
“Aventuras en la escuela” Fic de Aura Johannessen
Capítulo 4: Primer examen, primer reto
¿Qué haces cuando posponen tu examen para el siguiente día? ¿Alguna vez te preguntaste si eso era posible? ¿Perderías el control? Pues yo sí. Estoy a punto de arrancarme las rastas solo por este puto examen. Tengo que estudiar, estudiar, estudiar— A este paso me convertiré en Gustav— estudiar, estudiar. Odio esto, pero no tengo de otra, le prometí a mi madre que tendría buenas notas. Bueno, además, obtendría una Xbox en navidad si las conseguía. ¡No abandonaré mi amada Xbox jamás! ¡La quiero!
Estoy en mi habitación como un loco a punto de hacer fuego sobre la hoja. Tantos cálculos, tantas ecuaciones, tantos problemas. Y para variar, un estorbo que a cada rato me habla para hacer algo más.
—¡Toooom! ¡Vamos a jugar con tu PlayStation!— me gritó, aunque estaba sentado junto a mí.
—No— respondí sin quitar la mirada y la concentración de mis cálculos.
—Entonces… juguemos fútbol.
—Ni siquiera te gusta.
—Mmm, buen punto— dijo con una sonrisa boba. ¿Qué le pasa a este ahora? –Vamos a andar en bici.
—No.
—Ohhh, Tom, por favor, me aburro.
—Solo estudia conmigo— le rogué.
—Si yo fuera Gustav, esa propuesta me habría sonado muy romántica— me río junto a él. Por un lado tenía mucha razón, y era gracioso. Después de un buen rato, el silencio reina y sigo con mis estudios.
¡Oh dios mío! ¡Bill está callado! ¡Aleluya!
Suspiro de alivio, y luego lo miro por el rabillo del ojo. Ya no está. ¡Se fue! ¿Dónde se metió? Me levanto rápidamente y busco entre todos los lugares posibles. No está en ninguna parte. —¡Bill!— grito.
—¡Estoy aquí!
Lo busco siguiendo su voz, y llego a su habitación. Me doy un golpe en la cabeza. En todos los lugares, y nunca se me había ocurrido buscar ahí. Abro la puerta, encontrándome con mi hermano, en la cama, desnudo, cubierto por algunas sábanas, y con la computadora entre sus piernas.
—¿¡Qué haces!?— pregunté.
—¿Tú que crees?— en eso escucho unos gemidos salir desde los parlantes de la PC.
—¿Estás viendo porno?
—Obvio— responde como si fuera lo más natural del mundo.
—Pero, ¡Bill!
—Ay, tranquilo, necesitaba distraerme un poco. Y como tú estabas tan ocupado en tus estudios, o sea, no tuve de otra. O sea, era obvio que no querrías hacer nada conmigo— dijo de una forma tan rápida que apenas entendí.
—¡Déjate de tus estupideces y ven a estudiar conmigo!
—No.
—Bill, por favor, es por tu bien, no quiero que te aplaces.
—Tranquilo, no va a pasar— dijo con mucha calma. Apagó la computadora y se dejó caer entre la cama mientras abrazaba una almohada. –Mejor ven y duerme conmigo— dijo de forma seductora. Mierda… quiero, pero no. Tengo que estudiar, no tengo que pasarme la tarde revolcándome con mi hermano. Debo estudiar, estudiar, estudiar, estudiar, estudiar… a quien engaño, estudié toda la semana, ya estoy listo para el examen. Me deshice de mis ropas y entré a la cama junto a Bill, y lo abracé por detrás.
—Así que… decidiste entrar.
—Sip.
—Que bien— dijo entre risas mientras apoyaba su cabeza sobre mi pecho.
—Dios Bill, no sabes el susto que me diste cuando desapareciste de la nada.
—¿Por qué te dio tanto miedo?— preguntó muy curioso.
—La última vez que desapareciste de mi vista, te encontré en el patio manejando bicicleta desnudo mientras cantabas For Your Entertainment del marica de Adam Lambert.
Bill soltó unas risitas. –Lo recuerdo como si fuera ayer— dijo.
—¿Y qué crees? Dos años después y sigues apareciendo desnudo por todas partes— me burlo de él. Después de unas risas, me quedo en silencio. Una pregunta pasa volando por mi mente. —¿Bill? ¿Por qué no quieres estudiar?
—No lo necesito, verás cómo lo voy a lograr.
—Pero ni siquiera atiendes en clases, no haces nada…
—Shhh— pone un dedo sobre mis labios. –Te apuesto a que me sacaré 100 en este examen.
—Me parece bien, ¿y qué apostamos?— pregunto curioso.
—Si yo gano… Irás a clases en tu ropa interior con diseños de corazones y con una camiseta de Hello Kitty. Y publicaré tus fotos en Instagram.
—¡NOOOOO!— grité. Nadie tenía que verme vestido así, JAMÁS. Y mis fotos, mis fotos privadas, nadie debe verlas. Son mías, solo mías. Bueno, Bill ya lo sabe, porque sin querer un día dejé mi celular encendido y mi hermano comenzó a curiosear por ahí, hasta que encontró las fotos. ¿Y que hay en esas fotos? Solo un Tom de seis años cagando escondido detrás de un árbol. Sí, eso es. Mi madre sacó las fotos. Odio cuando hace eso.
—Oh, vamos, acepta, además, no hay posibilidades que consiga un 100. ¿Verdad?— dijo. Tenía razón, él nunca conseguiría esa nota. Estaba a salvo. Suspiré de alivio.
—Está bien, acepto, pero si yo gano… Tendrás que ir a la escuela usando los tacones de mamá, maquillado con una Miss Universo y subiré tu foto a Instagram en la que estás comiendo helado cuando tenías diez años— amenacé. Si Bill parecía una chica, lo haría verse más como una. Y si él amenazaba con mis fotos, yo también lo haría. En esa foto él está sin los dientes delanteros de arriba y abajo, se nota porque tiene una gran sonrisa en su cara. Además, está manchado hasta la nariz por helado de chocolate. Parece un monstruo de lodo.
Bill se mordió el labio aguantando unos gritos. –A-Acepto— tartamudeó. Ya gané, tengo el premio mayor. Bill será condenado a muerte. No hay forma de que me gane en ese examen.
Un día después…
La sala de exámenes era enorme, y ya se olía la tragedia entre el lugar. Me senté junto a Gustav y saqué algunos lápices. –Suerte— me dijo.
—Igualmente— sonreí. Sentí una mano apoyarse en mi hombro y miré. Era mi hermano.
—Que gane el mejor— me dijo en un susurro.
—Que gane el mejor— repetí. Y vi cómo se sentaba al lado mío, y Georg también se sentó al lado del pelinegro. Di un suspiro, solo espero que Bill no intente copiarse de mi examen.
Las hojas de los exámenes llegaron, y todos comenzaron a escribir. Se notaba el estrés entre varios alumnos. Yo trataba de mantener la calma y calcular bien. Tengo que ganarle a mi hermano, no debo dejar que me arrebate la vida con eso. Miré a mi lado. Bill no se estaba copiando de nadie. ¡Aleluya! Qué raro. Simplemente ponía cualquier número en la hoja sin preocuparse de nada en el mundo. Estaba muy tranquilo como para el reto que hicimos. Pero igual yo voy a ganar.
La hora terminó y se llevaron las hojas. Se sentía una calamidad entre todo el curso. En cuanto nos pudimos levantar, todos corrieron hacia Gustav para preguntarle las respuestas correctas. Dios, esto es un caos, pero que pena por Gusti. Algunos lloraban, otros trataban de mostrar serenidad, y otros corrían de un lado al otro preguntándoles a todos las respuestas correctas.
—¿Cómo te fue?— me acerqué al pelinegro.
—Estuvo fácil.
—¿En serio?
—Yep, te lo dije, no necesito estudiar.
—Ya lo veremos.
Entregarían los exámenes la semana entrante. Muy pronto sabríamos quien será el ganador…
& Continuará &
Aquí les dejé este nuevo capi. ¿Quién ganará? ¿A quién apoyan ustedes?