
“Blood” Fic de tomoeandikr
1. LO SIENTO TANTO
Estaba cansado, aliviado a decir verdad, era la primera noche que tendrían libre después de un aserie de conciertos, entrevistas, y demás compromisos, libre para poder estar de fiesta toda la noche y poder despertar a las seis de la tarde el día siguiente. Todos estaban muy emocionados, ansiosos por estar de fiesta, por emborracharse hasta perder el sentido y divertirse.
Tom estaba ya en sus mejores pintas, estaba sonriendo de oreja a oreja, sabía bien a lo que iba, a conseguir un par de chicas bien dispuestas, enseguida pisara el lugar comenzaría con su búsqueda, si señor.
El antro era uno de buena categoría, había muchas personas esperando por entrar, claro ellos lo consiguieron enseguida, se instalaron en el área V.I.P del lugar, pidieron todos para tomar, Georg y Gustav se sentaron examinando el lugar con miradas ávidas de diversión, de chicas…
Enseguida sintió la mirada encima de el, espiándole, siguiéndolo, acechando cada movimiento suyo. Bill se volteo incómodo en su lugar, quería ver a quien le molestaba, si se trataba de una chica se podía sentir halagado, si se trataba de otro enfermo que lo veía con lujuria entonces tendría que poner en práctica el estar con una chica por más que lo único que quisiera fuera divertirse con sus compañeros. No logró ver a nadie, pero la sensación de estar siendo observado seguía ahí, se acabo de un trago su bebida y se dirigió a la pista de baile con su hermano, platicarían con un par de chicas y se divertiría, no habría problema.
Todo estaba bien, la chica era linda, no es que se la fuera a llevar a la cama pero bailar con una chica linda era bueno. El problema era que esa sensación en su espalda le causaba escalofríos , se sentía realmente incomodo, incluso asustado, no sabía por que pero un mal presentimiento se comenzaba a formar en su interior, pidió otra bebida y se la acabo de un trago. Estaba decidido, se iría.
-Tom…- llamó a su hermano el cual estaba bien pegado con una fan. – Tom.
-¿Qué quieres? – preguntó Tom malhumorado.
-Quiero irme – dijo Bill un poco tímido, sabía que esto molestaría a Tom.
-No jodas Bill, acabamos de llegar – dijo Tom fastidiado.
-Tom…yo…
-Vete solo, yo me quedo – dijo Tom serio, se volteo y se dirigía a la pista de baile con su conquista.
-Quiero irme Tom! – le exigió Bill molesto. Sentido.
-El hotel esta a tres cuadras, vete solo, te alcanzo después – dijo Tom y se volteo para no hacer caso a su hermano.
-¡si algo me pasa es tu culpa! – le dijo Bill furioso.
Tom fingió no ver a su hermano, la verdad es que estaba seguro de que estaría bien, el hotel estaba a tres cuadras, la ciudad era segura, lo sabía por que el había regresado en otras ocasiones más tarde y sano y salvo. Bill estaría bien.
Regresó ya bien entrada la madrugada, no estaba tan ebrio como hubiera querido, pero si estaba satisfecho y feliz, ya podía dormir bien. El hotel era uno de los mejores de la ciudad, caro, eso si, y por eso compartían habitación, no es que no tuvieran el dinero para pagar cada quien su cuarto pero siendo sinceros la usaban solo para dormir y bañarse, el y Bill habían compartido cuarto desde siempre, así que esto les parecía de lo más natural.
Entró en el cuarto esperando ver a su hermano dormido, quizás le llevaría a desayunar al lugar que le gustaba por haberlo dejado solo ayer. Tiro su gorra en la silla y entró en el cuarto de la cama, se sorprendió al ver las dos camas vacías. Llamó entonces en voz alta a su hermano, nada de nada, ni un alma. Bill no estaba en la habitación.
Llamo a Georg y a Gustav, quizás estaba con ellos, pero no, no le habían visto, llamó a recepción, no, nunca lo vieron llegar, después de una hora decidió que debía llamar a David, no era normal que no hubiera llegado, si quería irse del antro era para descansar, no pudo haberse desviado a otro lugar. Nadie le había visto.
La preocupación aumentó poco a poco, su hermano estaba ausente, no sabía si estaba bien, donde estaba… quizás si hubiese dejado su egoísmo de lado, al recordar la noche anterior supo que Bill no estaba bien, se veía asustado y el con sus tonterías lo mando de paseo. Tonto, el era el apoyo de Bill y viceversa, le falló. Solo rogaba que estuviera bien, que pudiera disculparse.
Una hora después la puerta de la habitación se abrió, salió disparado, solo había una persona que tenía la otra llave, Bill. Estaba dispuesto a reñirle pero en cuanto le vio se quedo de piedra.
Estaba muy pálido, y se veía realmente enfermo, bajo la vista y lo primero que vio fue la mancha roja en su camiseta, le manchaba la mayor parte, y su hermano apenas se sostenía. Corrió a sostenerlo, sus manos comenzaron a temblar y sus ojos a humedecerse ¿Qué le había pasado? ¿Quién le había hecho? ¿Qué tan grave estaba?
-Bill…¿Qué te pasó? – le preguntó Tom al entrar en el baño.
-Tom…- dijo Bill murmurando.
-Bill, resiste, voy por un doctor – le dijo Tom nervioso, asustado.
-No – dijo Bill rotundo – nadie tiene que saber.
-Pero Bill- dijo Tom frenético – ¡necesitas ayuda! ¡mírate!
-Si…llamas…a un doctor…me marcho – dijo Bill serio. Tom a pesar de verlo débil supo que hablaba en serio.
-Te ayudaré – dijo Tom tratando de controlar sus manos
Le quito su camiseta y abrió el agua caliente, le lavaría, le vendaría, la herida era del cuello, una herida profunda, desgarradora, casi lloraba de ver a su hermano en ese estado, Bill deliraba, temblaba, estaba tan débil que apenas mantenía los ojos abiertos.
Le vendó la herida de la mejor forma que pudo, y después le puso la ropa más cómoda que encontró, le recostó en la cama y le cubrió con una manta.
-¿Qué te paso Bill? – preguntó Tom sin saber realmente que hacer.
-Tom…- dijo Bill con voz trémula.
-Bill no te apures, yo te cuidaré, descansa…
Tom vio como su hermano cerraba los ojos, estuvo a punto de evitarlo, sentía que si cerraba los ojos no volvería a despertar. Su respiración era lenta, pausada, parecía que se ponía mejor, que estaba descansando. Se sentó en la orilla de su cama, con las manos apretando el colchón, Bill tenía que ponerse bien, al fin y al cabo era su culpa, debería de ser el quien estuviera en esa cama, el… Sintió lágrimas rodando por sus mejillas, tomó la mano de su hermano y se la puso en la frente.
-Lo siento Bill, lo siento tanto….
Continuará…