
“Blood” Fic de tomoeandikr
6. EL SACRIFICIO
La idea del bar y la reunión había sonado muy bien hasta que Bill se opuso y tuvo que ir con los tres miembros del grupo. Quería divertirse un poco, últimamente solo había sido estar estresado por el secreto, por ambos secretos a decir verdad, el ser descubiertos, por la salud de su hermano, por cuidarse, es decir beber un poco, reír y admirar chicas no estaba mal, acostarse con ellas no sería posible, no estaba seguro que clase de relación y que restricciones tenía ahora con Bill pero cada vez que pensaba en placer solo podía pensar en el cuarto de la sala de prensa y las manos frías de su hermano, no, pensar en otra persona para acostarse le resultaba incomodo.
Vio a georg hablando con dos chicas bastante lindas, una de ellas le veía constantemente y Tom sonrió, era la costumbre, si una chica le coqueteaba el lo hacía también. La chica se le acerco y el se acomodo mejor, era rubia, y tenía un cuerpo bastante decente, podía bailar con ella, divertirse un rato y volver al hotel. Nadie saldría herido y no habría hecho mal.
El día estaba bastante mal, la mañana había estado bien pero ahora se sentía solo, aburrido y enfadado que era lo peor. Enfadado por que Tom se había largado a tener sexo con una chica y por que el idiota de Bushido había dicho quien sabe cuanta idiotez en un programa de televisión. Perfecto.
Decidió salir, no podía quedarse en el cuarto de hotel un momento más, se puso una chaqueta y salió sin dejar ni decir nada.
Era ya de noche por lo que no tenía problemas, tampoco es que le preocupara su seguridad, su condición le daba inmunidad a muchas cosas, podía soportarlo. El problema era que se sentía solo, no le gustaba andar por ahí, sin nada ni nadie con la que hablar. Entró en un lugar con música estridente, pidió algo que beber nada más por no verse mal, analizo a los clientes del lugar, chicos un poco más grandes que el, bailando, charlando… era un buen lugar.
Se preguntaba si Tom habría llegado al hotel, no, no por que de lo contrario ya le habría llamado. Sintió que alguien se sentaba un lado, no vio quien era, se mostro indiferente. Entonces el hombre le tomo del brazo con delicadeza y Bill volteo a verlo.
Era un hombre atractivo, de treinta y tantos, con el cabello rubio espeso, ojos azules y una tez tan blanca como la suya, se veía normal, el problema era que algo en ese hombre le decía que tenía que tener cuidado, su instinto le gritaba que se alejara y esto lo puso tenso ¿Por qué?
Cuando el hombre sonrió lo entendió, era como el.
– No te pongas tenso, no pienso atacarte en medio del local – dijo con una melodiosa voz el hombre. – que cara hombre, solo quiero conversar contigo por ahora, me llamo Julio.
– Bill – dijo el pelinegro por inercia, el hombre sonrió.
– Lo se, eres famoso – dijo Julio pidiendo un trago. – te preguntarás que hago aquí.
– Si – dijo Bill nervioso.
– Hay muchos otros como nosotros – comenzó el hombre – no sabes nada de tu creador, ni de tu condición por eso se decidió perdonarte.
– Perdonarme ¿Qué? – preguntó Bill que sintió como su celular vibraba en su bolsillo derecho.
– No contestes – le ordeno el hombre – esto es importante, hay reglas muchacho.
– Reglas…
– No puedes decirle a alguien más tu secreto, no puedes ir dejando cuerpos por donde sea, lo importante es hacerte pasar por humano y pasar desapercibido, ahí, es donde fallas.
– Yo…
– Eres famoso ¿sabes lo peligroso que es eso? – preguntó el hombre poniendo una mano fría y fuerte en la muñeca de Bill – en cualquier momento un descuido y todo se acaba para todos.
– Yo no cometo errores – dijo Bill molesto, intentaba soltarse pero le era imposible.
– No podemos arriesgarnos.
– ¿y que propones? – preguntó Bill desafiante
– Quiero que renuncies al medio – dijo el hombre y Bill se rio.
– ¿y si no lo hago?
– Bueno, tienes un hermano muy apetecible como debes saber – dijo el hombre mostrando sus colmillos, Bill se estremeció – de un momento a otro podría desaparecer y…bueno tu sabes que la seguridad nos es inexistente.
– No…Tom no tiene nada que ver – susurro aterrado. El celular volvió a vibrar con insistencia.
– Si lo tiene, así que ya sabes, te estaremos vigilando.
El hombre le soltó y cuando Bill sintió su mano libre se la froto, levantó la vista y el hombre había desaparecido. El celular volvió a vibrar y esta vez contesto.
– ¿Dónde estabas? ¿Por qué no contestas? – era Tom, enfadado.
– Ahora voy – dijo Bill y colgó el celular.
¿le harían daño a Tom?, eso no podía permitirlo, era su alma gemela, su otra mitad, su hermano, su amante, su todo, estaba antes que cualquier otra persona, antes que su carrera. Tenía que renunciar, y buscar una explicación bastante buena, ahora el problema era si decirle o no a Tom.
Camino hacía el hotel, no quería ver a los demás pero los enfrentaría, por el momento no podía decir nada, su carrera terminaría pronto, su sueño.
Llego al hotel y subió hacía su habitación, sabía que Tom le estaría esperando, molesto, esperando por una explicación, tenía que ser fuerte y no echarse a llorar en cuanto le viera por que el solo pensar que no podría volver a verle le era insoportable.
Suspiro antes de entrar al cuarto, abrió la puerta y entró sin hacer mayor ruido. Pensó que Tom quizás había salido con Georg o Gustav a distraerse pero sus falsas esperanzas murieron cuando prendieron la luz de golpe y Tom estaba ahí junto a la pared.
– ¿Dónde demonios estabas? – preguntó Tom molesto – me vengo de la fiesta temprano por que quiero pasar tiempo contigo y no te encuentro
– No iba a esperarte toda la noche Tom – dijo Bill sin ver a los ojos a su hermano.
– ¿toda la noche? Hace horas que llegué – dijo Tom molesto – no estuve mas de dos horas en la maldita fiesta y tu…
– No estoy de humor – dijo Bill pasando de largo a su hermano. – vete a dormir.
– Bill Kaulitz – le llamó Tom furioso – ¡¿Dónde demonios estabas?! – preguntó Tom casi gritando
– No ahora Tom – dijo Bill después entró al baño lo cerro.
Algo le pasaba, en el transcurso del día a Bill le había pasado algo que le perturbaba, algo serio. Se quedo sentado en la cama sin saber que hacer, al principio estaba molesto pero ahora estaba preocupado, Bill no salía del baño y el quería preguntarle que era eso que le molestaba.
Dos horas tuvo que estar en el baño hasta que Tom se durmió, si, era una actitud cobarde pero ¿Qué más podía hacer? Tenía que acabar con su carrera y eso no era nada fácil, además quería proteger a Tom, si para eso tenía que mentirle, y ocultarle lo que pasaba lo haría, lo importante era que siguiera con vida.
Le vio recostado en la cama, parecía exhausto, tan vulnerable, había esperado por el y encima de eso regresaba temprano de la fiesta, ¿Por qué había regresado temprano? Había sentido algo cálido en su interior que inmediatamente se apago cuando recordó lo que tendría que hacer, era primordial, no podía pensar en una vida sin Tom, simplemente no era posible, el solo imaginar no poder verle cada mañana, escuchar su guitarra a todas horas, sus bromas, sus caricias, su constante preocupación, incluso el discutir con el… no, simplemente no era posible.
Se sentó en el alfeizar de la ventana, simplemente no podía mantenerse en pie de solo pensar en el oscuro futuro que sería ese. Sintió las lágrimas recorrer sus mejillas, quiso detenerlas pero simplemente no pudo, el dolor era muy grande.
Su hermano estaba llorando, escuchaba sus sollozos, así que no dudo en levantarse, le vio a la luz de la luna tan triste, le rompía el corazón, no pregunto nada, simplemente se acerco y le abrazo con fuerza. Bill se aferro a Tom con fuerza y soltó a llorar con fuerza.
– No llores – dijo Tom conciliador – lo que sea lo resolveremos juntos.
– No…no…no puedo – dijo Bill sollozando.
– Si, si puedes, vamos Bill, se tu más oscuro secreto – dijo Tom sonriendo – puedes decirme lo que sea.
– Es…es una tontería – dijo Bill pensando en algo que decir.
– No es una tontería si te hace llorar – dijo Tom dulce – ¿Qué es?
– Bushido – dijo Bill de repente – hoy le vi en televisión decir…decir…
– ¿por Bushido? – preguntó Tom desconcertado
– De tan solo imaginarme…que el quiere y yo…¿Qué tal si va en serio? ¿Qué tal si esto se hace un problema? Yo…
– El no va a hacerte nada – aseguro Tom – antes tendría que pasar por mi, y lo sabes.
– Lo siento Tomi – dijo Bill
– Puedo cargar con tus penas Bill – dijo Tom serio – si tu no eres lo suficientemente fuerte lo seré yo…por ambos.
Tom se sonrojo después de decir algo así de cursi y Bill sonrió feliz. Estaba bien, la decisión que había tomado era la correcta, valía la pena.
Continuará…
En el siguiente capitulo: ¿que dira Tom cuando se entere del sacrificio que Bill esta por hacer? «OLVIDAR»