
“Aventuras en la escuela” Fic de Aura Johannessen
Capítulo 6: Secretos entre amigos
Lo miré lleno de furia en mis ojos cuando lo tenía acorralado contra el suelo. Él solo se tapó los ojos y chilló como una niña.
—No me hagas daño por favor Tomi, no me hagas daño.
—¡Te voy a matar!
En mi mente me imaginaba golpeándole en plena cara como un luchador profesional. Estaba tan enojado que era capaz de romperle hasta la nariz y dejarlo sin ojos. Sí, así lo veía en mi mente. Pero en la vida real…
Era la típica lucha entre manos que siempre hacen los maricas. Separé mi cabeza lo más que pude para que no me pasara nada y apreté los ojos. Dios, de verdad era todo un marica.
—¿Por qué me haces esto?
—¿No debería ser yo el que pegunte eso?— me separé de esa peleíta y me senté sobre Bill para apuntarle lo que traía puesto.
—Oye, era nuestro trato, y tú no te quejaste en ningún momento.
—¡Pero es que no era posible que tú sacaras un 100!— grité agitando las manos de un lado al otro.
Bill puso una carita triste y poco a poco cayó en lágrimas. Por favor, esto no debe ser cierto. –Bill, ¿es en serio?— pregunté sin mucha paciencia.
—¡Tú no crees en mí! ¡Tú no crees que yo pueda ser bueno en algo! ¡Tú no creíste que lo iba a lograr!— gritó entre llantos.
—No eso, es que…— En realidad tenía razón. Suspiré, y lo abracé. –Lo siento— susurré.
Bill sonrió y correspondió mi abrazo.
—Awww, pero que pareja más linda.
Ambos nos separamos rápidamente al escuchar eso. Georg y Gustav nos estaban viendo, no sé hace cuánto tiempo, pero el castaño estaba grabando. —¡Suelta eso!— me lancé sobre él, pero fallé, terminé cayendo directo al suelo.
—¿Qué hacen aquí?— preguntó Bill aguantando las risas por lo que me caí al suelo.
—Bueno, estábamos buscando a Tom para darle esta ropa, hasta que los vimos a los dos entre el suelo abrazándose ¡y frotándose contra el otro!— dijo Georg.
—No hacíamos eso— me quejé.
—Sí, sí, claro.
—Viejo, eso es incesto, claro que no hacen eso, son hermanos— dijo Gustav.
Bill bajó la cabeza y se sonrojó un poco. Al igual que yo. Los otros dos nos miraron extrañados, hasta que Georg saltó del susto entendiendo todo.
—¡Mierda! ¡Es cierto!— gritó. –Ustedes, ustedes… no puede ser.
—No digas tonterías— se volvió a quejar Gustav. –No lo hacen, ¿verdad?
Me levanté del suelo mientras sobaba un poco mi nariz, y miré a Bill, quien asintió y me tomó de la mano. Mierda, no quería que nos descubrieran, pero debíamos ser más obvios. ¡Me cago en la puta!
—Dios santo— susurró Gustav.
—No creí que esto fuera real— dijo Georg.
—Bueno, sí, somos hermanos, pero, a veces, necesitamos un poco de cariño, y solo nos tenemos el uno al otro, así que… No nos queda de otra— dije un poco avergonzado. —Además, ¿no creen que es lindo?— se me salió.
Por un momento los G´s estuvieron en calma, pero luego, Gustav se desmayó, y Georg se fue detrás de un árbol para vomitar. Vaya, no esperaba que se la tomaran bien, y tampoco esperaba que se la tomaran tan mal, y tampoco esperaba esto. Suspiré mientras me tocaba las sienes. –Mierda— susurré.
—¿Crees que ya no quieran ser nuestros amigos?— preguntó mi hermano.
—Espero que no, porque me caen muy bien.
—¿Y de verdad crees que soy lindo?— preguntó de repente.
—Mmm…— me lo pensé. Vi la desolación en los ojos de Bill, y me reí. –Pues claro que sí pequeño— lo tomé de la barbilla y lo acerqué a mis labios.
—¡Qué asco!— gritó Georg, quien estaba a punto de vomitar nuevamente. Nos reímos junto a Bill, y decidí besarlo de una vez por todas, porque hace mucho que no lo besaba con tanta pasión. En ese momento, Gustav se levantó del suelo con una mano en la cabeza, nos vio un buen rato, y luego volvió a desmayarse.
Me separé lentamente de los labios de Bill y sonreí. —Vaya, extrañaba eso— dijo.
—Lo sé, yo también.
—¡¿Hay algo más que debamos saber?!— preguntó Georg acercándose.
—Bueno, no… espera, sí, sí… a veces duermo con él.
El castaño llevó una mano a la boca conteniendo el vómito, suspiro y se calmó. –Está bien, no quiero que me vean como un homofóbico, pero esto es raro, mierda.
—¿Dejarás de ser nuestro amigo?— preguntó Bill.
—¡No! Me caen bien, aunque sean unos enfermos incestuosos— dijo. –Ahora hay que llevar a Gustav a la enfermería— anunció mientras lo tomaba de las manos y comenzaba a arrastrarlo por el suelo.
—Está bien— dije con Bill aún de la mano.
—Un segundo, Tom, no irás a ningún lugar con Bill así de juntos, y tampoco con esa ropa.
—¿Y entonces qué me pongo?
—Toma— me pasó unas cuantas ropas, y hasta zapatos.
—¿De dónde sacaste esto?
—Son míos, siempre guardo un poco de ropa en mi casillero por si acaso.
—Sí claro, “por si acaso”— se metió Gustav despertando. —¡El tipo se cagó en los pantalones a sus doce años!
Bill y yo nos tapamos la boca conteniendo las risas.
—No es cierto— se quejó Georg.
—Sí es cierto, lo hiciste cuando uno de los bullys te iba a dar una paliza, joder, te cagaste del miedo— dijo Gustav.
—Pero solo fue una vez.
—Y te corriste cuando a la profesora de literatura se le salieron los botones de su blusa y dejó casi a la vista sus senos.
—¡No me culpes! ¡Ella está bien buena y las tiene bien grandes! ¿¡Por qué crees que se salieron los botones!? Sus senos son enormes.
—Mierda, Georg— susurré. –Ya no quiero tu ropa, gracias.
—¡Joder! Está limpia.
—Es broma.
Nos reímos entre todos. Hasta que Bill habló. –Bueno, ya dijimos nuestros más terribles secretos, pero solo faltas tú Gustav.
—Yo no eh hecho nada malo en mi vida.
—Sí, como no— dijo Georg.
—Dale, ¿qué hiciste?— pregunté curioso.
—Nada.
—No es justo así— se quejó Bill. –Por favor, dinos— puso ojos de perrito.
—¡Está bien! Les diré— suspiró. –Bueno, el año pasado en el cumpleaños de Georg… me robé las cervezas de su padre y me cogí a su prima.
—¿¡Qué!?
Bill y yo nos tapamos la boca.
—¿¡Cómo te atreves!?— Georg tenía un ataque.
—Es que… tú prima es linda, yo estaba ebrio y no me pude resistir.
—¡Con razón al día siguiente mi padre no encontraba sus cervezas!— gritó Georg. –No lo puedo creer. ¡Te cogiste a mi prima! ¡Y en mi cumpleaños!
—Pero eso ya pasó, no pasa nada— dijo Gustav mientras ponía una mano sobre el hombro del castaño.
—¡Te voy a matar!— gritó.
Gustav fue perseguido por un rabioso Georg que estaba decidido a partirle la cabeza en dos. Mientras que Bill y yo nos matábamos de la risa.
Este fue un día muy largo.
& Continuará &
Notas de la administración: Este fic estaba clasificado como «abandonado», pero viendo que son drabbles independientes, le cambiaremos el estatus a «terminado». Espero hayan disfrutado de la obra de Aura y los invito a dejar su amor en los comentarios.