en el pomo de la puerta, listo para salir, sus ojos se dirigen hacia la parte baja de la puerta del cubículo, justo a tiempo para ver un familiar par de Adidas que caen al suelo directamente al lado de las zapatillas de Tom.

Bill aleja su mirada de la laptop para ver a Gustav de pie en el borde de su cabina sosteniendo su cortina privada con un agarre muerto entre sus dedos. Pestañea un par de veces e intenta alejar la historia de su mente intentando actuar normal, pero es difícil hacerlo cuando el autor está justo parado en frente de ti, mirándote con una mirada acusadora.

Gustav no dice ninguna palabra. Simplemente se queda de pie, agarrando fuertemente la cortina como protección, puede ser ayuda como una barrera entre él y la verdad. Sus ojos se continúan moviendo desde la laptop apoyada en el regazo de Bill hasta el rostro culpable del cantante. Sí, culpable. Teniendo las cortinas abiertas, Bill no tiene el tiempo suficiente para colocar una mirada de inocencia.

— ¿Cómo sabías sobre nosotros? —Bill pregunta con voz temblorosa, mirando directamente al baterista por una respuesta.

La respiración de Gustav se queda atorada en su garganta ante la pregunta.

¿Saber sobre “nosotros”? ¿Qué significa “nosotros”? El baterista se pregunta así mismo con el ceño fruncido en confusión.

— ¿Q-Qué? —Gustav pregunta soltando el agarre de la Cortina.

Bill se muerde el labio nervioso.

—Ya me oíste. Pregunté ¿Cómo sabías sobre nosotros? —Repite a su amigo pasmado.

—Bill —Tom interrumpe inclinándose contra la pared.

—Tom, no, déjalo…déjalo que conteste —Bill dice mirando a su hermano.

Tom suspira y observa desde su posición, sus ojos abriéndose cada vez más al mirar al baterista.

Gustav está de pie con su mandíbula ligeramente abierta, casi asimilando la pregunta. Parece asombrado y terriblemente confundido por la simple pregunta.

—Bill —Tom dice asustado, con los ojos enormes.

— ¿Gustav? —Bill pregunta mirando a su amigo.

— ¡Bill! —Tom grita mirando a Bill con insistencia.

—Tom, cállate —Bill demanda y se cruza de brazos.

Si tan solo le hubiera prestado atención a su hermano, quizá hubiera sido consciente del hecho de que Gustav no lo sabe.

O bueno, no lo sabía.

—Gustav, vamos —Bill dice exasperado, deja de cruzarse los brazos y recoge la laptop —Sé que escribiste esto y Georg también. Dios, ustedes dos pudieron haber sido más discretos con el título ¿no creen?

Gustav aún no responde mientras Bill gira el ordenador para mostrar el documento abierto. Los ojos del baterista se abren aún más.

—Lo leíste —Contesta con torpeza

Bill suspira y asiente tenso —Sí ¿Cómo supieron todo esto?

Gustav cae sentado al borde de la cabina de Bill, mirando a un punto fijo del suelo, procesando la idea de que ambos gemelos habían leído el pervertido capítulo escrito por Georg, dejándolo con toda la carga pesada a él.

— ¿Saber qué? —Pregunta casi inconsciente, sin prestar atención enteramente a la realidad, ha perdido toda la posibilidad de adivinar que podía venir después o qué tipo de excusa él y Georg podrían formular para tapar todo el desastre. De pronto, no tiene nada en mente.

—Gustav, por favor, solo dinos cómo lo descubriste, por favor —Bill casi ruega, necesitando saber en qué lugar y momento él y Tom habían bajado la guardia, tanto como para que sus dos mejores amigos descubran el secreto que se supone nunca debieron descubrir.

Gustav permanece en silencio con la mirada perdida.

— ¿En qué momento fue? ¿Nos encontraste en uno de los baños de qué ciudad? ¿Ah? ¿Cuándo? —Bill pregunta ansioso, sus palabras viniendo cada vez más rápido y su voz al borde de la desesperación. Aun así, Gustav no responde y solo mira a Bill con curiosidad —Gustav ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿En Bruselas? ¿París? ¿En Esen?

— ¿Q-Qué? —Gustav murmura ante la pregunta

—Bill —Tom dice suavemente, intentando alarmar a su gemelo, pero sabe que es muy tarde.

Bill mira los ojos de ruego de su hermano gemelo y luego a la perdida y confundida mirada del baterista….entonces su corazón de paraliza. Se siente helado y un fuerte escalofrío recorre toda su espalda. Sus palmas empiezan a sudar y siente que va a vomitar en cualquier momento si no sale de ahí.

—Tú…tú no lo sabes —Susurra más como afirmación que como pregunta.

—Saber qué…—Gustav intenta preguntar otra vez entonces mira a ambos gemelos quienes lucían mortificados —Oh…por Dios —Traga pesadamente, el baterista se levanta de la cabina y se dirige mareado al cuarto principal dónde estaba solo ¿Hace diez minutos? Se siente como hace horas.

Bill mueve la laptop de su regazo y observa el sitio vacío que Gustav había dejado al irse, una mirada de horror en su rostro.

— ¿Bill? —Tom pregunta con un suspiro y se sienta en el borde de la cabina de Bill, justo dónde Gustav había estado.

Buscando acortar la distancia entre ellos, Tom coloca su mano en el antebrazo de Bill de manera reconfortante.

Bill no reacciona ni se relaja.

—No lo sabía —Susurra, su voz quebrada y sus ojos nublándose.

Tom menea la cabeza y se muerde el labio nervioso. Un mal hábito.

Bill continúa silencioso por un momento hasta que algo hace “click” en su mente.

— ¿Entonces cómo sabían todo esto? —Pregunta mirando hacia la laptop al lado de él.

Tom lo observa también.

—Ese es un buen punto —murmura despacio, el motor trabajando en su cabeza intentando unir los cabos sueltos con la poca información.

Se inclina hacia Bill y le da un rápido beso en los labios antes de ponerse de pie y caminar en la misma dirección que Gustav.

—Tomi ¿A dónde vas? —Bill llama a su gemelo, su voz temblando ligeramente.

Tom se detiene y se gira.

—Iba a ir a hablar…espera ¿A qué te refieres con todo eso del baño que le estuviste preguntando a Gustav? —Pregunta en su lugar, recordando el interrogatorio que el cantante le hizo al baterista.

Bill suspira y mira hacia el ordenador con una mirada confundida —Aparentemente han añadido otra escena desde la última vez que leíste —Explica en voz baja, mirando el documento en la pantalla. Parecía muy real para ser algo ficticio; no puede creer que los G’s verdaderamente lo supieran.

— ¿De qué? —Tom pregunta y se cruza de brazos.

—Nosotros dos en el baño —Dice después de un profundo suspiro —Teniendo sexo, no lo sé. La lectura se terminó cuando Gustav vio caer mis zapatillas al lado de las tuyas en uno de los cubículos.

—Oh…—Tom responde.

—Sí, me acorde de aquella vez en Esen y esa pequeña interrupción que tuvimos ¿No dijiste que habías oído algo en ese momento? ¿Cómo que alguien había entrado? —Bill pregunta mordiéndose los labios y mirando a su gemelo con las cejas alzadas.

Tom cerró los ojos en concentración haciendo memorias —Hmm —Dice despacio y se gira para retirarse.

—Espera ¿A dónde vas? —Bill pregunta

—Necesito hablar con Gustav —Dice sobre su hombro antes de dejar el área de cabinas.

Ambos gemelos inconscientes de que el bajista estaba acostado en su cabina despierto, escuchando su conversación, justo lo que necesitaba saber.

Bill suspira y ve a su hermano alejarse. Recoge la laptop y la posiciona en su regazo.

—Maldita historia —Murmura bajo su respiración, bajando todas las páginas escritas —Eres muy real para ser completamente ficticia.

Suspirando, lee otras escenas otra vez, mayormente trayéndole algunos recuerdos de los diferentes lugares en las que había estado con Tom.

Está tan metido en la historia que no escucha cuando la cortina de la cabina en frente de él se desliza y una cabeza se asoma para verlo.

— ¿Bill? —Georg pregunta desde su cabina, con voz soñolienta pero totalmente despierto.

Bill hace un sonido de asombro y mira al bajista — ¡Georg! —Dice un poco sorprendido — ¿Hace cuánto has estado despierto?

Georg suspira y sale de su cabina, estira sus brazos sobre su cabeza y responde con voz calmada —Lo suficiente para escuchar sobre Esen.

Los ojos de Bill se abren enormemente observando al bajista desde su cabina —Oh Dios —Murmura al borde del desmayo y lleva una de sus manos a la frente. A ese punto, una maldita migraña lo estaba matando. Traga pesadamente y trata de disminuir su ritmo cardiaco calmándose, entonces pregunta con voz miserable — ¿Qué escuchaste?

—Lo suficiente —Georg dice calmado y se inclina en una de las paredes con sus brazos cruzados sobre su pecho.

— ¿Qué significa? —Bill pregunta necesitando saber exactamente qué tanto su amigo había oído.

—Lo suficiente para saber ustedes dos están sentimentalmente juntos —Georg dice con una sonrisa. Pero a Bill no le gusta esa sonrisa. Es esa sonrisa socarrona que Georg da cuando hay toda una historia escondida detrás de esa mirada, una que puedes o no puedes oír pero que al final sabes que terminaras oyendo. Bill, casi ahogado en su miseria, mira al bajista con esa mueca en el rostro. Georg ladea la cabeza y deja de lado la miserable mirada de Bill para responder —Fui yo quién los encontró en el baño aquella vez en Esen.

Continúa…

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por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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