
Notas de la autora: Este fanfic va ser fuerte, va a tener violencia, violación, alcohol, drogas, homicidios, lemon, crianza en entorno peligroso, suicidio, violencia psicológica y física, manipulación, este fanfic no va hacer para todo el mundo, menos a las personas sensibles.
Fic Toll de RIGHTTWINS
Capítulo 1
Era el 17 de agosto por la noche, caminando hacia mi casa, después de un duro día de trabajo, este día me fue de la mierda, mi jefe me había puesto horas extras y no me las paga, eso el lo peor del mundo.
Estaba muy estresado soy secretario de un hospital, y ya sé, ¿un hombre siendo secretario? Vaya, eso no se ve todos los días. Llegue a la puerta de mi casa y abrí la puerta, y como era de esperar nadie estaba, quizás por que están muertos y mi tía, no cuenta, tengo un sobrino que se parece mucho a mi, (incluso en la calle me preguntan si es mi hijo).
Camine hacia mi cuarto solo para dormir, dormir es lo que más me gusta no hay otra cosa, y es lo que más deseaba en este mismo momento.
Total al día siguiente tenía que ir al trabajo y otra vez horas extras.
Trabajo en unos de los hospitales más prestigiosos de todo Alemania, es privado (eso es más que obvio), pero aún así nos pagaban una miseria, no lo digo por mi si no que ha todos nos pagaban muy mal.
Solo a los Doctores les pagaban, más o menos bien, como les había dicho a mi me tocaban las horas extras y hacía de todo un poco. A veces atendía a los clientes les preguntaba cómo estaban, si tenían algo en especial, cuando el hospital se llenaba me tocaba a mi también atender, y eso era muy cansado.
&
— ¡Apartad, preparad la sala de cirugía! — Gritaban los enfermeros, arrastrando una camilla.
Cuando vi que nadie se molestó en ir a prepararla, me levanté de mi asiento rápidamente y la comencé a preparar, suero, agujas, tijeras, y todo lo que tiene que llevar.
Corri hacia la puerta, la abrí y corrí hacia una camilla a prepararla.
Cuando llegaron los enfermos vinieron con el paciente espere ver a su madre o su hermano o lo que sea pero nadie paso con el aparte de los enfermos, no quise hablar ni nada por el estilo, ya que no me importaba.
Cuando vi al paciente… Wow el si que es guapo, su estilo es raro ya que llevaba unos pantalones súper grandes, una camiseta igual de grande. Llevaba unas rastas, que quedaban bien con su estilo, parecía un drogadicto, sin futuro alguno, sin ofender verdad, solo estoy opinando. Antes de alejarse me miro a los ojos un milisegundos, y sus ojos son tan hermosos, un color avellana, tan bello, que por un momento sentía que me desmallaba, pero ese color se perdió, cuando cerró los ojos.
— Tienes que salir, si no vas a ayudar — Me dijo unos de los enfermos, me ofendió por el tono en que me lo dijo, pero es su trabajo y no lo puedo interrumpir solo por capricho.
Estaba saliendo de la sala de cirugía, y camine hacia a mi puesto a seguir mi trabajo, cuando un hombre me toco el hombro.
—¿Cómo esta mi hijo? – Pregunto un hombre alto, altísimo, de pelo negro agitado, había venido corriendo.
—¿Cómo se llama su hijo? – Pregunte comenzando a ver mi computadora para buscarlo.
—Tom, Tom Trüper – Dijo, comencé a escribirlo a la velocidad de la luz.
— Umm… no esta registrado ¿seguro que lo registro en este hospital?
— Si siempre que le pasa algo lo traemos a este hospital, y además recién tuvo un accidente — ¿sera el que se llevaron para la sala de cirugía?
— Bill, haz el registro del recién llegado – Asentí esperando la información.
— Oh, ¿usted es el padre de Tom Trümper? — Dijo el doctor girándose al Señor
— Ummju — Respondió el Señor, con un asentimiento.
— Vale, ¿le puede dar la información de su hijo por favor? — Dijo él enfermero, señalando me.
— Si, claro, esta bien
— Vale, yo os dejo tengo que ir a atender — Dijo el enfermero antes de irse.
— Vale, ¿Cómo se llama su hijo?
comencé a preguntar y hacer mi trabajo.
— Tom Trümper
— ¿Cuantos años tiene su hijo?
— Veintiuno años
— ¿En qué año nació su hijo?
— En 1989
— ¿Día y mes?
— El uno de septiembre
— Vale, en unos momentos le doy el informe completo. — Dije mirándolo con una sonrisa.
— Vale, y lo espero.
Y su fue caminado hacia los asientos de esperar. Le saqué una fotocopia al expediente, para llevarlo hacia el doctor y que lo firmara y pusiera lo que tiene.
Ya que tenía la copia, me levanté de mi asiento, para dirigirme a la sala de cirugías.
entre hacia la sala, y vi que el doctor ya había terminado con el paciente y estaba sentado en su escritorio revisando unos papeles.
— Aquí le traigo el documento, doctor, para que lo firme. — Dije, entregándole el papel, lo agarró y lo puso sobre su escritorio y cogió un lapicero de color azul.
Mientras el lo llenaba camine hacia el paciente que ya estaba vestido con la típica capa celeste, las rastas estaban esparcidas sobre la almohada, como su fueran serpientes, estaba con los ojos cerrado, como si estuviera muerto, pero cuando miraba al aparato para asegurarme que estuviera vivo, veía que su corazón todavía funciona. No quería irme, quería verlo, quería quedarme, y verlo dormir, tan plácidamente, como si estuviera durmiendo en una nube. No sabía por qué quería quedarme no lo conocía para nada, solo sabía su bello nombre, y…
— Ya está el informe, llévalo a donde el padre, y dile que venga. — Dijo el doctor, haciéndose presente, me di media vuelta y ver lo de reojo, antes de dirigirme con el padre de Tom.
— El padre de Tom Trümper, por favor venid a secretaria. — Dije por los altavoces, mientras esperaba que el padre viniera, vi el informe y mi corazón se detuvo.
— Disparo en la pierna izquierda, dos hematomas uno en estómago y el segundo en el pecho, dos a puñaladas, repetitivos golpes en la cara, un golpe el ojos, una costilla rota. — Susurre mientras el labio inferior me temblaba.
— ¿Si? — Pregunto el padre, no lo podía voltear a ver, ¿por qué estaba actuando así? No conozco al paciente, para estar así.
— Va-vaya a la sala de cirugía, y tome este es el informe completo de su… hijo — Dije comenzando a hiperventila.
— Vale, muchas gracias — Dijo y se marchó.
Me levanté de mi asiento y caminé hacia la oficina de mi jefe.
— Hola, Bill ¿Que te trae por aquí? — Pregunta tan amable como siempre (pero solo era una fachada).
— Paul, hoy no podré hacer las horas extras, lo siento — Solo dije eso, y salí de su oficina, sin decir nada más.
Camine hacia mi casillero, saque mis cosas, y salí en un paso lento del hospital, para mi casa.
No sabía que mi vida y va a cambiar para siempre, talvez sí no lo hubiera conocido no estaría a donde estoy hoy.
Continúa…
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